¿Cuáles son las tendencias postcovid que el comercio debe afrontar?

Gestión empresarial

tendencias post covid comercio

La crisis sanitaria que el Covid ha generado es el mayor desafío al que la humanidad se ha enfrentado desde la Segunda Guerra Mundial. Sus repercusiones en salud, sociales y económicas están fuera de toda duda. Y todo apunta a que no quedará más remedio que convivir con el virus hasta que llegue una vacuna. Por fortuna, parece que no habrá que esperar demasiado para poder acceder a los primeros medicamentos que puedan hacer frente al virus.

Con todo, la pandemia ha generado unas tendencias y unas realidades que perdurarán una vez superada esta crisis. De eso es precisamente de lo que versa este post, de aquellas tendencias que seguirán con nosotros cuando el Covid sea ya un mal recuerdo y a las que el comercio minorista debe hacer frente.

Ganadores y perdedores

Es una realidad que la epidemia y las medidas que se están tomando para frenar la propagación de infecciones deja grandes perdedores dentro del ámbito empresarial. Sirva para demostrarlo los cientos de miles de comercios minoristas (algunas centenarios) que se han visto obligados a bajar la persiana ante una crisis que paraliza el consumo, lo que deja a las empresas sin ingresos con los que subsistir.

No obstante, la pandemia también deja a un grupo de selectos ganadores cuya primacía económica se mantendrá durante bastantes años. Nos referimos a los supermercados de proximidad, las farmacias y las tiendas online. Aunque habrá voces que piensen que el incremento de ventas de estos negocios es efímero, lo cierto es que la mayoría de los expertos opina que perdurará más allá del fin de la pandemia. No les falta razón, ya que el virus ha demostrado que la salud es lo primordial (¿alguien puede creerse aún que las mascarillas desaparecerán de nuestra realidad cotidiana aunque se haya vencido al Covid?), que la alimentación es de lo único de lo que no se puede prescindir y que el comercio electrónico ha llegado para quedarse.

Es obvio que una ferretería no se puede convertir en una farmacia o en un supermercado. De ahí que la tienda online sea una de las grandes tendencia a la que los nuevos negocios deben hacer frente. Se han escrito ríos de tinta sobre la necesidad de que las pymes  impulsen su transformación digital de manera que sean capaces de ofrecer la misma experiencia de cliente, tanto en las tiendas físicas como en las de internet.

Sin duda, dar este paso requiere de una importante inversión que muchos emprendedores no pueden afrontar. Una posible solución pasa por la suma de fuerzas. Hace pocos días hemos asistido a las negociaciones para la fusión de dos de las entidades bancarias más importantes del país (CaixaBank y Bankia). Salvando las siderales distancias que existen entre el tejido empresarial mayoritario en España y las multinacionales del Ibex, la realidad es que las razones que han llevado a ambos bancos a plantear la unión son válidas para cualquier tipo de empresa. ¿O acaso la imposibilidad de ser rentables en un entorno adverso (en el caso de la banca, los tipos bajos de interés) amenazado además por lo digital (las llamadas fintech en el sector financiero) no son argumentos válidos para que cualquier negocio se plantee una fusión?

Ante esta realidad el emprendedor debe valorar que una operación corporativa no plantea una derrota, sino que supone una ventana de oportunidad para sobrevivir a un mundo postcovid en el que el canal digital será cada vez más importante.

Comercio seguro al 100%

La seguridad con los clientes y con los empleados es otra de las tendencias a las que el comercio minorista se enfrentará en los próximos años. La necesidad de proteger la salud de cualquiera que pase por una tienda es y seguirá siendo prioritario. Ante esta evidencia, la automatización de los procesos se presenta como una opción a explorar, ya que reduce el riesgo tanto para los trabajadores como para los consumidores.

Pero la preocupación por la salud no se reduce al local, sino que también imperará en los productos. De ahí que siempre que sea posible se debe renovar el catálogo y apostar por las referencias saludables y sostenibles, una tendencia que viene de lejos pero que la pandemia ha impulsado.

Las estrategias respecto al precio también sufrirán una importante variación. Si en los últimos años, apostar por el bajo coste daba buenos resultados (ahí están los ejemplos de Lidl o Ryanair para demostrarlo), la era postvirus será para aquellos que sean capaces de ofrecer productos con buena relación calidad-precio. Y es que la preocupación por la salud personal hará que los consumidores vayan más allá de lo barato y opten por aquello que les ofrece mayor grado de confianza.

Mayor flexibilidad

La pandemia también trastocará la gestión interna de los comercios minoristas exigiendo una mayor flexibilidad en cuanto a las tareas que una plantilla tiene asignadas. Los puestos y trabajos estancos irán desapareciendo para dejar su lugar a desempeños multifuncionales y multidisciplinares, que son las que una venta física y digital exigen.

Las tasas de fidelización también se verán afectadas ya que el Covid y la consiguiente escasez de productos (sobre todo en los meses de marzo y abril) ha llevado al consumidor a ser desleal a sus marcas de toda la vida y a probar referencias nuevas que sí estaban a la venta. La tendencia de apostar por novedades seguirá perdurando, lo que obligará al comercio minorista a ser más innovador.

Last modified: 02/10/2020