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Los riesgos del Brexit

Con el telón de fondo de una consulta electoral  en la que el terrorismo se ha erigido como el gran protagonista, la prioridad que se abre ahora para el nuevo gobierno del Reino Unido y para Europa es la negociación del Brexit y la búsqueda de un acuerdo que sea lo menos doloroso posible para las dos partes en proceso de divorcio.

Una misión casi imposible, porque a un año vista ya del referéndum que dio vía libre al Brexit la situación se encuentra envuelta en una ceremonia de la confusión donde los mensajes desde ambos bandos están enrareciendo las negociaciones, hasta el punto de que hoy ningún analista tiene dudas de que la desconexión va a generar daños económicos e importantes pérdidas de riqueza y bienestar para todos. El castigo ejemplarizante a los británicos desde la UE para evitar que ningún otro socio quiera imitar a los tránsfugas es una consigna imperante entre quienes mandan en Bruselas, mientras que desde Londres el nuevo Gabinete necesita mantener una postura de máxima dureza para no perder la dignidad, la credibilidad y el apoyo de una sociedad muy dividida.

Estamos pues ante lo que los economistas definen como el juego de las sumas negativas, y este juego España es, posiblemente, el país más vulnerable. De hecho, España es el único país de la eurozona que tiene superávit comercial con el Reino Unido, con un saldo positivo de 7.968 millones de euros en 2016. El mercado británico es el cuarto destino de las exportaciones españolas y el sexto en origen de nuestras importaciones, con unas ventas por 19.153 millones en el último año, y creciendo, frente a unas compras por 11.184 millones. La balanza de servicios es también muy favorable a nuestro país, con el añadido de que el Reino Unido es el principal emisor de turistas hacia España, hasta el punto de que el 24 por ciento de los 74.000 millones de ingresos por turismo de 2016 corresponde al gasto de los turistas británicos.

Y en el terreno de las inversiones, los datos cerrados del Ministerio del Ministerio de Economía muestran que Reino Unido fue también el principal país de destino de las inversiones españolas durante el año pasado, con un total de 8.900 millones de euros frente a los 3.819 millones del año 2015, con una inversión acumulada en el país que supera ampliamente los 50.000 millones. Un tejido empresarial y financiero al que preocupa fundamentalmente la generación de ingresos y la repatriación de beneficios. En sensu contrario el volumen de negocio generado por las empresas británicas en las fusiones y adquisiciones de sociedades españolas sobrepasó los 3.000 millones.

Es en este contexto cuando, también y como afirmaba recientemente el presidente de CESCE y ex secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, el seguro de crédito va a tener un papel protagonista indudable para reducir el riesgo comercial de los intercambios con el Reino Unido. Se trata, nada más y nada menos, de garantizar que los riesgos económicos no los sufra las empresas sino que queden razonablemente cubiertos. Sectores económicos claves para la economía española como los bienes de equipo, agroalimentación, automóvil, telecomunicaciones, inmobiliario o servicios financieros, además del turismo, pueden verse seriamente afectados si, al final, vamos a lo que los políticos llaman un “Brexit duro” y la negociación no se hace bien.

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Brexit, año I: el divorcio con Europa crea nuevos nichos para España

¿Cómo afectará a España la salida de Reino Unido de Europa?

El sector exterior es moderadamente optimista con el futuro del cuarto socio comercial y quinto exportador.

