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Vuelve la moda de los préstamos participativos

En época de crisis se vuelven a poner de moda algunas fórmulas de financiación que habían quedado un tanto olvidadas en los tiempos de bonanza. Es lo que está sucediendo ahora con los préstamos participativos, una interesante opción para muchas pymes que en los últimos años había perdido fuerza y que se mantenía como la gran desconocida para muchas de ellas.

Sin embargo, en estos momentos en los que conseguir financiación es más difícil que nunca, cada vez son más las empresas y negocios que vuelven su mirada hacia estas herramientas. Se trata de un instrumento financiero a medio camino entre los préstamos tradicionales y las inversiones de riesgo (capital riesgo o capital semilla), que no precisa de más garantía ni aval que un plan de negocio viable y de calidad.

Estos préstamos están regulados por el artículo 20 del Real Decreto-Ley 7/1996 de 7 de junio sobre Medidas Urgentes de carácter Fiscal y de Fomento y Liberalización de la Actividad Económica, y por la Ley 10/1996 de 18 de diciembre de Medidas Fiscales Urgentes.

Como explican desde el Centro Europeo de Empresas e Innovación del Principado de Asturias, un préstamo participativo es un préstamo a largo plazo, con posibilidad de carencia, cuyos intereses están ligados a los resultados de la empresa que va a llevar a cabo un proyecto empresarial innovador. Lo que paga la empresa en concepto de intereses dependerá de la evolución de su actividad; gracias a esto, la carga financiera que supone el préstamo se adapta a la situación económica de la compañía a lo largo del desarrollo del proyecto empresarial. La garantía que se exige es la viabilidad técnica-económica-financiera del proyecto empresarial y la experiencia del equipo gestor.

El préstamo participativo se considera como fondos propios a efectos de reducción de capital y disolución de sociedades previstas en la legislación mercantil. En el supuesto que el emprendedor/a o promotor/a realice una amortización anticipada, deberá compensarla con una aportación a fondos propios. Y, en cuanto a la exigibilidad de este tipo de préstamo, hay que tener en cuenta que es subordinado a cualquier otro crédito u obligación de la empresa, situándose después de los acreedores comunes en el orden de prelación.

Entre los organismos que apuestan por esta herramienta de financiación se encuentra la Empresa Nacional de Innovación (ENISA), adscrita al Ministerio de Industria, Energía y Turismo. Esta entidad va a abrir sus líneas de financiación para 2013, dirigidas a apoyar la creación, crecimiento y consolidación de proyectos empresariales, con un presupuesto total de 126 millones de euros. Pues bien, dentro de estas líneas de financiación, se encuentran los préstamos participativos. ENISA está exponiendo dichas líneas a empresarios de toda España con el programa Impulsando Pymes, en el que participa junto con otras grandes empresas como CESCE, que también presenta soluciones de financiación.

ENISA ofrece préstamos participativos, con importes que oscilan entre 25.000 euros y 1,5 millones de euros, a proyectos empresariales impulsados por emprendedores y pequeñas y medianas empresas de cualquier sector de actividad, excepto inmobiliario y financiero.

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