El dropshipping o la figura del comercial autónomo en la red

Emprendimiento

¿Alguna vez te has planteado que tú podrías conseguir que un producto o varios se vendieran más por internet? Si es así, el droshipping puede ser tu opción para emprender. Porque poner en marcha un negocio desde cero, sin apenas capital inicial ni un excesivo conocimiento técnico, suele dar vértigo, pero abrir una nueva línea de negocio digital de manera rápida y sin demasiados riesgos, no tanto. Internet y el auge del teletrabajo están favoreciendo el crecimiento de estrategias virtuales basadas en el marketing online y gracias tanto a la mayor conectividad como al desarrollo de los programas de software y de gestión, que han facilitado su usabilidad entre los usuarios menos cualificados, se están abriendo unas posibilidades muy relevantes de cara a los próximos años.

Junto a algunas quizá más conocidas, como el blogging o el marketing de afiliación, una de las tendencias que ganan cada vez mayor peso viene de la mano del dropshipping, en donde el emprendedor es muy probable que ni siquiera necesite una oficina física ni un almacén para convertirse en un empresario de éxito. Consiste, en líneas generales, en colaborar con una empresa especializada en los envíos directos, de modo que, tras poner los productos que se desean vender en un marketplace, la gestión del transporte y envío les correspondería a esta entidad, mientras que la persona que realiza la comercialización se encarga de cerrar los pedidos y gestionar las bases de datos de los usuarios.

De este modo, por un lado, se reducen de forma significativa los costes de poner en marcha el negocio, se evita tener que mantener un inventario de productos y se elimina la gestión logística, concentrándose solo en la parte comercial. Es más, incluso si no desea siquiera realizar el desembolso de contratar un dominio web y diseñar un página destinada a la venta, también es posible anunciarse directamente en grandes plataformas globales, como eBay o Amazon.

A partir de aquí, la operativa es, en realidad, sencilla: tras concretar una operación, la empresa compra el producto al fabricante o mayorista a un precio inferior, reenviando, de manera automática, el pedido al cliente a través de un tercero con el que ya se tienen apalabradas tanto las tarifas de transporte como los plazos de entrega. De ahí que la clave principal para que este tipo de negocio funcione está en la concreción de los márgenes, es decir, en fijar un precio de venta al público que sea competitivo respecto a los de la competencia, pero que deje una ganancia suficiente como para justificar el trabajo y el tiempo que se invierte en su gestión.

Ventajas y desventajas

Como en otros posibles negocios en Internet, puede implementarse una estrategia de dropshipping conservadora, contratando a un único proveedor el servicio integral de las herramientas que se necesitan para la venta, como el marketplace, la logística o los banners publicitarios; o apostar por un mayor riesgo buscando un aliado para cada uno de estos procesos, posiblemente porque ya se sea una empresa con un extenso catálogo de proveedores que permita discriminar entre aquellos que ofrecen una mejor relación calidad-precio. La diferencia fundamental entre ambos estará, por supuesto, en el coste económico para el emprendedor y no tanto en el riesgo, puesto que, entre las principales ventajas del dropshipping cabe destacar:

  • Es necesario hacer una inversión mínima, lo que, por un lado, permite tener una mayor capacidad de liquidez para atender posibles incidencias inesperadas que ocurran, evitando problemas financieros para la empresa desde el inicio.
  • Bajos costes de personal, dado que, por ejemplo, la gestión del inventario corresponde al proveedor, al igual que el transporte y el envío de los productos. De este modo, se reducen sensiblemente los costes fijos y, con ello, aumenta la flexibilidad del negocio de cara al futuro.
  • El emprendedor puede focalizarse exclusivamente en la estrategia de cómo vender más y no ‘distraerse’ con otro tipo de tareas derivadas de la gestión de la compañía.
  • Al igual que otros negocios en la Red, es fácilmente escalable, permite ir descartando productos que no gozan de buena aceptación comercial y obtener beneficio económico casi desde el inicio de su actividad.

En cuanto a sus posibles desventajas, la principal es que el margen de ganancia es sensiblemente menor que en otro tipo de negocios digitales. De hecho, la gran amenaza es que se pretenda operar en un sector que sea ya de por sí muy competitivo, es decir, donde los márgenes sean muy pequeños. Por ello, quizá la labor esencial para el emprendedor sea la de enfocar tanto su segmento de actividad como el nicho de público potencial al que se va a dirigir, de modo que acierte con su modelo de negocio.

Además, cabe citar, también, el riesgo que supone no controlar la logística de los envíos, ya que, en el caso de que se produzca alguna incidencia, como una sustracción o la llegada de un producto defectuoso, el cliente lo único que va a pensar es que le ha fallado la marca comercial. De ahí que escoger buenos compañeros de viaje para cubrir este tipo de servicios resulte crítico para afianzar la reputación de la compañía.

Finalmente, es preciso subrayar que, si se apuesta por establecer el marketplace en una plataforma de un gran proveedor global habrá que estudiar cómo poder posicionar la marca (posicionamiento SEO), de cara a que el marketing contribuya a vender más y a tener una mayor visibilidad.

Last modified: 06/10/2020