Competencias digitales en la PYME

La posesión de las adecuadas competencias digitales por parte de directivos y empleados de las PYMEs resulta fundamental en el actual contexto de transformación digital. Podemos definir dichas competencias como el conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes que permiten el uso estratégico de la información y la generación de conocimiento tácito y explícito, en contextos y con herramientas propias de las tecnologías digitales.

 

El cambio total que están experimentando los mercados, los consumidores y las herramientas profesionales requieren de profesionales capaces evolucionar junto a los mismos (y, a ser posible, anticiparse a dicha evolución). Tal y como indicaba hace ya un año el informe ‘La gestión del Talento Digital’, de Ray Human Capital, “los resultados demuestran que las empresas son muy conscientes de la necesidad de afrontar en un plazo corto la transformación hacia un nuevo escenario digital, y de los perfiles que necesitan para conseguirlo”.

 

España y sus problemas en materia de competencias digitales

 

“Sin embargo” -continúa el informe- “se detecta una falta de orientación respecto a dónde buscar esos perfiles, y qué herramientas utilizar para acceder a ellos. La mayoría de las empresas necesitan desplegar una estrategia integral de gestión del Talento Digital que garantice que hacen uso de los mejores recursos disponibles”.

 

De hecho, entre las cifras recogidas en el informe, cabe destacar 3 datos:

 

  • Casi un 70% de las empresas expresan la necesidad de adaptar sus políticas de gestión de RR.HH para llevar a cabo una transformación digital exitosa.
  • Casi un 50% afirma que las fuentes de reclutamiento que actualmente utilizan en su empresa no cubren de manera eficiente sus necesidades de atracción de talento.
  • El 42% admite no contar con un plan de formación relativo al entrenamiento de competencias digitales.

 

Pero el problema con las competencias digitales no se limita a las empresas: en general, España presenta niveles bajos en lo que respecta a competencias digitales. Según el último ‘Índice de la Economía y la Sociedad Digitales’ de la Comisión Europea, sólo un 58% de los españoles cuenta con competencias digitales básicas, lo que limita la explotación de los beneficios económicos de las inversiones TIC privadas y públicas.

 

5 competencias digitales (una propuesta)

 

Pero, en el ámbito empresarial, ¿cómo podríamos clasificar y definir las competencias digitales básicas? Algunos profesionales han trabajado en torno a un modelo de 8 competencias, que vamos a simplificar a continuación:

 

Conocimiento digital y visión estratégica

 

Es la capacidad para desenvolverse en la economía digital a través de un uso eficiente de los recursos digitales, y de una gestión apropiada de la identidad digital (tanto personal como corporativa). Así mismo, va unida a una adecuada compresión de las nuevas lógicas digitales y de su incorporación a la consecución de los objetivos empresariales.

 

Aporta productividad, acelerará la innovación y mejorará la capacidad de reacción de la empresa ante los cambios del entorno digital… abriendo, además, nuevas oportunidades de negocio.

 

Gestión de la información

 

Es la capacidad de buscar, procesar y compartir información en contextos digitales. Requiere de habilidad para llevar a cabo una navegación eficiente por la Red (obteniendo información relevante y de calidad en tiempo real), y un almacenamiento de la información de modo que favorezca su posterior uso.

 

Aporta inteligencia de negocio y mejora la circulación de la información dentro de la empresa.

 

Comunicación digital

 

Es la capacidad para participar proactivamente y colaborar en entornos digitales a través de una comunicación tanto síncrona como asíncrona, estableciendo nuevos contactos profesionales y generando contenidos y opiniones influyentes.

 

Ello favorece el posicionamiento de nuestra marca, reduciendo los riesgos de crisis de reputación.

 

Trabajo y liderazgo en red

 

Esto es, la capacidad para trabajar y cooperar en entornos digitales, así como para coordinar equipos de trabajo en red. Esta capacidad se basa en la producción de documentos colaborativos, en la generación de redes formales e informales, y en la gestión eficiente de los recursos humanos y de los conflictos que puedan surgir.

 

Aprendizaje continuo

 

Finalmente, ocupa un papel relevante la capacidad para emprender un aprendizaje autónomo de las novedades del mundo digital, actualizando los conocimientos propios a través de Internet y las comunidades de práctica, lo que reduce los costes de formación y mantiene la competitividad de nuestra compañía.

 

Imagen CC-BY de jjfbbennett

Last modified: 20/07/2015