El teletrabajo puede incrementar la productividad entre un 1,4% y un 6,2%

Gestión empresarial

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Durante los últimos seis meses, tras la irrupción de la pandemia, son muchas las voces a favor y en contra del teletrabajo, una modalidad de empleo a la que miles de empresas y empleados han tenido que recurrir para mantener la actividad y la seguridad frente al Covid-19.

Lejos de la creencia popular –previa a la pandemia, sobre todo- de que el teletrabajo puede perjudicar a la buena marcha del negocio, la adopción del trabajo en remoto en España podría incrementar la productividad entre un 1,4% y un 6,2%. Así lo señalan los investigadores Clàudia Canals y Oriol Carreras en el artículo ‘Teletrabajo y productividad: un binomio complejo’, incluido en el informe mensual realizado para CaixaBank Research, el centro de estudios de esta entidad financiera.

Se trata de una mejora porcentual notable, si tenemos en cuenta que entre el año 2000 y 2018 el crecimiento de la productividad en nuestro país fue de un 0,3% anual. No obstante, los investigadores recuerdan que se trata de una cifra que se alcanzaría en el caso de que se produjera un cambio de paradigma progresivo que podría extenderse varios años. Como apuntan, del 4,9% de ocupados que en 2019 recurrían al teletrabajo de forma habitual, hoy día se calcula que cerca de un 33% de los trabajadores españoles podría llevar a cabo su trabajo a distancia. Implantar el teletrabajo de una forma estable y con todas las garantías en ese tercio de la población activa española no se haría de la noche a la mañana.

Pero, ¿qué se necesita para llevar a cabo ese cambio de paradigma y, por tanto, ese aumento de la productividad en las empresas?

Las claves

En primer lugar, los autores señalan como necesario un cambio en la cultura empresarial que permita adaptar las tareas que desarrolla cada empresa y empleado a las formas de trabajar más idóneas para desempeñarlas. Un cambio que comienza por permitir al trabajador que decida si desea trabajar en remoto o no, y que sigue a la disposición de ese empleado de un espacio habilitado para el teletrabajo. Así, el teletrabajador se beneficiaría del ambiente de concentración que le puede ofrecer el trabajo en remoto, a la vez que, si lo alterna con el trabajo presencial, aprovecharía la formación e intercambio de ideas que se generan en la oficina para seguir progresando e innovando.

Además de la mayor concentración del trabajador desde casa, el teletrabajo también permite a las empresas reducir costes. En primer lugar, los costes más obvios: los de mantenimiento de las oficinas. Y en segundo, y no menos importante, debido a que los empleados que teletrabajan tienen una menor tasa de rotación, disminuyen de forma considerable los costes de reclutamiento, selección y formación. Un ahorro que la empresa puede invertir en una estructura tecnológica que optimice el teletrabajo y la comunicación entre los equipos, para no perder así el contacto frecuente entre trabajadores, la generación de un clima de confianza y el compromiso de la plantilla.

Dificultades de conciliar y de desconectar, principales inconvenientes

Pero no todo es positivo en la implantación de un modelo de teletrabajo en las empresas. Como apuntan los dos expertos para CaixaBank Research, la conciliación laboral que se le presupone al trabajo en remoto es más limitada de lo que podría parecer. Al trabajar desde casa, el riesgo está en que la vida personal interfiera en la laboral –inversamente al riesgo habitual de vidas laborales que interfieren o perjudican a la vida personal.

De la misma forma, Canals y Carreras, como otros muchos expertos en este ámbito, señalan el peligro de que la conexión digital –cada vez más fácil, flexible y omnipresente- genere una auténtica servidumbre: horarios laborales extendidos, necesidad de comprobar de forma constante el correo electrónico del trabajo fuera del horario laboral, llamadas telefónicas que no respetan los horarios habituales, etc. En definitiva, la línea divisoria entre el trabajo y la vida personal se ve difuminada con el teletrabajo, de forma que la conciliación, que a priori parecía verse mejorada con el trabajo desde casa, termina también viéndose afectada.

Last modified: 02/10/2020