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5 riesgos que justifican contratar un seguro para el comercio exterior

Las operaciones de las empresas exportadoras se ven sometidas a una variada lista de factores fuera de su control. Esos riesgos pueden ser trasladados a un tercero mediante los contratos de seguros, pero ¿qué clases de riesgos existen en comercio exterior?

 

Varios son los factores que pueden repercutir de manera negativa sobre las operaciones de comercio exterior, hasta el punto de poner en peligro la culminación de las mismas. Toda empresa exportadora o importadora debe ser consciente de dichos riesgos a la hora de embarcarse en una operación de este tipo, si quiere tener éxito en el comercio internacional.

La incapacidad de las empresas a la hora de garantizar la estabilidad de los resultados (por no controlar los factores que influyen sobre los mismos) se traduce en una incertidumbre. En la medida de lo posible, se busca paliar con la contratación de un seguro para el comercio exterior.

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5 principales riesgos del comercio exterior

Pero… ¿cuáles son exactamente las clases de riesgos que ponen en peligro las operaciones de exportación / importación?

one_comercio_exteriorRiesgos comerciales: Esta clase de riesgos, predominantes cuando hablamos de comercio exterior, se ven reforzados al cruzar fronteras por la dificultad para obtener suficiente información en el momento adecuado. Así como por los conflictos entre diferentes normas legales y culturas de negocios. Aquí entrarían el riesgo de resolución unilateral de contrato, el riesgo de no conformidad, el riesgo por insolvencia / impago y el riesgo por fraude.


two_comercio_exteriorRiesgo-país:
Este concepto designa al conjunto de riesgos derivados de la situación política y económica del país con el que se comercia (es decir, no tanto en el socio comercial como en su país de residencia).
Así, puede ocurrir que una de las partes se vea imposibilitada por su gobierno para cumplir con las obligaciones contraídas (riesgo soberano), que un cambio regulatorio repentino o una decisión arbitraria de las autoridades derive en la expropiación o la ilegalización de la empresa extranjera (riesgo regulatorio) o que el estado no puede hacer frente a sus deudas por carecer de divisas (riesgo de transferencia). Además, las políticas comerciales de algunas naciones pueden bien causar restricciones temporales que pongan en riesgo las operaciones en curso, bien sumergirse permanente en el proteccionismo como consecuencia de cambios políticos.


three_comercio_exteriorRiesgo de cambio:
La variabilidad del precio de las divisas (afectadas por la volatilidad de las variaciones del PIB, la oferta y la demanda, o los movimientos especulativos) pueden afectar negativamente a este tipo de comercio, que implica transacciones en monedas ajenas a la de una de las partes, y que además se ven afectadas por retrasos entre la entrega y el pago de las mercancías; retrasos que pueden traducirse, por la mencionada variabilidad de las divisas, en pérdidas o ganancias inesperadas.


four_comercio_exteriorRiesgo de transporte:
Las, en muchos casos, enormes distancias que tienen que recorrer las mercancías en este mundo globalizado (y los múltiples medios de transporte necesarios en ese proceso) no hacen sino aumentar las probabilidades de que éstas terminen extraviándose o deteriorándose. Además, el paso de las mercancías por diversas jurisdicciones implica necesariamente una tramitación documental más compleja que aumenta el riesgo de cometer errores burocráticos, exigiendo por ellos a las empresas un conocimiento exhaustivo de los procedimientos del comercio internacional.


five_comercio_exteriorRiesgos extraordinarios / catastróficos:
Por desgracia, no son sólo los factores económicos y sociopolíticos los que pueden afectar al cumplimiento de contratos en el comercio exterior. Y es que el futuro de las empresas exportadoras está constantemente al albur de toda clase de desgracias, desde actos terroristas o guerras hasta catástrofes naturales (como terremotos, tsunamis, huracanes o, incluso, erupciones volcánicas… recordemos cómo afectó la nube de cenizas del Eyjafjalla a los vuelos por toda Europa).

