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Qué es el mercado de divisas

Los mercados de divisas son los mercados en los que se compran y venden las monedas de diferentes países.

 

El tipo de cambio es el precio de una moneda expresado en otra. Así cuando leemos que el tipo de cambio del euro frente al dólar (€/$) es de 1.10 significa que con un euro podemos adquirir 1.10 dólares. También podemos expresar el tipo de cambio al revés, es decir, dólar/euro ($/€), que en este caso sería de 0.91, es decir, con un dólar se puede adquirir 0.91 euros.

 

TIPO DE CAMBIO DE MERCADO

El tipo de cambio de mercado de una divisa frente a otra varía en función de la ley de la oferta y la demanda. Dos son las posibilidades: que una divisa se aprecie con respecto a otra o que se deprecie.

 

Apreciación. Cuando una divisa (al igual que una mercancía) es escasa sube de precio (se aprecia), bien porque es muy demandada o porque hay poca comparada con otras divisas. Si por ejemplo, una operación hace aumentar la cantidad ofertada de dólares, el tipo de cambio del dólar respecto al euro ($/€) disminuye, puesto que para comprar un dólar norteamericano hacen falta menos euros. O lo que es lo mismo, el tipo de cambio del euro frente al dólar aumenta, porque con un euro podemos adquirir más dólares.

 

Depreciación. Las divisas se deprecian cuando son abundantes porque existe un exceso de oferta de las mismas o porque son abundantes en relación con la escasa oferta de otras divisas. Si, por ejemplo, tenemos una operación que hace que aumente la cantidad demandada de dólares, el tipo de cambio del dólar respecto al euro ($/€) aumenta, puesto que para comprar un dólar norteamericano hacen falta más euros. Lo mismo sucede cuando aumenta la cantidad ofertada de euros.

 

DEMANDA DE DIVISAS EN EL MERCADO INTERNACIONAL

Los principales motivos por los que unos países demandan mayor o menor cantidad de divisas extranjeras son:

  • Las exportaciones o importaciones de bienes y servicios. Es el exportador quién fija la moneda en la que se realiza una transacción internacional, normalmente la suya propia o el dólar americano. Por ejemplo, los países de la zona euro, España incluida, exigirán el pago en euros cuando actúen como exportadores. En consecuencia, los compradores demandarán euros en el mercado de divisas para atender el pago, lo cual provocará un aumento del tipo de cambio del euro en relación con otras divisas. Al importar sucede justo lo contrario y el tipo de cambio disminuirá en relación con la moneda del país que se demande para realizar la importación.
  • La tasa de inflación. Si sube la inflación de un país y la de los demás no, aumentan los precios y las exportaciones disminuyen, lo cual ocasiona una menor demanda de la moneda del país en cuestión. En cambio, las importaciones serán mayores, ya que será más barato comprar en otros países que en el propio. Como para comprar hay que ofertar la moneda nacional, bajará su tipo de cambio en relación a las divisas que se demanden.
  • El tipo de interés. El precio del dinero siempre está asociado a una divisa. Si aumenta el tipo de interés que los intermediarios financieros pagan por los depósitos en una determinada divisa, esa moneda será más atractiva a ojos de los inversores extranjeros, lo cual aumentará su demanda de tal forma que sube el valor y por consiguiente disminuye su tipo de cambio.
  • Las previsiones de apreciación y depreciación. Las expectativas de futuro también influyen en el tipo de cambio. Si una moneda tiende a depreciarse o las perspectivas económicas no son buenas, los agentes económicos querrán cambiarla antes de que se deprecie, ofertándola en el mercado a cambio de otras monedas más fuertes.
  • La actuación de las autoridades monetarias. Los Bancos Centrales pueden intervenir comprando o vendiendo su moneda para evitar fluctuaciones agudas de los tipos de cambio.

Además, al adquirir divisas deben tenerse en cuenta dos cuestiones: la convertibilidad y los costes de canje.