 

Reino Unido inicia hoy su andadura en solitario, al margen del club europeo. Después de 40 semanas de tiras y aflojas entre ambas partes para perfilar las estrategias de un divorcio anunciado desde el referéndum del pasado mes de junio, la primera ministra del Reino Unido, Theresa May, invoca hoy el Artículo 50 del Tratado de Lisboa, paso previo e ineludible a la maniobra de desacoplamiento del club comunitario. Un road map que durará dos años. Y cuya cuenta atrás culminará con los términos de separación de un matrimonio rubricado en 1973, durante la primera ampliación de la Unión, junto a Irlanda y Dinamarca, y que negociarán el secretario británico para el Brexit, David Davis, y el comisario del Mercado Interior, el francés Michael Barnier, que ya ha puesto tierra de por medio al adelantar la fecha tope de la batalla legal a octubre de 2018. Gran parte de este conflicto entre Bruselas y Londres gira en torno a la política comercial. Reino Unido retomará su soberanía para cerrar nuevos acuerdos de libre comercio. En especial, con EEUU. Pero, al mismo tiempo, pretende mantener parte de los privilegios de acceso al mercado interior europeo.

Para España, todavía con la incertidumbre de conocer si el des-ensamblaje británico será más agresivo o dócil, los efectos colaterales no pasan desapercibidos. Expertos y Gobierno admiten que el Brexit podría suponer caídas de varias décimas del PIB, un descenso en las ventas al exterior, debido a que Reino Unido es uno de los principales socios comerciales e inversores, en los flujos de turistas llegados de las islas y en una contribución adicional notable, de casi 900 millones de euros, al presupuesto de la UE. La diferencia de ser o no contribuyente neto a las arcas de la Unión.

Reino Unido es el cuarto mercado de la exportación española (19.153 millones de euros en 2016, frente a los 11.184 millones de importaciones); y quinto destino inversor del último lustro. En 2015, casi totalizaron los 6.000 millones de euros, casi la tercera parte de los 15.509 millones de 2012. Pero el impacto del Brexit también tiene que tener en cuenta las filiales de empresas como Santander y Sabadell, Telefónica, Ferrovial, IAG –hólding de British Airways e Iberia) o Iberdrola que, en total, están valoradas por el mercado por encima de los 60.000 millones de euros. Y, en el plano comercial, afectaría sobre todo a sectores como el de automoción. Aunque también a la maquinaria, a la industria aeronáutica y a la venta de frutos y hortalizas.

Otro cauce de impacto será el turismo. En dos frentes. El primero, por ser la nacionalidad más fiel a dedicar sus vacaciones en suelo español en los últimos años. Nada menos que 16,9 millones de turistas, de los 75,3 que visitaron España en 2016, eran británicos, que gastaron más de 1.000 euros por turista de promedio. El segundo, tiene que ver con el descenso de la libra desde el Brexit, las dificultades para tramitar visados y las dudas sobre derechos de residentes británicos en España (más de 200.000), que podría perjudicar al mercado de la vivienda. En total, BBVA cree que este asunto restará ya cuatro décimas a la economía española en 2017.

En el terreno positivo, España podría albergar agencias regulatorias como la de la banca o la del medicamento, ahora en Londres, y ganar ciertas opciones para lograr la histórica devolución de Gibraltar.

Pese a estas incertidumbres, que también afectan al resto de socios comunitarios, las empresas españolas se declaran optimistas a la hora de hacer negocios en los 12 meses próximos, a pesar de que aún revelan una alta preocupación por la salida británica de la UE. Un reciente sondeo de KPMG y CEOE entre 2.906 directivos y mandos intermedios de firmas de 13 sectores de actividad diferentes constata, en una cuestión con multi-respuesta, que el mayor efecto del Brexit sobre sus negocios lo determinará la depreciación de la libra (58%); seguido de la posible contracción del PIB británico (50%); la instauración de aranceles (43%) y los cambios regulatorios, motivo de temor para el 41% de los encuestados.

De este sondeo, el 45% de encuestados declara tener algún tipo de exposición con Reino Unido. Entre otras, el 16%, vínculos exportadores; el 12%, filiales y el 5%, sucursales. Un notable 19% considera que el Brexit generará más oportunidades de negocio, mientras el 45% juzgaba que no iba a reportar nuevos beneficios. El 36% restante se decantaba por estar a la expectativa del proceso.

