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El Mobile World Congress abre el plazo para participar en su edición de 2018

Quedan más de seis meses para que comience la próxima edición del Mobile World Congress el 27 de febrero de 2018 y sus organizadores ya ha puesto en marcha la maquinaria de una de las ferias de tecnología más importantes del mundo.

Su atractivo como centro de networking y plataforma de lanzamiento de productos está fuera de toda duda. En la última edición registró 108.000 visitantes procedentes de 198 países, participaron 2.000 empresas y 3.500 periodistas además de una amplia presencia de autoridades españolas e internacionales, según los datos facilitados por Global Systems for Mobile Association (GSMA), organizadora del evento.

Con estos datos, muchas pymes podrían pensar que el evento les viene grande. Pero desde Redes y la Secretaría de Estado para la Sociedad de Información y la Agenda Digital quieren apoyar la internacionalización y la difusión de los mejores proyectos españoles del sector dando cabida a 75 pymes en el pabellón que España tendrá en el evento. Un espacio de 802 metros cuadros en el que también estarán las principales empresas del sector.

Los requisitos para acceder a la convocatoria son tener un producto de fabricación propia, de marca española y que se enmarque en alguno de estos sectores: smart cities, ciberseguridad, fintech, IoT/Industria 4.0, cloud, Apps, ecommerce, marketing digital, tecnologías del lenguaje, big data, aplicaciones de la salud y bienestar social.

Además, es necesario cumplir una serie de requisitos burocráticos como:

  • Ser una persona jurídica con domicilio fiscal en España.
  • Estar al corriente de las obligaciones tributarias y pagos a la Seguridad Social, así como cumplir con el resto de los requisitos establecidos en el artículo 13.2 de la Ley 38/2003, de 17 de noviembre, General de Subvenciones.
  • El número de empleados en el último ejercicio debe ser menor de 250.

Todas las empresas que cumplan estas premisas pueden solicitar plaza en la web de Red.es desde el pasado 24 de agosto hasta el próximo 20 de septiembre. La selección final se hará por orden de inscripción, así que si lo tienen claro conviene no demorar el trámite.

Hay 50 plazas para optar a un stand propio, de unos 7 m2 cuyo coste rondará los 6.500€ (5.371,90 € impuestos indirectos aplicables excluidos) y que requiere una fianza previa de 3.000 euros. Esta modalidad además incluye: el mobiliario del stand, conexiones por cable y wifi, un pase Gold para cada empresa (es nominal con acceso gratuito y libre a todas las conferencias del Congreso y a la zona lunch habilitada por MWC y Fira) o 14 pases (Exhibition Visitor Pass) para cada empresa que permiten la entrada al congreso. Además, la empresa será incluida en el catálogo oficial del congreso y del pabellón de España. Esta opción da derecho también a tener presencia en el vídeo del pabellón de España y en la difusión oficial que se haga de éste. Así como al acceso a los eventos de networking y al catering del pabellón de España.

Por otro lado, existen otras 25 plazas para asistir al MWC sin tener que costear un stand propio. Es la modalidad B, denominada Pack Visita. Su coste asciende a 1.000 euros que dan derecho a tres pases nominales por empresa, inclusión en el catálogo y en el vídeo promocional del Pabellón de España, acceso a los eventos de networking, al catering del Pabellón de España y conexión wifi en el ámbito del Pabellón.

Todos los interesados pueden ampliar esta información en los siguientes links.

Más información http://bit.ly/PabellonMWC2018

Bases de la invitación http://bit.ly/inscripcionesMWC

Formulario de inscripción http://bit.ly/formularioMWC

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5,6 millones de euros para ayudar a la digitalización de pymes y autónomos

Todo el mundo lo tiene claro, para aumentar la competitividad de las empresas es fundamental su digitalización. Con este objetivo la Cámara de Comercio de España ha anunciado que durante 2017 se vuelve a apostar por ayudar a autónomos y pymes con este reto. En la edición de este año, el programa TIC Cámaras cuenta con 5,6 millones que están destinados a financiar los proyectos de 1.000 pymes, micropymes y autónomos.

Este programa, que es todavía un resquicio de los famosos Fondos FEDER de la Unión Europea, consta de dos fases para los candidatos interesados.  Pero en contra de lo que ocurría hace años o todavía hoy con otras ayudas públicas, aquí el proceso es algo diferente.

En lugar de ser la empresa la que presenta un proyecto de digitalización y luego los técnicos valoran si dan o no el dinero solicitado, TIC Cámaras está estructurado en dos procesos.

En un primer momento, los expertos de las Cámaras de Comercio analizan el punto de partida digital en el que se encuentran los candidatos a las ayudas. También comparan la posición de la empresa en relación al sector de actividad y al grado de digitalización de sus competidores.

Con este análisis técnico en la mano, se procede a diseñar y valorar las soluciones que se consideren más necesarias para el avance tecnológico de la pyme o autónomo interesado.

