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Las claves para crear ideas innovadoras

ideas_innovadorasUn día de 2005 Steve Jobs asistió a una cena de cumpleaños de un ingeniero amigo suyo que trabajaba en Microsoft. Este señor no paró de incordiar al bueno de Steve de que estaba trabajando en una tablet y que cuando saliera al mercado, la empresa de Bill Gates enterraría para siempre a los ordenadores portátiles. Cuando llegó a Apple al día siguiente, el gran patrón reunió a su equipo y les dijo que se pusieran a trabajar en el diseño de una tableta, pero que ésta no debería tener ni puntero ni nada parecido. Que la clave era que se pudiera navegar con el dedo. A los seis meses, la gente de la manzana tenía preparado el iPad. Pero, sorpresa, Jobs les dijo que eso estaba muy bien pero que estaría todavía mucho mejor si eran capaces de llevar ese concepto a un teléfono. Como era de esperar, buena parte de los directivos de la compañía seguían pensando que los móviles deberían seguir llevando teclado.

 

Todos se equivocaban. Steve Jobs se salió con la suya y creó el iPhone gracias a una cena de cumpleaños a la que, según su biografía, asistió a regañadientes. Del anfitrión no sabemos mucho pero es evidente que se habrá arrepentido de tener la lengua tan suelta y de haber sacado pecho ante un rival que ahora mira por encima del hombro a Microsoft. Sirva este ejemplo para demostrar que no es imposible crear productos rompedores. Que muchas veces las mejores ideas surgen sin más y que es necesario aprovechar esos momentos de lucidez.

 

En este post vamos a tratar de explicar los pasos que se han de seguir para que un emprendedor sea capaz de crear un producto o servicio capaz de romper el mercado. Pero antes una clave que hay que tener en cuenta: cualquier invento o solución debe facilitar la vida al consumidor y resolver una carencia que exista en el mercado. Si no se logra, es mejor aparcar todo y esperar a que surja otra idea mejor, que sí pueda tener un recorrido empresarial.

 

La idea en sí misma

Al igual que la justicia nos considera a todos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, en el caso de las ideas, todas ellas son interesantes o prometedoras hasta que se descubra que no lo son. Es más, hasta de las que fracasan también se pueden sacar interesantes lecciones. Por tanto, nunca se debe abandonar una intuición.

 

Ahora bien, ¿cómo somos capaces de lograr que se encienda la famosa bombilla? Como decíamos antes, nada bueno puede salir si no nos centramos en resolver los problemas que tienen las personas. La mejor forma de descubrirlos es a través de investigaciones de mercado. Pero muchas veces basta con salir a la calle y bajar al barro para darse cuenta de que existen todavía muchas carencias en la sociedad, que esperan a que algún emprendedor valiente se atreva a ponerles fin. En este arduo camino no se puede desdeñar cualquier comentario que provenga de los trabajadores. En ocasiones, ellos sabrán mejor que nadie la idea que mejor le viene a la empresa.

 

El otro método que tenemos para iluminar el camino es a través de los propios conocimientos personales. Si somos capaces de descubrir nuestras pasiones estaremos más cerca de sacar partido de las mismas.

 

Ver si puede ser negocio

La mayoría de las veces el motivo que lleva una idea al baúl de los recuerdos es la imposibilidad de monetizarla. Esto, aunque suene extraño, supone un error. ¿Saben cuántos ingresos genera WhatsApp? Cero. ¿Diría usted que estamos ante un fracaso? Obviamente con más de 1.000 millones de usuarios, la aplicación no puede ser considerada un fiasco. Este ejemplo nos sirve para explicar que muchas veces el éxito o fracaso de una idea no tiene que ser medido solamente por la facturación y los beneficios. Wallapop sería otro caso en la misma línea de WhatsApp.

 

De todas formas, si carecemos de posibilidades de sobrevivir un tiempo sin ingresos lo mejor es desarrollar una iniciativa que sea capaz de generar beneficios con rapidez. Los expertos aconsejan que la decisión sobre la viabilidad final la tome un grupo o comité de expertos de la empresa, que se debe regir por los siguientes criterios: rentabilidad, potencial, necesidad, tiempo de desarrollo, etc.

 

Una vez llegados a este punto, la idea debe salir a la calle. Es decir: el emprendedor debe preguntar a la sociedad y a los posibles clientes, socios y distribuidores. Así se sabrá con certeza si estamos ante un invento tan bueno como se piensa. En esta ronda de contactos tampoco se puede olvidar de programar reuniones con amigos y estudiar sus reacciones ante nuestra cuestión.

