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Vigilar las vulnerabilidades garantiza la buena marcha de la internacionalización

El mundo es cada vez más complejo y peligroso, sobre todo para las empresas que operan en distintos países y territorios. Para comprobarlo no tenemos más que abrir el periódico cada día y leer las omnipresentes informaciones sobre disturbios, conflictos geopolíticos, crisis financieras, catástrofes naturales, pandemias… (o los resúmenes semanales de noticias internacionales de nuestro patrocinador) Aunque a primera vista parezcan temas ajenos a un determinado negocio, la verdad es que pueden interferir dramáticamente en su buena marcha, y en múltiples aspectos. Por ejemplo, en la interconexión de los transportes y las comunicaciones, en la evolución de los mercados, en el funcionamiento de las plantas de producción…

Como es imposible evitar los vaivenes sociales, políticos y económicos de cada uno de los países en los que se encuentra presente una empresa -o con los que mantiene relaciones de producción o importación-, la única solución para garantizar la viabilidad del negocio es la prevención. Por eso, los expertos recomiendan que los directivos de la compañía prevean (y se aseguren) ante una amplia variedad de escenarios hipotéticos. Veamos los principales.

Infraestructuras. Las huelgas y los conflictos sociales en determinados países consiguen, en ocasiones, paralizar casi por completo algunas infraestructuras cruciales, como el transporte, un hecho que podría dar al traste con el traslado de las mercancías. Por eso, es imprescindible contar siempre con la posibilidad de utilizar medios de comunicación alternativos para enviar o recibir los productos y otros materiales.

Cadena de suministro. Los problemas anteriores pueden entorpecer también la cadena de suministros (por ejemplo energéticos) de una empresa o de una de sus plantas de producción. Algo que puede ocurrir también por fallos o problemas en los propios suministradores. Para evitar que el proceso productivo o comercial se detenga es necesario disponer o tener siempre en cartera otras posibles compañías alternativas.

Proveedores. Por una causa u otra, también pueden fallar en un momento dado los proveedores de materias primas, servicios u otros elementos y sistemas como, por ejemplo, los financieros (que a su vez pueden ser víctimas de ciberamenazas). Nadie es perfecto al cien por ciento, y a veces se trata de problemas inevitables, aunque también es verdad que pueden minimizarse. ¿Cómo? Asegurándonos de la solidez y experiencia de los proveedores antes de contratarlos y llevando un exhaustivo monitorizado de los mismos.

Nuevos riesgos geopolíticos. Algunos problemas geopolíticos avanzan rápidamente y, en ocasiones, toman un cariz imprevisible, difícil de imaginar con antelación. Puede ocurrir incluso que, una vez instalada en un nuevo y tranquilo territorio, una empresa se encuentre allí de pronto en medio de serios conflictos. Por eso, no solo hay que estudiar detalladamente la situación de la zona antes de acudir a ella, sino seguir observando su evolución en todo momento.

Plan de crisis y simulacros. Conocer sus vulnerabilidades hace más fuerte a una empresa, ya que la prepara para cualquier problema. Pero este conocimiento no tendría mayor valor si no fuera acompañado de un adecuado plan de crisis, con el que solventar cualquier problema que se pudiera producir. Y, para garantizar que este plan funcionará correctamente en el momento preciso, nada mejor que realizar periódicamente simulacros de situaciones de emergencia, que testarán su efectividad y, de paso, permitirán a los responsables de la compañía dormir más tranquilos.

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