La Unctad analiza la incidencia del coronavirus en el comercio global

Las cadenas productivas de empresas industriales reciben gran parte del impacto de la pandemia. Además de China, Europa, EEUU y Japón, las economías más castigadas.

“Es inevitable que la epidemia de coronavirus tendrá un impacto considerable sobre la economía y la sociedad china”. Es parte del discurso del presidente del gigante asiático en televisión para analizar la propagación de esta enfermedad vírica y su elevado efecto contagio a lo largo del país de origen de la enfermedad, a finales de febrero. Unos días más tarde, en la cumbre del G-20 de Riad, el primer ministro japonés, Taro Aso, aseguraba que su “extensión es una crisis de salud pública que podría comportar riesgos económicos por alteraciones de actividades productivas, interrupciones en los flujos de personas y un aminoramiento de las cadenas de suministro”. Un escenario que, inmediatamente, corroboró uno de los portavoces de Honda Motor, quien dijo que su emporio industrial “reduciría la fabricación de vehículos en dos de sus plantas japonesas de Saitama durante varias semanas de marzo ante la preocupación sobre el abastecimiento de materiales procedentes de China, donde el coronavirus está pasando factura a su economía”.

Con estos antecedentes, la Unctad, agencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, ha emitido un primer diagnóstico sobre el impacto que el llamado COVID-19 puede propiciar en las relaciones económico-comerciales. En su primer dictamen de la crisis, sus expertos señalan a China como el centro neurálgico del parón empresarial y productivo, aunque -advierten- este epicentro ha provocado varias réplicas globales. El Índice de Poder de Compra de Manufacturas (PMI) chino cayó 22 puntos en febrero. Este barómetro, que anticipa la actividad productiva y está íntimamente relacionado con la capacidad comercial en el exterior, redujo las ventas chinas en un 2% en tasas anualizadas. Sólo en febrero.

Pero la crisis ha detonado en todo el planeta. A juicio de la Unctad, el coronavirus ha costado 50.000 millones de dólares en pérdidas exportadoras. Su secretario general, Mukhisa Kituyi, dice que “ya es una pandemia económica” y que “cualquier alteración en la industria manufacturera tiene efectos inmediatos sobre los flujos comerciales y de inversión, primero regionales, y luego, mundiales”.

De acuerdo con sus estimaciones, los sectores más afectados por la crisis del coronavirus son los de instrumentos de precisión, maquinaria y bienes de equipo, la industria de automoción y los equipamientos tecnológicos y de comunicaciones. Aunque la Unctad señala las economías más afectadas, al margen de China. Por este orden, la UE, con 15.600 millones de dólares de pérdidas comerciales, EEUU, con 5.800 millones, Japón, con 5.200, Corea del Sur, con 3.800, Taiwán, con 2.600 y Vietnam, con 2.300 millones. Si bien precisa que los daños colaterales están sujetos a cambios constantes, en función de la profundidad y de la rapidez de propagación del COVID-19.

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En las dos décadas pesadas, China ha sido crucial como suministrador de la economía global. Su estatus de fábrica global de productos manufacturados, de gran potencia exportadora y, más recientemente, de consumidor internacional está fuera de toda duda, dicen desde la Unctad que ensalza el papel del régimen de Pekín de indiscutible aportador de bienes manufacturados a las compañías de todo el mundo. El 20% de todo el comercio de estos bienes tiene su origen en el gigante asiático, cuando en 2000 apenas superaba el 4%. Especialmente en los segmentos que se encuentran ahora más paralizados por el coronavirus, explican desde esta institución en un elocuente gráfico.

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La Unctad constata que los flujos de comercio e inversión, hasta ahora restringidos a los límites geográficos de China, han empezado a resentirse, primero en Asia y, luego, en el conjunto del planeta, especialmente, en Europa. Aunque también en América -sobre todo, del norte- y que su revitalización dependerá exclusivamente de la capacidad de restauración de las cadenas de valor de las empresas. Al tiempo que alerta del contagio sobre el resto de sectores productivos de las economías. De hecho, y según sus datos, el comercio ya ha mermado sus flujos de tránsito en puertos neurálgicos como el de Shanghái, donde ha disminuido tanto el número de barcos mercantes como el volumen de mercancías en contenedores.

Last modified: 07/04/2020