Todos los riesgos antes citados son difícilmente evitables, pero sí pueden ser gestionados por las empresas exportadoras, bien tomando decisiones para minimizarlos, bien decidiendo trasladarlos a una tercera parte a través de un contrato de seguro para el comercio exterior (esto es, aquél por el que el asegurador se obliga a indemnizar, dentro de unas condiciones previamente pactadas, el daño producido al asegurado o bien a satisfacer un capital u otras prestaciones convenidas). Los riesgos cubiertos por esta clase de contratos deben ser ciertos, posibles y lesivos (además, claro, de susceptibles de valoración).

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Criterios para seleccionar un país en un proceso de internacionalización

seleccionar_paisEl desarrollo de una estrategia de internacionalización es uno de los momentos decisivos en la trayectoria de cualquier empresa. Además del reto que supone en cuanto a la labor de análisis e investigación, hoy más que nunca parece una necesidad para las pymes españolas, debido al estancamiento que ha sufrido la economía nacional en los últimos años.

Sin embargo, no resulta nada sencillo escoger qué país será el que supondrá el desembarco inicial. Para intentar ayudar en la toma de decisiones, conviene planificar una estrategia de recogida de datos que responda principalmente a tres grandes categorías:

  • Riesgo-país, que contribuya a valorar el potencial real del nuevo mercado, a través de conocer, por ejemplo, la evolución de su pib, la renta per cápita y el poder adquisitivo de sus habitantes, el volumen real de las importaciones, su nivel de corrupción o los trámites necesarios para constituir una empresa.

  • Análisis de los stakeholders, que permita dar respuesta a algunas preguntas clave, como la posibilidad de establecer alianzas con socios locales, el acceso a la financiación, la seguridad jurídica o las posibles barreras de entrada a la llegada de nuevos competidores, tanto a nivel de mercado como en el plano institucional.

  • Estudio del microentorno, que ayuda a definir con una mayor precisión el plan de negocio a desarrollar, en criterios como los costes de establecimiento en el país, la inversión en marketing y publicidad para lograr el posicionamiento adecuado (promoción), o la cantidad de producto que será posible vender.

Herramientas como las cinco fuerzas de Porter (clave en el análisis externo y que ya tratamos recientemente) o el análisis DAFO (que valora el contexto competitivo en el que opera la empresa) resultan fundamentales no sólo para escoger el primer país en el comenzar la internacionalización, sino para planificar la estrategia global de crecimiento.

En este sentido, cabe hablar de dos estrategias básicas de acceso a los mercados:

  • La concentración, en la que se apuesta por un número limitado de países, procurando posicionarse y aumentar las ventas de forma sostenida en cada uno de ellos.

Aunque cada una tiene sus ventajas e inconvenientes, puede concretarse que mientras que con una estrategia de concentración se opta por un conocimiento más preciso de cada mercado y de sus clientes aún a costa de un mayor coste en las tareas de promoción y publicidad, con la diversificación es posible instalarse antes en aquellos países más proclives a los productos y servicios que se ofrecen aprovechando las sinergias que se producen de operar a la vez en muchos mercados muy diferenciados entre sí.

 

Planificación e información

Cualquier empresa que se inicia en el proceso de internacionalización cuenta con una gran ventaja respecto a sus competidores de mayor tamaño: la flexibilidad en la toma de decisiones. Gracias a esto, es frecuente que la entrada en nuevos países no venga como consecuencia de una decisión premeditada, sino como una evolución lógica de su actividad. Por ejemplo, tras asociarse con alguno de sus clientes que ya están instalados en otros mercados, o al llegar a acuerdos con otras empresas extranjeras para extender su colaboración a sus respectivos países de origen.

