Hong-Kong, Shanghái y Tokio, las ciudades más caras del mundo según el Global Wealth and Lifestyle Report 2020

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Global Wealth and Lifestyle Report 2020

Nueva York y Singapur cierran el top-five del Global Wealth and Lifestyle Report 2020 de Julius Bäer, que evalúa el nivel de gastos en las grandes ciudades.

 

Las presiones inflacionistas en la vivienda se consideraban, antes de la epidemia del coronavirus, un fenómeno casi genuino de las grandes ciudades, donde se ha ido instalando, en el transcurso del ciclo de negocios que se ha llevado por los aires la pandemia de Covid-19, un elevado estilo de vida que requería no sólo unos ingresos substanciales para adquirir o alquilar un alojamiento, sino para afrontar los elevados costes de estancia de sus residentes. Algunas de ellas, además, dispararon la carestía de sus servicios. El Global Wealth and Lifestyle Report 2020, de la firma de inversión Julius Baer, señala hasta diez urbes asiáticas, doce europeas y seis americanas entre las 28 con mayor exigencia de ingresos personales para subsistir en sus límites geográficos. Tras analizar parámetros, además del coste de la vivienda, como la compra de vehículos, los gastos en gastronomía, vuelos, gastos educativos y bienes o servicios de consumo privado como la ropa de diseño o la matriculación en gimnasios. Hong-Kong, Shanghai, Tokio, Nueva York y Singapur encabezaban la clasificación anual. Seguidas, en un segundo top-five, por Los Ángeles, Londres, Taipéi, Zúrich y Mónaco. Y Bangkok, París, Miami, Viena y Sídney entre el puesto décimo y el decimoquinto. Barcelona era la única española, en el vigésimo cuarto lugar. “Los niveles de vida han saltado en las capitales de todo el mundo”, aseguraba entonces Nicolas de Skowronski, el responsable de gestión de patrimonios de este banco suizo, para quien el coste de acceso a una vivienda es el mayor de los desembolsos en crecimiento de tarifas en este tipo de urbes. París se erigió, junto al Estado de California, cuyas normas afectan a varias decenas de sus grandes ciudades, y Berlín, en territorios pioneros en imponer, en los meses que antecedieron a la crisis de la Covid-19, algún tipo de tope de precios en los alquileres bajo sus jurisdicciones urbanas. La capital francesa, en 80 barrios metropolitanos, y el Estado de California, con límites a las subidas interanuales superiores al 5%.

El alquiler en Alemania

Mientras, Berlín acababa de poner en marcha su ley para congelar los alquileres. Las nuevas reglas berlinesas limitan el precio de apartamento hasta un máximo de 400 euros al mes. Bajo el argumento de que “la política tiene la responsabilidad de que las personas puedan permitirse un techo sobre sus cabezas”, tal y como aseguró la responsable de Desarrollo urbano de Berlín, Katrin Lompscher. Meses antes de que el coronavirus se expandiera por el planeta. El tipo de alquiler aprobado en la capital federal alemana fija el precio máximo en los 9,80 euros por metro cuadrado (muy por debajo de los precios de mercado en el centro) y afecta a los contratos de arriendo de casi 1,5 millones de viviendas de su demarcación -donde el 85% vive en régimen de alquiler- en los próximos cinco años. Por tanto, un apartamento de 40 metros cuadrados no alcanzará los 400 euros al mes. A partir de 2022 los propietarios podrán incrementar los precios en un 1,3 % anual para incorporar la inflación. Además, todos los nuevos contratos -salvo pocas excepciones- deberán ceñirse a la nueva ley, los infractores podrán ser castigados con hasta 500.000 euros y los damnificados podrán acudir a los tribunales para que se les aplique la congelación que, en ocasiones, puede tener efectos retroactivos. Aunque la medida tendrá aún que superar varios escollos judiciales. Porque el asunto ha llegado al Tribunal Constitucional que tendrá que dirimir si ha habido o no intromisión en la propiedad privada y si las competencias sobre alquiler pertenecen al estado federal, a los länders o las asumen los gobiernos locales.