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El estudio de opinión de KPMG también constata que el 22% de las firmas españolas tiene listo un plan de contingencia por la salida británica de la UE; un 43% no lo creía todavía pertinente y un 35% lo tenía pendiente de evaluación. Por áreas, el departamento financiero, el de fiscalidad y el legal son los que más se verán afectados. Incluso sin descartar que tengan que modificar aspectos de sus modelos actuales de negocio. De hecho, así lo cree el 35% de los encuestados.

Entre los más confiados en que el Brexit podría mejorar sus relaciones empresariales con Reino Unido, figuran, como se aprecia en el cuadro adjunto a continuación, los servicios profesionales, el sector financiero y el tecnológico y de comunicaciones.

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The exit of Britain from the European Union, the "Brexit" (MaxPPP TagID: dpaphotostwo527836.jpg) [Photo via MaxPPP]

Consecuencias del Brexit para las empresas españolas

brexit“Ante todo, somos buenos europeos”, aseguraba recientemente el embajador británico en España, Simon Manely, en un acto celebrado en Madrid ante el próximo referéndum que se celebrará el 23 de junio en su país, y en donde sus compatriotas votarán sobre la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Una posibilidad cada vez más real según las encuestas y que tendría efectos muy relevantes no sólo para las estructuras comunitarias sino para las empresas del Viejo Continente con intereses allí, entre ellas las españolas.

Y es que a lo largo de las últimas décadas, los vínculos económicos entre ambos países han vivido una época dorada, en especial en sectores como el turismo, la salud, los componentes de automóvil, la alimentación o los servicios financieros. No en vano, y según un informe recientemente publicado por la consultora AFI, Reino Unido es el quinto mercado mundial para las empresas españolas, y supone un 7% del total de las exportaciones anuales.

Esta floreciente relación bilateral no sólo tiene una vocación comercial, sino, también, financiera. Tanto es así que el país isleño es el principal destino para la inversión española, con un 14% de la inversión directa española en el extranjero, lo que significó alrededor de 48.000 millones de euros en 2015. En el sentido inverso, las empresas británicas invirtieron el año pasado en torno a 20.000 millones en nuestro país, es decir, el 10% de la inversión extranjera total.

 

Efecto directo en las pymes

La materialización del Brexit tendría consecuencias inmediatas para España debido a la exposición que mantienen algunas de las mayores empresas nacionales en Reino Unido. Son los casos, por ejemplo, de dos de los pesos pesados del sector financiero; el Banco Santander, que actualmente gestiona entre el 10 y el 20% de todas las cuentas corrientes británicas, y Banco Sabadell, propietario de TSB, con un peso de alrededor de un 5% del mercado.

Además, se reducirían súbitamente los beneficios de las empresas españolas con filiales en Reino Unido, por culpa tanto de los previsibles cambios regulatorios -que desincentivarían la entrada de empresas extranjeras en el país debido al aumento de trabas normativas y de tipos fiscales- como de la propia depreciación de la libra, que reduciría de manera muy notable la capacidad adquisitiva de los británicos. Un efecto dominó que afectaría de lleno a las pymes de nuestro país que han comenzado a hacer negocios en el país anglosajón en los últimos años.

España tiene en la actualidad un superávit comercial con el Reino Unido del 1,1% del PIB, que se explica no sólo desde el punto de vista económico, como estamos viendo, sino, también, humano. Cada año, el tránsito de españoles que viajan para intentar mejorar su inglés, estudiar o encontrar nuevas oportunidades laborales, se ve secundado por el trasiego de jubilados británicos que desean disfrutar de las bonanzas de nuestro país (más de 15 millones visitan cada año el país ibérico) o por profesionales que identifican oportunidades de negocio a explotar.

