El sector exterior, el trampolín hacia la recuperación post-Covid

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España cuenta con 52.949 firmas exportadoras regulares, un salto cualitativo para abordar, una vez más, el despegue de actividad posterior a una fase recesiva.

Las empresas exportadoras dejaron de ser hace un largo decenio, tras el credit-crunch de 2008, un referente coyuntural con el que restablecer el dinamismo de la economía española en los primeros estadios de un nuevo ciclo de negocios. O, dicho de otro modo, el resorte habitual para superar episodios de recesión de su PIB. El sector exterior se ha hecho mayor de edad en el periodo entre la crisis financiera de hace un decenio y el Gran Confinamiento. Se ha consolidado. Hasta el punto de considerarse un parámetro estructural de su sistema productivo. Es decir, una rúbrica esencial de la prosperidad. Con independencia de si la economía española pasa por fases de debilidad o de bonanza o de si se producen devaluaciones -monetarias, como antaño, antes de la adopción del euro- o competitivas, vía salarios, la tradicional vía de escape a los ‘números rojos’. El ejercicio 2019 certificó su vigor de la década pasada. Pero, ¿podrá capear el temporal de la Covid-19? Las autoridades económicas piensan en la internacionalización como una de sus pistas de despegue.

El perfil del sector exterior español es meridiano.

Empresa de pequeña dimensión, dinámica, con ingresos de hasta 50.000 euros, sede social y operativa en Madrid, ventas preferenciales a Francia y dentro del mercado interior europeo y del sector tecnológico o industrial. Aunque, en menor medida, también responde, cada vez más, a otra radiografía: firma mediana, con facturación exterior hasta 500.000 euros, oficinas en Barcelona, destinos europeos fuera de la UE (Reino Unido, ya con un pie fuera del entramado comunitario o Suiza, esencialmente), o en EEUU o China, y vinculada al segmento productivo de los bienes de equipo. A tenor de los datos facilitados por la Secretaría de Estado de Comercio y el ICEX para el conjunto del ejercicio 2019. En el que se contabilizaron 52.949 firmas exportadoras regulares -las que llevan más de cuatro ejercicios con ventas regulares al exterior y facturaciones consolidadas procedentes de terceros mercados en sus cuentas de resultados-, un 2,3% más respecto al ejercicio precedente. Si bien el número de exportadores totales repuntó un 2,5%, hasta totalizar 209.233 operaciones empresariales en el exterior. Por un valor conjunto de 290.089 millones de euros, un 1,8% más que en 2018. Con Francia, EEUU, China, Venezuela, México, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos y Australia como principales destinos por regiones continentales. Con la Comunidad de Madrid en el liderazgo del censo exportador, con 90.345 firmas con algún tipo de operación internacional, aunque con Cataluña al frente de los ingresos por ventas, con 73.853,4 millones de euros de facturación total. De hecho, sólo la provincia de Barcelona, el auténtico motor del sector exterior español, supera la facturación de la región madrileña, que certificó una factura de 31.178,9 millones, cifra sensiblemente inferior a los 48.428 millones que registró la provincia de la Ciudad Condal.

Más cifras

El cuadro de mando del sector exterior español se completa con los principales destinos de las ventas made in Spain. Parámetro donde Europa juega un papel trascendental. En el conjunto del Viejo Continente operan 61.686 empresas que captaron 206.938,2 millones de euros. Mientras que al mercado interior de la UE se dirigieron 31.307 firmas que movilizaron 190.720 millones, de los 148.879,6 que acabaron dentro de las fronteras de los socios monetarios, un negocio que se dividió entre 27.951 sociedades. Francia (con 43.892,8 millones de euros) Alemania (31.055,6 millones) Italia (23.214,3) Portugal (21.905,2) y Países Bajos (9.829,6) completan el top-five, con los dos países bálticos que usan el euro, Estonia (con 235,6 millones) y Letonia (con 261,2) como los mercados con menor importación de bienes y servicios españoles. Aunque Reino Unido, con casi 20.000 millones (en concreto, 19.666,3), sea el quinto destino europeo; en un año convulso por la alta tensión aún no resuelta en torno al Brexit. Polonia es el otro mercado ajeno al euro, pero dentro del mercado interior con una nutrida recepción de mercancías españolas, al registrar un valor de 6.181,3 millones de euros. Algo por encima de los cuatro grandes destinos alejados de la órbita comunitaria. Suiza, a donde se dirigieron flujos comerciales hispanos de 5.032 millones; Turquía, con 4.465,5; Rusia, con 2.054 y Noruega, con 1.168.

