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Telegram, un nuevo aliado para las estrategias de marketing

Si a estas alturas todavía no es usuario de Telegram seguro que al menos ha escuchado hablar de esta nueva herramienta digital. En un principio, todo el mundo la identifica como la competencia de WhastApp.  Algunos, incluso se detienen en analizar cuál de las dos aplicaciones es mejor.

Como para gustos están los colores, la discusión puede dar para mucho si se quieren comparar plataformas para charlar entre amigos, pero ese debate no tiene cabida cuando de lo que queremos hablar es de cómo se pueden integrar estas aplicaciones de mensajes en la estrategia de un negocio.

Porque, aunque a primera vista no lo parezca, Telegram es mucho más que otra versión de WhastApp. Es algo parecido a una fusión entre el email y WhatsApp, que ha revolucionado a los especialistas en marketing que loan, desde hace meses, los encantos de aplicar Telegram a las estrategias de promoción de cualquier negocio.

Todo el mundo parte de la base de que Telegram está a años luz de WhatsApp cuando se habla de aceptación masiva (900 millones de usuarios activos de WhastApp, frente a 100 de Telegram ). Pero esa desproporción no ha arrinconado a la herramienta creada por la pareja de hermanos rusos, Pavel and Nikolai Durov, sino todo lo contrario.

Podría decirse que Telegram se ha convertido en algo así como el WhastApp pijo. Sus usuarios tienen un perfil muy atractivo para cualquier marketiniano. Se trata de los denominados early-adopters, personas muy activas en el mundo de las tecnologías, interesados en las novedades y los cambios y, en la mayoría de los casos, prescriptores de tendencias. Más conocidos como influercers. ¿Quién no quiere poner un influencer en su estrategia de promoción?

Más allá de esto, lo que realmente ha conquistado de Telegram es el mundo de posibilidades técnicas que pone a disposición de cualquier empresario interesado en promocionar su negocio, sin necesidad de grandes inversiones. Es una plataforma ideal para las newsletter y en blogs especializados como Market Forum, aseguran que las Apps de mensajería móvil son “The Nex Big Think”.

Entre los principales atractivos que atribuyen a Telegram están:

  1. Permite que el mensaje llegue directamente al destinatario.

Tal vez sea esta posibilidad la primera que atrajo la atención de los estrategas.  En Telegram no existe la temida carpeta de spam que tantos disgustos acarrea a las campañas de email marketing. Cuando se distribuye un contenido por Telegram, este llega directo, sin ningún filtro, al móvil del destinatario.

  1. Es una herramienta multiplataforma.

Es decir, la misma cuenta puede estar abierta al mismo tiempo en varios dispositivos diferentes. Eso permite distribuir más fácilmente el trabajo de promoción entre diferentes empleados.

  1. Identificación institucional.

Telegram ofrece la posibilidad de interactuar con los usuarios de su red sin necesidad de mostrar información personalizada. Por un lado, permite la creación de cuentas institucionales con imágenes e identificación de empresa. Por otro, tanto para las empresas como para cualquier usuario, está disponible la creación de un alias de Telegram, algo así como el nombre de usuario en Twitter, por el que puede ser identificado un usuario y que permite ocultar el número de teléfono al resto de usurarios. Eso sí, siempre que quien reciba el mensaje no te tenga añadido a su libreta de direcciones (en ese caso sí se mostraría).

  1. Mucho más que grupos.

Si los grupos de WhatApp pueden parecer una forma sencilla de compartir el mismo mensaje con mucha gente, los de Telegram abren un mundo de posibilidades. Se pueden crear grupos, supergrupos y canales.

Los grupos son similares a los de WhastApp, permiten añadir hasta 200 usuarios. Todos los miembros pueden añadir nuevos miembros, modificar el icono del grupo, hacer comentarios.  Hasta hace unos meses, otro atractivo era que los mensajes estaban encriptados, pero ahora también lo están los de WhastApp, así que su único plus  que le queda por lucir es que se puede programar su autodestrucción.

En cualquier caso, cualquiera que los haya usado sabe que gestionar un grupo masivo no es fácil, mucho menos si la intención es transmitir un mensaje controlado. Los Durov, pensaron en eso y como alternativa también crearon los super grupos y los canales.

Los super grupos, permiten añadir hasta 5.000 usuarios. Pero en este caso hay un administrador que controla las nuevas incorporaciones y es el único autorizado para enviar mensajes. Permiten un historial único, es decir que cuando se incorpora un nuevo miembro ve todo lo escrito antes de su llegada. Los mensajes pueden ser editados después de lanzarlos y también borrados por el administrador haciéndolos desaparecer en todos los historiales de todos los usuarios.

Además, permite incluir menciones específicas a miembros del grupo, hashtags. Permiten añadir todo tipo de documentos adjuntos casi sin límite de capacidad. Desde una simple nota en pdf, hasta pesadas fotografías o amplios dosieres de información. Y por supuesto, se puede controlar en qué momento el receptor lo ha leído. Incorpora, también, un sistema de búsqueda rápida de contenidos.

Los usuarios, por su parte, tienen la posibilidad de silenciar el grupo excepto cuando haya una mención expresa para él.

Los principales gurús del marketing, como Gastre o Blogger3cero aseguran que este puede convertirse en una forma muy útil de gestionar para la comunicación interna en cualquier organización. Una forma eficaz de controlar, por ejemplo, un equipo de trabajo, que permite que todo el mundo conozca los flujos de órdenes pero que cada uno se focalice solo en las que le atañen personalmente.

Los canales, en cambio, están pensados para la transmisión de mensajes fuera de la organización.

Un canal se diferencia del grupo, sobre todo, en que no hay límite de miembros. Todo aquel que acepte la invitación podrá ser incluido. Además, como Telegram permite crear cuentas de empresa, los contenidos están firmados por esa cuenta institucional y sus atributos, sin necesidad de identificar personalmente al usuario que la gestiona.

Otra interesante propuesta de Telegram son los bots. Cada vez están más de moda y es algo así como unos pequeños programas informáticos que permiten automatizar algunas de las tareas de la estrategia de marketing. Se diferencian de un programa informático al uso en que cualquier usuario puede crear un bot con unas órdenes básicas.

De esta forma, los canales se pueden convertir en fáciles vías de prestación de servicios básicos de atención al cliente; por ejemplo programando unas preguntas básicas y unas respuestas tipo. También son muy buenos para poner en marcha estrategias de fidelización como: sorteos, encuestas, premios, etc.

En un estadio más avanzado, esos bots pueden ser programados para conectarse con los programas internos de las compañías y servir para enviar advertencias, informes, etc. sin necesidad de diseñar aplicaciones corporativas específicas.

Incluso se puede programar la gestión de las redes sociales del propio canal. Por ejemplo, dando orden de que cada vez que se publique un post o un tweet éstos sean repicados en el resto de redes sociales, y programar así las distribución de contenido con más facilidad.

Investigar todas estas posibilidades es tan fácil, (y tan complicado a la vez) como poner un banner en la web corporativa invitando a todos los interesados a unirse a los canales oficiales de Telegram o haciendo mailings con los contactos habituales. El resto es todo trabajo de la imaginación.

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