Así afecta el tsunami digital a las ventas en pymes y autónomos

Mano señalando burbuja digital con año 2018 dentro

La revolución digital

A estas alturas de los acontecimientos, es imposible encontrar a un empresario que no asuma que la tecnología ha revolucionado, revoluciona o revolucionará en breve su modelo de negocio. Ante esta evidencia irrefutable, existen comentarios y reacciones de todos los gustos. Están aquellos que reniegan del salto digital y otros que parecen ir varios cuerpos por delante. Por desgracia, en el ámbito de las pymes y autónomos, la primera opción es mayoritaria.

Digital si o si

Los emprendedores que no lo hayan hecho no deben demorar más la transformación digital de su negocio. Existen millones de razones que avalan dar el salto, muchas de ellas relacionadas con la mejora de la eficiencia y la rentabilidad. Pero la más importante es porque el cliente así lo reclama. Y una empresa que no responda a las exigencias de sus clientes está más que acabada.

Otro error que se comete con demasiada asiduidad es atribuir el efecto de la tecnología a los procesos de producción, obviando que también han revolucionado los de compra y, en consecuencia, los de ventas. Independientemente del producto o servicio que la empresa ofrezca, la digitalización lo cambia todo. De ahí que sea necesario conocer qué es lo que se trasforma en estos ámbitos de cara a que el tsunami digital no afecte a las ventas.

Llegan nuevas variables que el cliente considera a la hora de valorar los precios
La crisis llevó al consumidor a prestar mayor atención a los precios. Desde entonces no está dispuesto a pagar un céntimo de más si no lo considera necesario. Esta tendencia no ha terminado con la recuperación. Muy al contrario se incrementa y ahora el precio que el usuario asume incluye otros aspectos más allá de lo que pone en la etiqueta. Así, el cliente digital de hoy suma el coste de adquisición al de compra. Ejemplo: si un producto cuesta 10 euros y debe coger el coche para ir a la tienda sumará lo que se gasta en gasolina y otros aspectos, como podría ser el aparcamiento. En internet es igual, se debe dejar muy claro lo que supone para el usuario el coste de envío ya que éste necesita saberlo para sumarlo al total, y si no está a la vista, simplemente no comprará en nuestra tienda.

El tiempo también cuenta

En los últimos tiempos se está comprobando que grandes superficies comerciales como Leroy Merlin, Ikea o Mediamarkt han abierto o han anunciado que inaugurarán tiendas en el centro de las ciudades. Se debe tener en cuenta que hablamos de firmas cuyo modelo de negocio está enfocado a las grandes superficies, por lo que necesitan hacer ímprobos esfuerzos para adaptarse a espacios más pequeños. Todos estos gigantes asumen el sacrificio porque son conscientes que el tiempo también es un aspecto fundamental en el mundo digital. El usuario no quiere perder mucho tiempo en desplazarse a la tienda. De ahí que sea interesante situarse cerca de nuestro target o abrir una tienda online que sea capaz de ofrecer la misma experiencia de compra que en el establecimiento físico.

El momento de decidir una adquisición cambia

Antes, un posible cliente tomaba la decisión de comprar una referencia en el propio establecimiento comercial. Ahora se podría decir que viene con los deberes hechos de casa, ya que la decisión se  toma en el domicilio durante la investigación previa que todo usuario hace antes de adquirir un bien o servicio. De cara a responder a este cambio en la mentalidad de la sociedad es necesario adaptar nuestras estrategias de gestión comercial y marketing. Solo así los nuevos negocios serán capaces de sobrevivir al tsunami digital.

Internet, es una obligación

Resulta más que evidente pero en la era digital el negocio que no está en internet sencillamente no existe. Pero no basta con disponer de una web, sino que debe estar acompañada de buena  información y una tienda online para responder a las necesidades de los usuarios.

El servicio de atención al cliente también cambia

Además de que el cliente actual exige más de las empresas y, por tanto, no acepta que una firma ignore alguna de sus quejas, se tiene que valorar que el canal de atención al cliente difiere. Antes solo existía el teléfono. Ahora también están las redes sociales, la mensajería instantánea, etc. Las grandes multinacionales ya cuentan con equipos encargados de cada uno de los canales digitales. Pero en el caso de las pymes se debe elegir el que mejor se adapte a nuestras posibilidades. Aunque lo que nunca debe cambiar es que se tiene que dar un servicio de calidad al usuario. Esa es la clave del éxito de firmas como la española BQ, capaz de vender teléfonos más caros que los de sus rivales chinos por el mero hecho de responder a las preguntas planteadas por los clientes.

Revolución en los medios de pago

Quizá se trata de la única revolución digital que todavía no ha llegado en todo su esplendor. Pero lo que es seguro es que acabará transformando los intercambios comerciales. Los emprendedores deben estar siempre atentos a estos aspectos y ser capaces de ofrecer a sus clientes las mismas posibilidades de pago que puedan tener en cualquier otra empresa rival.

Es obvio que la transformación digital seguirá trayendo cambios al mundo de la empresa y los negocios. Pero lo más importante para no sentirse arrastrado por el tsunami digital es tener una actitud positiva y proactiva frente al mismo para que seamos capaces de ver más allá de los retos e identificar las posibles oportunidades que la era digital puede ofrecernos.

Last modified: 23/04/2018