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Retener al cliente en tiempos de crisis

En tiempos de crisis cada cliente es un tesoro. E incluso más importante que conseguir nuevos es mantener los que ya tenemos, sin que ninguno se vaya a la competencia. La clave para fidelizarlos al máximo y evitar tentaciones de huida es que estén satisfechos con los productos y servicios que les ofrecemos, algo que nos permitirá a la vez mejorar la relación con ellos e introducirlos en nuestro círculo estable de negocio.

En el siglo de la comunicación y de internet, los consumidores quieren estar cada vez mejor informados y han aumentado sus exigencias cuando se trata de buscar los mejores productos y servicios del mercado. Es verdad que para algunos el precio sigue siendo un factor decisivo a la hora de comprar, pero todo el mundo sabe que casi siempre lo barato sale caro, por lo que la calidad y el servicio terminan imponiéndose y convirtiéndose en los verdaderos factores decisivos en la mente del consumidor.

No se trata solamente de ofrecer los mejores productos, también es necesario que el vendedor sea amable y se preocupe por las necesidades del cliente y por cómo satisfacerlas correctamente. O que el servicio post venta sea rápido y eficaz, que no nos maree llevándonos de un sitio a otro y que no nos de la típica excusa que no se la cree nadie para quitarse de encima un ‘marrón’.

Por eso, la primera regla que debe seguir el empresario o el dueño del negocio para fidelizar a sus clientes es conocerlos bien. Saber todas sus necesidades relacionadas con el bien o servicio que le podemos proporcionar.

Según ActionsDATA, el primer paso para fidelizar a un cliente es entenderlo, ya que en tiempos de crisis las necesidades de las personas cambian y resulta de vital importancia entender sus motivaciones. La gestión y la explotación eficaz de las bases de datos (ya sean de clientes actuales, de suscripciones, de clientes potenciales, de asociados, etc.), que son uno de los principales valores de la empresa, permite hacer propuestas innovadoras y diferenciadas. Cuanto mejor se conozca a los actuales y potenciales clientes más posibilidades se tienen de adaptarse al mercado, y a los cambios que en éste se producen.

El segundo paso es invertir de forma inteligente, estudiando bien qué productos, mensajes y medios elegir. Invertir, por ejemplo, en CRM (Customer Relationship Management) ayuda a mejorar las ventas cruzadas o el upselling (vender productos de más valor), así como a incrementar la satisfacción del usuario y las ventas en general.

También es fundamental seguir el rastro del consumidor, analizar la información que deja a través de la web o mediante una encuesta y conocer el consumo que hace de nuestros productos y servicios o la respuesta que ha tenido frente a nuestras campañas.

Hay que tener siempre en cuenta que cada cliente es diferente y que, consecuentemente, uno no es igual de rentable que otro. Por eso es importante segmentarlos, para llegar a saber cómo es el ciclo de vida de cada uno. Existen herramientas de fidelización como el Behavioral Targeting, una técnica de segmentación en base al comportamiento de los usuarios en internet que permiten recoger qué páginas visita un usuario, el tiempo que navega por ellas, la frecuencia de sus visitas, etc.

Con todo ello, ya tenemos las herramientas necesarias para estrechar lazos con el consumidor y ganarnos su confianza. Ahora solo nos quedará utilizar el marketing relacional para mejorar la calidad de la relaciones con el cliente y crear una corriente de empatía hacia nuestra compañía.

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¿Empleado y emprendedor? Por qué no

Se le llama emprendimiento corporativo, o “intrapreneurship”. Se trata de aquel que desarrollan profesionales de una compañía, ya sea público o privada, con el apoyo de la misma. Pero también tiene otra característica definitoria: estos intraemprendedores realizan esa labor permaneciendo en la empresa.

Multitud de iniciativas

Según el informe GEM, existen múltiples tipos de iniciativas de emprendimiento corporativo. En el ámbito privado, destaca la mejora de procesos internos, seguida de las acciones orientadas a lograr un incremento de ventas y el desarrollo del marketing de las firmas, y del desarrollo de nuevas líneas de negocio, producto o proyectos empresariales. Mientras que en el entorno público, sobresalen las acciones que guardan relación con la educación  y la formación, los servicios sociales y, a un volumen inferior, la mejora de procesos de atención sanitaria.