–        La convertibilidad es la capacidad de una divisa para transformarse en otra. Resulta que sólo ciertas monedas son convertibles, algunas además con restricciones. Debido a esta razón muchos exportadores fijan el precio de la operación en monedas fuertes, como el dólar norteamericano o el euro, aunque no sean las nacionales.

–        Los intermediarios financieros que operan en los mercados de divisas cobran un porcentaje o comisión por canjear divisas. Así, a los costes de la mercancía importada hay que sumar los de dicho canje. Y no son gastos nada despreciables, hasta el punto de que ahorrarlos fue uno de los grandes motivos para la unificación monetaria de la UE. Ya en el año 1988 se estimó que la supresión de los tipos de cambio de divisas entre los doce países que entonces constituían la UE representaría un ahorro entre 15.000 y 20.000 millones de euros anuales.

 

SISTEMAS DE TIPO DE CAMBIO

Los tres principales sistemas de tipo de cambio son los tipos de cambio flexibles, los tipos de cambio fijos y los sistemas de tipo de cambio mixtos o semifijos.

 

TIPOS DE CAMBIO FLEXIBLES

Su principal característica es que no interviene la autoridad monetaria. La cotización de la divisa está determinada por el libre juego de la oferta y la demanda en el mercado de divisas.

 

TIPOS DE CAMBIO FIJOS

En un sistema de tipos de cambio fijos el banco central determina rígidamente el tipo de cambio al margen del juego de la oferta y la demanda de divisas. Al valor de una moneda en términos de otra se le denomina paridad del tipo de cambio.

En un sistema de tipo de cambios fijos en lugar de hablar de apreciación se dice revaluación y en vez de depreciación se llama devaluación.

Cuando se produce una devaluación, los productos nacionales resultan más baratos para los extranjeros, con lo que crecen las exportaciones nacionales. Paralelamente, los productos extranjeros resultan más caros con lo que disminuyen las importaciones. En el caso de revaluación, sucede lo contrario.

 

TIPOS DE CAMBIO MIXTOS

Es una combinación de los otros dos sistemas. Es un sistema que actúa como un tipo de cambio flexible dentro de unos márgenes (bandas de fluctuación). Cuando el tipo de cambio pasa por encima o por debajo de estos límites prefijados, la autoridad monetaria (el banco central) interviene como si fueran tipos de cambios fijos.

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Los riesgos de adentrarse en la aventura exterior

Como en las viejas películas del Oeste, en las que los colonos se embarcaban en viajes hacia nuevos territorios en busca de otra vida, introducir un producto en otros mercados significa más oportunidades. Pero también entraña mayores riesgos. ¿Qué hacer para reducirlos? Identificarlos y gestionarlos. Una labor en la que la elección de socios y asesores profesionales adecuados se define como un paso esencial en la mitigación del riesgo.

Competencia y política
Lo primero que hay que analizar es el mercado (o mercados) a los que se quiere acudir. Ya se puede tener un buen vino que costará horrores introducirlo en Francia. Con este ejemplo, lo que se presente demostrar es que no hay que dejarse llevar por la cercanía para, por ejemplo, ahorrar costes. Porque ese mismo vino, en Polonia, es posible que tuviera una mayor aceptación. También hay que estudiar muy bien a la competencia, cómo está posicionada, su imagen, su marca, o su aceptación.
Además de la competencia, asimismo están los denominados riesgo político o riesgo país. Condiciones económicas, sociales, políticas, y hasta naturales o geográficas, pueden ser escollos importantes. Grecia, por su situación económica, o Japón, por su riesgo de terremotos, pueden ser dos ejemplos. Tampoco conviene olvidar la inestabilidad política en el lugar de destino de las exportaciones, que puede perturbar, e incluso impedir, la realización de las mismas.
Otros detalles a tener en consideración con los organismos gubernamentales del país, o países, de destino, que pueden cambiar las normas o, incluso, nacionalizar los activos en el extranjero. También conviene no desechar un posible viraje en el ciclo económico, revueltas sociales e, incluso, riesgos en el tipo de cambio (cuando determinados cobros están en otra moneda y esta sufre una devaluación).