 

Desarrollar el modelo

Con la idea ya en mente de todos y una vez ha pasado todos los filtros, toca ponerse manos a la obra y desarrollarla. Pero aquí no nos referimos a fabricarla, si es un producto, o a implantarla, si es un servicio. Antes de llegar a esa fase es necesario trabajar en el modelo de negocio que convierta el proyecto en rentable. Para ello, se deben poner por escrito las estrategias que se seguirán en áreas como marketing, mercado, posicionamiento, canales de ventas, costes, financiación, punto de equilibrio, proveedores, distribuidores, tiempo de desarrollo… En definitiva, se deberá definir todo lo necesario para evitar sorpresas desagradables.

 

Versión beta

Llegó el momento. Ahora toca fabricar o desarrollar el producto o servicio. Pero siempre bajo la fórmula de prueba y error. Es decir, con versiones beta o de prueba que nos ayuden a resolver problemas para evitar así que estos lleguen a ocurrir una vez que esté a la venta.

 

Lanzamiento

Es importante desarrollar un plan en esta etapa para lograr que el lanzamiento tenga el mayor impacto posible. Aquí el marketing es muy importante.

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12 frases que nunca dirá un emprendedor de éxito

Si su objetivo es tener éxito en su carrera como empresario, existen una serie de pensamientos que es mejor enterrar bajo siete llaves en el último rincón de su cerebro. Se trata de aquellas expresiones que jamás escuchará decir a un emprendedor que triunfa con su firma. Aquellas frases que no le ayudarán en nada a la hora de convertir su sueño en realidad.

Estas son algunas de las palabras que nunca deberían salir de la boca de alguien como usted:

 

– “No podemos hacerlo”

En los negocios no hay nada imposible. Ese pensamiento lo tienen grabado a fuego todos los hombres de éxito por lo que es necesario sacrificarse para encontrar la solución a cualquier reto. Y es que por complicado que parezca, siempre exista una salida al final del túnel.

 

– “No sé cómo”

Si desconoce la solución, aprenda para que la próxima vez no le pille desprevenido. No se puede cerrar automáticamente la puerta de las respuestas sino que se debe apostar por la formación para estar más capacitado.

 

– “No sé lo que es eso”

La ignorancia es una mala compañera de viaje en el mundo de los negocios. Una respuesta de ese calibre indica que usted no es capaz de trabajar para resolver las situaciones. Por eso, y aunque sea bueno ser honesto, es mejor añadir la cotelilla “pero voy a descubrir cómo” si lo que se busca es causar una mejor impresión.

 

– “Yo lo aprendí todo por mí mismo”

Es muy habitual encontrarse a empresarios que se hicieron a ellos mismos y que fueron capaces de crear grandes imperios sin tener formación. Eso queda muy bien de cara a la galería pero en los tiempos en los que vivimos es mucho mejor reconocer que usted es una persona capaz de rodearse de otros seres más inteligentes, que le han ayudado a llevar su negocio a cimas muy empinadas. ¿Por qué? Pues porque es cierto. Es imposible que una sola persona sea capaz de solucionar todos los inconvenientes que surgen en una compañía. Y lo mejor es saber reconocerlo.

 

– “Es muy pronto”

¿Se imaginan a empresarios como Steve Jobs o cualquiera de los que dirigen cualquier empresa del IBEX 35 diciendo que no pueden acudir a una cita de negocios porque es demasiado pronto? Pues si no lo piensa no lo haga. Para una persona que quiere aspirar al top no existe la palabra pronto. La pereza puede hacerle perder un tren que puede que no vuelva a pasar. Esta forma de trabajar también es válida para la noche. La afirmación “es demasiado tarde” tampoco forma parte del vocabulario de los triunfadores. Una cena de negocios puede ser agotadora pero también puede ser el punto de inflexión que cambiará el rumbo de su firma.

 

– “Es una pena que no hayamos podido trabajar juntos”

En la vida es muy complicado encontrar a gente con la que se comparta una visión del negocio similar a la que tiene uno mismo. Por eso, los grandes emprendedores se afanan en lograr encontrar una manera de que una relación funcione. Es mejor ceder en algunos aspectos a la espera de los beneficios que esa unión laboral o de negocios deparará en el futuro.

 

– “Tenemos que vernos para ponernos al día”

Esto quizá pueda valer para ese antiguo amigo con el que nos hemos reencontrado. Pero en las relaciones que se forman dentro de una red de negocios no es válido. Los grandes triunfadores empresariales trabajan muy duro para construir la mejor agenda posible y esos contactos deben ser una prioridad en las labores diarias de cualquier empresario.