Con independencia de los motivos que lleven a crecer más allá del mercado local, la empresa deberá optar entonces por una amplia amalgama de opciones de implantación, que condicionarán en gran medida su evolución, como la inversión directa, las exportaciones, el establecimiento de una joint venture con un socio local, la adquisición de una licencia o la contratación de una franquicia, por citar sólo algunas posibilidades.

En definitiva, la elección del país de destino en un proceso de internacionalización es una decisión crítica y compleja para cualquier pyme, que implica una cuidadosa planificación, que minimice en lo posible el riesgo. Contar con expertos en la materia y herramientas especializadas, por tanto, será indispensable para así lograr nuestros objetivos, en un contexto cada vez más competitivo y exigente.

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Los riesgos de adentrarse en la aventura exterior

Como en las viejas películas del Oeste, en las que los colonos se embarcaban en viajes hacia nuevos territorios en busca de otra vida, introducir un producto en otros mercados significa más oportunidades. Pero también entraña mayores riesgos. ¿Qué hacer para reducirlos? Identificarlos y gestionarlos. Una labor en la que la elección de socios y asesores profesionales adecuados se define como un paso esencial en la mitigación del riesgo.

Competencia y política
Lo primero que hay que analizar es el mercado (o mercados) a los que se quiere acudir. Ya se puede tener un buen vino que costará horrores introducirlo en Francia. Con este ejemplo, lo que se presente demostrar es que no hay que dejarse llevar por la cercanía para, por ejemplo, ahorrar costes. Porque ese mismo vino, en Polonia, es posible que tuviera una mayor aceptación. También hay que estudiar muy bien a la competencia, cómo está posicionada, su imagen, su marca, o su aceptación.
Además de la competencia, asimismo están los denominados riesgo político o riesgo país. Condiciones económicas, sociales, políticas, y hasta naturales o geográficas, pueden ser escollos importantes. Grecia, por su situación económica, o Japón, por su riesgo de terremotos, pueden ser dos ejemplos. Tampoco conviene olvidar la inestabilidad política en el lugar de destino de las exportaciones, que puede perturbar, e incluso impedir, la realización de las mismas.
Otros detalles a tener en consideración con los organismos gubernamentales del país, o países, de destino, que pueden cambiar las normas o, incluso, nacionalizar los activos en el extranjero. También conviene no desechar un posible viraje en el ciclo económico, revueltas sociales e, incluso, riesgos en el tipo de cambio (cuando determinados cobros están en otra moneda y esta sufre una devaluación).

Riesgo legal
Es posible que la legislación del país de origen y la ley del país de destino al que se quiera exportar no difieran en demasía. Pero eso no significa que sean idénticas, sino que, lo más seguro, es que haya diferencias. Por tanto, es necesario comprender cuáles son, para que no acabe afectando a la capacidad de exportación. Es conveniente estudiar tanto la legislación tributaria como la relativa a inversiones. Y no olvidar que determinados productos, en ciertos países, pueden estar sujetos a normas técnicas y de seguridad. También conviene tener presente que puede haber diferencias en la ley relativas a contratos, conocer qué leyes se aplican en los conflictos, las garantías que gozan los consumidores, o el registro de patentes y otras cuestiones de propiedad intelectual.
Resumiendo, el riesgo comercial, el riesgo político o riesgo país, y el riesgo de cambio son los tres “tsunamis” a los que cualquier empresa que quiera embarcarse en la aventura exterior deberá tener en cuenta y hacer frente. Con el fin de dotar de cobertura al exportador, o a la entidad financiera frente a estos riesgos, existe el denominado seguro de crédito a la exportación. La Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (CESCE) realiza la cobertura oficial de este tipo de riesgos mediante una multiplicidad de pólizas. Para descubrirlas, visite su web aquí.

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Las direcciones de Internet más útiles para la exportación

Por todos es sabido que Internet nos ha cambiado la vida. De hecho, pocos se acuerdan de lo que era el mundo antes de la aparición de la red. En la actualidad, el 99% de la información que se necesita está a golpe de ratón, aunque el reto es dar con aquello que nos interesa ante el aluvión de información que genera cualquier búsqueda.

