La empresa española gana relevancia internacional

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Gobierno y patronal encomiendan al sector exterior abordar procesos de terciarización, globalización y digitalización para afianzar su creciente peso global.

El sector exterior español cerró la pasada década con incrementos porcentuales continuados. A partir del inicio de su ciclo de negocios, acompasado por el del conjunto de potencias de rentas altas, y por la fase alcista de los grandes mercados emergentes y de las naciones en desarrollo. Con tasas de crecimiento exportador que ha oscilado entre el 16,82% de 2010, el primer ejercicio del decenio, y el 1,78% de 2019, aunque con saltos espectaculares en la parte final de este periplo, como el repunte del 7,7% en 2017. En este tránsito, el sector exterior no sólo ha consolidado su trascendencia en el peso económico del PIB español, al que ha aportado tasas positivas en todos y cada uno de los ejercicios. Sino que lo ha hecho con otro salto, en este caso, cualitativo, porque ha pasado a ser un elemento estructural del sistema productivo. Es decir, el sector exterior español ha dejado de ser exclusivamente el factor al que las autoridades económicas acudían para reanimar el PIB tras un periodo de ocaso o de recesión. La palanca con la que reanudar la actividad gracias a devaluaciones competitivas varias; monetarias, antes de la adopción del euro, o salariales, esencialmente. Y lo ha hecho, además, con una corrección más que notable de su saldo comercial. El detonante -el déficit de la balanza entre exportaciones e importaciones- de las guerras arancelarias desatadas por la Administración Trump. En algunas ocasiones, por encima del 50%, como en los ejercicios 2014 y 2017, en los que se recuperaron 24.974,7 y 26.288,2 millones de euros del desequilibrio con las importaciones, respectivamente.

De forma que el saldo negativo -propio de las potencias industrializadas, más demandantes de bienes y servicios del exterior- cerró el pasado ejercicio con un diferencial de 31.979,6 millones. Dentro de unos parámetros gestionables, porque se registró una tasa de cobertura del 90,07%, lo que supuso un alza del 0,76%.

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Desde la Subdirección General de Estudios y Evaluación de Instrumentos de Política Comercial, adscrita al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, se admite que la crisis del Covid-19 “ha alterado profundamente el escenario económico y comercial mundial”, pero que “la evolución del sector exterior español en 2019 y las tendencias observadas en años anteriores indican que está en condiciones de contribuir de forma significativa a la superación de los efectos económicos de la pandemia y a la recuperación de la senda de crecimiento y de la creación de empleo”. Dentro de un proceso de intensificación de “las políticas públicas y, en particular, las de apoyo a la internacionalización”, que “están llamadas a desempeñar un papel clave en este proceso”. En este sentido, los altos cargos de este departamento ministerial creen que el impacto de la pandemia sanitaria sobre la coyuntura será de “gran magnitud”, como han augurado tanto el FMI como la OCDE, además de los análisis del mercado. La Covid-19 “se añade así a otros factores que ya determinaban un contexto internacional complejo y sujeto a serias amenazas que podrían condicionar la evolución de la economía y comercio mundiales en los próximos años”, aseguran en alusión a las hostilidades arancelarias promovidas desde la Casa Blanca y riesgos cargados de incertidumbre como el Brexit. Factores que se reflejaron en la caída de la actividad de intercambio de bienes, servicios y mercancías.

El departamento ministerial de Maroto asume el escenario descrito por la OCDE que asegura que la pandemia sanitaria generó un doble shock de oferta y demanda que, a corto plazo se vio reforzado por las medidas de contención que, desde el ámbito sanitario, resultaron esenciales adoptar y que, en el ámbito económico, se tradujo en una ruptura total de la cadena de valor y de suministros en los mercados internacionales. La gran factoría global, China, fue el origen de la epidemia vírica, pero también de la quiebra de los flujos comerciales e inversores.

En este contexto, desde la Secretaría de Estado de Comercio se incide en el “crecimiento más que destacable” de las exportaciones españolas en los mercados inmersos en la lista de Países con Actuación Sectorial Estratégica (PASE) que son destinos prioritarios de acuerdo con el Plan de Internacionalización 2017-2027 y que pretenden diversificar los riesgos y los mercados y que, en 2019, experimentaron un alza de ventas del 4,5%, por encima de la tasa global del año. “El elevado potencial exportador”, con aumento de los ingresos interanuales del 6,2%, alcanzaron en los tres primeros trimestres del ejercicio los 106.499 millones de euros. Además de poner en valor el repunte en el número de exportadores regulares -operadores que realizaron ventas al exterior en el año en curso y en los tres ejercicios anteriores- que “viene aumentando de forma ininterrumpida desde 2011 y que ya suponen un 33,6% más que en 2008.