 

– “Estoy ocupado”

Las oportunidades no esperan a que usted tenga un rato libre. Llegan y es necesario pillarlas al vuelo. Por eso, tenga prioridades en su labor diario y deje algo de espacio a la improvisación.

 

– “Esa idea fue mía y sólo mía”

Creerse el centro del universo no es algo que ayude en los negocios. Al contrario, y de nuevo el motivo de que no sea un acierto acaparar todos los flashes es sencillamente porque nadie es capaz de crear algo por sí mismo. Ninguna idea tiene un dueño único ya que siempre son la suma de experiencias vividas. Por tanto, es mucho más provechoso repartir elogios que pretender acapararlos todos.

 

– “No soy lo suficientemente bueno”

El emprendedor de éxito tiene que tener un alto sentido de la autoestima. Sin creerse capaz de alcanzar las cotas más altas está sentando las bases del fracaso más absoluto.

 

– “Si nuestros rivales no lo han hecho ya, entonces es que no sirve de nada”

Limitarse a copiar a la competencia augura una prematura muerte. Lo mejor es innovar y encontrar esa solución que nadie tiene y que responda a las necesidades de los consumidores.

 

– “No tengo tiempo para pasar con los míos”

Es cierto que los negocios absorben pero cualquier triunfador sabe organizarse para encontrar esos huecos para pasar con su familia. Sin esas escapadas personales es muy complicado tener la actitud positiva que es necesaria para rendir al 100% en la oficina.

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Características de los emprendedores que fracasan

Es muy habitual contar las claves para alcanzar el éxito en los negocios. Pero es más extraño hablar de aquello que nos conduce al fracaso. Ese es el objetivo de este post. En él vamos a desvelar cuáles son las actitudes negativas que conducen a una pyme al cierre y a su propietario a la ruina. Como es lógico se trata de que nadie siga estos criterios si su objetivo es tener una actividad longeva en el competitivo mundo de los negocios.
¿Qué es lo que nunca tiene que hacer un emprendedor?

Ser celoso.

Ver como los demás triunfan debe verse como una razón para automotivarse. Y mucho más si estamos hablando de competidores del sector. Los éxitos de los demás le tienen que estimular para tratar de igualarlos. El tiempo que pase sintiendo envidia hacia los demás servirá solo para desviar su atención de lo que realmente interesa: lograr una empresa rentable.

Mirar hacía atrás.

En el universo de la empresa siempre hay que empujar hacía adelante. Siempre habrá un reto más complicado en el futuro que requerirá toda la concentración posible. Por tanto, es un error perder demasiado tiempo recordando los obstáculos que quedaron en el camino.

Buscar excusas.

Cuando se comete un error que proviene de una decisión equivocada, es habitual perder un tiempo precioso buscando excusas que sean capaces de explicar semejante desatino. Lo que se tiene que hacer es encontrar la causa del problema y aprender la lección para el futuro del negocio. Si se centra solo en las disculpas, volverá a caer en el mismo error, ya que no ha dado con la raíz del problema.

Dejar de aprender.

Da igual los años de experiencia que tenga en el negocio o el éxito que haya podido alcanzar. Si no sigue formándose llegará un momento en el que el entorno le pase por encima y se quede anticuado. Lo mejor es fijarse en el ejemplo de los grandes empresarios. Ellos han seguido aprendiendo día a día y han sido capaces de dar mil vueltas a la base de sus compañías.

Juntarse con personalidades negativas. 

Las personas que están continuamente buscando excusas,que se pasan el día quejándose y maldiciendo sobre cualquier asunto no son aconsejables. Lo mejor es huir de ellas como de la peste. Este tipo de gente jamás verá algo positivo en ninguna acción y usted se acabará contagiando de ese espíritu negativo con el que es absolutamente improbable que triunfe en los negocios.

No disponer de un plan para cada día. 

La gestión del tiempo es algo fundamental. Y, por suerte o por desgracia, el día solo tiene 24 horas. Ese tiempo es un tesoro del que hay que aprovechar cada segundo. Por tanto, no puede ser que un emprendedor no tenga preparado su plan para el día siguiente. Cada vez que se levante debe saber los objetivos de la nueva jornada. La mejor forma de conseguirlo es acabar el día anterior redactando un documento en el que se ponga unas metas, que deberá cumplir.

Tener miedo de hacer cambios y de adaptarse. 

