Europa forja su liderazgo exterior con 137 acuerdos de libre comercio

Riesgo comercial

liderazgo

Detrás del liderazgo de Europa en el orden comercial subyace una tupida red de 137 tratados en sus distintas categorías, incluidos los que se encuentran en negociación.

 

El liderazgo de EEUU en el orden global resulta incuestionable histórica y contemporáneamente en el terreno económico, militar y tecnológico. También en el monetario, donde el dólar, pese a los vaivenes recientes, gobierna el mercado cambiario por su dominio del tráfico energético o su hegemonía en las reservas de divisas de los bancos centrales, entre otras razones. Aunque su huida del multilateralismo haya corregido desde el credit crunch de 2008 su posición de dominio en todos estos ámbitos. China abandera a los mercados emergentes mientras avanza hacia una economía de rentas medias con cada vez más milmillonarios entre su población. Mientras Rusia se afana por mantener su papel predominante en la esfera geopolítica con un peso económico relativo y Japón, por ejemplo, lucha por preservar el cetro de potencia digital en plena carrera competitiva en la llamada Revolución Industrial 4.0. Europa -o, más concretamente, su unión supranacional- ostenta el poder en el terreno comercial, la pole position en la globalización por su impronta multilateralista, doctrina que le ha conferido su papel activo con otras potencias comerciales y, al mismo tiempo, su acción específica a la hora de sellar sus estrategias bilaterales o con áreas aduaneras, tal y como admite el poderoso departamento de Comercio del colegio de comisarios, uno de los que ha hecho acopio de mayor cesión de soberanía por parte de los socios del club comunitario. Hasta el punto de ostentar la capacidad de cerrar acuerdos de libre comercio en nombre de los estados miembros y de dirigir las acciones ejecutivas en el exterior en esta política mutualizada.

Autoridades comerciales

Las autoridades comerciales de la Unión, lideradas desde 2014 por Cecilia Malmström, comisaria sueca adscrita a la familia liberal europea -pero que ha tenido pesos pesados como Pascal Lamy, el francés que tras dejar el edificio comunitario de Bruselas dirigió la OMC, o Peter Mandelson, el laborista británico ideólogo de la Tercera Vía de Tony Blair, entre otros- inciden en el valor del entramado de acuerdos como la catapulta de Europa en los mercados exteriores. También en el atractivo de su espacio interior. “Tenemos el destino más abierto para el comercio de economías en desarrollo de todo el mundo”, se asegura en el frontispicio de la política comercial europea, porque, además del clima de libertad para hacer negocios, se ofrece un mercado de 500 millones de consumidores que demandan productos de alta calidad, con transparencia regulatoria y unas elevadas cotas de seguridad inversora, bajo el escudo de un aperturismo multilateral hacia otros bloques aduaneros o de índole bilateral -es decir, con países específicos-, al que se une la ventaja de dinamización de la actividad empresarial que encuentran las multinacionales bajo un sistema integrado de normas favorables al libre tránsito de mercancías y capitales. A los que se suman, además, modernas infraestructuras de transportes y comunicaciones, que facilitan el flujo del comercio, y el potencial para establecer relaciones en el exterior desde el espacio europeo. Pero todo ello no sería posible sin el amplio abanico de tratados suscritos por la UE. En concreto, 137 de toda índole y condición, que superan los 150 si se añaden acuerdos específicos por industrias con una decena de países, que han convertido a la UE “en el mercado mundial más armonizado” desde la óptica interna, y en el que tiene “más reglas pactadas de fomento comercial e inversor” desde una visión exterior. Con trabajadores de multinacionales con contratos de servicios específicos. Bajo un ambiente estable y predecible para la formalización de los negocios, sin barreras a la inversión y con protección de los capitales. “Cada día, Europa exporta cientos de millones de euros de bienes y servicios e importa cantidades similares” de mercancías.

La importancia de la exportación

Europa es el mayor exportador de productos manufacturados y de servicios y el primer socio en más de 80 países. Hasta totalizar el 16% de las ventas y adquisiciones internacionales. Un activo esencial para potenciar el crecimiento y la creación de empleo, dado el incremento que registra año a año en comercio e inversiones con el resto del mundo. Con reglas de fair play e impulso a los proyectos de neutralidad energética, en línea con la estrategia comunitaria para esta década, y a la protección de los derechos de los trabajadores. Y con las garantías y beneficios que facilita ser la mayor economía conjunta del planeta, aunque con dinamismos lentos durante el ciclo de negocios que acaba de llevarse consigo la Gran Pandemia, y la renta per cápita más elevada del mundo: 25.000 euros por cada uno de sus 500 millones de ciudadanos y consumidores. Además de ejercer como mayor exportador e importador de flujos de capital. EEUU, por ejemplo, sólo es el principal socio comercial e inversor en poco más de una veintena de países. O de contratar un gran volumen de mercancías de naciones en desarrollo. Porque, excluidos los carburantes, la UE importa de ellos más que el total de compras procedentes de EEUU, Canadá, China y Japón.

“Europa tiene un compromiso inquebrantable con el libre comercio”. En una época en la que ha reaparecido el fantasma del proteccionismo. La media arancelaria de productos importados por la UE es muy baja. Más del 70% de los bienes que adquieren sus socios tienen tarifas reducidas o gravámenes cero. La UE no ha elegido las restricciones comerciales para capear ni el tsunami financiero de 2008 ni la mayor recesión en tiempos de paz que deja la Covid-19, explican desde la comisaría de Comercio. Como lo demuestran los recientes acuerdos bilaterales suscritos con Canadá, Corea del Sur o Vietnam. O la ambiciosa agenda de negociaciones en curso. Antes, entre 1999 y 2010 el comercio exterior europeo se duplicó y ahora supone más del 30% de su PIB. Con su única voz en materia comercial, su peso comercial en el exterior es indiscutible.

Last modified: 10/11/2020