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Nuevas herramientas de Instagram para perfeccionar el marketing empresarial

La importancia de Instagram como herramienta para el marketing empresarial no para de crecer como ya hemos contado en alguna ocasión en este blog.  Las muestras de ello se multiplican.  Según los últimos datos de eMarketer a principios de 2014 la audiencia ya supera los 200 millones de usuarios al mes. La mayoría de ellos, el 69%, pertenece a la llamada generación X, entre 18 y 44 años.  Además, la consultora pronostica que en 2016, la proporción de género llegará al 45% de hombres frente al 55% de féminas.

Con estos datos, en Facebook, propietaria de Instagram desde hace algo más de dos años, tienen claro que su poder como plataforma de marketing empresarial es indudable. Por eso este verano ha lanzado una nueva tanta de herramientas para facilitar esa labor: Account insights, Ad insights, and Ad staging.

En su anuncio, Instagram aseguró que estas tres herramientas “responden a la demanda de las marcas de disponer de más información sobre cómo interactúan sus usuarios”. Las tres estarán incluidas en un mismo tablero de mandos y con ellas las empresas tendrán información sobre:

–  Cómo reaccionan sus usuarios a los contenidos publicados. Accont Insights permitirá ver cómo están aumentando la imagen de marca a través impresiones, alcance e implicación.

– Ad insights, por su parte, mostrará el rendimiento de las campañas de marca pagadas con Analytics (impresiones, alcance y frecuencia) para cada anuncio y público objetivo.

-Ad staging permitirá a los anunciantes y sus equipos creativos previsualizar, guardar, y colaborar en publicidad creativa para las próximas campañas.

Pero que nadie se engañe. Estas herramientas no van a convertir su cuenta de Instagram en un éxito de la noche a la mañana. Sólo confirmarán si su estrategia de marketing en esta red social es o no adecuada. Y para que eso sea así, conviene no olvidar algunos consejos básicos, como:

 

Presentarse. Sí, parece un consejo estúpido. Pero todavía hay multitud de perfiles en Instagram, y en el resto de redes sociales, en los que las empresas solo ponen su nombre. Ese es un lujo que se puede permitir CocaCola y pocas más. Por muy ‘conocida’ que sea la empresa una explicación para ‘despistados’ es útil y, sobre todo genera confianza.

 

Apostar por el contexto. En Instagram hay que subir fotos. Vale. Pero lo que no vale para hacer marketing es subir cualquier foto.  Tan importante es el producto o servicio que se quiere vender como el lugar donde consumirlo o disfrutarlo. Por eso, una buena imagen de marca en Instagram es la que refleja el ambiente en el que se puede disfrutar aquello que se quiere vender. Por ejemplo, la imagen de un helado es suculenta, pero si de fondo se ve la playa, la sensación de placer es mucho más profunda.

Controlar la cadencia de publicación. No saturar es clave. Esta recomendación sirve para cualquier red social, pero si cabe es más necesaria en Instagram donde el timeline del usuario no tiene la cadencia frenética de Twitter ni la variedad de Facebook. En Instagram las repeticiones saturan más.

Hágase amigo de los collages de imágenes. Ayudan a contar historias en poco espacio y quedan estéticamente muy atractivos.  Un dato para reforzar esta idea: a principios de 2014, los neurocientíficos del MIT encontraron que el cerebro puede reconocer imágenes vistas por sólo 13 milésimas de segundo y que procesa las imágenes 60.000 veces más rápido que un texto. Aproveche esta ventaja física para seducir con imágenes a sus clientes.

Venda sin que se note que está vendiendo. En Instagram, como en el resto de redes sociales, tampoco gusta la sensación de que una marca quiere vender. Así que toca apostar por la sutileza. Su timeline debe aportar imágenes que generen la necesidad de sus productos.

Nuevos usos. ¿Qué tal si le propone a sus seguidores una forma novedosa de usar sus productos? Es muy probable que eso les llame la atención. Haga el esfuerzo imaginativo y tendrá su recompensa.

Novedades. Y por supuesto, ofrezca primicias. Nada gusta más a los usuarios de redes sociales que la sensación de enterarse de las cosas antes que otros. Si mientras está desarrollando un nuevo producto o está pensando en una nueva campaña comparte algunos detalles en esta red es muy probable que se gane la confianza de sus seguidores para siempre.

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Cómo empezar el nuevo curso (empresarial) con buen pie

Todo lo bueno se acaba… y las vacaciones también. Comenzar el nuevo curso con buen pie es una cuestión fundamental para todas las pymes, especialmente este año en el que (parece que) comienza la recuperación económica, después de la larga y destructiva crisis que hemos padecido en los últimos siete años. Y para comenzar bien, nada mejor que repasar los principales motores del negocio, ponerlos a punto y, si es posible, modernizarlos en la medida de lo posible. Veamos algunos elementos en los que el emprendedor puede actuar.

 

Actualice la información de sus clientes. El verano supone un importante lapsus de tiempo para muchos negocios, en el que algunos clientes han podido desvincularse emocionalmente de su compañía o de su producto favorito. Por eso, ahora es necesario retomar el contacto con ellos y volver a seducirles, para continuar disfrutando de su fidelidad.