Un emprendedor tiene que estar dispuesto y ser capaz de dar un volantazo a su hoja de ruta y a su estrategia global, porque existe una posibilidad bastante alta de que le toque adaptarse para tener y asegurar el éxito. Imagine que sería Apple hoy en día si Steve Jobs no se hubiera adaptado y la empresa hubiera seguido fabricando ordenadores. De haberlo hecho, no existiría el iPad ni el iPhone, ni ninguno de los negocios que han convertido a la firma de la manzana en una de las tres mayores corporaciones del mundo. En el lado contrario tenemos a Nokia. La finlandesa no supo reaccionar. Siguió fabricando móviles y descubrió como la ola smartphone le pasó por encima. Ahora ha caído en manos de Microsoft y dejará de existir como marca en poco tiempo.

Hacerse autobombo.

Los empresarios de éxito no pierden el tiempo rememorando sus grandes logros. Según obtienen uno, ya están pensando en el siguiente. Esa es la única forma de prosperar y de estar siempre a la cabeza.

Buscar solo los beneficios.

El dinero está muy bien. Pero es mucho mejor para un emprendedor centrarse en crear productos y servicios, que aporten valor y que marquen la diferencia. De esa forma será capaz de constituir una marca reconocible. Si lo consigue, el dinero vendrá solo. Esto puede parecer una contradicción, ya que el objetivo de toda empresa es ganar dinero. Pero eso no debería ser lo único que su estrategia tendría que tener en cuenta.

No estar preparado para fracasar. 

Si piensa que su primera idea arrasará y que le permitirá un retiro dorado, ni se moleste en ser empresario. Las estadísticas no mienten y, según todos los estudios, ocho de cada diez compañías fracasan. Por tanto, usted debe estar preparado para asimilar la situación, reinventarse y embarcarse en una nueva aventura.

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El camino al éxito, según Richard Branson

Controla un grupo que cuenta con más de 350 empresas y que factura más de 15.000 millones de euros. Con estas cifras, Virgin es uno de los mayores conglomerados empresariales del Reino Unido. Al frente del mismo se encuentra su excéntrico fundador, Richard Branson. Este empresario ha sido capaz de crear un imperio de dimensiones siderales en menos de 40 años. ¿Su truco? El mismo se encarga de desvelar las que, en su opinión, son las diez claves del éxito.
Con semejante trayectoria, resulta evidente que lo diga es interesante para todo aquel que aspire a convertirse en emprendedor. Por eso, a continuación les desvelamos las etapas que llevan al éxito en el mundo de los negocios. Palabra de Branson.

Persiga sus sueños
Para este personaje la vida es mucho más edificante si se basa en las pasiones. Las personas que trabajan en las cosas que le gustan son más felices. Y nada hace disfrutar más que obtener aquello por lo que se ha soñado siempre.

Haga algo positivo
Una empresa no es solo una forma jurídica que sirve para ganar dinero, sino mucho más. Se trata de un ente que aporta algo beneficioso a otras personas. Diferenciarse del resto para ofrecer algo que mejore a la sociedad es la principal responsabilidad de las compañías. Esos beneficiarios pueden ser los empleados o los clientes. Eso es lo de menos, lo importante es aportar algo bueno a los demás.

Crea en sus ideas y póngalas al servicio de la empresa
El presidente de Virgin piensa que la cercanía que haya entre el negocio y los objetivos personales marca la diferencia entre el éxito y el fracaso. Si un emprendedor no está orgulloso de lo que está haciendo, ¿por qué debería estarlo alguien más? La respuesta a esta pregunta no se encuentra en los beneficios obtenidos por aquello que no nos satisface. A la larga, la aventura empresarial acabará mal si no comulga con los fines personales del emprendedor.

Diviértase y haga que el resto de miembros de la plantilla también disfrute
La diversión es una de las virtudes fundamentales de cualquier empresa exitosa. Si no se disfruta acudiendo al trabajo todos los días quizá haya llegado la hora de probar otra cosa. Con una actitud negativa es imposible que los empleados se sientan comprometidos y felices. Y eso se nota en la relación con los clientes.