Las ayudas pueden llegar a financiar directamente entre el 50% y el 85% de la inversión necesaria. La cuantía final varía según la comunidad autónoma en la que se registre la ayuda. En cualquier caso, hay un tope máximo de 7.000 euros por empresa.

En la información oficial facilitada por las Cámaras de Comercio no hay una descripción concreta del perfil de empresa o emprendedor que puede acudir a este programa, pero analizando las 3.600 empresas que ya se han beneficiado de él en años anteriores, se sabe que un 48% tienen de 2 a 9 empleados y el 32% son autónomos o pymes con un empleado.

El patrón más común de sus necesidades está localizado en web desactualizadas o inexistentes por un lado o en la ausencia o mal estado de plataformas de comercio electrónico. Las carencias en la implantación y gestión de redes sociales también son un plus para convertirse en destinataria de estas ayudas.

Dentro de ese contexto, el programa define unos conceptos susceptibles de ser financiados enmarcados en diferentes categorías:

  • Herramientas de productividad en la nube: ERP, CRM (sistema de gestión de clientes), TPV, loT, Big Data, realidad virtual,…
  • Comercio electrónico: web, tienda online, pasarela de pagos, facturación electrónica, firma digital…
  • Marketing digital: posicionamiento web, email marketing, social media marketing, aplicaciones móviles…

 

Tras la implantación de las nuevas tecnologías, el programa incluye un seguimiento de la ejecución del proyecto y del uso de las novedades implantadas que realizará el personal de la Cámara de Comercio.

En paralelo al programa de ayudas, está previsto “un conjunto de acciones de sensibilización para lograr que la cultura TIC arraigue entre el tejido productivo español, especialmente entre las empresas de menor dimensión”, según explican desde el organismo.

Para ampliar esta información es necesario rellenar un cuestionario personalizado en la web del programa accesible desde aquí.

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Su oportunidad está en las TIC

Si está usted pensando en emprender y su idea de negocio tiene que ver con las Tecnologías de la Información y la Comunicación, las famosas TIC, ni se lo piense. Hoy por hoy, si hay un sector de futuro, es este, inmersos como estamos en una revolución tecnológica a los que algunos denominan ya tercera revolución industrial. Así lo ponen de relieve los espectaculares datos económicos que acaba de divulgar el Ministerio de Industria: las TIC ya facturan casi 98.000 millones al año, con un avance de la actividad que casi triplica al del PIB (8,5% frente a 3,2%) y una creación de empleo superior al 6% al año.

Ya hay medio millón de personas dedicadas a esta actividad, en realidad un conjunto de servicios, redes, software y hardware que tienen como objetivo facilitar la interconexión en el seno de una organización o entre organizaciones. La informática, hace dos décadas, era cosa de unos pocos privilegiados: las grandes telecos, las compañías más fastuosas y de mayor facturación y las más altas instituciones del Estado. Pero hoy es una herramienta que determina el devenir de la sanidad, la educación, la banca, la música, los medios de comunicación, las telecomunicaciones… y mucho más.

Se da la circunstancia además de que incluso las pymes, los más de 3 millones de empresas que conforman el tejido productivo de este país, parecen haber asumido ya que sin TIC no hay futuro. Hoy, los más pequeños empresarios se han dado cuenta de que no pueden vender productos si no están presentes en internet y en las redes sociales; si no interactúan en tiempo y forma con un cliente que puede estar al lado pero también a distancia; si no “escuchan” la conversación online, capaz de llevar al mayor de los éxitos a un desconocido o abocar al fracaso la trayectoria de un grande de los negocios.

Si hay un hueco para emprender, es este. Se da la circunstancia, además, de que para echar a andar un negocio relacionado con las TIC la inversión inicial suele ser netamente inferior a la que requiere una empresa, digamos, tradicional. La tecnología suple la mano de obra y la necesidad de contar con un local, por lo que el terreno de gastos, al menos en un inicio, está más que limitado.

Muchos de quienes han iniciado sus negocios desesperados por la crisis y el elevado desempleo han optado por probar suerte en el ámbito TIC, bien sea a través de creación de webs de servicios, como pequeños proveedores de otras compañías más grandes o como creadores de contenidos -un subsector que factura ya más de 15.000 millones al año y que crece a un ritmo del 15%- . Tanto es así que ya hay más de 22.500 empresas de tecnologías de la información y la comunicación desarrollando su actividad.

Tal vez le parezcan más que suficientes, pero no: piense por ejemplo en el Estado y sus múltiples promesas de informatización en el ámbito de la justicia; o piense en la firma digital; en la factura electrónica, tan en boga para proveedores… Y eso solo en el terreno público. Las necesidades TIC superan aún con creces a la oferta. Por eso, no deje de pensar que es en este ámbito en el que usted puede lograr el éxito empresarial.