Riesgo legal
Es posible que la legislación del país de origen y la ley del país de destino al que se quiera exportar no difieran en demasía. Pero eso no significa que sean idénticas, sino que, lo más seguro, es que haya diferencias. Por tanto, es necesario comprender cuáles son, para que no acabe afectando a la capacidad de exportación. Es conveniente estudiar tanto la legislación tributaria como la relativa a inversiones. Y no olvidar que determinados productos, en ciertos países, pueden estar sujetos a normas técnicas y de seguridad. También conviene tener presente que puede haber diferencias en la ley relativas a contratos, conocer qué leyes se aplican en los conflictos, las garantías que gozan los consumidores, o el registro de patentes y otras cuestiones de propiedad intelectual.
Resumiendo, el riesgo comercial, el riesgo político o riesgo país, y el riesgo de cambio son los tres “tsunamis” a los que cualquier empresa que quiera embarcarse en la aventura exterior deberá tener en cuenta y hacer frente. Con el fin de dotar de cobertura al exportador, o a la entidad financiera frente a estos riesgos, existe el denominado seguro de crédito a la exportación. La Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (CESCE) realiza la cobertura oficial de este tipo de riesgos mediante una multiplicidad de pólizas. Para descubrirlas, visite su web aquí.

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Las exportaciones, salvavidas de la empresa española en 2011

La actividad exportadora sigue siendo un balón de oxígeno para la empresa española y, en muchos casos, fuente de crecimiento. Buena prueba de ello es que una cuarta parte de las compañías que operan más allá de nuestras fronteras han aumentado su cartera de pedidos en el tercer trimestre del año y casi el 50% la ha mantenido estable. Así se desprende de la Encuesta de Coyuntura de la Exportación elaborada por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio (www.mityc.es). Con estos datos, la percepción de la actividad exportadora se mantiene en niveles positivos por décimo trimestre consecutivo.

Aunque el Indicador Sintético de Actividad Exportadora (ISAE) se ha situado en 2,1 puntos, valor inferior en 9,2 puntos al del segundo trimestre de 2011, en la mayoría de los sectores se sitúa en valores positivos. Entre todos ellos, destacan los productos químicos (6,3 puntos), las manufacturas de consumo (5,5 puntos) y los alimentos (5,2 puntos). Una percepción que también es más positiva entre aquellas firmas con gran volumen exportador. Mientras que el ISAE se ha situado en 3,4 puntos para quienes exportan por un valor superior a los 15 millones de euros anuales, dicha cantidad se coloca en 2,2 puntos en aquellas empresas con exportaciones entre 3 y 15 millones de euros.

Mejoran las expectativas

Como decíamos, la mitad de las empresas que exportan, en concreto un 48%, mantuvo estable su cartera de pedidos de exportación en el tercer trimestre de 2011. Y las expectativas sobre la evolución de dicha cartera a tres meses indican un aumento de 3,4 puntos en el porcentaje de empresas que esperan incrementar sus exportaciones, hasta el 31,8%.

En cuanto a las empresas que esperan una evolución a la baja, dicho porcentaje desciende en 3,1 puntos (hasta el 21,4%). Mientras que el porcentaje de empresas que esperan estabilidad en su cartera de pedidos para los próximos tres meses, éste se mantiene en el 46,2%.

Entre los factores que afectan de manera a la actividad exportadora, y que han sido más destacados por las empresas, destacan la evolución de la demanda externa, seguido por la competencia en calidad y el tipo de cambio. En el polo opuesto de la balanza, el precio de las materias primas, el precio del petróleo y la competencia internacional en precios.