La palabra fracaso no existe
Aunque pueda parecer lo contrario, la carrera del presidente de Virgin no ha sido un camino de rosas. A lo largo de los años ha habido muchos momentos en los que la dificultad de los acontecimientos le hizo replantearse lo que estaba haciendo. Pero jamás pensó en dejarlos de lado. Esa es una de las lecciones principales que todo emprendedor debería conocer. A pesar de todo, hay que seguir intentándolo, ya que la tenacidad acerca mucho a la consecución de los fines.
Saber escuchar, y anotarlo todo
Para un empresario es más importante saber escuchar que hablar. De esa forma se consigue mucha información importante que debe ser anotada en el primer momento que sea posible para que no caiga en el saco del olvido. De esas ideas pueden surgir con posteridad negocios de éxito.
Aprender a delegar y a pasar tiempo con los suyos
Para Branson, la familia es y siempre ha sido lo más importante. Por eso es vital no olvidar que se debe tener tiempo para los seres queridos. La forma de conseguirlo consiste en saber delegar y en contratar a esas personas que le descarguen de responsabilidades y le regalen un tiempo precioso para el goce personal. Ésta es una de las máximas que todo emprendedor suele romper y que, con los años, repercute en el funcionamiento de la empresa.

Comunicarse
Grandes empresarios como Steve Jobs (Apple) o John Lasseter (Pixar) siempre tuvieron claro que las ideas debían tener barra libre para circular por la sede social de cualquier compañía. Por ese motivo, crearon espacios abiertos y fomentaron la comunicación entre todos los componentes de las compañías, altos jefes incluidos. De esa forma, se genera un ambiente beneficioso para los negocios y para el descubrimiento de ese nicho de negocio que toda empresa siempre anda buscando.

Salir de la oficina
Muchas veces el trabajo obliga a estar pegado a la pantalla del ordenador o del dispositivo móvil de turno. Eso no es bueno. En opinión del fundador de Virgin un emprendedor debe aventurarse a salir del despacho y contemplar la vida desde una perspectiva más cercana. De esa forma conocerá lo que realmente necesita la sociedad y como su empresa puede satisfacer esas cuestiones.

Olvidarse del sueño de ser millonario
Aunque Richard Branson no sea la persona que debería decirlo, el mero hecho de no soñar con la riqueza supone la última lección que ofrece este empresario a los futuros hombres de negocios. En su opinión, con un techo sobre la cabeza y poco más se puede conseguir la felicidad. Esa forma de ser es fundamental transmitirla a la empresa para poder crear líneas de negocio que quizá no aporten beneficios pero sí imagen.

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Trucos para lograr que le recuerden a usted y a su empresa

Ahora que se habla del derecho al olvido quizá sea un buen momento para saber qué se tiene que hacer para lograr justo lo contrario: que nadie te olvide. Se trata de un problema de muchos hombres de negocios, que se cansan de ir de aquí para allá hablando de sí mismos y de su empresa para tratar de mejorar la imagen del negocio. La mayoría no lo logran y padecen el olvido inmediato entre los que le han escuchado. Da igual que sea ante un auditorio o en una charla con inversores, a lo que debe aspirar un empresario es a que el resto sepa quién es. Eso es importante para una compañía y más para una que todavía no tiene una marca definida.

 

Lograr una impresión fuerte y duradera que no acaba en la papelera de reciclaje mental del resto no es sencillo. Pero desde este blog les vamos a mostrar cinco sencillos trucos que todo emprendedor debe seguir si quiere que se le recuerde y, también, a su empresa.

– El primero de ellos pasa por identificarse con los oyentes. Da igual que lo que se busque sea una afinidad con respecto a la ciudad de nacimiento, o con el centro de estudios, o la enseñanza elegida, o con alguna afición en concreto. Lo importante es conectar con el respetable. Un buen ejemplo sería una charla dada en una escuela de negocios. Si usted ha tenido la fortuna de estudiar allí, enhorabuena, ya que el camino lo tiene hecho. Si no es así, tampoco pasa nada. Céntrese en su auditorio y descubrirá ese hilo conductor entre usted y ellos, que le ayudará a crearse una imagen más duradera en la retina de todos.

Despierte el interés. Muchas charlas y conversaciones mueren durante los primeros segundos. Son los más importantes, los únicos que pueden sacar a los demás del letargo. Si durante ese tiempo no ha sido capaz de despertar el interés de la gente, mejor que desista. No hay solución. El inicio de cualquier coloquio es fundamental y debe aprovecharlo. Por tanto si, por ejemplo, un presentador le introduce en una conversación no se limite a decir que usted es empresario y tiene una empresa que se llama X. Nada de eso. Explote esa vía e introduzca frases de calado, como que su empresa es vital para una tecnología en concreto o aquello que sepa que pueda ser recordado. Nada de acobardarse.

