Entradas

ratios_financieros

Para qué sirven los ratios financieros en una pyme

Elaborar un plan económico (o business plan, en inglés) que evalúe la viabilidad financiera de una empresa suele abrumar a cualquier emprendedor. Normalmente, inicia un negocio basándose en sus ideas y en el conocimiento acerca de un sector, sin tener demasiado claro la rentabilidad y ratios financieros del proyecto que está a punto de comenzar. Sin embargo, el análisis contable previo puede ayudar no sólo a comprender mejor aspectos relacionados con la empresa, sino, también, a aportar luz y expectativas a posibles inversores que puedan querer entrar a formar parte.

Viabilidad económica real

Un plan financiero bien definidos aporta conocimiento clave para prevenir uno de los problemas más habituales y graves en cualquier empresa: la falta de liquidez. Su información es crítica para poder hacer frente a los cuatro principales objetivos financieros de cualquier negocio:

La importancia de los indicadores económicos

El análisis de los ratios financieros es el método más objetivo para analizar la salud financiera de una empresa. En realidad no son más que una serie de indicadores que relacionan las magnitudes extraídas de los estados financieros, pero que fundamentalmente, son la herramienta adecuada para medir la rentabilidad, la liquidez, la eficiencia y la solvencia.

A continuación, señalamos algunos de los más utilizados:

  • Rentabilidad económica. Sirve para explicar el rendimiento logrado por las inversiones de la empresa con independencia de las fuentes de financiación que emplee. Es el ratio más indicado para juzgar la eficiencia de la gestión empresarial. Para su cálculo, simplemente hay que multiplicar nuestro margen de beneficio sobre las ventas entre la rotación de los activos.

ROA = Margen x Rotación

  • Liquidez. Para conocerla, se utiliza el ratio de circulante, que pone en relación el volumen de activos corrientes y las deudas a corto plazo. En general, se considera que una empresa presenta estabilidad financiera si la diferencia entre ambas magnitudes es positiva. En cualquier caso, independientemente del resultado que se obtenga, conviene compararlo con otros competidores para evaluar la referencia media del sector y obtener una respuesta definitiva sobre si estamos haciendo o no las cosas bien.

Ratio Circulante = Activo Corriente / Pasivo Corriente

  • Solvencia. Permite predecir si la empresa podrá llegar a tener problemas de pago en el largo plazo. Su principal ratio es el ratio de endeudamiento, que pone en relación el volumen de deuda con respecto al patrimonio neto.

Ratio Endeudamiento = Deuda Total / Patrimonio Neto

  • Eficiencia. Se mide gracias al ratio de rotación, que analiza la rentabilidad económica de una empresa a partir del cociente entre las ventas y el total de los activos. De este modo, se mide la capacidad de generar ingresos y, por lo tanto, beneficios.

Rotación Activos = Ventas / Activo Total

El reto de la interpretación

A pesar de lo que pueda pensarse en un inicio, es bastante sencillo obtener estos ratios financieros, que no dejan de ser números basados en un análisis contable. Sin embargo, la principal complejidad llega en el momento de plantear qué hacer con ellos, es decir, de sacarles utilidad.

Dado que el principal objetivo es obtener una fotografía real acerca de la gestión financiera de una empresa, lo más oportuno resulta comparar los resultados obtenidos, que puede llevarse a cabo desde tres perspectivas distintas:

  • En relación a distintos momentos de la vida de la compañía
  • Frente a otra entidad, preferentemente un competidor en el mismo mercado local
  • Como promedio de una industria localizada geográficamente

Nunca debe olvidarse que uno de los motivos por los que se decide a hallar estos ratios financieros es para conocer las debilidades de una empresa. Que deriven a desarrollar una estrategia correctora en el caso de que haya cosas que no se estén haciendo bien. De su estudio pormenorizado, es posible que se alcancen conclusiones que nada tienen que ver con la gestión financiera propiamente dicha, pero que demuestren que hay problemas que deben ser atajados, como, por ejemplo, relacionados con la estrategia y el alineamiento de los recursos de la compañía, con las políticas con los clientes y stakeholders, con la imagen y reputación de nuestra marca en el mercado, o, incluso, con el ambiente laboral y las relaciones entre los empleados y el comité de dirección.

