Vietnam: un mercado por explorar para España

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El mercado vietnamita ofrece un alto potencial exportador e inversor. Es la premisa que parte de la diplomacia económica española, que lo califica de “muy abierto”.

 

Aun así, las relaciones económicas e inversoras españolas en el país asiático resultan todavía manifiestamente mejorables. Un objetivo que, con la reciente rúbrica del tratado de libre comercio con Europa, tendrá un impulso notable en los próximos ejercicios. A la espera de que surja con más o menos brío el ciclo de negocios post-Covid. En 2018 -aclaran las autoridades comerciales- la tasa de apertura en bienes alcanzó en Vietnam el 202%, según estimaciones del FMI. En gran medida, por el carácter intrarregional (Asia-Pacífico) de su sector exterior, pero también -en torno a dos tercios del total de sus exportaciones e importaciones-, por un comercio de mercancías proclive a las ventas a través de empresas extranjeras que usan estrategias de supply chain. En los últimos años, la composición del comercio de mercancías ha cambiado como resultado de “la evolución económica interna”, explican desde el Ministerio de Exteriores español. Las manufacturas de uso intensivo de mano de obra y poco valor añadido (textiles y prendas de vestir, maquinaria) y los productos alimenticios siguen siendo los principales artículos de exportación, aunque el país está avanzando cada vez más en la producción y exportación de mayor valor añadido (electrónica y teléfonos móviles). En cuanto a las importaciones, los inputs diversos y materias primas, maquinaria y bienes de consumo son los más demandados. Por un lado, porque Vietnam necesita importar no sólo tecnología sino también buena parte de los insumos que necesitan procesar sus centros industriales (textil y madera) y, por otro, porque los consumidores vietnamitas, especialmente los de la creciente clase media, demandan productos de calidad, “ya sean electrodomésticos, móviles, alimentos y bebidas o moda”.

Es destacable -dicen en la Secretaría de Estado de Comercio- que, “tras más de dos décadas de déficit comercial, Vietnam ha suscrito, desde 2012, superávits comerciales” -a excepción del año 2015-, lo que le “ha permitido enjugar su fuerte desequilibrio frente a China” con substanciales mejoras de su balanza positiva frente a EEUU y la UE. En 2018 el saldo de la balanza de servicios se elevó hasta los 3.680 millones de dólares de acuerdo con los datos de GSO.

Desde una óptica comercial, entre los sectores con más posibilidades de venta para empresas españolas destacan los de maquinaria y bienes industriales, los vinculados a la alimentación, así como los inputs del sector primario, además de infraestructuras, energía, equipamiento urbano, transporte y comunicaciones. Existen también nichos en ingeniería y consultoría, arquitectura, turismo, franquicias y servicios financieros. Mientras que la tecnología es un área de futuro. El país dispone aún de un mercado incipiente de bienes de consumo, aunque las aglomeraciones urbanas en Ho Chi Minh y Hanói comienzan a presentar pautas de consumo que reflejan subidas en los niveles de renta. Del mismo modo, resaltan el potencial de las ventas de medicamentos, la partida de mayor crecimiento de las exportaciones españolas.

En 2019, las exportaciones españolas a Vietnam alcanzaron los 438,3 millones de euros frente a los 421 millones del año precedente. Después de que las ventas hispanas aumentaran en un 41% entre 2013 y 2017. En los últimos ejercicios, “se ha producido un cambio de tendencia en las exportaciones españolas a Vietnam, productos con mayor valor añadido como los farmacéuticos o la maquinaria industrial han ido desplazando a otras partidas menores como el aceite de oliva o la cerámica”, explican desde el Icex. En cuanto a las importaciones, España es el tercer mayor importador de café vietnamita. También telefonía móvil desde la puesta en marcha, en 2012, de una fábrica de Samsung en Vietnam, donde también se han instalado los principales rivales de la marca surcoreana. El saldo comercial es claramente favorable a Vietnam. Entre 1.600 y 2.300 millones de euros anuales desde 2013. España dispone de Convenio para Evitar la Doble Imposición con el país asiático desde 2005 y Acuerdo para la Protección y Promoción Recíproca de Inversiones en vigor desde 2011. Y el stock de inversiones hispanas acumuladas en el trienio 2017-19 apenas es de 8,7 millones de euros. Un amplio margen de maniobra tanto en comercio exterior como en capital hispano. Acerinox, Duro Felguera, Fluidra, Univergy, Trencilo, Getinsa, Repsol, Grupo Mondragón o Pikolín son parte de la armada empresarial española en Vietnam.

Last modified: 16/09/2020