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100 millones de dólares más para invertir en Start Ups fintech

shutterstock_1632293872A estas alturas, ya nadie duda de que la apuesta de futuro del sector financiero está ligada a la tecnología y al acuñado concepto Fintech. Los emprendedores en este sector acaban de recibir una buena noticia en caso de que estén buscando financiación para su negocio.

Y es que Santander InnoVentures, el fondo de capital riesgo de Banco Santander especializado en esta área, ha doblado su capacidad. Según ha anunciado la entidad financiera en un comunicado, este fondo con sede en Londres, pero con alcance multinacional, amplía en 100 millones de dólares su capacidad.

Esta decisión de Banco Santander se enmarca la carrera que todas entidades financieras están ahora librando para tratar de no perder el carro de las nuevas tecnologías. Tras la irrupción de múltiples startups disruptivas en el sector financiero a lo largo de los últimos años, las entidades financieras han tenido que enfrentarse al difícil reto de superar al enemigo o unirse a él.

Las estrategias que están aplicando durante los últimos años están siendo muy variadas. Desde grandes bancos de inversión intentando desarrollar sus propias plataformas fintech, hasta la adquisición vía compra de las startups más punteras. Aunque todo apunta a que la tendencia con más futuro pasa por la colaboración.

Esa es la línea en la que se enmarca Santander InnoVentures, que consiste en la combinación de financiación a través de un fondo de capital riesgo y la tutorización de los proyectos innovadores seleccionados.

Para muchos emprendedores tecnológicos ésta se ha convertido en la mejor vía para captar recursos financieros que les permitan materializar sus ideas. Para el Santander, ésta es la mejor manera de tener bajo su paraguas los posibles casos de éxito que puedan surgir de esta colaboración. Y es que la participación de Santander InnoVentures en las empresas seleccionadas va más allá de la inversión financiera.

Según explica en una nota informativa del Grupo Santander, “El fondo facilita acceso a los clientes de Grupo Santander”. Es decir, da acceso a diez mercados en Europa y América con más de 120 millones de clientes”. Es decir, una forma de testar su modelo de negocio que difícilmente sería posible sin el apoyo de una gran entidad.

Pero, sobre todo, los emprendedores que son seleccionados pueden acceder al know how y al expertise empresarial de los profesionales del banco. De esta forma, se subsana uno de los hándicaps que más penaliza a las startups que es que los fundadores son unos excelentes expertos en sus campos de actividad, pero tienen importantes carencias tanto formativas como legales en la gestión y la administración de los negocios que tratan de poner marcha.

Así lo han experimentado las empresas que han pasado por Santander InnoVentures desde su creación en 2014. Entre las que se encuentran, según informa el propio Banco Santander, “varias empresas emergentes de tecnología financiera líderes en el mercado”, como son: Source (identidad digital), SigFig (gestión de patrimonios), Ripple, Digital Asset, Elliptic (blockchain), Kabbage (financiación a pymes), Cyanogen (ecosistemas móviles), y MyCheck e iZettle (pagos).

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Oportunidades de las ‘smart cities’ latinoamericanas para pymes españolas

mdellin_colombiaEl desarrollo de ciudades inteligentes (‘smart cities’) que se está produciendo en distintos países de Latinoamérica supone una gran oportunidad para muchas pymes españolas, que pueden poner en valor la experiencia conseguida en este terreno dentro de nuestro país y exportar allí sus tecnologías, productos y servicios.

 

Hay que tener en cuenta que sólo en esta parte del mundo se están invirtiendo 100.000 millones de dólares al año en infraestructuras para crear estas nuevas urbes. Y en esta tarea están siendo bien recibidas empresas españolas de todos los tamaños y ámbitos de actividad, tanto las especializadas en tecnologías, como las dedicadas a infraestructuras, prestaciones, transportes, seguridad, gestión eficiente, control de recursos energéticos, sostenibilidad, agua, saneamientos, comunicaciones, etc.

 

En una jornada celebrada recientemente sobre este tema, los participantes destacaron la experiencia de empresas españolas en proyectos como el metro de Medellín, que demuestran las oportunidad que existen en todo lo relacionado con propuestas de movilidad y gestión del tráfico, la administración electrónica, el consumo y suministro eficiente de energía o agua…

 

Además, los participantes en la jornada dieron algunas pistas y consejos para afrontar mejor el intento de participar en los proyectos de ciudades inteligentes latinoamericanas que se están desarrollando en estos momentos. Veamos algunos de ellos:

 

Poner en valor la experiencia en nuestro país. En España se han desarrollado –o se encuentran en pleno proceso de ejecución- diferentes y numerosos proyectos de ‘smart cities’. Entre las localidades que han sido testigo de ello, se encuentran Madrid, Santander, Murcia, Málaga, Barcelona, Bilbao, Valencia, Gijón, Lugo… Esto ha supuesto un reconocimiento en este ámbito a nivel internacional. Pues bien, ahora es el momento de poner en valor esta realidad al otro lado del Atlántico, sobre todo si la empresa interesada ha participado en alguna de las actuaciones acometidas en nuestro territorio.