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Otros socios

El segundo socio continental español es América. Un territorio donde reparte casi por igual sus ventas hacia los países del norte que a la comunidad latinoamericana, aunque a esta parte del hemisferio dirigen su actividad casi cuatro veces más empresas españolas. Al Nuevo Continente, el sector exterior español le facturó el pasado ejercicio 31.360,3 millones de euros; de los que la parte algo más nutrida, 15.974,2 millones los obtuvieron de EEUU y Canadá las 34.803 empresas que exportaron a estos dos mercados. Aunque de manera prioritaria, a la mayor economía del planeta, de donde procedieron 32.190 millones, canalizados a través de 13.739,7 exportadores. Al espacio latinoamericano, las más de 100.000 empresas hispanas (100.589) enviaron bienes por valor de 15.145,5 millones. Mayoritariamente, a México, donde operaron 13.411 firmas que lograron una facturación de 4.295,7 millones. Casi 6.000 sociedades mercantiles lo hicieron en Brasil por 2.598,6 millones, y en Argentina, por apenas 848,2 millones. Mientras casi 10.000 de ellas (9.065) eligieron Chile, de donde extrajeron 1.598,6 millones. Un caso inusual es el de Venezuela, mercado en el que se registraron 34.821 operaciones exteriores españolas por la módica cantidad de 300,4 millones de euros. Una de las razones que justifican este desfase es la drástica devaluación del bolívar venezolano, que hizo perder un substancial poder adquisitivo a los ciudadanos y las empresas del país. El resto de la contabilización -2.326 flujos de mercancías por valor de 274 millones- fueron a parar a ex colonias francesas, británicas, holandesas o a los enclaves bajo jurisdicción estadounidense, casi todas en el espacio caribeño.

El resto del mundo

Casi 40.000 empresas españolas operan en Asia. En concreto, 39.520, una constante en el censo en el último trienio. En 2019, obtuvieron en el continente de mayor dinamismo económico del planeta 26.791,9 millones de euros. Con China como indiscutible receptor (6.800,7 millones de euros); a la que siguen codo a codo Japón (2.724,7 millones) y Corea del Sur (2.257,4) e India, a donde se dirigen 1.345,4 millones. En el gigante asiático operan más de 14.000 firmas hispanas, más del doble que en Japón.

África le sigue en importancia. Con más firmas que en el territorio asiático (46.646) aunque con menor retorno de ingresos: 18.657,8 millones. Un área dominada por las 21.873 empresas que realizan operaciones comerciales en Marruecos, por valor de 8.516 millones. Argelia, con más de 5.500 compañías, le sigue en intensidad y valor. Con Sudáfrica en el tercer eslabón.

Emiratos Árabes Unidos (EAU), con 7.635 empresas y 1.866,8 millones de euros de facturación y Arabia Saudí, con 4.811 firmas y 1.840 millones acaparan los intercambios en Oriente Próximo. Australia hizo lo propio entre los mercados de Oceanía (7.514 sociedades y 1.562,2 millones de ingresos). La estadística oficial establece también que las ventas a los países de la órbita de la OCDE, a través de 77.739 empresas, alcanzaron los 223.034,2 millones de euros; en los distintos socios de la Asean actuaron 9.967 sociedades, con una factura total de 3.848,8 millones, en el Nafta, la unión aduanera de América del Norte, intervinieron 40.931 compañías para sellar un cheque de 20.063 millones, mientras que a Mercosur se dirigieron 48.910 para lograr 4.051 millones y a los países del cártel de la OPEP, 77.310 empresas les facturaron 9.633,7 millones de euros.

¿Quiénes son los mejores segmentos productivos?

En cuanto a los segmentos productivos con mayor bonanza en los mercados exteriores destacan, por este orden, y según los cuatro grande bloques que configuran las series estadísticas de la Secretaría de Estado de Comercio, los productos industriales y tecnológicos, que registraron el año pasado 183.325 operaciones en el exterior, hasta acaparar más de las dos terceras partes de las exportaciones; en concreto, 202.331,4 millones de euros, seguidos de las ventas protagonizadas por el sector agroalimentario y sus 14.098 firmas, que recabaron 45.032,9 millones y los bienes de consumo (43.417 empresas que obtuvieron unos ingresos de 37.574,2 millones), mientras que el segmento de bebidas y sus 4.696 compañías facturaron 5.150,4 millones.

Por rúbricas específicas, los diez motores sectoriales más vigorosos el pasado ejercicio en otras latitudes fueron la automoción (donde intervinieron 10.864 empresas vinculadas a este tejido productivo capital para la economía española, que recibió por su acción exterior un cheque al portador de 37.351,9 millones); componentes y equipos electrónicos (8.648 envíos al exterior y  18.293,7 millones); combustibles y lubricantes (1.347 y 16.584,3 millones); farmaquímica (1.069 y 11.450 millones); confección femenina (6.578 y 9.416,3) materias primas y semimanufacturas de plástico (9.778 y 9.120,6 millones); material eléctrico (7.214 y 5.968,3); el cajón de sastre de bienes no etiquetados en otros sectores (140.304 y 5.934,9 millones); otros productos químicos (3.654 y 4.232,8) y las 1.045 operaciones de equipamiento de navegación aérea que facturaron 4.085 millones de euros.

Last modified: 16/07/2020