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Trump pone a Europa en el punto de mira de sus represalias comerciales

El dirigente estadounidense advierte. Las subidas arancelarias a Europa no se demorarán demasiado. “Son casi peor que China, solo que más pequeños”, critica.

El presidente de EEUU considera que la UE dejó un regalo envenenado a EEUU cuando, a finales de julio pasado, el máximo responsable de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ofreció a la Casa Blanca un acuerdo libre de aranceles sobre una larga lista de mercancías para restablecer el mercado transatlántico. En una entrevista a Bloomberg, Donald Trump arremete sin tapujos contra Europa, de quien dijo que “será nuestro próximo objetivo”. En clara alusión a su política de subidas arancelarias. La UE -precisó- “es casi peor que China”, como culpable del déficit de la balanza comercial estadounidense, “solo que más pequeña” que el gigante asiático. En esta línea argumental, Trump dudó de la longevidad del principio de acuerdo que alcanzó con Juncker para liberar de aranceles a una nutrida lista de bienes y servicios de ambas orillas del Atlántico y que han sumido a una de las más sólidas pasarelas comerciales en la mayor crisis de identidad del orden económico creado después de la Segunda Guerra Mundial. “No se demorarán demasiado en el tiempo las nuevas represalias” americanas contra Europa, enfatizó.

“Estamos compitiendo no sólo contra el yuan, también contra el euro”, dijo Trump a escasas horas de avanzar el principio de acuerdo con México y la apertura de negociaciones directas con Canadá para refundar el Nafta. El diálogo, realizado en el Despacho Oval, también dejó píldoras de difícil digestión para Pekín y Bruselas. “Ellos sólo desean devaluar sus monedas, bajar su valor de forma constante, cada día” y su actitud “perjudica y manipula” los esfuerzos competitivos de las compañías estadounidenses, así como “su gestión para mejorar sus desequilibrios” de ventas en toto el mundo. También hizo hincapié en los enormes flujos comerciales que Alemania tiene con Rusia, en materias como la energía, a pesar de ser enemigo de la OTAN. “Le dije a la canciller Angela Merkel que me parecía ridículo que Berlín tenga la protección de la Alianza Atlántica y que estén pagando al mismo tiempo auténticas fortunas al país que más amenaza y más cerca está del continente europeo”, explicó antes de cuestionarse: “¿Qué tipo de acuerdo es éste?”

El líder republicano también rechazó la propuesta europea de eliminar las tarifas a la industria de automoción de ambos bloques comerciales. La calificó de “sin sentido” y anunció que EEUU “está dispuesto a abandonar la Organización Mundial del Comercio (OMC)” porque su operativa y funcionamiento actual “atenta contra el sistema global de libre circulación de mercancías”, en la que EEUU y Europa han empleado “siete décadas en construir”. A su juicio, la OMC “es el peor acuerdo comercial de la historia”.

Las palabras de Trump se producen en un contexto especialmente complejo, con dirigentes de la UE desplazados a Washington para tratar de reforzar los lazos transatlánticos por medio de una reducción de tarifas y barreras arancelarias sobre productos industriales, entre los que se encuentras los automóviles, quizás el gran caballo de batalla de la Administración Trump. Como ocurre, en paralelo, con México y Canadá, aunque la misión diplomática canadiense se muestre casi igual de reacia que la europea a hablar de acuerdos. De igual modo, altos funcionarios de la UE, EEUU y Japón discuten entre bambalinas fórmulas para que China no abandone la modelo de comercio global, pueda adquirir, con contraprestaciones, el rol de economía de mercado o que, en todo caso, se mantenga como un actor activo en una hipotética remodelación de la OMC como desea el equipo económico de Trump.

En opinión del dirigente estadounidense, la paz comercial actual con la UE “es momentánea”, ya que la duradera requerirá de “cambios significativos, no sólo sobre las regulaciones europeas sino también en el comportamiento y hábitos de sus consumidores”. Algo que, a su juicio, la UE “no va a alterar. Soy escéptico sobre que se cambien las preferencias de compras del ciudadano europeo”, explicó. “No es suficiente que Europa elimine las tarifas sobre los automóviles si sus hábitos de consumo inducen a los consumidores de su mercado interior a adquirir sus coches, en vez de los estadounidenses”. También se quejó de que la UE “no permite la entrada de los productos agrícolas” procedentes de EEUU. “Han levantado un muro sobre ellos”, agregó.

Pero sus mayores embestidas fueron para la cotización del euro. “Entiendo que Europa desee una moneda débil” para ayudar a su sector exterior y a las empresas del Viejo Continente que salen a terceros mercados; “sin embargo, eso choca con nuestra decisión de mantener un dólar fuerte porque hace más complejo que vendamos nuestros productos con nuestra moneda más allá de nuestras fronteras”. Europa y China “han tenido la oportunidad de alcanzar un acuerdo con EEUU y no la han aprovechado”, concluyó.

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