Una profunda y singular relación entre ambas naciones que ayuda a entender, por ejemplo, que España sea el país más contrario al Brexit, en tanto que las empresas británicas instaladas aquí se muestran de forma mayoritaria a favor de la permanencia dentro del seno de la Unión Europea. Algo que el propio primer ministro, David Cameron, se ha encargado de subrayar por activa y por pasiva, siempre, eso sí, que, se consigan reducir los trámites burocráticos en Bruselas favoreciendo un proceso de toma de decisiones más ágiles.

A partir del 15 de abril, comienza oficialmente la campaña de cara al referéndum, y cuyos ejes fundamentales serán, entre otros: que cada Estado tenga derecho a decidir sobre las leyes comunitarias, apostar por una integración esencialmente comercial entre los Estados Miembros, desincentivar la híper regulación creciente en las instituciones comunitarias y limitar los beneficios sociales de los inmigrantes.

 

Imagen: FranceBleu

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Grandes oportunidades en el Reino Unido post-Olímpico

Cuando un gran acontecimiento termina suele dar comienzo un periodo en el que muchas cosas se ajustan y otras se replantean. 2012 fue el año de las Olimpiadas de Londres, pero 2013 puede ser el de las oportunidades económicas y comerciales post-olímpicas de Reino Unido surgidas a raíz de ese ajuste y de la nueva puesta en valor de la economía británica. Las pymes españolas pueden aprovechar la situación para plantarse en este país o potenciar todavía más su presencia si ya estaban en él.

No se trata de teorías generales, sino de hechos concretos. Por ejemplo, tras los Juegos se están acometiendo las obras de reestructuración y aprovechamiento de infraestructuras en lo que se conoce como “2012 Legacy”. Es decir, un programa destinado a gestionar el aprovechamiento de todas las infraestructuras creadas con motivo de los JJOO. Sirva de muestra un botón. Está previsto que se alargue hasta el año 2014 la adecuación de las nuevas instalaciones construidas en apartamentos residenciales para su venta.

Pero las posibilidades que ofrece Reino Unido van mucho más allá y se extienden por múltiples sectores. Entre los más interesantes para las empresas españolas se encuentran el agroalimentario (además de frutas, vinos, aceites o conservas), el de bienes de consumo (especialmente calzado, moda y mueble), el de materiales de construcción y el de productos industriales. La producción de bebidas y alimentos es el sector manufacturero que más está creciendo en Reino Unido. Algo que no es extraño si tenemos en cuenta que cada año se introducen nada menos que 10.000 productos nuevos en esta industria.

Tampoco hay que olvidar que el Reino Unido es todo un líder en mercados financieros. Tiene la mayor concentración de capital y medios así como un sistema regulatorio que hace que cada vez más empresas decidan operar desde Londres. Y es que más de la mitad de firmas son extranjeras, y de estas, un 52% americanas y un 26% europeas. Además, los países emergentes están jugando un papel cada vez más importante en todo este entramado.

El farmacéutico es otro de los ámbitos más atractivos de este país. Cuenta con más de 300 compañías que dan trabajo a 75.000 personas y que facturan 30.000 millones de libras. Además, se trata de una industria que mira constantemente hacia el futuro, ya que concentra casi el 30% de toda la I+D que invierte la nación. Los sectores de tecnología médica y biotecnológica tienen 4.000 empresas y dan trabajo a 86.000 personas con una facturación de 18.500 millones de libras. Y el gobierno apoya a estas industrias con beneficios fiscales que impulsan su creación y crecimiento.

Las telecomunicaciones y las energías tampoco se quedan atrás y son fructíferos negocios donde pueden colaborar las pymes españolas. El primer sector agrupa en estos momentos a 8.000 empresas, invierte 2.000 millones de libras anuales en I+D y está potenciando continuamente áreas como la tecnologías wireless, las redes, el hardware y todo tipo de infraestructuras. En cuanto a las energías, el gobierno está impulsando nuevas fuentes, fundamentalmente renovables, lo que supone todo un proceso de adaptación de la red con fuertes inversiones y múltiples oportunidades de negocio. Sin duda, muchas pymes españolas recordarán 2013 como el de las oportunidades que encontraron en un país post-olímpico.

