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Ya ha entrado en tu web, ahora consigue que compre

Existen páginas web de empresas que parecen creadas para no vender. Son complicadas, no contienen la información necesaria o suficiente, su diseño no ayuda nada y su lentitud crea verdadera ansiedad entre los posibles clientes que, por otra parte, probablemente nunca llegarán a serlo. Para que la nuestra no sea una de ellas –y consiga convertir el máximo número de visitantes en clientes-, primero debemos hacer un buen análisis de la misma y tener en cuenta una serie de cuestiones.

 

En primer lugar, identificaremos completamente las posibles dificultades que puede encontrar cualquier visitante de nuestra web y que pueden provocar que éste abandone su navegación en los primeros momentos o, peor todavía, cuando está a punto de comprar un producto o contratar un servicio. Estas dificultades pueden deberse a que la página que hemos creado es demasiado compleja, contiene excesivos datos e información, términos y conceptos confusos para la mayoría de las personas u obliga a rellenar cuestionarios –o campos de ellos- que suponen una tarea demasiado larga y tediosa.

 

A continuación, hay que preguntarse si el usuario que accede por primera vez a nuestra empresa a través de internet cuenta con la información suficiente sobre la misma para llegar a confiar totalmente en ella. Y, seguidamente, tendremos que analizar si dispondrá de suficiente información para tomar una decisión de compra. Hay que tener en cuenta que la mente humana es muy compleja y, a veces, nos quedamos a un “click” de adquirir algo porque en el último momento nos entra una pequeña duda que no conseguimos resolver en ese instante.

 

Por eso, hay que ponerse en el lugar del consumidor y pensar qué información o qué datos necesitaríamos -nosotros mismos como clientes- y no encontramos por ningún lado en la web de la empresa. Así descubriremos que muchas cosas que nosotros damos por supuestas –para eso se trata de nuestro negocio- en realidad no tienen por qué ser conocidas por el visitante ocasional de nuestra firma y de nuestros productos y servicios.

 

Otra cuestión de gran importancia es el diseño y la organización de la página. Hay algunas que tienen un formato demasiado “apretado”, con tantos contenidos y destacados que parece imposible encontrar lo que realmente estamos buscando. Podemos pasar minutos navegando por ellas y buscando dónde hacer “click” sin conseguir ningún éxito. Y ya se sabe que un minuto en internet puede ser mortal.

 

Finalmente, existe un factor fundamental: el tiempo y la agilidad en la navegación. Si una web es lenta está condenada al mayor fracaso comercial, porque en internet todos tienen prisa y nadie espera. Si una página tarda en cargarse, será cuestión de segundos que el usuario la abandone y apueste por otra. La ansiedad y la desesperación en la red son elementos con gran capacidad de decisión.

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