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El despegue del Gran Confinamiento: más apoyo exterior

En su análisis de situación en la era post-Covid, las autoridades comerciales enfatizan que la fase de consolidación “supone la garantía de poder mantener la capacidad exportadora a largo plazo y resulta ser un excelente punto de partida para que el sector exterior continúe contribuyendo positivamente al crecimiento económico”. En un artículo en el Boletín Económico ICE, revista del Ministerio de Economía, se destaca “un tercer rasgo” de “suma importancia para el comercio exterior de servicios y, en particular, en el de los no turísticos”, la terciarización, la globalización y la digitalización, que favorecen la expansión y el dinamismo del comercio internacional de servicios, y que viene creciendo “a un ritmo más rápido que el de los bienes”. Se espera que esta tendencia continúe en los próximos años. En particular, la digitalización, que está reduciendo la necesidad de proximidad que condicionaba la prestación de muchos servicios y facilitando la prestación a distancia de servicios financieros, educativos o sanitarios, aclaran desde Comercio. “Sin olvidar la importancia del turismo para España, destaca el crecimiento de los servicios no turísticos que incluyen sectores como transporte, servicios de telecomunicaciones, informática, servicios financieros y otros de índole empresarial”. Entre 1999 y 2018, “los ingresos del exterior de estos servicios aumentaron en un 308 %, frente a un incremento del 124% de los ingresos por los de carácter turístico”.

Para ello -explican- “España dispone de una Estrategia de Internacionalización que articula varias medidas de apoyo a través de planes bienales integrados en una perspectiva a largo plazo, a diez años, que pretende “maximizar la contribución del sector exterior a la prosperidad”. Y en el que destacan un grupo de instrumentos que pretenden “impulsar la diversificación de mercados y sectores de destino las exportaciones de bienes y servicios españolas a través de los planes PASE, ejercicio que implica orientar el apoyo público hacia determinados sectores de oportunidad identificados en los distintos países donde las empresas españolas no han alcanzado todo su potencial exportador”. Además de elaborar planes de acción específicos como el de África. En segundo lugar, otro enfoque estratégico destinado a atraer inversiones exteriores estratégicas en países y sectores prioritarios, con la doble finalidad de “contribuir al vigor de la economía española” tras la superación de la pandemia, pero también a “la promoción de España como plataforma global de negocios e inversiones”, para lo que “se reforzará el Plan de Sedes, que se centrará en América Latina, y se potenciarán programas de apoyo a las inversiones tecnológicas y al emprendimiento en sectores innovadores”. Y, en un tercer ámbito que tiene que ver con “la modernización de los instrumentos de apoyo financiero oficial a las empresas y su internacionalización” (FIEM, CESCE por cuenta del Estado, FIEX y FONPYME, CARI) para lo que se persigue el exigente objetivo de “contar con instrumentos más versátiles, adaptados a las necesidades actuales y al cambiante entorno internacional”. Reto para el que también se cuenta con el apoyo del ICEX, que asumirá el desafío de “incorporar la innovación, la tecnología, la diferenciación de marca, la digitalización y el desarrollo del capital humano” en los procesos de internacionalización.

Estos apoyos -hacen hincapié desde el ministerio de Industria, Comercio y Turismo- “se ajustarán a las necesidades de las empresas prestando servicios de promoción e información integrales, personalizados y con alto valor añadido”. Además, los acuerdos comerciales de la UE con terceros países “van a desempeñar un papel clave para abrir nuevas oportunidades de negocio a nuestras empresas”. Entre los que destaca, por su relevancia en el sector exterior español, el de Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), suscrito el 28 de junio de 2019, y que establece las líneas básicas de un acuerdo comercial ambicioso de un alcance amplio y equilibrado y que incluyen objetivos a medio y largo plazo, como la promoción de una política comercial progresista e inclusiva, de acuerdo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 y el Acuerdo de París de lucha contra el cambio climático, un área al que la transición energética y el cambio de patrón de crecimiento español y, por ende, de sus empresas internacionales, darán un protagonismo capital.

“La extensión de la pandemia COVID-19 ha alterado profundamente las previsiones de evolución de la actividad económica y el comercio internacionales, abriendo paso a un escenario de gran disrupción” que ya se apreciaba, en cualquier caso, con la escalada de conflictos asociados a tensiones proteccionistas o a las negociaciones sobre el divorcio británico de la UE. Sin embargo, el sector exterior español ha experimentado “una profunda transformación en los últimos años, sustentada en la mejora de la competitividad, la diversificación de los destinos exteriores y la ampliación de la base exportadora”. De ahí que, amparadas por los instrumentos de respaldo estatal y los esfuerzos dirigidos a modificar el patrón de crecimiento hacia un modelo productivo más equilibrado en los próximos años, el sector exterior está llamado a jugar un papel estelar en la superación de los efectos ocasionados por la pandemia, explican desde el ministerio. En el caso de España, “las políticas de apoyo a la internacionalización resultarán también prioritarias y fundamentales para que el sector exterior pueda desarrollar todo su potencial y contribuir a la recuperación de un crecimiento sostenido y generador de empleo”.

Last modified: 16/07/2020