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Las empresas exportadoras aumentan sus pedidos

arrowSi hay un dato que confirma que la exportación es un salvavidas para las empresas, ese no es otro que el ofrecido por la Encuesta de Coyuntura de la Exportación elaborada por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio (www.mityc.es). Según el citado sondeo, un 30,9% de las empresas han aumentado su cartera de pedidos de exportación en el segundo trimestre de 2011. Y no se trata de un espejismo, ya que es el noveno trimestre consecutivo en el que la percepción de la actividad exportadora continúa en niveles positivos (el Indicador Sintético de Actividad Exportadora –ISAE- se sitúa en 11,3 puntos). Además, otro dato positivo es que el 47,7% de las mismas ha mantenido estable dicha cartera de pedidos.

1. Estabilidad.

Más de la mitad de las empresas consultadas señala que tanto sus precios de exportación como su margen de beneficio de exportación se han mantenido estables en el segundo trimestre de este año. Otro dato a tener en consideración es que dichas compañías perciben una ligera mejora en las perspectivas a doce meses para sus pedidos de exportación. La evolución de la demanda externa ha sido el factor con una influencia positiva en la actividad exportadora más citado por dichas empresas, mientras que el precio de las materias primas y del petróleo continúan siendo los factores con influencia negativas más señalados.
En concreto, el ISAE se sitúa en niveles positivos en todos los sectores, excepto el de los productos energéticos. En este sentido, la mejor percepción de la actividad exportadora se observa para las empresas del sector de productos químicos, los bienes de consumo duradero y los bienes de equipo. Por otra parte, el indicador alcanza valores positivos para todos los tamaños exportadores, excepto para las empresas con exportaciones anuales inferiores a los 0,6 millones de euros, correspondiendo el mayor valor al grupo de empresas con exportaciones anuales de más de 15 millones de euros.

2. Precios

La mayoría de las empresas de la muestra (el 60,2%) ha indicado que sus precios de exportación se han mantenido estables (el porcentaje es superior en 10,1 puntos al del trimestre precedente). Mientras que el porcentaje de empresas que han señalado un aumento en sus precios de exportación ha disminuido en 8,3 puntos, hasta el 23,1%. Finalmente, el porcentaje de empresas con un descenso en sus precios de exportación se ha situado en el 16,6% (0,9 puntos menos que en el anterior trimestre). Por lo que respecta al margen de beneficio de exportación, el 55,8% de las firmas ha señalado que no ha variado en el segundo trimestre de 2011, el 35,2% ha indicado un descenso de este margen, y un 7,6% ha visto un aumento.
Entre los factores que afectan a la actividad exportadora, entre los positivos las empresas citan la evolución de la demanda externa (38,9% de los encuestados), seguido por la competencia en calidad (13,7%) y el tipo de cambio (7,2%). Entre los negativos, el precio de las materias primas, el del petróleo y la competencia internacional en precios.
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Cómo sacar partido para nuestra Pyme a los créditos multidivisa

Las divisas y sus movimientos en los mercados financieros también pueden ser útiles para que los exportadores e importadores que financien sus operaciones. Si el acuerdo prevé pagos diferidos en el tiempo en divisa extranjera, el empresario exportador no sólo debe cubrirse ante las fluctuaciones de los mercados, con instrumentos como el seguro de cambio. También puede utilizar las variaciones de los mercados de divisas para obtener mejores condiciones de financiación. Ya que vamos a pedir un préstamo en divisas, podemos buscar la relación de cambio respecto a otras monedas para obtener el mejor tipo de interés. Es lo que las entidades de crédito llaman: “financiación multidivisa”.

