Las 5 claves para la vuelta al trabajo en una pandemia

Gestión empresarial

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Ya sea porque hasta ahora se ha optado por el teletrabajo, o porque los empleados e integrantes de la empresa vuelven después de unas anómalas vacaciones de verano, septiembre es el mes de la vuelta a la oficina. Incertidumbre, miedo, falta de concentración, estrés o problemas de conciliación familiar han sido, son y seguramente sigan siendo las notas comunes tanto entre empleados como empleadores en la vuelta al trabajo.

¿Cómo es posible afrontar este impacto emocional?  Aquí van 5 claves.

 

1.- Dominar la situación

La incertidumbre se lleva muy mal con nuestro cerebro y, especialmente, con nuestras emociones. No tener claro hacia dónde camina la situación sanitaria y cómo evolucionará la económica y, por ende, nuestra propia empresa genera ansiedad, miedo y estrés. En este punto, es importante tener dos cosas claras. La primera, respecto al contexto general, que hay cosas que escapan a nuestro control, como en este caso la pandemia, y no podemos hacer más. Y la segunda, respecto a nuestro negocio, que son muchos más los aspectos que controlamos que los que escapan a nuestro dominio. Es decir, las personas sobrellevamos mejor la ansiedad, el estrés y el miedo si se trata de ámbitos en los que ejercemos el control; y en nuestra propia empresa –ya seamos trabajadores o propietarios- podemos controlar desde las medidas de higiene y seguridad, los horarios y la organización de la plantilla, la relación con los proveedores, etc. Hay que potenciar, pues, la idea de que dominar la situación está a nuestro alcance.

 

2.- Fomentar la seguridad y confianza

Relacionado con la anterior, la empresa debe hacer saber a su plantilla que trabaja por un espacio lo más seguro posible. Así evitará el miedo al contagio y que los miembros de la empresa vayan cada día a trabajar pensando que se exponen al riesgo. Entre otros consejos, como se recogía en este artículo de Asesores de Pymes, es necesario establecer un protocolo de seguridad y motivar a la plantilla a que lo cumpla; poner a su disposición todo el material de seguridad posible; aplicar mentalidad de diseño en la reorganización de elementos y señalización de recorridos y distancias; controlar la entrada (tanto de empleados como de clientes); y aumentar el nivel de limpieza y desinfección.

A nivel personal, también es posible trabajar la seguridad y confianza en nosotros mismos: es fundamental observarnos a nosotros mismos, desde aspectos físicos como dolores de cabeza o problemas gastrointestinales, hasta la identificación de emociones como pensamientos negativos, nerviosismo, mal humor y otros comportamientos anómalos. Se trata del primer paso para detectar nuestros problemas y corregirlos.

 

3.- Centrarse en las personas, no solo en la productividad

Los primeros días de la vuelta a un espacio laboral presencial después de haber estado teletrabajando –igual que la vuelta de vacaciones de cualquier otro año- suelen venir acompañados de dificultades para concentrarse. Es normal que se necesiten unos días de adaptación. En este periodo –que normalmente no va más allá de unas cuantas jornadas- es importante que la empresa transmita a su plantilla la mayor empatía posible, sobre todo en una situación tan delicada como la actual, y sea consciente de que pueden existir diferentes velocidades para que las personas recuperen sus ritmos de productividad habituales.

Es fundamental evitar formular objetivos demasiado ambiciosos para contrarrestar pérdidas, como también lo es alejar cualquier interpretación de que el tiempo de teletrabajo han sido unas vacaciones pagadas que ahora hay que recuperar.

 

4.- Consolidar el liderazgo

De toda crisis nace una oportunidad. Y, en este caso, los empresarios y directivos pueden aprovechar la vuelta a la oficina en un contexto como el actual para consolidar su liderazgo. ¿Cómo? Mostrándose agradecidos, flexibles, empatizando, potenciando la calma mental y las medidas de seguridad, desplegando la escucha activa y convirtiéndose en referentes capaces de impactar positivamente en los estados de ánimo de la plantilla a través de soft-skills o competencias blandas. Todo ello, sosteniéndose en los valores y la cultura corporativa de la empresa, que también puede verse realzada.

En muchos casos, esos vínculos de confianza entre directivos y empleados ya se han visto potenciados durante la fase de teletrabajo, ya que jefes y empresarios han podido ver cómo la mayoría de personas tienden a ser muy responsables, cumpliendo sus obligaciones incluso cuando no es posible un grado de supervisión muy estrecho.

 

5.- Conciliación y flexibilidad 

Todavía no conocemos cuándo y cómo podrán volver los niños al colegio. Ante este contexto –también de incertidumbre-, muchas familias no saben todavía cómo podrán conjugar la vuelta al trabajo presencial y la más que probable enseñanza virtual de sus hijos desde casa.

Es recomendable -siempre que el negocio así lo permita- favorecer una mayor flexibilidad a los trabajadores: extender su teletrabajo mientras la escuela siga siendo online, alternar días de trabajo presencial con otros de trabajo virtual, permitir horarios de entrada y salida diferentes a los habituales, o cualquier forma que favorezca la conciliación en estos tiempos.

Last modified: 02/09/2020