Lo que resulta curioso es que su desarrollo se da más en empresas pequeñas. Así, alrededor de un 20% tiene lugar en compañías de hasta nueve empleados, mientras que cerca del 50% lo hace en pymes de entre 10 y 249 empleados. El otro 30% es en entidades y organizaciones mayores de 150 empleados, entre ellas, las instituciones públicas.  “Muchas empresas lo que están haciendo es activar bancos de ideas internos en los que se les da a los trabajadores cierto tiempo para desarrollar su proyecto. Y si éste se consolida, se le premia”, afirma Julen Iturbe, profesor de la Escuela de Organización Industrial (EOI). Es el caso de Indra y su concurso “Piensa en Innovar”. En la consultora Everis, por ejemplo, lo que hacen es presentar un Plan Estratégico para fomentar el espíritu emprendedor y, así, generar nuevas líneas de negocio. Gracias a ello ya han puesto en marcha cinco proyectos.

Madurez y experiencia

La media de quienes se apuntan a emprender dentro de la empresa se sitúa en torno a los 40 años, según el informe GEM. Por tanto, se trata de personas con cierta madurez y experiencia. “Es gente con un nivel de formación, con valores, que acepta los riesgos, que adopta iniciativas y que se mueve más por la satisfacción personal que por el dinero”, señala Joan Torrent, director de la UOC Business School. Y no son legión. Todo lo contrario. Porque se trata de una práctica que está poco extendida entre nuestras corporaciones. Sus cifras son moderadas, tanto sobre el conjunto de la población (2,5% frente al 13,5% de Suecia, por ejemplo), como sobre el colectivo de empleados por cuenta ajena. Además, no siempre se trata de un camino de rosas. En el mismo, estas mentes inquietas pueden encontrarse muchas trabas. Para empezar, organizativas. Porque las estructuras de muchas compañías no están pensadas para ayudarles, destinando sus recursos más al negocio tradicional que a las nuevas ideas. Sin olvidar las estratégicas, ya que desarrollar la idea puede chocar con la cultura de la empresa e, incluso, de los propios directivos. Que acabe triunfando dependerá, en buena medida, de cambios de mentalidad y de la capacidad de motivación de las cúpulas hacia las iniciativas de los empleados.

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¡Digitalice su empresa!, es la fórmula más rápida para triunfar

Ya no valen las antiguas estructuras y los anquilosados modelos de negocio. Los que no lo han entendido se han quedado en el camino, como le sucedió a una conocidísima marca de cámaras fotográficas que se resistió a olvidarse de sus tradicionales carretes y a otro no menos conocido fabricante de teléfonos móviles que no supo adaptarse a los nuevos tiempos. En estos momentos, se impone otra forma de hacer las cosas, más flexible y ágil, que tiene en la digitalización su principal estrategia.

Hay muchas pymes que ya han nacido en la era digital, por lo que están acostumbradas a trabajar en este ámbito y a aprovechar sus múltiples posibilidades. Pero hay otras que simplemente deben adaptarse para no morir. Solo existe una certidumbre de futuro, y es que las firmas que sobrevivan a corto y medio plazo serán las que hayan hecho bien sus deberes en tareas de digitalización.

Y es que la digitalización puede afectar a todos los ámbitos de una empresa y suponer una verdadera revolución en su estrategia de producción, marketing, ventas e internacionalización. Cualquiera que sea el producto al que se dedique, su estrategia de ventas y marketing deben tener muy en cuenta la proliferación de aparatos tecnológicos interactivos a través de los que nos informamos, elegimos, decidimos y actuamos continuamente todos los ciudadanos del planeta y, por lo tanto, todos los consumidores.