Crece la internacionalización de las empresas españolas de moda

Las mayores empresas del sector de la moda en España y las firmas con un alto componente en diseño más representativas obtuvieron, de media, y en 2011, el 44% de sus ventas en los mercados internacionales. Así queda recogido en el Barómetro de Empresas de Moda en España elaborado por Vente-privee.com y Moda.es que, además, resalta que el peso del negocio exterior de las empresas de moda aumentó en tres puntos porcentuales respecto al ejercicio precedente.

Otro dato relevante del barómetro es que los esfuerzos realizados por grandes y pequeñas empresas del sector por afianzarse como operadores transnacionales continuará en 2012. Por eso, el 49% de las empresas confía en que durante el año 2012 el peso de sus exportaciones sobre la facturación volverá a crecer, mientras que otro 27% ve improbable que ocurra.

La sólida implantación de las empresas españolas a escala internacional, y su crecimiento en el extranjero, son las principales claves de la buena marcha de este negocio, más aún si tenemos en cuenta que en España se enfrentan a un decreciente consumo y a una cruenta competencia en precio y en producto.
Además de a los mercados tradicionales para la moda española, como Francia, Italia, Portugal y otros países de la zona euro, las empresas del sector miran a países donde no opera la moneda común para seguir creciendo fuera de nuestras fronteras.

Países con alto potencial de desarrollo como Brasil, China y Rusia, y potencia económicas de primer orden mundial, como Estados Unidos y Reino Unido, son los más repetidos en los planes de expansión internacional de las empresas.
Mientras que otros países como México, Venezuela, Perú, los países escandinavos, Emiratos Árabes, Arabia Saudí, India y Kazajstán están en el punto de mira de varias compañías españolas para proseguir su desarrollo internacional.

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Las exportaciones de aceite de oliva baten un nuevo récord

“Llevamos cuatro campañas en cifras récord de exportación y nos dirigimos hacia la quinta”. Son palabras de Carlos Sánchez Laín, director de la Agencia para el Aceite de Oliva, pronunciadas en el seminario “El aceite de oliva. Cultura del pasado, aroma del presente y bienestar para el futuro” celebrado en Santander. Y es que en los primeros nueve meses de campaña del Programa Europeo de Promoción de los Aceites de Oliva se han exportado 632.100 millones de toneladas de aceite, mientras que la temporada pasada se cerró con 827.900 millones de toneladas, lo que evidencia que se puede volver a superar la cifra de exportaciones.

Una promoción que, durante los últimos tres años, ha recorrido decenas de ciudades de España, Francia y Reino Unido participando en los principales eventos gastronómicos y agroalimentarios de estos tres países. A la par, también se ha desarrollado la promoción del producto en Bélgica y Holanda. Por ejemplo, en el Reino Unido, España exporta más de 35.000 toneladas de aceite de oliva al año, dominando con holgura el mercado, con una cuota del 58% en 2011.  También España domina la venta de aceites de oliva envasados.

Entre 2008 y 2011, el sector ha sido capaz de movilizar fondos por un total de 22 millones de euros, a los que hay que unir las aportaciones de la Unión Europea, el Gobierno Español, Icex, Asoliva o las comunidades autónomas, que suman más de 30 millones de euros destinados a la promoción.

El Programa de Promoción de los Aceites de Oliva en Europa es una iniciativa de la Organización Interprofesional del Aceite de Oliva Español, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama), y la Comisión Europea. Con un presupuesto superior a los 16,5 millones de euros, el programa se desarrolla de 2009 a 2012 en España, Reino Unido, Francia, Bélgica y Holanda.