Obviamente en los enlaces que se muestran a continuación no están todos las que son, pero los que aparecen constituyen una buena muestra de los recursos  accesibles, y casi todos gratuitos, que se pueden encontrar con tan solo bucear un poco por Internet. La gran mayoría de los enlaces pueden ser utilizados desde cualquier país, aunque alguna herramienta es específica para alguna región más concreta del mundo. A pesar de ello, constituyen una herramienta perfecta para todo aquel que esté exportando o piense hacerlo en breve, especialmente a la hora de planificar el plan de comercio exterior. Gracias a ellas, sus dudas en cuanto a la información en general, las barreras, el riesgo país, los posibles socios comerciales, los marketplaces, la logística, o la comunicación quedarán resultas.

  • Las mejores fuentes de información. Cada país suele tener sus propias páginas de información, pero lo normal es que estos recursos estén gestionados por administraciones públicas de apoyo a la exportación. En el caso concreto de España no se debe ni imaginar saltar más allá de los Pirineos sin antes navegar a conciencia por plataformas como pasaporte al exterior del ICEX  (www.icex.es/documentos/base.swf), o el Plan Cameral (www.plancameral.org/) de  las Cámaras del Comercio. Para obtener información sobre la coyuntura económica de países, se deben consultar instituciones con información genérica como las Oficinas Comerciales españolas en el país destino (www.oficinascomerciales.es/), el Fondo Monetario Internacional (www.imf.org/), e incluso aplicaciones específicas en prensa internacional. La más conocida es la del semanario The Economist (www.eiu.com/)
  • Los aranceles y las barreras al comercio. Eliminados en la Unión Europea, siguen vigentes en terceros países, constituyendo una barrera económica que normalmente busca evitar la entrada de competencia para las empresas locales. La mejor opción la encontramos en la página de la Comisión Europea (http://mkaccdb.eu.int/) que aporta todo tipo de información, incluyendo aranceles, formalidades a la exportación, normativa sanitaria, etc.
  • Riesgo país. En España la mejor opción, y gratuita, que se puede encontrar para disponer de informes sobre este tipo de riesgos en los distintos destinos de exportación la tiene Cesce, que ofrece a través de Internet (www.cesce.es/web/sp/Riesgo-Pais/)evaluaciones del riesgo de todos los posibles destinos de las exportaciones españolas.
  • Socios comerciales. La búsqueda de contactos o socios es uno de los grandes quebraderos de cabeza a la hora de exportar. Además de enlaces básicos para cualquiera, como las redes sociales o los directorios telefónicas de cada país, existen en la red direcciones más específicas, como la Unión Internacional de Agentes Comerciales (www.iucab.com), Kompass (http://es.kompass.com/), Tbc World (www.tbc-world.com/), SoluSource (www.solusource.com) y la más centrada en Europa (www.europages.es/)
  • Marketplace. ¿Quiere tener un buen escaparate dónde poder anunciar sus productos o servicios o realizar compras a terceros? Pues también está en Internet. En concreto en Alibaba (www.alibaba.com/), un inmenso mercado mundial de compra venta de productos.
  • Logística. Además de tener el producto adecuado para el país adecuado, el mayor handicap a la hora de exportar son los costes que supondrán el transporte internacional de la mercancía. Para hacerse una idea del importe está la aplicación Mercatrans, (www.mercatrans.com), que ofrece estimaciones de forma gratuita.
  • Jurídico. La contratación internacional no es tarea sencilla. Para tratar de dar respuesta a algunas cuestiones existe Lex mercatoria (www.jus.uio.no/lm/). Allí podrá encontrar respuesta a las trampas que se esconden tras el derecho internacional.

Como se puede ver, Internet esconde una valiosa fuente de información que no se debe desaprovechar a la hora de acometer un proyecto de expansión internacional.