 

Aprovechar la presencia de grupos españoles. Uno de los mayores problemas que tienen las pymes cuando intentan participar en proyectos internacionales es la dificultad de encontrar un socio o interlocutor válido. Pero la ventaja en Latinoamérica es que allí se encuentran ya un gran número de grandes grupos y empresas españolas que pueden facilitar o, incluso, servir de enlace y ayuda en esta tarea.

 

Establecer fórmulas rentables. En esta estrategia por acceder más ágilmente a las nuevas posibilidades de negocio gracias a la presencia de grandes grupos españoles, cada pyme debe identificar a las que más le convenga (por afinidad o por especialización sectorial) y contactar con ellas. Si en este proceso, surgen las necesarias afinidades y sinergias, algunos expertos aconsejan proponerles unir fuerzas mediante fórmulas asociativas o de consorcios, tanto para la ejecución de las obras que ya estén en marcha como para aumentar las oportunidades de adjudicación de nuevos contratos.

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Modelos de cooperación para exportar

modelos_cooperacionEmprender algunos proyectos en compañía puede ser más eficaz y rentable que hacerlo en solitario. Es lo que sucede cuando una empresa sin experiencia decide exportar, una acción que supone cruzar las fronteras del propio país y plantarse en un mercado extranjero completamente desconocido hasta ese momento. Hay que tener en cuenta que no todas las pymes cuentan con suficiente capacidad económica, material ni humana para llevar a cabo una acción exportadora o internacional de forma unilateral y sin ningún tipo de ayuda.

 

Por eso, una de las mejores fórmulas para comenzar a exportar con cierta tranquilidad es buscar y realizar acuerdos con otras compañías, con las que se pueda cooperar y hacer más llevadero el proyecto. Esto permitirá reducir la incertidumbre y sumar fuerzas, potenciando de forma sustancial la capacidad de actuación. También ayudará a generar economías de escala, compartir riesgos, aumentar los canales de distribución y contar con un mayor número de expertos en diferentes áreas y segmentos de comercialización.

 

La colaboración podría extenderse también a otros ámbitos, dependiendo de la especialización de cada uno de los socios, pero seguramente ayudaría a mejorar la tecnología de cada uno, a enriquecer y diversificar productos y servicios, a penetrar más rápidamente en nuevos mercados y a acceder eficazmente a nuevos públicos.

 

Para conseguir todo esto, una pyme pueden optar entre varios modelos de cooperación. El primero consistiría simplemente en firmar un acuerdo con otra empresa, generalmente más grande, que la represente y distribuya sus productos en el nuevo país. Lógicamente, esta empresa contaría con la infraestructura y los conocimientos necesarios para asumir adecuadamente la exportación.

 

Una segunda posibilidad sería establecer colaboraciones puntuales con otras compañías en algunos momentos o para determinados asuntos. Sin embargo, algunos expertos advierten de que esta estrategia podría generar algunas susceptibilidades y recelos, sobre todo en el caso de que los implicados puedan llegar a ser potenciales competidores en el nuevo país.

 

Una tercera e interesante fórmula consiste en poner en marcha un modelo de exportación en grupo, basado en acuerdos estables entre empresas. De esta forma, las compañías firmantes aprovecharían sus respectivas sinergias y recursos en el camino hacia los nuevos mercados.

 

Otra manera de traspasar fronteras es unirse a las misiones comerciales que se organizan habitualmente en las distintas comunidades autónomas españolas, auspiciadas por las administraciones y organismos públicos, cámaras de comercio, consejos reguladores, etc.

 

Una quinta fórmula de exportar en compañía la podemos encontrar formando parte de un clúster, un grupo de empresas interconectadas de una misma industria o sector, con vínculos de cooperación e interdependencia. Se trata de un modelo en que las compañías que lo integran compiten entre sí, pero al mismo tiempo pueden colaborar en el desarrollo de diferentes procesos.

 

Y finalmente –aunque ya se ha tratado extensamente en otros posts- existe otra fórmula de exportar en compañía que viene marcado por las franquicias, un método también eficaz para llevar a cabo una expansión internacional porque permite contar con un socio local que conozca el nuevo mercado y facilite la adaptación al mismo.

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Ventajas del outsourcing en el plan de negocio

Las grandes compañías están acostumbradas al outsourcing y conocen perfectamente las ventajas de dejar algunos de sus trabajos (sobre todo, los menos estratégicos) en manos de otras firmas especializadas en ciertos servicios y tareas. Pero, hasta ahora, las pequeñas y medianas empresas no se habían aventurado tanto en este terreno, bien por desconocimiento de los frutos que podían obtener con ello o porque la crisis les había obligado a asumir internamente todas las tareas para reducir costes. Poco a poco, algunas están empezando a conocer las ventajas del outsourcing en el plan de negocio.

