10 tecnologías para impulsar la economía española

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La economía europea y, concretamente, la española, se enfrentan a un futuro cargado de retos, desafíos e incertidumbres, multiplicadas por la actual crisis del coronavirus. Frente a este panorama, se ha repetido una y mil veces que el camino a seguir es el de la transformación digital del tejido productivo. Pero, ¿de qué tecnologías estamos hablando?

Precisamente a esa pregunta responde el informe 10 tecnologías emergentes para impulsar a España, publicado recientemente y que cuenta con la aportación de un grupo de científicos españoles aglutinados bajo la Cátedra Rafael del Pino de Ciencia y Sociedad, liderada por Javier García. En él, como su propio nombre indica, se repasan diez ámbitos tecnológicos para reactivar la economía española:

1.- Inteligencia Artificial (IA)

Recomendaciones de productos online, atención al cliente de forma automática, altavoces que controlan la luz o la televisión con nuestras órdenes… La Inteligencia Artificial (IA) está en el corazón de la cuarta revolución industrial. Sus posibilidades en el campo de la energía, educación, sanidad, administración o defensa son enormes. Teniendo en cuenta que la Unión Europea ocupa la tercera posición en inversión en este campo -con un 8%, mientras EEUU y China concentran el 85%-, Europa y España corren el riesgo de convertirse en actores pasivos y compradores de tecnología.

2.- Edición genética

Con sus dilemas éticos y morales, el campo de la modificación genética en alimentos, animales y personas abre grandes posibilidades, tanto en el combate de enfermedades y hambrunas, como en la actividad económica. Desde mejoras para la biomedicina, la biotecnología industrial, la calidad de los cultivos, la reducción de plagas en la agricultura y transmisión de enfermedades (como, por ejemplo, las provocadas por los mosquitos), hasta la fabricación de productos sin gluten. EEUU, Europa y Asia lideran, por ese orden, tanto la inversión en edición genética como el mercado de tecnologías en este campo.

 

3.- Seguridad digital

Si a nivel mundial el mercado de la ciberseguridad ronda los 133.000 millones de dólares, en España este sector alcanzó en 2018 los 1.200 millones de euros, un 11,6% más que el año anterior, en un mercado dominado sobre todo por la consultoría TIC. Se prevé que en 2024 la facturación en este campo llegue a los 244.400 millones de dólares. Entre los retos que España debe superar están la escasez de profesionales de este ámbito y la falta de concienciación de muchas empresas con la ciberseguridad, especialmente en las pymes.

4.- Internet de las cosas

Con una tecnología basada en sensores que captan variables físicas, biológicas o químicas y la traducen en señales que llegan a un centro de datos (normalmente la nube), había a finales de 2019 más de 9.500 millones de dispositivos de Internet de las Cosas (IoT) conectados en todo el mundo, unos 6 millones en España. Las empresas de Asia-Pacífico, especialmente las de China, lideran la transición del IoT en todo el planeta, seguidas de EEUU y Europa, muy a la par. Por su parte, España es el quinto país europeo por inversión en IoT.

 

5.- Materiales fotoactivos avanzados

La mejora del aprovechamiento de la energía solar pasa por disponer de nuevos materiales fotoactivos (los que reaccionan a la luz y generan energía) que superen las limitaciones del silicio habitual hasta ahora. Una de las opciones más vanguardistas es la utilización de nanotecnología molecular, capaz de convertir cualquier superficie en paneles solares. Se trata de un ámbito en el que España tiene grandes posibilidades, y en el que fue el principal receptor de inversiones en Europa durante 2019. A nivel global el líder de este tipo de energía es China.

6.- Energía distribuida

Este concepto se refiere a la expansión de pequeñas instalaciones productoras de electricidad lo más cerca posible de los lugares donde se va a consumir, mejorando la estabilidad del sistema eléctrico y reduciendo la pérdida de energía al ser transportada. En España, hasta ahora, la regulación ha sido un obstáculo para la extensión de esta tecnología, de la que podría ser líder –como en el caso de la eólica o la fotovoltaica.

7.- Datos de satélites para tomas de decisiones

Además de la actividad espacial de carácter institucional se le une ahora el llamado New Space, iniciativas privadas que, con sus propios desarrollos, buscan aprovechar las posibilidades de negocio en el espacio, sobre todo a través de redes de satélites y su utilidad para las telecomunicaciones. La Unión Europea ha desarrollado su propia constelación de satélites, Galileo, que podrá estar totalmente operativa en 2021. España, por su parte, se considera un país importante en el sector espacial: fue país fundador de la Agencia Espacial Europea y es el quinto en contribución a la Europa espacial, con instalaciones destacadas, sobre todo en la Comunidad de Madrid.

8.- Nuevas tecnologías para combatir el envejecimiento

Dentro de la gerontotecnología –área en el que entran aquellas tecnologías dedicadas a mejorar la calidad de vida de los adultos de edad avanzada- encontramos la biotecnología para combatir el envejecimiento. Avances que centran su investigación en las células de los tejidos vivos y el comportamiento de las moléculas para reducir el deterioro celular. La investigación en biotecnología es uno de los campos en los que España invierte de forma más decidida (12% del I+D+i español), además de ser un ámbito con gran potencial económico, entre otros, para el desarrollo de fármacos o para el turismo de salud.

 

9.- Energías renovables

La forma de obtener el máximo rendimiento y flexibilidad de las energías renovables –necesarias para la sostenibilidad del planeta- es aplicar la inteligencia a las curvas de consumo. Es decir, la utilización de baterías capaces de almacenar los excedentes para distribuirlos cuando no se pueda generar. De nuevo, Europa se ha quedado rezagada en la producción de las nuevas baterías. China y el Sudeste Asiático controlan más del 80% de la capacidad de producción global de baterías de iones de litio; Norteamérica, por su parte, controla la mayor parte de la cuota occidental. Europa fabrica alrededor del 3%.

10.- Blockchain

Se trata de otro de los conceptos tecnológicos más habituales últimamente. La “cadena de bloques” pretende eliminar intermediarios y dar mayor control al usuario (como, por ejemplo, en las transacciones de dinero, donde el control es del cliente y no de los bancos). Nació con las criptomonedas (el bitcoin) pero se ha extendido a otros campos en los que es necesario verificar procesos: certificación de documentos, acreditación de origen y trayectoria de productos, compartición de recursos, derechos de propiedad, etc. Su desarrollo no necesita de una gran inversión en tecnologías o infraestructuras, sino en talento.

Last modified: 27/08/2020