Si hablamos de la producción, hay que tener en cuenta que en estos momentos cualquier producto puede digitalizarse y obtener un beneficio de ello: neveras, espejos, semáforos… Por ejemplo, una empresa de recogida de basuras puede saber si un contenedor está lleno o no, gracias a un dispositivo digitalizado, para proceder o no a su descarga, lo que le ahorrará tiempo y dinero.

En algunos ámbitos como el de la música, la televisión o la educación la digitalización está transformando completamente los negocios. En los dos primeros se compra y consume ya de otra manera, mientras que el tercero está experimentando importantes cambios. Por ejemplo, hay empresas que ya no cobran por los contenidos educativos, sino que los proporcionan gratuitamente. Pero ¿entonces de qué viven? Pues de reunir simpatizantes y cobrar por asesorías, exámenes, títulos y certificados que conceden de forma paralela o posteriormente.

El marketing de cualquier empresa también puede dar un vuelco gracias a la digitalización. Se estima que en 2020 habrá 50.000 millones de aparatos digitales interconectados en el mundo. Y si tenemos en cuenta que entonces seremos unos 8.000 millones de personas, está claro que tocaremos a más de 5 dispositivos por habitante. Y eso que ahora ya interactuamos continuamente con diferentes gadgets mientras vemos la tele, usamos el smartphone, etc. Tal es la fuerza de los teléfonos móviles en estos momentos que existen 6.000 millones en todo el mundo, cuando solo hay, por ejemplo, 800 millones de automóviles.

Hoy en día, para vender es imprescindible estar en Facebook y Twitter, pero también en las aplicaciones del Smartphone y en Google… Un consumidor busca el mejor restaurante o el bar más cercano que aparece en su gadget y acude a comprarse un traje después de haber comparado diferentes prendas en su buscador favorito… Pero es que dentro de nada habrá tiendas en las que si vas a comprar un equipo de tenis, el espejo del probador mostrará, por ejemplo, cómo le quedaría la misma prenda a Rafa Nadal. Y eso será un valor añadido por parte de esos comercios que ningún aficionado olvidará con rapidez.

La imagen y la publicidad tienen muchas caras y todas pueden ir ligadas a la digitalización. Nadie duda ya de que cualquier comentario en las redes sociales sobre una experiencia negativa con una determinada empresa o una crítica en un blog pueden resultar demoledores y arruinar cualquier campaña de publicidad de esa firma. Por lo tanto, habrá que estar al tanto y procurar que esto no ocurra.

Por último, la digitalización también resulta fundamental en la internacionalización de una empresa. Constituye casi una fórmula mágica para salir al exterior rápidamente, ya que utilizando correctamente la web conseguirá multiplicar su proyección y escalabilidad notablemente; y con apenas inversión podrá “abrir” tiendas y comercios en cualquier país. Si quieren comprobarlo, observen el caso de la firma de ropa Desigual, que ha basado su gran éxito internacional en la apertura de tiendas en internet adaptándolas a cada lugar y mercado en los que se han querido introducir. Los buenos resultados no han tardado en llegar.

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Valiosas pautas para invertir en China

Corría el año 1984 cuando la compañía de autocares Alsa decidió adentrarse en un territorio virgen para las empresas españolas: China. Casi tres décadas después, el gigante asiático sigue siendo un bocado apetitoso al que hincar el diente. Seminarios, conferencias, cursos… el interés sigue estando tan latente que parece que no hubiera otro lugar en el mapa donde invertir. Y aunque no hay empresa internacional que se precie de serlo que no esté allí, no es la panacea porque, para empezar, ya hay mucha competencia.

La clave del éxito

Muchos son los ingredientes que hay que introducir en tan singular coctelera para que el salto al país de Mao acabe siendo un éxito. Para empezar, hay que hacer un buen plan de negocio y tener un buen producto o servicio. Por eso, llegar con los laureles del triunfo cosechados en otros países es un paso adelante. Los chinos confían en marcas de prestigio que les otorgan seguridad y un status.

Además, hay tres palabras que son fundamentales para atracar la nave a buen puerto: guanxi, renqinq y Xining. Es decir, relaciones y contactos a nivel político, reciprocidad y confianza.