 

El caso es que cada vez son más las pymes a las que les gustaría externalizar algunos de sus cometidos más engorrosos, dejándolos en manos de otros profesionales. Pero se plantean por dónde empezar. Pues bien, los expertos señalan que un interesante inicio para el outsourcing podría situarse en ámbitos como el de la tecnología y el internet, terrenos donde la elección de un socio especializado aportaría muchas ventajas competitivas.

 

En un segundo paso –y una vez comprobados los positivos efectos de este proceso- la externalización se puede extender a otras tareas como la gestión de recursos humanos, el transporte y la logística, el comercio, el renting… Algunos se preguntarán ¿dónde está el límite? Y la respuesta no es nada sencilla, aunque en principio podríamos fijar ese límite en aquellas decisiones que no aporten un verdadero valor añadido al negocio.

 

Es verdad que el outsourcing puede suponer simplemente un ahorro de costes, y que esta es una cuestión nada despreciable en la situación de lenta recuperación económica en la que aún se encuentra el país. Pero este ahorro de costes no debe convertirse en el único objetivo de la externalización de una determinada tarea. El proceso debe conllevar también un valor añadido como, por ejemplo, un aumento de la especialización, una mayor focalización de procesos, una mejor organización, un incremento de la flexibilidad o una potenciación de la agilidad en la estructura y el funcionamiento de la empresa.

 

¿Cómo conseguir todos los objetivos señalados anteriormente? Fundamentalmente, convirtiendo a las empresas que se contraten para externalizar las tareas en socios estratégicos de nuestro negocio. Para ello, es importante establecer relaciones a largo plazo, fijar compromisos y vincular éstos a una serie de objetivos claros, concretos y cuantificables. Eso sí, no es necesario que estos proveedores tengan un sometimiento demasiado estricto al dictado de quien los ha contratado, porque les restaría creatividad y competencia en sus funciones. Si la empresa confía en ellos debe dejarles actuar con cierto margen de maniobra. Lo importante es que el resultado final sea positivo.

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Fiscalidad y tecnología, buenos motivos para ampliar la flota de vehículos

Contar con una flota de coches no tiene porqué ser patrimonio de las grandes compañías, sino que se trata de una herramienta muy útil también para las pequeñas y medianas empresas. De hecho, el 17% de las pymes españolas tiene previsto aumentar su número de vehículos en los próximos tres años, frente al 12% de las europeas, según acaba de desvelar la última edición del Observatorio del Vehículo de Empresa (CVO), promovido por Arval. En este contexto, veamos las distintas fórmulas posibles para contar con un vehículo y los beneficios de disponer de esta importante herramienta de negocio.

 

En primer lugar hay que decir que, como sucede en otros bienes como la vivienda, en España existe una gran tendencia natural hacia la compra del automóvil de empresa, mucho mayor que en otros países de Europa. Esta es una fórmula por la que se inclina casi la mitad de las pymes y que ahora se ve más alentada que nunca por la recuperación económica del país y la vuelta del crédito al mercado. El problema es que el desembolso inicial es grande.

 

Sin embargo, también existen fórmulas como el renting y el “todo incluido”, que tienen la ventaja de que no exigen invertir una gran cantidad de dinero de golpe y que, además, son capaces de contribuir a aumentar la modernidad y rentabilidad del negocio. Hasta ahora, el renting había sido una fórmula utilizada fundamentalmente por las grandes compañías españolas, hasta en una proporción del 60%, lo que las sitúa a la cabeza de Europa, solo superadas ligeramente por Francia.

 

Pero ahora muchas pymes también se están dando cuenta de que la movilidad no significa sólo tener el coche en propiedad, sino que puede ser más rentable invertir en toda una batería de servicios incluidos en una única cuota mensual, deducibles fiscalmente, que gastarse el dinero en un activo del que, además, tendrán que asumir todos los riesgos financieros derivados de la depreciación.

 

Además, estas fórmulas de financiación también pueden tener más atractivos fiscales que la compra, si tenemos en cuenta las reformas que está impulsando la Administración para contribuir al desarrollo del parque corporativo. De hecho, la cesión en especie por parte de las empresas a sus trabajadores de vehículos que emitan menos de 120 gramos por kilómetro –modelos que concentran más del 75% de las matriculaciones por su bajo consumo- tendrá una reducción del 15% en el IRPF y del 30% en el caso de los eléctricos.

 

Después de todo lo dicho, si todavía queda alguna pyme reticente hacia las ventajas de potenciar su flota de vehículos, sus dudas desaparecerán cuando compruebe las numerosas posibilidades que ofrece la gestión telemática. Ésta es capaz de mantener localizados todos los vehículos en cualquier momento, monitorizar los parámetros técnicos del coche para rebajar los gastos de mantenimiento y reparación, reducir el consumo de combustible, controlar los comportamientos de conducción, supervisar usos no autorizados y mejorar la seguridad del empleado. ¿Alguien da más?