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El éxito de la internacionalización del azulejo español

Tecnología, calidad, prestigio y diseño. Cuatro pilares sobre los que la industria española del azulejo y pavimentos cerámicos ha forjado su liderazgo internacional. No en vano hablamos del tercer exportador mundial, solo superado por Italia y China. Además, se trata del sector industrial que aporta un mayor superávit a la balanza comercial española, por detrás del sector del automóvil y del material de transporte.

Importante avance

Concentrado en la provincia de Castellón, las ventas al exterior del sector durante 2011 alcanzaron los 1.892,1 millones de euros, un 8,3% más que en 2010. Mientras que la facturación global de la industria fue de 2.570 millones de euros, de los que un 70% se destinó al exterior, en concreto, a 182 países.

El principal destino fue la Unión Europea, que representó un 41% de las exportaciones, siendo su crecimiento del 1,6%. Tras la UE, la zona geográfica con mayor atractivo fue Oriente Próximo, con un peso del 20,3% del total de las exportaciones (su crecimiento fue del 21%), seguida de Europa del Este que, con incremento del 16%, suponen ya el 12,4% de las exportaciones.

Por países, Francia ocupa lo más alto del podio, con 214 millones de euros y un crecimiento del 12%. La medalla de plata es para Rusia, con 126,5 millones (+20%), y el bronce para Arabia Saudí, con 122,6 millones (+22%). Tras ellos, Reino Unido y Alemania, con 93 millones (-2%) y 82,1 millones (+14%), respectivamente.

Y es que las exportaciones son un pilar fundamental para mejorar las perspectivas económicas de España en los próximos años y recuperar la senda del crecimiento.

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El calzado español pisa fuerte en el exterior

Imaginemos una coctelera cuyos ingredientes son diseño y calidad. ¿Resultado? Un cóctel excelente. Dicho de otra manera: 2011 ha sido un buen año para el sector del calzado español. Y todo gracias a sus exportaciones. Ni más ni menos que 124 millones de pares vendieron las empresas del sector durante 2011 más allá de nuestras fronteras, un 12,3% más que el año anterior. ¿Traducido a euros? 2.007 millones, una cifra que supone un incremento del 8,6% respecto a 2010.

Europa sigue siendo el principal mercado receptor, acaparando los cinco primeros mercados el 64% del total de las ventas. Un podio que encabeza Francia, con casi 30 millones de pares vendidos, por un importes de 439,1 millones de euros, seguido de Italia, donde se vendieron 14,1 millones de pares por 239,6 millones de euros, y Alemania, con 10,4 millones de pares por un importe de 197,4 millones de euros. En concreto, las exportaciones crecieron un 11% en Italia, un 6,1% en Francia, y un 2,6% en Alemania. En el Reino Unido lo hicieron un 6,4%, y un 4% en Portugal, aunque en este último país la cifra de negocio descendió un 3,8%.

 

Más allá de la UE

Para encontrar el sexto país destinatario de los zapatos españoles hay que cruzar el charco. Se trata de Estados Unidos, con 2,5 millones de pares vendidos por un valor de 99,9 millones de euros (el precio medio del par se vendió a 39,55 euros). Dos buenos datos que se vieron corroborados por el hecho  de que las exportaciones aumentaron un 16,4% en volumen y un 11,5% en valor.

Otros mercados, como el japonés (el primer destino asiático), también registraron datos relevantes, ya que las exportaciones crecieron un 38% en pares y un 29% en valor económico, con 1,2 millones de pares por importe de 32 millones de euros. Y China sigue avanzando con paso firme, situándose ya en el puesto número 11 del ranking. Además, es el mercado que experimenta un mayor crecimiento (61% en pares y 82% en valor), con un precio medio por par que se sitúa en los 46,43 euros, el mayor de todos los países de destino.

¿Las cifras? Se exportaron más de 690.000 pares por un importe de 32 millones de euros. Otros países como Polonia, Rumanía, República Checa, México, Rusia, Turquía, Emiratos Árabes o Brasil también tuvieron crecimientos significativos.