– Sea fiel a  su estilo. La chaqueta y la corbata están tan estandarizados que nadie que se presente ante un auditorio, o que se introduzca en una conversación importante, despertará el más mínimo interés por esa indumentaria. Piense en casos recordados, como los famosos jerseys negros de cuello alto de Steve Jobs, la pajarita de Inocencio Arias, las gafas de pasta y bufanda de Paco Umbral, etc. Para todos ellos el estilismo era fundamental para permanecer en el imaginario popular. Por tanto, trate de encontrar una prenda que le identifique y no se olvide nunca de ella cuando quiera que se le identifique.

Haga preguntas. Aunque suene extraño, preguntar a los demás puede ser la mejor manera de ser parte de la mente de las personas. A todo el mundo le gusta hablar de sí mismo. Saque ventaja de este hecho y trate de mostrar interés en una conversación preguntando las veces que haga falta hasta lograr que su interlocutor se quede con su cara.

– Trate de mantener el contacto. En la mayoría de los casos, una conversación o una breve exposición no son tiempo suficiente para ser recordado. Intente limitar este problema tratando de buscar nuevas formas de encuentro con las personas que le interesan. Trata de lograr sus datos y mantenga el contacto ya sea por teléfono o Internet. Ahora hay muchas herramientas para conversar. No las desperdicie. Solo siendo un poco “pesado” logrará mantenerse en la mente de los demás.

 

Y es que lograr una impresión fuerte y duradera es fundamental para alcanzar el éxito empresarial. Quizá le suene exagerado. Pero piense en una gran empresa que necesita los servicios de una pyme para un tema en concreto. ¿A quién llamarán? ¿A aquel que no saben ni su nombre o a aquel emprendedor simpático que siempre va en zapatillas y que estuvo tan convincente la última vez que coincidieron, y que además manda correos de vez en cuando contando las novedades de su compañía?

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Así son los emprendedores de éxito

Cuando pensamos en emprendedores, a la mayoría le viene a la mente nombres como Amancio Ortega, Steve Jobs o Bill Gates. Todos quisiéramos ser como esos empresarios y crear algo enorme. Sus historias de éxito inspiran a la mayoría pero también asustan, ya que es casi imposible que alguien tenga los genes, el genio creativo o la voluntad de hierro que llevaron a estos iconos a formar parte de la historia empresarial. Pero eso no quiere decir que los grandes emprendedores sean una extraña raza en vías de extinción, o que sean genios con coeficientes intelectuales desorbitados. Nada de eso. Estos señores son gente como cualquier emprendedor que comparten un conjunto de características, que van desde la tenacidad a la capacidad para tolerar el riesgo, y que son cruciales para fundar una empresa de éxito.

Estas características son las que se han querido destacar en un reciente trabajo de investigación publicado bajo el título de “The Big Five Personality Dimensions and Entrepreneurial Status”  realizado por la Universidad de Chicago, y que es una actualización de otro que el centro ya hizo hace años. En este informe se destaca, entre otras cosas, que los empresarios o emprendedores tienen diferentes rasgos de personalidad de los que poseen los directivos de las empresas, como la curiosidad, la conciencia, disciplina, motivación y mejor tolerancia al estrés. Aunque lo más interesante del trabajo son la definición de las características que todos los emprendedores exitosos traen de serie, y que son las que cualquiera que quiera iniciar una aventura empresarial debería poseer.

Tenacidad.

Poner en marcha un negocio es más duro que correr varios maratones seguidos. Estamos hablando de meses de duro trabajo, repletos de obstáculos, que hunden la moral de cualquiera menos la del emprendedor de éxito. Esta persona jamás se vendrá abajo. Ni dudará ante las incertidumbres. Y si fracasa, pues se volverá a levantar y en un breve periodo de tiempo pondrá en marcha otra idea con la que tratará de triunfar. Esa es la clave que explica por qué la tenacidad es un rasgo que define a los grandes emprendedores.

Pasión.

¿De verdad alguien puede pensar que el dinero es lo que mueve a Amancio Ortega, el tercer hombre más rico del mundo, a sus 77 años a madrugar cada día y acudir a trabajar a la central de Inditex en Arteixo (A  Coruña)? ¿Y de verdad puede creer que un Steve Jobs enfermo se dejaba lo poco que le quedaba de vida creando el iPad o el iPhone en Apple por añadir más ceros a su cuenta corriente? La respuesta es sencilla: No. Aunque se asume que los empresarios lo que quieren es ganar dinero, la realidad es que lo que les mueve es la pasión por su trabajo, por su empresa, por su creación… Por eso estamos ante la segunda clave que define al emprendedor capaz de triunfar.

Saber gestionar el miedo.