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Los nuevos modelos de gestión colaborativa para PYMES

Las PYMES españolas se enfrentan a un entorno económico cambiante y complejo, y eso las obliga a adaptar su gestión y estructura hacia modelos más colaborativos. O al menos ésa es la conclusión a la que llegó Institución Futuro en el informe que elaboró para la Confederación de Empresarios de Navarra y el Observatorio Navarro de Empleo, recientemente publicado bajo el título de “Nuevos modelos de gestión colaborativa para PYMES” (aquí el PDF).

 

En él, sus autores exponen las tendencias socioeconómicas que afectan a día de hoy a las PYMEs y describe los modelos que éstas podrían seguir para adaptarse.

 

Las nuevas tendencias socioeconómicas

 

El papel central de la producción de bienes y servicios deja progresivamente paso a un énfasis en la calidad y la innovación. Esto deriva en otros dos fenómenos: una creciente sensibilidad hacia el desarrollo humano más allá de lo económico (apuesta por la formación y la conciliación laboral), y un auge del sector terciario (servicios) en detrimento del secundario (industria). Por contra, los modelos de financiación empresarial han acentuado los incentivos para buscar beneficios financieros a corto plazo, a costa de la economía productiva.

 

Es el momento de las redes: las TIC promueven la conectividad de los consumidores y su conversión en prosumidores; las empresas se interrelacionan para centrarse en sus actividades nucleares y subcontratar la provisión de ciertos productos y servicios; y los países interrelacionan sus mercados y sociedades en torno al eje de la globalización.

 

Las PYMEs deben ser ahora…

 

  • Más reflexivas: Que establezcan grandes líneas de actuación, pero que sean capaces de revisarlas de forma constante, dedicando tiempo a tratar de predecir los cambios y adaptarse a ellos.
  • Más analíticas: Adaptarse requiere obtener y gestionar la información relevante del entorno, analizándola y convirtiéndola en conocimiento capaz de mejorar la toma de decisiones.
  • Más anticipativas: Una vez detectadas las corrientes de cambio, deben ser capaces de anticipar las necesidades de los clientes, reaccionando más rápido que la competencia.
  • Más eficientes: Cada vez más competidores son capaces de replicar los lanzamientos novedosos en poco tiempo y a mejores precios. Si a esa gran oferta se le unen consumidores mejor informados y más exigentes, se plantea la necesidad de una mayor eficiencia para cumplir objetivos utilizando la menor cantidad de recursos posible.
  • Más sofisticadas: Tanto en un aspecto tecnológico (PYMEs más digitalizadas y mejor equipadas) como estructural (PYMEs que integran una red en la que el conjunto es mucho más potente que cada una de las partes).
  • Más orientadas al cliente: Se ha pasado de limitarse a la búsqueda de beneficios a una situación de énfasis en el cliente, para satisfacer (y anticiparse a) sus necesidades. El siguiente paso debe ser involucrar al cliente en el propio proceso de producción.
  • Más innovadoras: No basta con invertir en I+D, la capacidad de aportar valor al mercado está directamente relacionada con la alineación de toda la organización con la innovación: personas con capacidad para innovar y estructuras que lo incentiven.
  • Más creativas: Se debe ver las ideas como un “vivero de futuro” para las empresas, que deben ser capaces de extraerlas de “cualquier rincón” de la misma.
  • Más abiertas al exterior: Las tendencias socioeconómicas antes citadas dejan claro que la empresa del siglo XXI tendrá que acostumbrarse a cooperar con muchas otras para poder ofrecer el mejor producto/servicio.
  • Menos jerárquicas: La innovación o la personalización de productos y servicios obligan a la empresa a dotarse de una estructura mucho menos vertical y jerárquica, capaz de adaptar el equipo de trabajo a la tarea y sus fines.
  • Más participativas: La participación vincula y compromete a los empleados de la empresa, capaces de aportar innumerables mejoras al producto.
  • Mejores comunicadoras a nivel interno: La comunicación con los trabajadores a través del comité de empresa puede resultar insuficiente; hay que derribar las murallas de departamentos y áreas para evitar los compartimentos estancos.
  • Más justas: La empresa vive en sociedad y su primera aportación a la misma es dar empleo y formación a sus trabajadores; pero, además, la empresa tiene un compromiso con trabajadores, clientes, consumidores y accionistas para fomentar la sostenibilidad social, económica y medioambiental.

 

Imagen | Lars Plougmann

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La buena costumbre de modernizarse continuamente

Modernizarse continuamente es una buena y saludable costumbre y no tiene porqué llevar aparejado acometer una gran revolución en la empresa. Basta con revisar y adaptar de forma periódica algunas de las principales tareas y cometidos que se desarrollan en los distintos ámbitos y departamentos, para que encajen mejor y consigan unos resultados más efectivos. Veamos algunos de los principales puntos a tener en cuenta.