Cierto que, en muchas ocasiones, se utilizará la vía tradicional administrativa y, en otras, el guanxi. Hay empresarios que se olvidan del guanxi y, sin ello, no se puede funcionar. Porque es una forma de tener a alguien que abra puertas. Dicho de otra manera: se trata de agasajar a los empresarios chinos con comidas, cenas y brindis. Encuentros de los que han surgido multitud de anécdotas. Como la de un bodeguero que vio como un importador chino se levantó en medio de una cena y dijo: “¡Campei!” (dejar el vaso seco). Hasta que no se bebió la cerveza de un trago no le dejaron en paz.

Saber reaccionar ante estas situaciones es fácil si se prepara de antemano el viaje. Pero sin exagerar. Lo que sí conviene es saber cuál es el protocolo pero aplicando el sentido común. También es muy importante contar con un buen traductor. A los chinos les cuesta reconocer que no entienden a su interlocutor.

Uno de los grandes fallos en este tipo de aventuras es no poner toda la carne en el asador. Porque si no se invierte lo suficiente tanto en tiempo como en dinero, el fracaso está asegurado.

País-continente

Una de las características que definen a China es su extensión: enorme. Tanto, que no hay quien duda en afirmar que se asemeja más a un continente que a un país. Por lo tanto, cada región es un mundo. Algunas tienen influencia musulmana o anglosajona, mientras que otras cuentan con culturas y razas propias. Y todo ello puede cambiar la estrategia de ventas.

¿Más consejos? Ya sea con un estudio de mercado adecuado, o con el asesoramiento de un consultor externo, hay que identificar el nicho al que queremos dirigirnos, el consumidor adecuado y una correcta política de ventas. Y si todo acaba marchando viento en popa y a toda vela, dejar abierta la expansión a otros países asiáticos.

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La innovación, un elemento básico de tu negocio

Ningún empresario desconoce que el marketing, la logística, la producción y las ventas son elementos básicos de su negocio, que hay que potenciar continuamente. Sin embargo, no son pocos los que descuidan otro pilar básico: la innovación. Craso error, ya que se trata de un factor vital para aumentar las ventas, a la vez que ahorrar costes. Eso sí, hay que tener muy en cuenta que se trata de un valor que no solo afecta a un área específica de la empresa sino que lo hace a toda la organización.

Una de las fórmulas más habituales para evaluar los proyectos de innovación que pone en marcha una pyme es utilizar herramientas financieras para comprobar su efecto, con las que se obtendrán datos y ratios muy valiosos. Además, podrán utilizarse posteriormente para convencer a los más incrédulos de la importancia de aplicar una estrategia innovadora continua en el negocio.

Por ejemplo, uno de los resultados más claros y contundentes de la innovación será el aumento de ventas que corresponda a los productos, procesos o servicios nuevos o mejorados en un determinado lapso de tiempo, normalmente cada tres o cuatro años.

Pero éste no es el único ratio. La consecuencia más evidente de la eficiencia de procesos productivos, comerciales o gerenciales, nuevos o mejorados, es la reducción de costes que hace a la empresa más productiva. La contabilidad analítica es, de nuevo, aquí la metodología más adecuada para valorar en su justa medida estas innovaciones, que pueden ser causa de reducciones de costes gracias a menores usos de los factores de producción o de menores costes de las materias primas o de los productos semielaborados, que exige la producción.

¿Generar innovación o comprarla?

Los procesos de innovación a los que se puede enfrentar una pyme pueden ser múltiples y de diferente tipo. Pero, sobre todo, ésta deberá tener en cuenta si ha de generarlos ella misma o adquirirlos en el mercado. Los procesos para generar conocimiento e I+D propios se deben emprender cuando el conocimiento que la innovación necesita no está disponible en el mercado en la forma que se considera más adecuada. Pero no sale tan rentable hacerlo así cuando sea más conveniente contratar esta actividad en el exterior, en lo que se denomina I+D externa.