Si alguien cree que alguna vez en su vida los empresarios de mayor éxito no han tenido miedo a la humillación, a endeudarse, a quedarse sin dinero o a quebrar, se equivoca. Todos ellos, sobre todo en los comienzos, han sufrido los temores por los que pasa cualquier emprendedor. Pero lo que les diferencia del resto de los mortales es que ellos son capaces de gestionar con éxito el miedo y sentir que su esfuerzo puede hacerles vencer.

Visión de futuro.

Uno de los rasgos definitorios de toda empresa es la capacidad para detectar una oportunidad e idear algún producto o servicio que no existe. Esa característica la tienen los emprendedores, que son capaces de imaginar un mundo futuro y comunicar ese sueño a clientes, inversores y trabajadores de la compañía. Eso es lo que hizo por ejemplo Steve Jobs, que creó un mercado (el de los smartphones por ejemplo) que no existía. Lo mismo hizo Amancio Ortega, con la distribución semanal de moda. Por tanto, estamos ante otra virtud fundamental, que debe tener cualquier emprendedor.

Confianza en uno mismo.

A muchos empresarios de éxito los tomaron por locos en un principio. Pero eso no fue óbice para que abandonaran su sueño. Al final, el tiempo les dio la razón y su locura se convirtió en una lluvia de beneficios para sus negocios. Esa capacidad de confiar en uno mismo es lo que ha llevado a tantos a saltarse las reglas establecidas y a desafiar la sabiduría tradicional. Así que no lo dude, si usted tiene una idea brillante láncese a ella aunque le digan lo contrario.

Flexibilidad.

Se trata de la última característica fundamental que define a los empresarios de mayor éxito. Quizá lo que usted vende pueda ser una idea genial. Pero eso no quiere decir que tenga que ser inflexible ante el desdén del cliente y pensar que tarde o temprano acabarán entendiendo su producto. Si quiere sobrevivir debe ser flexible y adaptarse a las necesidades del consumidor.

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Las claves que explican el triunfo de una idea de negocio

Las buenas ideas pueden surgir de mil maneras. Llegan de cualquier forma y, casi siempre, parecen geniales. Pero la realidad indica que el 99,9% de esos impresionantes “bombillazos” nunca llegan a materializarse en un negocio o empresa. Por eso, antes de nada, hay que analizar si realmente nuestro cerebro ha dado con algo que puede ser rentable o, por el contrario, se ha quedado en el romanticismo de una solución imposible de aplicar.

Las mejores ideas son aquellas que allanan el camino, y que son fácilmente convertibles en beneficios. Si de su mente no ha partido nada parecido, y hacer realidad el sueño supone enormes inversiones, piense que quizá no esté ante la piedra filosofal que lo convertirá en un gran empresario. Aunque no se desanime. A continuación le contamos las cinco claves que explican si estamos ante un buen negocio o no.

Un mercado respetable. Si su producto o servicio (la idea) no apela a un mercado suficientemente grande, puede que no merezca la pena invertir el dinero. En otras palabras: no pierda el tiempo. Si no hay demanda es imposible que se puedan cubrir los gastos que supone la fabricación, la distribución y la comercialización. Por tanto, no lo dude y consulte en Internet, o donde pueda, si hay un buen número de consumidores esperando sus soluciones. Otra cosa es que la idea sea capaz de generar los propios clientes. Pero eso sólo lo logran genios del estilo de Steve Jobs, abriendo nuevas vías de negocio en campos donde parece no existir demanda.

Una buena pista que sirve para averiguar si el producto puede tener interés es que exista competencia. Si no la hay, puede que esté ante una solución demasiada adelantada a su tiempo y, por tanto, muy difícil de rentabilizar.

Existencia de tecnología para fabricarlo. La mayoría de los emprendedores ignoran la realidad del proceso de fabricación hasta que suele ser demasiado tarde. De ahí que surjan productos que requieren de nuevos procesos de fabricación con costes inasumibles para un emprendedor. Para evitar esta situación, póngase en contacto con los fabricantes para determinar si su idea se puede transformar en producto. Eso sí, antes de presentar su solución para saber si es fabricable asegúrese de haberla patentado.

Un precio aceptable. Si la suma de todos los costes implica que su producto es más caro que otros de la competencia, piénselo. Con ese hándicap será difícil que logre que los minoristas hablen con usted para abastecerse con su artículo.