 

Potenciar estudios y ventas. Una buena vía para mejorar las ventas es potenciar los estudios de mercado y observar con frecuencia las actitudes y costumbres de los clientes, con el fin de adelantarse a sus necesidades y crear nuevos productos y servicios que les puedan satisfacer adecuadamente. Esto permitirá a la empresa actualizar sus ofertas, lanzar otras nuevas y corregir las desviaciones o errores que se pudieran producir en algunos casos. Los estudios de mercado y el análisis continuo de los clientes pueden ir acompañados, además, de otras actuaciones como la optimización de los equipos de ventas y la potenciación de los canales de comercialización, extendiendo en mayor medida, por ejemplo, el uso del comercio electrónico.

 

Reducir costes y mejorar la gestión. Las empresas que buscan maximizar beneficios saben que deben aumentar sus ventas a la vez que reducen costes, algo que solo se puede lograr mejorando la gestión. Para ello, es imprescindible optimizar al máximo todos los procesos y afinar en el control de costes. Una buena estrategia para conseguirlo es el benchmarking, que permite contar con buenas referencias para los productos, servicios y procesos de trabajo, gracias al conocimiento de las mejores prácticas del mercado. Otra estrategia interesante es implementar homologaciones y certificaciones, algo que no solo mejorará el funcionamiento de la compañía sino que también potenciará la confianza entre clientes y consumidores.

 

Nuevas ideas de marketing. La mejor fórmula para atraer nuevos clientes no es bajar precios, sino renovar la oferta y ofrecer productos más atractivos. Solo así se podrá aumentar la competitividad sin que se resienta la rentabilidad a corto y medio plazo. No obstante, también se puede utilizar en un momento dado la aplicación de descuentos y ofertas económicas puntuales, en forma de revulsivo, con el fin de atraer a más clientes. Otra estrategia para potenciar las ventas es trasladar las campañas de marketing de la compañía a los dispositivos móviles y a las redes sociales, incluyendo comunicaciones, concursos y otras actuaciones en la web, Twitter, Linkedin, Instagram, u otras redes dependiendo del mercado al que nos dirijamos.

 

Recursos humanos y externalización. La renovación generacional es un elemento fundamental en la modernización de las empresas, ya que los empleados más jóvenes aportan cada vez mayor conocimiento e innovación. Por eso, es básico dedicar una atención especial al funcionamiento del departamento de recursos humanos de la compañía, que debe esforzarse por descubrir continuamente nuevos talentos y formarlos posteriormente de forma adecuada. Pero como no siempre es posible contratar nuevo personal, otra fórmula interesante es la externalización de algunas tareas y la contratación de asesores externos, que seguramente aportarán nuevas ideas y perspectivas al negocio.

 

Utilizar eficazmente la tecnología. Hoy en día, la tecnología está presente en todos los ámbitos de la empresa, pero su funcionamiento ha de ser eficaz y su presencia debe tener unos objetivos concretos. No hay que olvidar que se trata de un medio para conseguir unos fines, no de un fin en sí mismo, por lo que debe servir para que el negocio funcione de forma más fluida. Una vez que esto está claro, la compañía ha de valorar la inversión que le conviene realizar en aplicaciones, bases de datos, teléfonos inteligentes y otros elementos, y no dudar a la hora de acometerla.

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4 Premios para estimular la actividad emprendedora

Si eres un emprendedor consolidado, o tienes un proyecto en fase embrionaria, existen una serie de galardones que pueden suponerte una inyección económica y mayor formación. Por ejemplo, y hasta el 28 de febrero, Fundación Línea Directa ha abierto el plazo para la recepción de candidaturas a su ‘Proyecto de aceleración para emprendedores de Seguridad Vial’.

Al mismo podrán optar aquellas ideas que tengan como objetivo la reducción de accidentes de tráfico y sus consecuencias. El jurado no valorará que sólo aporten un valor diferenciador y diferentes grados de innovación, sino que también tengan viabilidad organizacional, tecnológica y económica, así como potencialidad de éxito. Los ganadores recibirán una dotación de 20.000 euros a fondo perdido con “arrastre” (coinversión), además de formación, mentoring y acceso a rondas de financiación. Para más información: www.fundacionbankinter.org. Los trabajos se pueden remitir al siguiente correo: info@fundacionlineadirecta.org.

Llamada a la innovación

La Fundación Rafael del Pino, junto al Grupo Cosentino, impulsan la competición para emprendedores denominada ‘Call to Innovation‘. La misma tiene como meta que los emprendedores tecnológicos e investigadores propongan ideas y proyectos para resolver los grandes problemas de España y del mundo a través de la tecnología (desempleo, crisis financiera, educación, dependencia energética….).

El plazo de recepción de candidaturas concluye el 2 de marzo, y los dos ganadores de la competición recibirán una beca, valorada en 24.000 euros cada una, para estudiar en la sede de la NASA en Silicon Valley el programa de posgrado (Graduate Studies Program) de la Singularity University. El mismo tiene una duración de 10 semanas durante el próximo verano. Para más información: www.calltoinnovation.org.

