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Vender es el objetivo

Muchas veces cuando una pyme se plantea una campaña de marketing suele prestar atención a muchos componentes que no inciden directamente en los ingresos de la compañía. Es decir, quiere parecerse a los gigantes y diseña una estrategia comercial, que está más enfocada a aumentar la repercusión de la imagen de la firma, que a la venta de un producto o servicio. Eso es un error.

 

Las grandes vallas publicitarias y los anuncios pueden ser útiles para grandes multinacionales, como Apple o Telefonica. Ellos invierten en imagen y no necesitan promocionar sus productos. Usted no tiene que seguir esa forma de comercialización, sino que debe apostar por un marketing más directo. Así, cada euro que gaste llevará implícito un retorno y de esa forma no se olvidará de la primera máxima de la publicidad: implicar a una venta.

Partiendo de esta base, a continuación le mostramos cuáles son las bases que son necesarias para obtener un excelente resultado en sus campañas de marketing directo.

– No hay que olvidarse de incluir una oferta.
Hay que dejarse de cantos de sirena. Una campaña bien enfocada tiene que generar clientes. Y la única forma de lograrlo es incluyendo una oferta clara y concisa que llame a la acción de forma inmediata. De esa forma estaremos generando un retorno a la inversión que, de otra forma, sería imposible de conseguir.

– Promociones limitadas.
El trabajo y la familia originan que la mayoría de las personas tengan una actividad frenética a lo largo del día. Es decir: no tienen ni un segundo de tiempo para perder. Por ese motivo, usted debe incluir una oferta que tenga una fecha tope, o por una cantidad determinada. De esa forma pondrá un sentido de urgencia a su promoción y captará la atención de las personas. Además logrará diferenciarse de todos los demás, que no dejan nada claro los beneficios que se obtienen de sus campañas de comunicación.

– Claro y conciso.
Es un grave error creer que las personas saben qué deben hacer cuando reciben un material promocional. No caiga en ese fallo. Explique los pasos a seguir de manera clara y sencilla para que no quepa un asomo de duda. Escriba para tontos si es necesario. Y si piensa que eso puede dañar su imagen, recoja cualquier folleto informativo del gigante Mediamarkt para descubrir los beneficios que se obtienen de dar a los clientes todo mascado.

– Realice un seguimiento.
Es lógico que los primeros intentos promocionales no alcancen los resultados esperados. No se desimane. La mejor forma de corregir errores es realizando un seguimiento exhaustivo al trabajo realizado. De esa forma será más fácil descubrir qué ha fallado y sentar las bases para no caer en los mismos problemas en el futuro.

– No se olvide de construir la marca.
No se trata de una contradicción. Hemos empezado este post diciendo que para un emprendedor es más importante vender que poseer una importante imagen de marca. Y lo seguimos manteniendo. Pero eso no quiere decir que no se pueda apostar por alcanzar ambos objetivos. La clave está en que el reconocimiento de nuestra empresa no conlleve un gasto adicional. Pero eso no quiere decir que no se pueda aprovechar una promoción, que debe ser el centro de nuestro mensaje, para dar visibilidad a nuestra compañía.

– No basta con una.
A menos que usted sea capaz de crear un bombazo como el que Duracell logró con sus anuncios del conejito, otra de las máximas que debe seguir es la de la repetición. En marketing es mejor ser pesado que dejar que los posibles clientes se olviden de que existimos.

– No todo son nuevas tecnologías.
La llegada de Internet y las redes sociales ha llevado a muchas a pymes a creer que el único camino para el marketing es el digital. Por desgracia no es así. Una cosa es que sea más barato pero, desde luego, existen otras alternativas para llegar al consumidor. Una de las más denostadas, por su precio, es el buzoneo. A pesar del coste, se ha demostrado que esta forma de comunicación despierta más interés entre los clientes. Por tanto, no la deje de lado a la hora de enfocar sus campañas.

– La importancia del mensaje.
Las tecnologías también han dado mucha importancia a la imagen. De hecho, la escritura parece que ya no interesa, cuando la realidad es que el destinatario del marketing prefiere un mensaje claro que cien fotos espectaculares. Su estrategia no debe olvidar que la palabra es fundamental y es la parte esencial del éxito, o no, de cualquier iniciativa de comercialización.

– Lo primero: los resultados.
Puede ser que usted tenga varias propuestas de marketing directo. Y también es posible que la que más le guste no sea la ideal a la hora de obtener retornos. No lo dude. Es mejor olvidarse de gustos personales y asumir que estamos en esto por el dinero. Rechace la bonita y tírese de cabeza a la práctica.

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