venta

Seis claves para vender a crédito

Objetivo: vender. Este es el principal fin que se ponen muchas empresas cuando ven la luz. Pero se olvidan de un detalle. Sí, hay que vender, pero con beneficio, y cobrando cuanto antes lo que se vende a los clientes. En tiempos de crisis como los actuales, si esta “ley” no se sigue a rajatabla, las posibilidades de seguir adelante serán prácticamente nulas. ¿Vender y cobrar a la par? Eso es misión imposible. Las condiciones del mercado obligan a conceder créditos a los clientes. Por eso, y antes de hacer una venta a crédito a un nuevo cliente, deben tomarse una serie de precauciones respecto al mismo para evitar los impagos y los retrasos en el cobro. De ahí que haya que comprobar los siguientes puntos respecto al mismo:

 

  1. Solvencia. Se trata de la capacidad de una persona física o jurídica para atender los pagos tanto a medio como a largo plazo. Son varias las formas que permiten determinarla, pero siempre en relación a que su activo circulante supere ampliamente el pasivo exigible a corto. Por lógica, no concederemos crédito a una empresa cuyo activo circulante sea inferior a su pasivo exigible a corto, puesto que la misma estaría en una situación de insolvencia técnica o suspensión de pagos.
  2. Disponibilidad de tesorería. Son los activos líquidos que dispone una compañía para hacer frente a sus pagos. A este disponible se le ha de añadir el realizable que puede ser transformado fácilmente en efectivo en un momento dado. Cierto que hay algunas firmas que tienen una elevada solvencia teórica ya que sus activos circulantes son muy superiores a sus pasivos exigibles a corto. Pero no es recomendable conceder créditos a las mismas puesto que sus activos circulantes están formados principalmente por existencias de lenta realización, cuentas de clientes de difícil cobro y efectos a cobrar pendientes de vencimiento. Es decir, que tendrán serias dificultades para pagar ya que no tendrán disponible líquido.
  3. Resultados. Hay que comprobar su cuenta de pérdidas y ganancias, averiguando sus beneficios y su rentabilidad. Y también su cash flow, o flujo de caja, que nos indica cuál es su capacidad para generar fondos a través de su actividad ordinaria.
  4. Endeudamiento. Nada más nacer, algunas empresas lo hacen con una insuficiente aportación de capital por parte de sus socios. De ahí que tengan que endeudarse para compensar la falta de recursos propios. Atención: sus deudas no deben pasar el 60% del pasivo. Si así fuera, es que están descapitalizadas, y su estructura financiera es precaria.
  5. Arraigo. Se puede definir como el grado de solidez y antigüedad en el mercado. ¿Por qué es relevante? Porque sirve como garantía de continuidad en el futuro. Sin embargo, no es fácil de cuantificar. Un dato que puede ayudar es el año de su fundación. Según algunas estadísticas, aquellas empresas que tienen más de una década de vida, tienen una mayor garantía de arraigo y continuidad. Y si tienen menos de cinco años, presentan un mayor índice de siniestralidad empresarial.
  6. Hábitos de pago. Súper importante. Una compañía puede ser muy solvente y tener una tesorería muy saneada, pero retrasarse al máximo en sus pagos a proveedores por ser su política de empresa. Una manera de comprobar los hábitos de pago de un comprador es solicitando informes a otros proveedores antiguos. Ellos informarán, de primera mano, acerca de sus costumbres de pago y reputación comercial.

¿Y si no tengo tiempo para recabar toda esta información? ¿Y si aun siendo ‘su histórico’ positivo el deudor atraviesa ahora un problema? ¿Y si simplemente no me quieren pagar? Afortunadamente existen herramientas y soluciones que dan respuesta a estas preguntas y seguridad a la empresa. Como la “Prospección de mercados”, que permite saber la capacidad de pago ACTUAL de los posibles clientes, permitiendo a la empresa centrar sus esfuerzos comerciales en aquellos que sean solventes. O “Risk Management”, un servicio que permite tener vigilada la cartera de clientes en tiempo real, conociendo en todo momento su capacidad de pago y si ésta varía. Y por supuesto el “Seguro de Crédito”, que permite transferir el riesgo de impago ya sea de algunos deudores (Pay Per Cover) o de todos ellos (Full Cover). Por último, y si lo que queremos es transferir el riesgo y adelantar el cobro, podemos recurrir al “Descuento de facturas”.