La Fundación Everis, por su parte, ha abierto el plazo de entrega de proyectos para la XIV convocatoria de su Premio Emprendedores cuya razón de ser es fomentar el talento en la innovación y la investigación. Tres son las categorías a las que se puede acceder: Tecnologías de la información y economía digital; Biotecnología y salud; y Tecnologías en el ámbito de la industria y la energía. La cuantía economía es de 60.000 euros para el ganador, y un servicio de asesoramiento valorado en 10.000 euros para todos los finalistas. Las candidaturas podrán presentarse hasta el próximo 31 de marzo (www.premioseveris.es).

Por último, el Centro de Estudios Financieros (CEF) ha convocado la 25ª edición de su premio cuyo fin es estimular la labor creadora y de investigación tanto en el ámbito universitario como en el de la empresa privada y la Administración Pública. El galardón abarca ocho modalidades: Tributación; Contabilidad y Administración de Empresas; Derecho del Trabajo y Seguridad Social; Recursos Humanos; Derecho Civil y Mercantil; Derecho Constitucional y Administrativo; Publicidad y Marketing; y Educación y Nuevas Tecnologías. En total, la dotación en premios supera los 100.000 euros a repartir entre las diferentes categorías. Habrá un primer galardón consistente en 9.000 euros y una estatuilla, y diferentes accésit de 900 euros. Los trabajos podrán presentarse hasta el 30 de abril, y el fallo se emitirá en el mes de julio.

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Quédese en casa si no ha resuelto estas cuestiones

Ahora que termina el 2014 y a escasos días de un año nuevo comienzan los buenos propósitos y deseos. Las pymes, que al fin y al cabo están formadas fundamentalmente por personas, también se plantean esos deseos. Y uno de ellos suele ser -entre las que no lo han hecho todavía- abordar, de una vez por todas, la internacionalización. Pero primero es necesario comprobar si la empresa está preparada para salir a nuevos mercados, porque si no es mejor quedarse en casa hasta que lo esté. Veamos algunas cuestiones que habrá que resolver antes de emprender el viaje.

 

Falta un producto competitivo. Una de las primeras premisas para triunfar en otros mercados es contar con una oferta suficientemente competitiva para el nuevo país, es decir, un producto de gran calidad que encuentre allí la demanda adecuada. Pero hay que tener en cuenta que cada país tiene sus propias necesidades y éstas no son siempre las mismas. Es decir, un producto que se ha comercializado con gran éxito en España puede pasar desapercibido en otros territorios. No hay que olvidar que el nuevo mercado puede tener clientes con hábitos de compra muy diferentes al nuestro.

 

La situación no es oportuna. Elegir el momento adecuado es fundamental y, a veces, puede ser preferible esperar un poco y no precipitarse. La internacionalización requiere de un importante esfuerzo en tiempo y dinero, que normalmente se amortiza a largo plazo. Por eso, es necesario disponer del suficiente músculo financiero o de una situación equilibrada en las cuentas, que no siempre existe. Hay que considerar que instalarse en otros lugares y exportar son operaciones más complicadas que las ventas en el mercado doméstico, por lo que es imprescindible que la compañía cuente con la suficiente solvencia y preparación antes de iniciar el proceso.

 

Existen otras prioridades de inversión. Internacionalizarse puede suponer realizar una inversión en recursos humanos y económicos muy importante. Por lo que, a pesar de la transcendencia que tiene este objetivo para cualquier compañía, a veces existen otras prioridades más acuciantes, como sanear la situación financiera, comprar maquinaria, lanzar nuevos productos para el mercado doméstico o dedicar recursos a tecnología e investigación. Habrá que valorar muy bien el momento preciso para acometer cada una de estas inversiones.

 

Existen lagunas de formación. No se trata de que todos los emprendedores y empresarios tengan un máster de una prestigiosa escuela de negocios antes de lanzarse a internacionalizar sus empresas y negocios. Pero si sería conveniente que dedicaran parte de su tiempo a aumentar su formación en el conocimiento de otros mercados y en algunos aspectos básicos de comercialización, legislación, derecho internacional, procedimientos administrativos, etc. Este esfuerzo puede ahorrarles más de una sorpresa desagradable cuando actúen en los nuevos mercados.

 

No se cuenta con el equipo humano necesario. Como decíamos al principio, las pymes están formadas fundamentalmente por personas. Y, por lo tanto, el éxito del proceso de internacionalización dependerá de ellas y, en algunos casos, de otros profesionales especializados que habrá que contratar. En cualquier caso, todos deben contar con una mentalidad abierta, flexible y adaptable a los distintos sistemas jurídicos y aduaneros, las costumbres comerciales, la comunicación, los idiomas y lenguajes específicos de cada lugar. Si no es así, habrá que empezar a trabajar en esta dirección.