Hasta la década de los 90, las transacciones de exportación o de importación en España únicamente se podían financiar, bien en las antiguas pesetas, bien en la divisa estipulada en el acuerdo comercial. Actualmente, con la legislación vigente, cualquier acuerdo se puede financiar en otra divisa ajena a la mencionada en el acuerdo. Pese a ello, ya hemos visto que los asesores de comercio exterior recomiendan operar en divisas que se intercambien en nuestro país. Las posibilidades que ofrecen las financiaciones de las operaciones con combinaciones de tres o cuatro divisas son múltiples y deben ser analizadas por los técnicos de comercio exterior, una vez que nuestra empresa tiene un volumen significativo de entradas en divisas extranjeras. Esto permite:

  • A los responsables del departamento de comercio exterior de nuestra Pyme financiar una operación denominada en dólares estadounidenses comprando yenes japoneses.§         Y la cadena no tiene que terminar ahí: además, la divisa de origen del exportador puede ser una tercera, por ejemplo el real brasileño.§         Además, también se puede aplicar este mecanismo a las operaciones dentro del territorio español. De la misma manera que se pueden suscribir hipotecas en España denominadas en yenes, las pymes pueden financiar sus compras a proveedores nacionales con prèstamos en otra divisa.
  • Cualquier operación de compra interna se puede financiar en dólares estadounidenses o en libras esterlinas, aunque, de momento no sea una práctica generalizada.
  • Algunas entidades bancarias ofrecen “préstamos multidivisa” en los que el suscriptor puede ir cambiando la moneda de referencia de la financiación según sus previsiones de mercado.

¿Qué precauciones se deben tener en cuenta a la hora de financiar una operación en divisas?

Los préstamos en divisas están referenciados al tipo de interés que se paga por cada una de ellas en el interbancario (mercado en el que los bancos se prestan unos a otros). Cuando un particular o una compañía suscribe un préstamo en divisas se le cobra una prima o “spread” sobre el tipo de interés se negocia en esos momentos en el interbancario.

La prima suele variar entre los 0,25 puntos para los grandes clientes y los 2,50 puntos que se suelen aplicar a los exportadores más pequeños. Un empresario que solicite un préstamo en euros tendrá que pagar a vencimiento el tipo de interés que se fija en las operaciones en euros. Sin embargo, si este empresario contrata una financiación en divisas, tendrá al menos dos variables que tener en cuenta:

  • El tipo de interés de la divisa
  • El tipo de cambio de esa moneda.

Al vencimiento del préstamo tendrá que pagar en la moneda en que esté denominado el préstamo (dólares, yenes, francos suizos…). Puede disponer de ese importe gracias a que tiene divisas por pagos de un importador extranjero o bien acudir al mercado de divisas, y comprar las monedas al tipo de cambio que se cruce en ese momento.

Los préstamos multidivisa o cómo pagar menos de lo que nos han prestado

Esto puede suponer, a la vez, una ventaja y un peligro, que los expertos en financiación internacionales deben tener acotado.

Por ejemplo, el tipo de interés anual que no deja el banco por un crédito en yenes es de un 1,16%. En cambio, si lo pedimos en euros, nos podrían pedir un 4,75%. No hace falta ser un experto para concluir que es mucho más rentable endeudarse en yenes, pues el tipo de interés es mucho más reducido. Si optamos por suscribir el crédito en la divisa japonesa, nos obligamos a devolverlo yenes, al cambio que cotice en el momento del vencimento con el euro. Nos enfrentamos, pues, con a la variación del tipo de cambio entre euro y yen.

En la medida en que, 12 meses más tarde, el yen no se haya encarecido más de, aproximadamente, 3,59 puntos porcentuales (4,75 – 1,16), la financiación en yenes nos estará compensando. Si el yen, incluso, se deprecia frente al euro: el tipo de interés efectivo de la operación podría llegar a ser negativo. Es decir tendríamos que pagar un importe en euros inferior al prestado en el momento de suscribir el préstamo. Por el contrario si el yen se encarece más frente al euro, lo que nuestra empresa se ahorra por contratar un tipo de interés menor, lo está perdiendo en el tipo de cambio.