Y es que adquirir conocimiento que ya existe en el mercado tiene múltiples posibilidades. Unas veces se adquirirá incorporado a bienes de equipo o a productos semielaborados. Otras, se tratará de la compra de patentes o de licencias o de know-how. En estos últimos casos, se deberán emprender simultáneamente procedimientos legales para formalizar la propiedad del conocimiento adquirido.

Otros procesos de innovación buscan la industrialización y la comercialización de la innovación. Mediante ellos se desarrollará la ingeniería y, en su caso, las preseries y ensayos de lanzamiento y se formará al personal en las peculiaridades de los nuevos productos o servicios. También en este caso, cabe la posibilidad de utilizar recursos externos a la empresa, en cuyo caso se complica de forma importante cada proceso.

Eso sí, un aviso. Antes de emprender cualquier nuevo proceso o iniciativa en este ámbito, es conveniente que las empresas conozcan cuál es realmente su capacidad innovadora. La Fundación Cotec para la Innovación Tecnológica acaba de desarrollar una herramienta en internet para que cualquier pyme pueda hacerlo. A ella se puede acceder desde su web y también desde la web de la Cepyme.

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Ropa, viajes y cultura, los sectores de éxito en el comercio electrónico de 2013

El comercio electrónico toma cada día más protagonismo en las informaciones, pero sobre todo en la economía. Y es que nos guste o no, la tendencia a comprar por Internet desde casa e incluso desde el móvil se impone a pasos agigantados. En las últimas semanas, la consultora estadounidense CBRE nos ha recordado que el comercio electrónico ya ha copado el 40% de toda la gestión logística en España. Las estimaciones apuntan a que esta fórmula de comercialización seguirá creciendo en torno al 20%, en línea con lo ocurrido en 2012, y a pesar del descenso generalizado del consumo en general.  Jean Bernard Gaudin, director nacional de Logística e Industria de CBRE España comentaba tras la presentación del informe que  “estos datos son muy positivos. Demuestran cómo a pesar de que el sector logístico es el que está más ligado a las condiciones macroeconómicas y a la caída del consumo, la demanda logística va en aumento gracias a las nuevas fórmulas comerciales”.

Y si estos datos ya son positivos de por sí, echar una mirada al exterior supone toda una fiesta. Sólo un dato para el asombro: la Asociación Mexicana de Internet (Amipci) estima que en ese país el crecimiento del comercio electrónico rondará  el 40%. Por supuesto, la tendencia es internacional y facilita que cualquier empresa pueda hacer negocio en cualquier país sin necesidad del farragoso desembarco físico.  Esto es el lado positivo, pero también está el negativo: el número de competidores se dispara.

Para hacerle frente al incremento de la competencia, una de las mejores estrategias es centrarse los objetivos allí donde puede haber más oportunidades de negocio. Es decir, esos sectores en los que la actividad sea más intensa.

En la encuesta también se recoge que, aunque la tendencia a comprar online está en aumento en toda Europa, son los consumidores españoles e italianos los que tienen mayor intención de aumentar esta forma de consumo. Y es que las continuas ofertas y la facilidad de acceso a marcas y productos que permite la compra online son cada día valores más apreciados.

Exportar tiene más ventajas de lo que parece

Exportar tiene más ventajas de lo que parece a simple vista. Todos sabemos que enviar los productos fuera de nuestras fronteras es una de las pocas salidas que queda en tiempos de crisis. Pero ahora conocemos también que las empresas más exportadoras producen más y despiden menos. Es la conclusión de un estudio del Banco de España, realizado sobre una muestra de 700 sociedades que remiten trimestralmente las cuentas a su central de balances.

Así, según el informe, desde que se agudizó la segunda fase de la crisis las compañías con mayor vocación exportadora muestran una evolución comparativamente más favorable del empleo y de sus resultados económicos que el resto. Es decir, producen relativamente más y, en los momentos más críticos, despiden menos.