Piense en los beneficios, no en la idea. La mayoría de los empresarios tienen demasiado apego a sus invenciones y no ven más allá de la misma. Usted debe centrarse en los beneficios que su idea puede ofrecer a los consumidores, ya que será esa característica la que mueva a la gente a comprar el producto. Si usted no puede ofrecer una ventaja con su artículo es mejor que abandone el sueño, ya que nadie está interesado en adquirir algo que no aporta nada novedoso.

Fácil de utilizar. Si su idea necesita que los clientes estudien un cursillo para ponerla en marcha y dar con los beneficios, es muy probable que rechacen el producto. Además, los minoristas y los fabricantes tampoco estarán interesados en invertir en algo tan radical. Por último, piense en el marketing. ¿Cómo se puede vender algo que es complejo en un anuncio en un medio impreso, o en los pocos segundos que dura un spot en televisión o radio?.

Sólo si ha sido capaz de superar estas cinco claves con éxito, su idea tiene posibilidades de convertirse en un buen negocio. Si no, no le queda más remedio que darle más vueltas a la cabeza hasta encontrar el producto más adecuado para el mercado.

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Apple nos enseña cómo se crece en época de crisis

 

En España somos muy dados a autocompadecernos. A pensar que como todo va muy mal, bastante tenemos con aguantar como estamos. De dejar la idea de crecer y expandirnos a otros países para cuando regresen los buenos tiempos. Eso es al menos lo que se desprende de un reciente estudio de la consultora PricewaterhouseCoopers en el que la mayoría de las empresas españolas encuestadas preveían que su facturación en 2011 se mantendría en términos similares a la de 2010. ¿La causa? La crisis. ¿Crecer? No saben no contestan.

Por suerte, en la economía mundial hay algunos que no se conforman con lo que tienen y dan lecciones de cómo se puede crecer en épocas de crisis. De hecho, parece que para ciertos empresarios las vacas flacas suponen un aliciente para hacer crecer los negocios. Como habrán podido suponer, nos referimos a Steve Jobs, y a Apple. Aunque parezca difícil de creer, esta compañía que vende bienes de consumo duradero, normalmente en un segmento caro del mercado, ha conseguido multiplicar por tres su cifra de ventas desde que se inició la crisis económica, a mediados de 2007.

Por si eso no fuera ya suficiente. El 60% de los ingresos de Apple lo generan productos que hace tres años no existían. En otras palabras. Ante la llegada de la crisis, los chicos de Steve Jobs tiraron de materia gris e idearon nuevos gadgets con los que ganar cuota de mercado en un sector tan competitivo y maduro como el tecnológico. Un campo donde las intensivas inversiones en I+D+i provocan que las sorpresas sean difíciles de conseguir. Pero Apple ha demostrado que la carrera no la gana el que más dinero dedica sino el que mejor lo gasta. Sirva como ejemplo que HP invierte el doble que la compañía de la manzana en I+D, Google, casi tres veces más y Microsoft 9 veces más que Apple.

A pesar de estas diferencias, los chicos de Steve Jobs han ganado a sus rivales. ¿Motivos? Sólo uno. Mientras empresas como Microsoft o Nokia se dedicaban a autocompadecerse, a capear el temporal potenciando sus productos estrellas (léase Windows o la consola Xbox en el caso de la empresa de Bill Gates), Apple se sacaba de la chistera dos superventas como el iPhone y el iPad, y toda una serie de servicios asociados que han reforzado su gama de productos ya existentes, y su imagen y notoriedad de marca en el mundo.

Mención especial merece el caso del iPhone, donde Apple ha demostrado que no tiene miedo a nada, al lanzarse a competir desde cero en un mercado en el que había un rey indiscutible: la finlandesa Nokia, con más del 50% de cuota de mercado en 2006. A pesar de ello, Apple observó un nicho de mercado en los móviles smartphones (táctiles e inteligentes) e inició la conquista. Quizá demasiados preocupados en mantener la cuenta de resultados, los directivos de Nokia no supieron reaccionar a tiempo. Y eso que la finlandesa contaba con su propio prototipo de smartphone desde 2005. Un modelo al que no le dieron salida porque su lanzamiento costaba demasiado dinero. Craso error. La extraña decisión de Nokia ha tenido como resultado la pérdida de la corona en móviles, permitiendo el auge de rivales como la propia Apple, Blackberry o Google.

Resulta evidente que los últimos años de trayectoria empresarial de Apple han demostrado que a la hora de gestionar, de hacer crecer una empresa y, también, de expandirse por el mundo, el miedo no es buen consejero. Si esas políticas valientes calan entre la clase empresarial española estaremos más cerca de salir de esta crisis.