¿Cómo lograr que los trabajadores desplazados se integren en la empresa?

Todo el mundo conoce a alguien que trabaja en una compañía cliente. Son los llamados empleados remotos. Se trata de personas que suelen ser muy útiles tanto para grandes empresas como para pymes, ya que consiguen ingresos y no protestan. Y no lo hacen, sencillamente porque no se enteran de lo que ocurre en la sede central. Son personas a las que puedes pagar pero que les interesa cero tu cultura empresarial y los logros o fracasos de tu compañía.

 

Como se decía antes, esta gente no suelen dar demasiados problemas por su alejamiento de la casa matriz. Pero en muchas ocasiones esa distancia lleva a estos trabajadores válidos a atravesar situaciones de abandono, lo que al final repercute en su trabajo. Y si eso llega a ocurrir, la firma tendrá graves problemas con el cliente. Por norma general, las sedes centrales esperan a que ocurra el fallo para actuar de forma reactiva. Aunque lo mejor, como siempre, pasa por prevenir antes de curar. Aquí le contamos unas claves sencillas para lograr que los trabajadores en remoto se sientan parte de una aventura empresarial. O en otras palabras, que dejen de ser islas y se conviertan, por lo menos, en penínsulas.
– Comunicación, comunicación y comunicación.
No nos cansaremos de decirlo. Y aunque parezca obvio, la mejor forma de estrechar lazos con los desplazados pasa por hablar con ellos. La tecnología nos permite que esa operación sea un juego de niños, gracias a herramientas como Skype, si hablamos de nuestra gente en el extranjero. Si el traslado tiene lugar dentro de España, nada mejor que llamar por teléfono. Quizá se podría llegar a pensar que el correo electrónico sirve para enlazar con esos empleados. No es así. La frialdad de un texto no tiene nada que ver con la complicidad a la que se puede llegar con una conversación. Una charla sincera en la que se le pregunte por sus problemas y su situación acerca mucho más a esa persona a la empresa.

– Acerque a sus remotos de vez en cuando.
Aunque suene a exagerado, piense en la película Bienvenido Mister Marshall y trate de recibir a sus trabajadores desplazados de la misma forma. No hace falta que toda la gente de la sede social salga a la calle con pancartas y que les canten coplillas pero sí que debe conseguir que esa gente visite regularmente las oficinas centrales y que allí puedan interactuar con todos sus compañeros. Preocúpese de que sus colaboradores más cercanos se afanen por lograr que se sientan a gusto. Y utilice sus armas. Haga reuniones informales, compre un desayuno, programe actividades… De esa forma conseguirá mayor implicación y menor riesgo de falta de motivación. Esta opción también es válida para las personas que se encuentran en el extranjero. Quizá no pueda lograr que acudan a la sede central pero sí podrá acercarlos utilizando la tecnología. En este caso, la videoconferencia es un gran aliado.

– Programe visitas.
José Luis Calvo es el presidente del grupo conservero Calvo. Aunque está alejado del día a día del negocio, sigue acudiendo todos los días a la fábrica de Carballo (A Coruña), la sede central para charlar con los empleados. También programa varias visitas a las factorías que el grupo tiene en Brasil o El Salvador. ¿Por qué lo hace? Pues porque a los empleados les gusta ver que su patrón baja a la arena y que les habla en un lenguaje que es igual al de ellos. No es un ser superior que vive en una nube, sino un paisano que se preocupa por la plantilla, aunque ésta se encuentre a miles de kilómetros de distancia. El ejemplo de este empresario debe ser copiado y plagiado por cualquier emprendedor que tenga a parte de su plantilla en remoto. Tiene que sacar tiempo de donde sea necesario para visitarles y hablar con ellos cara a cara. El teléfono también ayuda pero nada funciona mejor que ver a  tu jefe bajar de su torre de marfil, salir a la calle y acercarse a tus dominios.

– Trate de lograr que participe en eventos del sector
Si quiere que un desplazado se sienta parte de su equipo nada mejor que mandarle de vez en cuando a defender a la empresa en ferias, reuniones con clientes, etc. De esa forma, esa persona sentirá que la distancia que le separa de la central es mucho menor y creerá que es alguien importante en la toma de decisiones de la compañía.
– Crear una sólida cultura de empresa.
La mejor forma de resolver los problemas con las personas que trabajan fuera de la oficina es sentar las bases de una cultura empresarial sólida, que es la que todos deben seguir. Por eso, el emprendedor debe dejar bien claros los pilares del negocio, los objetivos a conseguir y la imagen de la firma. Luego se debe llevar a cabo una gestión de management que valore a las personas. Así se logrará que todos, tanto los presentes como los no presentes, hagan lo imposible por alcanzar las metas que se ha marcado la corporación.

Last modified: 25/03/2015