Pero vayamos a los datos que, en definitiva, es lo que importa. Las ventas totales de las más exportadoras todavía crecían a un ritmo del 5% en 2010, mientras en las demás se registraba un estancamiento. En el primer semestre de 2012, la nueva recesión ha hecho mella en todas las empresas, pero la caída de las ventas se limitaba a un 2,8% en las que más venden al exterior, una tasa inferior en casi un punto a la del resto. La distancia es todavía mayor cuando se compara la producción, porque en las más exportadoras el valor añadido bruto cae entre enero y junio de este año el 2%, frente al desplome del 6% que experimenta el resto.

La evolución de las plantillas es el otro punto fundamental donde las compañías más exportadoras salen ganando. Aunque durante toda la crisis se han ido reduciendo, en la primera mitad de 2012 el recorte del empleo se ha limitado en las más exportadoras a un 0,4% adicional, bastante más positivo que el amplio recorte del 2,7% que se ha producido en las empresas que no destacan por sus ventas al exterior.

Las empresas más exportadoras (entre las que remiten sus cuentas al Banco de España) son las industriales, ya que envían sus productos al exterior 8 de cada 10. Les siguen las de telecomunicaciones, el comercio, la hostelería y las sociedades que se dedican a la información, de las que exporta el cincuenta por ciento. Las peor paradas son las de energía, ya que por la propia naturaleza de su actividad solo el 15% comercializan fuera una parte de su producción. Durante la crisis, las ventas al exterior han pasado de representar el 10,4% al 14,9% de la cifra total de negocio del conjunto de todas estas empresas. Pero si tenemos en cuenta específicamente la industria, la evolución ha sido desde el 34,3% hasta el 47%. Vistos estos nuevos datos, está claro que además de ser una buena salida ante la crisis, exportar puede convertirse en una herramienta muy rentable para la empresa.

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Técnicas para vender una empresa con éxito

“Voy a vender mi negocio”. Una vez que un empresario toma esa decisión,  la actitud más nociva que puede adoptar es la de colgar el cartel de “Se Vende” y sentarse a esperar al mejor postor. Entre otras cosas, porque la mejor oferta puede no ser nada satisfactoria para el propietario de la empresa.

Para evitar que eso ocurra hay que pensar como los vendedores de viviendas. ¿Cuál es el primer paso antes de poner en venta una casa? Ponerla lo más atractiva posible para que los posibles compradores se enamoren de ella. Algunos hacen reformas, otros simplemente pintan y adecentan un poco la apariencia. Al final ese esfuerzo se ve recompensado con un precio de venta más alto. Con las empresas puede ocurrir lo mismo siempre que se cumplan unos pasos básicos.

1. Diseño de la estrategia de venta. Elaborar una cuenta de resultados lo más atractiva posible. Es decir, no dejar las cosas como están en el momento de tomar la decisión. Hay que hacer un esfuerzo final por cobrar los pagos morosos, no frenar las negociaciones con el banco para posibles créditos o líneas de financiación, etc. Si todo eso está en marcha será mucho más fácil que los posibles compradores encuentren incentivos para finalizar el trato.

2. Opinión externa.Seamos realistas, a la hora de visitar un piso en venta todos hemos pensado: ” a ver este dónde me la quiere colar”. Lo mismo le va a ocurrir a quienes se interesan por un negocio. Por eso, además del plan de viabilidad interno es recomendable adjuntar una auditoría externa. Esto servirá también para ayudar a destacar en el documento de presentación los puntos más positivos del negocio, frente a los negativos que llevaron a tomar la decisión de venta.

3. Fijar un precio justo.Destacar los puntos positivos no significa ni engañar, ni sobrevalorar la empresa. Fijar un precio excesivamente alto puede alargar el proceso de venta de forma innecesaria, pero tampoco se trata de vender excesivamente barato. Para dar con la cantidad exacta no hay más que acudir al mercado, y hacer un estudio de los precios que se están fijando en transacciones similares.

4. Delegar la venta, si es necesario.En la mayoría de los casos, el propietario no suele ser la persona ideal para liderar el proceso de venta. A veces porque los sentimientos negativos se apoderan de él y, aunque no quiera, los transmite a los posibles compradores. Otras, porque simplemente las ventas no son su fuerte. En esos casos, conviene dejar la relación directa con los clientes en manos de un especialista, eso puede suponer un incremento del precio de venta de hasta un 20%, según los expertos. Eso sí, delegar esta tarea no significa desentenderse del proceso.

