Las pymes tecnológicas viven su gran oportunidad

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Por desgracia, y como era previsible, existen demasiadas incógnitas alrededor de esta pandemia global. Se desconoce cuándo habrá una vacuna. También si tendrá lugar un rebrote en otoño. Incluso se desconoce si el Covid sobrevivirá con los cerca de 40 grados que ya se empiezan a padecer en algunas ciudades españolas. Las incógnitas también son trasladables al ámbito económico por la incertidumbre que existe respecto a la propia recesión y los métodos a seguir para afrontar la recuperación del país y del mundo.

No obstante, existe un aspecto en el que parece que muchos, especialmente los inversores, están de acuerdo. Se trata de otorgar el galardón de gran beneficiado de la pandemia a las grandes tecnológicas. Aquellas que hasta hace poco llamábamos GAFA, acrónimo que integra la inicial de Google, Apple, Facebook y Amazon, y que ahora muchos llaman FAANG, para integrar la N de Netflix.

Ventajas del confinamiento

Resulta evidente que con la llegada del confinamiento, los gigantes de internet emergieron como la solución para todas las necesidades. Así, Netflix se presentó como el remedio ante las ansias de consumidor contenidos audiovisuales. Amazon traía la comida y casi todo lo demás a la casas. Y Google, pues al estar en todos los nichos de negocio relacionados con la economía digital, pues siempre sale favorecido. Esta situación ventajosa se notó rápidamente en el mercado de renta variable, donde valores como Apple, Amazon o Microsoft subieron rápidamente tras el crash bursátil mundial de marzo.

Pero cuidado, porque tras los rimbombantes titulares protagonizados por las FAANG han emergido sin que nadie se dé casi cuenta los que en realidad pueden ser los grandes favorecidos de la pandemia. Y es que, si los gigantes tecnológicos lo están haciendo mejor que cualquier otro sector en bolsa, son las pequeñas tecnológicas la únicas que han sido capaces de derrotarlos. Un ejemplo en este sentido está en firmas como Docusign, que ha subido un 100% en bolsa durante este 2020 por la necesidad que existe de firmar documentos a distancia, lo que es justo su actividad. También han experimentado importantes incrementos aquellas empresas relacionadas con las reuniones virtuales, como Zoom Video, que ahora es conocida por medio mundo cuando hasta marzo solo unos pocos habían escuchado hablar de esta empresa. Y qué decir de startups que basan su actividad en la nube, como Zscaler, que ha subido en bolsa un 130% o Twilio, un 100%.

Es más, en cuanto al comercio minorista, Amazon ha sido claramente derrotada en bolsa por un pigmeo como es Chewy, una firma de comida de mascotas que ha experimentado un alza en bolsa de un 70% desde principios de año, más del doble que la multinacional presidida por Jeff Bezzos. Pues bien, ambos pierden por goleada contra la tienda online de artículos para el hogar y muebles (podríamos llamarlo el Zara Home estadounidense) Wayfair, que ha duplicado su capitalización bursátil desde enero.

¿Qué quiere decir que los mercados apuesten con más interés por las pymes tecnológicas que por los grandes gigantes consolidados? Pues evidencia que muchos especialistas consideran que existe una clara oportunidad para las startup durante esta pandemia, ya que solo este tipo de empresas es capaz de adaptarse con prontitud a los innumerables cambios que en el mundo empresarial está originando la epidemia.

Foto de archivo pymes_tecnológicas

Oportunidad en la pandemia

En otras palabras: la virtud que los nuevos negocios tienen de ser más flexibles que los grandes dinosaurios les permite cambiar con rapidez y beneficiarse de un contexto que, precisamente, exige velocidad a la hora de adaptarse. Así, mientras que la burocracia y la rutina son los grandes enemigos que tienen los gigantes tecnológicos para afrontar cambios, se convierten en los grandes aliados de la pequeña empresa, que puede transformarse en días a medida que se va desarrollando una nueva oportunidad.

Es obvio que los inversores estiman que una pyme y no una FAANG será capaz de dar con esa solución que el mundo ahora necesita al trabajar mayoritariamente desde sus domicilios por el auge del teletrabajo. También está claro que las bolsas esperan que sea una startup la que encuentre las referencias que se necesitan en una sociedad que debe huir del contacto físico. Y para qué engañarse, la historia demuestra que gran parte de los avances tecnológicos más importantes han tenido lugar en garajes y no en las grandes oficinas de Silicon Valley.

Hagamos un prueba para entender de lo que estamos hablando. ¿Cuál fue el último gran artículo disruptivo de Apple? Mucho me temo que el iPhone o el iPad, que datan de los primeros años de este siglo. ¿Qué ha hecho la empresa desde entonces? Sacar nuevas versiones del mismo producto e inventar objetos, como los relojes inteligentes, que no han supuesto disrupción alguna. ¿Por qué ocurre esta circunstancia? Pues porque para Apple, y el resto de grandes gigantes, es muy complicado inventar nuevos aparatos cuando lo que se le pide por parte de sus accionistas es que sigan subiendo la facturación y los beneficios. Para lograrlo, el riesgo es un mal consejero. De ahí que se apueste con más ahínco por lo seguro con nuevas versiones del iPhone.

Una pyme no tiene esos problemas y carece de inconvenientes para dedicar todos sus esfuerzos a desarrollar nuevas soluciones que pueden reventar el mercado. Las subidas en bolsa de algunas de estas startup ya demuestran que muchos se están dando cuenta de que las pymes tecnológicas serán la grandes beneficiadas de la era postcovid. Ahora solo falta que el emprendedor también se dé cuenta de que ante él se abre la que podría ser la oportunidad de su vida.

Last modified: 29/06/2020