Construir una cadena de suministro de base cero para aumentar la resiliencia

Gestión empresarial

Uno de los efectos más tangibles para las empresas al comienzo de la crisis sanitaria fue la interrupción de las cadenas de suministros, aun cuando ni siquiera en los países donde tenían actividad se habían iniciado las medidas de confinamiento. Tanto las grandes compañías internacionales como las pymes de menor facturación se vieron afectadas de una u otra manera, lo que ha llevado, con el paso del tiempo, a muchas de ellas a reflexionar en profundidad sobre cómo mejorar su portfolio de proveedores para evitar que, en el futuro, esto pueda volver a suceder.

Hasta el inicio de la pandemia, el principal factor que influía en que las organizaciones privilegiaran a una empresa de suministros sobre el resto de su competencia era, en la mayoría de los casos, el coste. Daba igual el origen de las materias primas mientras el producto, semitransformado o elaborado, estuviera en el lugar y momento indicados para iniciar la siguiente fase de producción, con un coste que fuera lo suficientemente competitivo como para que el precio al final del canal retail pudiera llegar a convertirse en una ventaja competitiva.

La paradoja que se dio, principalmente, durante el primer trimestre de la crisis sanitaria, era que los consumidores cada vez pasaban más tiempo realizando compras online mientras teletrabajaban, pero a muchas entidades les resultaba imposible atender los pedidos debido a que sus plantas de producción no disponían de los elementos suficientes como para fabricar a tiempo. Ahora, de toda esa experiencia muchos empresarios están impulsando lo que se ha denominado como planificación de base cero, y que consiste en cambiar de manera significativa la estrategia operativa de la compañía: la rentabilidad económica ya no es un factor determinante, ya que, para asegurar un incremento constante de la productividad y hacerse menos dependientes de stakeholders externos, los beneficios deben reutilizarse continuamente en inversiones que garanticen el crecimiento.

Mentalidad basada en la flexibilidad

El parámetro clave es la resiliencia, entendida como la estrategia de la organización para que, depare lo que depare el futuro, se esté preparado para responder con éxito a cualquier contingencia y mantener la operatividad en el mercado. Desde el punto de vista de la cadena de suministro, significa que el coste, aunque sigue un factor diferencial esencial, ya no es el gran protagonista, sino que existen otros ítems a su mismo nivel, como la capacidad de contar con más de un proveedor para recibir las mercancías, establecer relaciones con entidades que sepan amoldarse y evolucionar con los cambios continuos de la compañía, y, sobre todo, ser extraordinariamente ágiles para que, si cambian las condiciones del mercado en cualquier sentido, la velocidad en la respuesta sea equiparable a la que se implemente desde la propia organización.

Toda esta nueva filosofía estratégica significa, entre otras ideas, que:

  • Los presupuestos no son algo inamovible cuya planificación se realiza con carácter anual, sino que deben acompañar a los distintos departamentos en su toma de decisiones, siendo un apoyo fundamental para que se logre el éxito.
  • El capital humano, aun estando especializado en áreas y tareas determinadas, debe estar en permanente proceso de formación, tanto externamente (cursos online, escuelas de negocio) como dentro de la compañía, absorbiendo conocimientos de otros departamentos y entendiendo sus objetivos y problemáticas para obtener una visión 360 de la realidad corporativa.
  • Vocación mayor hacia economías de escala y la producción just-in-time, que se adapte y personalice lo máximo posible a los cambios continuos en los consumidores. La relación entre usuario y empresa es plenamente bidireccional y se deben crear y cultivar canales transparentes para alcanzar este objetivo.
  • La organización tiene un carácter cada vez más horizontal, donde no se privilegian unos departamentos por encima de otros sino que todos colaboran en fomentar la agilidad en la toma de decisiones por parte de la empresa.
  • Búsqueda continua de oportunidades, tanto dentro del sector como en otras industrias. Los procesos de benchmarking deben ser algo habitual a lo largo de todo el ciclo de actividad y, para lograr que los resultados sean útiles, hay que involucrar al máximo de personas y perfiles dentro del equipo humano.

Cadenas a pruebas de pandemias

De acuerdo al informe de Accenture ‘¿Es tu cadena de suministro una espiral de la muerte?’, existe un gran abanico de potenciales escenarios peligrosos para las empresas en donde solo a través de la garantía de una cadena de suministro resilente, pueden aspirar no solo a superar cualquier vicisitud sino a mejorar, incluso, su posicionamiento en el mercado. Aplicar un enfoque de base cero en la cadena de suministro posibilita, según el documento, conocer mayor información para identificar alternativas para equilibrar cualquier riesgo posible, contener los gastos de manera inmediata en un momento dado o proponer sinergias a otros stakeholders con los que complementar las posibles carencias en los servicios o en el suministro de bienes en un momento dado.

Es más, si se aplica esta estrategia en la cadena de valor en momentos donde no parece vislumbrarse una crisis próxima en el horizonte también redundará en efectos positivos en el corto plazo, porque mejorará el rendimiento de todos los eslabones de la cadena, que, por un lado, tendrán un mayor estímulo para favorecer iniciativas basadas en el crecimiento y, por el otro, aumentarán su eficiencia en costes, al ser más competitivos al disponer de un mayor conocimiento global de todo el proceso.

Last modified: 15/09/2020