5. En este caso, el cliente no siempre tiene la razón. Hay que tener mucho cuidado con la información que demandan los posibles interesados en la compra del negocio, ya que podrían ser infiltrados de la competencia ávidos de enterarse de sus secretos.

6. Ofrecer opciones de pago. Finalmente, ser flexible en la metodología de pago es una de las mejores maneras de llegar a un acuerdo satisfactorio, sobre todo teniendo en cuenta el difícil acceso a la financiación en estos días. Diferir el pago en varios años, no sólo es una buen incentivo, también permite diferir los impuestos de la transacción, aunque demore mucho más el fin de la operación.

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El éxito de la internacionalización del azulejo español

Tecnología, calidad, prestigio y diseño. Cuatro pilares sobre los que la industria española del azulejo y pavimentos cerámicos ha forjado su liderazgo internacional. No en vano hablamos del tercer exportador mundial, solo superado por Italia y China. Además, se trata del sector industrial que aporta un mayor superávit a la balanza comercial española, por detrás del sector del automóvil y del material de transporte.

Importante avance

Concentrado en la provincia de Castellón, las ventas al exterior del sector durante 2011 alcanzaron los 1.892,1 millones de euros, un 8,3% más que en 2010. Mientras que la facturación global de la industria fue de 2.570 millones de euros, de los que un 70% se destinó al exterior, en concreto, a 182 países.

El principal destino fue la Unión Europea, que representó un 41% de las exportaciones, siendo su crecimiento del 1,6%. Tras la UE, la zona geográfica con mayor atractivo fue Oriente Próximo, con un peso del 20,3% del total de las exportaciones (su crecimiento fue del 21%), seguida de Europa del Este que, con incremento del 16%, suponen ya el 12,4% de las exportaciones.

Por países, Francia ocupa lo más alto del podio, con 214 millones de euros y un crecimiento del 12%. La medalla de plata es para Rusia, con 126,5 millones (+20%), y el bronce para Arabia Saudí, con 122,6 millones (+22%). Tras ellos, Reino Unido y Alemania, con 93 millones (-2%) y 82,1 millones (+14%), respectivamente.

Y es que las exportaciones son un pilar fundamental para mejorar las perspectivas económicas de España en los próximos años y recuperar la senda del crecimiento.

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Aprende a ahorrar costes en tu pyme para seguir creciendo

El 90% de las empresas de este país han sufrido, en alguno o en varios momentos durante los últimos tiempos, una caída de las ventas y un aumento de los costes. Y, consecuentemente, se han visto obligadas a buscar fórmulas para ahorrar costes y ser más eficientes en los procesos, sobre todo para evitar tirar por el camino de en medio y deshacerse de buena parte de su plantilla. En estas situaciones, lo primero que hay que hacer es analizar las cosas que se realizaban mal y en las que se derrochaba dinero, para reconducir la situación.

En este sentido, la Federación Nacional de Asociaciones de Consultoría, Servicios, Oficinas y Despachos (FENAC) ha celebrado recientemente una jornada para asesorar a las pymes en el ahorro de costes gracias a las tecnologías de la información.

Es fundamental para la economía española ayudar a las pymes ya que crean y mantienen casi el 70% del empleo. Precisamente, para asesorar a las pymes en el ahorro de costes FENAC ha celebrado esta jornada, en colaboración con Expert One.

La principal conclusión ha sido que la mejor manera de reducir los costes en la empresa es mediante la detección, prevención y eliminación sistemática del uso excesivo de recursos. A su vez, la flexibilidad permite a la empresa buscar nuevos nichos de mercado u optimizar los recursos para producir lo mismo gastando menos. Una opción a la que recurren muchas pymes que piensan que el negocio nacional está agotado es sacar toda la producción fuera, pero no siempre es la mejor opción, según aseguran los expertos. Antes hay que pensar si se puede invertir aquí en maquinaria y procesos que ayuden a que la producción local sea más eficiente.