Los alquileres en la capital germana han duplicado su precio en la última década por el creciente atractivo de Berlín, la caída de los tipos de interés, la buena situación económica en Alemania y la escasa flexibilidad del sector de la construcción para atender a la demanda y la especulación. Sin embargo, y con independencia del grado de intervencionismo, el mercado inmobiliario ha dejado de ser homogéneo. Es decir, ha perdido el poder de traslación de los precios al conjunto de un territorio nacional. Como sucede, en cierto modo, en España, donde el sector inmobiliario perdió fuelle en 2019, ejercicio en el que se formalizaron un 3,3% menos de operaciones de compraventa, y donde tan sólo seis regiones registraron crecimientos. Aun así, las transacciones superaron el medio millón de viviendas -en concreto, 501.085- con un histórico récord inversor, de 12.725 millones de euros.

Estudio Global Wealth and Lifestyle Report 2020

El ranking de las más caras

El informe del banco de inversión suizo deja estas quince ciudades como las que mayor esfuerzo monetario exigen para vivir en sus áreas metropolitanas. Por orden decreciente.

  1. Sídney. Pese a estar en el decimoquinto peldaño, la capital australiana es la más cara para adquirir un billete de avión en business class o para realizarse una operación ocular con láser.

14.- Viena. Destaca por ser la quinta con mayor carestía para comprar un vino añejo.

13.- Miami. Es la segunda ciudad más cara para tener un entrenador personal o para adquirir en propiedad un piano.

12.- París. Aunque el precio de la ropa o los complementos de moda son algo más asequibles que en cualquiera de las otras veintiocho capitales de este ranking, la capital francesa es la que más desembolsos ofrece por una cena de alto standing.

11.- Bangkok. Es la más cara para conseguir zapatos femeninos y trajes masculinos.

10.- Mónaco. El enclave con unos niveles de precios más elevados para adquirir una vivienda residencial. Si bien la ciudad-estado de la Riviera francesa ofrece compras como los whiskies o los bolsos de señora a unos costes relativamente asequibles, en comparación a otras de sus rivales de la clasificación.

9.- Zúrich. La capital financiera suiza es la cuarta con unos servicios de belleza o de entrenador personal más caros, aunque es una ciudad con unos precios relativos medios para adquirir vinos o joyas.

8.- Taipéi. La más cara para hacerse con un piano en propiedad y la quinta para comprarse un coche.

7.- Londres. Encabeza el desembolso necesario para someterse a una intervención ocular con láser y es la tercera más cara para comprar una residencia inmobiliaria.

6.- Los Ángeles. Es particularmente caro comprar un vuelo en business y contratar los servicios de un entrenador personal. Tercera en ambas categorías. También destaca por la carestía a la hora de contratar un banquete de bodas.

5.- Singapur. Esta ciudad-estado es la más cara para adquirir un coche y la tercera para tener una cena de alto standing.

4.- Nueva York. Ciudad relativamente asequible para comprar un vehículo o un buen whisky, pero especialmente cara para celebrar un banquete de bodas o para contratar un entrenador personal.

3.- Tokio. La capital más cara para alojarse en un hotel de lujo y la segunda para adquirir zapatos femeninos.

2.- Shanghái. Relativamente asequible para comprar vinos de calidad o establecerse en una suite de hotel, pero la segunda para adquirir un coche o contratar los servicios jurídicos de abogados. Tercera más cara para hacerse con un reloj de lujo.

1.- Hong-Kong. La más cara para contratar servicios de abogacía; segunda para cenar en algún restaurante de lujo o para adquirir una propiedad residencial y tercera para comprar un coche, un vuelo en business, un banquete de bodas o servicios de belleza. Cuarta para contratar una suite de hotel. Aunque sea la más barata de las veintiocho a la hora de hacerse con joyas.

Los autores del estudio aseguran que el escenario está en estado mutante. Depende de factores económicos, de que los ciclos de negocios redunden en mayores ingresos para afrontar los altos precios de los servicios de alto standing que se ofertan e instalan en estas grandes capitales. Una declaración de intenciones que se ha convertido en premonición con la Covid-19. Al igual que de inciertos parámetros sociales a la hora de determinar los precios inmobiliarios en el futuro, entre los que destaca un consumo cada vez más relacionado con exigencias de sostenibilidad climática. Por áreas geográficas, el estudio de Julius Bäer constata que Asia es el lugar del mundo más caro para vivir. Pese al gran diferencial de gastos entre Hong-Kong, la que encabeza su ranking y Mombai, la menos cara de las 28 del índice de Julius Bäer.

Last modified: 16/06/2020