Deslocalizar la producción es una medida que no resulta tan rentable cuando no eres un gigante. Significa, además, reducir el nivel de calidad en muchas industrias, condenarse a competir en precio, y ser uno más, en lugar de apostar por ofrecer algo diferente al mercado y empeñarse en estar entre los mejores.

Durante la jornada, Antonio Villaespesa, SAP Business One Channel Manager Iberia, presentó soluciones concretas que aportan un ahorro real y tangible de costes a las pequeñas y medianas empresas consultoras y de servicios, como la herramienta Business One, un único sistema que automatiza los procesos de gestión, ayuda a vender más y a ahorrar costes. Y José Alberto Rodríguez García, Product Manager Maringo en Expert One, mostró el uso de una herramienta que trata de unificar y simplificar los distintos procesos de gestión para reducir costes y ahorrar tiempo.

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Un empujoncito para pymes: Plan de Ahorro 3.0 de Microsoft

Liquidez y crédito: dos nudos fundamentales para las pymes españolas por los que Microsoft Ibérica creó un programa de financiación a coste cero durante 36 meses y el pago de todos los intereses. Basicamente está pensado para que ganen más (mejorando sus ventas), gasten menos (reduciendo sus costes mediante la tecnología) y sean más competitivas (mejorando su productividad).

Un amplio abanico

La soluciones que forman parte de este programa de financiación gratuita abarcan desde el sistema operativo, pasando por soluciones ofimáticas, hasta para servidores (Windows, Office, Exchange y Windows Servers), todas ellas en sus versiones para pymes. Se trata de una iniciativa enmarcada dentro del “Plan de Ahorro Pymes 3.0”, lanzado en febrero, y del que ya se han beneficiado cerca de 2.000 pymes españolas.

Aquellas que estén interesadas pueden acudir a la web y seguir los pasos allí descritos. El programa se articula a través de los mayoristas de Microsoft, a los que la compañía ha facilitado la formación y las herramientas necesarias. Las peticiones se gestionan a través del programa de financiación Microsoft Financing, puesto en marcha hace tres años. Desde entonces, ha financiado operaciones por valor de cerca de 13,5 millones de euros (el importe medio ha sido de 140.000 euros). Un dato: se puede solicitar financiación desde operaciones por un importe de 1.000 euros.

Además, el programa no se limita solo a financiar estos servicios sino también aquellos en los que se incluye la formación y la consultoría, además de software y hardware de terceros.

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El Banco Santander apoya a las pymes con el Crédito Activación

Para los que quieren vender lo suyo dentro, y para los que quieren que se venda fuera, el Banco Santander ha lanzando un producto denominado Crédito Activación que pone a disposición de las pymes financiación por valor de 4.000 millones de euros. El 50% de dicho capital será destinado para emprendimiento doméstico, mientras que el otro 50% se destinará a emprendimientos realizados por empresas españolas en el exterior (Plan Exporta).

El tipo de interés será del Euribor más el 3,20% (4,98% TAE), con la condición de realizar al menos un movimiento en cuenta ya sea en pago de nóminas, pago de seguros sociales o impuestos estatales, cobros comerciales, negocio exterior o cobros TPV. Si el cliente no cumple estos requisitos, la línea de crédito tiene un diferencial adicional del 2,5%. El importe mínimo de contratación para empresas que operan en el mercado local será de 30.000 euros, con un tope de cinco millones de euros. El plazo será de tres años con uno de carencia, y amortización trimestral.

Eso sí, el tipo de préstamo está destinado a nuevas operaciones, tanto de clientes como de no clientes de Banco Santander. Por tanto, no están sujetas a las renovaciones de los ya vigentes, refinanciaciones o reestructuraciones.

En cuanto a los negocios en el exterior, la entidad ofrece crédito en condiciones competitivas para anticipar el cobro de las ventas, financiar los activos en el exterior o sus compras internacionales.