 

Vigile a la competencia. Aunque julio y agosto son meses de menor movimiento en el mercado, es posible que durante estos meses también se hayan producido cambios en las empresas de la competencia, en sus estrategias comerciales y de marketing. Vigílelas de cerca y observe sus prioridades y actuaciones. Le servirá para intentar ganarles la partida.

 

Póngase al tanto de nuevas fórmulas de financiación. A pesar de los múltiples anuncios de recuperación económica, las pymes siguen pasando por grandes dificultades financieras y a muchas de ellas les cuesta llegar a fin de mes. Explore las nuevas vías de financiación que han surgido en el mercado y actualice su información sobre los apoyos y subvenciones que ofrecen algunos organismos públicos, entidades y asociaciones de diferente tipo.

 

Aumente músculo y rentabilidad. Entre las actuaciones que dan tranquilidad a una pyme se encuentran la potenciación del músculo financiero y el incremento de la rentabilidad del negocio. Éste último se consigue, fundamentalmente, intentando aumentar el volumen de ventas y tratando de disminuir los costes.  

 

Incorpore tecnología. Modernizar el negocio no es cuestión de un momento. La pyme necesita incorporar tecnología continuamente para situarse a la vanguardia y ganar la batalla a la competencia. Y debe hacerlo en múltiples ámbitos, tanto en el diseño de los productos y servicios, en el proceso de fabricación y producción, en el departamento comercial y de ventas, y en la relación con los clientes, empleados y proveedores. Septiembre, una vez pasados los calores veraniegos, es un momento ideal para hacerlo.

 

Aumente sus capacidades operativas. Septiembre puede ser también uno de los mejores momentos para plantearse aumentar la capacidad operativa del negocio, con la incorporación de nuevas máquinas o herramientas, con la optimización de procesos o con la contratación de nuevos empleados.

 

Dese a conocer. Aproveche el comienzo del nuevo curso para darse nuevamente a conocer. Si tiene presupuesto, puede utilizar la publicidad y, en cualquier caso, una gestión profesional de las redes sociales y el tan necesario boca a boca pueden ser una útil y eficaz herramienta. Destaque, sobre todo, su marca y sus principales ofertas competitivas.

 

Busque nuevos mercados. Si tiene previsto extender su negocio fuera de España, es el momento de plantearse nuevos mercados. En septiembre la actividad económica se relanza por lo que puede encontrar interesantes proyectos y socios con los que adentrarse en otros países.

 

Desarrolle contenidos digitales. Aproveche las nuevas tecnologías y las redes sociales. Una buena estrategia es desarrollar un buen número de contenidos digitales para alimentar su web, blog, newsletter, etc. Aumentará su contacto con los actuales clientes y le permitirá conseguir más.

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Los 4 pilares básicos del plan de marketing

Una idea que se convierte en un negocio

Definir el mercado potencial y establecer el ‘carné de identidad’ del mismo, mediante señas corporativas propias, son los primeros pasos del proceso. El estudio de mercado, es decir, quiénes somos y a quién nos dirigimos serán la base de la estructura empresarial y centrarán el plan de desarrollo. Y el mismo no se podrá desarrollar sin un buen plan de marketing. Con él se resuelve la ecuación en la que se mezcla el tipo de público al que van dirigidos los productos y servicios con la estrategia para darlos a conocer y despertar el interés por ellos.

 

Adaptarse a los cambios

Las empresas se mueven en un entorno cambiante, por lo que tanto el estudio de mercado como el plan de marketing deberán revisarse y actualizarse al menos una vez al año. En las modificaciones que sean necesarias introducir deben estar reflejados los cambios que impongan el consumo y las costumbres, o los que nos abran nuevas vías de negocio. En cualquier caso, el plan de marketing inicial deberá concretar 4 pilares básicos, los conocidos como las 4 P’s (en inglés: Product, Price, Place, Promotion):

Producto o servicio. Es fundamental hacer un diseño real de la oferta que se va a comercializar, señalando de forma objetiva los factores diferenciales positivos y negativos.

Precio. Con la información recabada en el estudio de mercado hay que definir la banda de precios y los márgenes que nos permitirán ser competitivos con respecto a otras empresas del mismo sector. En el caso de que tengamos que fijar precios superiores a la competencia hay que saber hacer valorar a los clientes aquellas diferencias que lo justifiquen.

Estrategia comercial. En este punto el empresario debe establecer, tras comprobar los costes y el tipo de negocio, si crearán un equipo de ventas propio o si recurrirá a representantes o redes externas de comercialización. También tiene que analizar la posibilidad de vender a crédito y la política de descuentos para grandes clientes.

Publicidad. No es necesario contar con una fuerte inversión publicitaria, los nuevos medios pueden ser muy rentables si los usamos con imaginación. Hay que aprender a utilizar de forma óptima, según el tipo de negocio y el destinatario, los medios existentes (prensa local y nacional, radio, televisión, publicaciones sectoriales, mailing, buzoneo, acontecimientos especiales como ferias o eventos deportivos y culturales, internet y las redes sociales, etc).

El marketing y la publicidad han entrado a formar parte de nuestra vida cotidiana. El mundo es ya un enorme anuncio, amplificado por la red, que nos va permitir hacer llegar a todos nuestros posibles clientes los productos o servicios que ofrecemos. Por tanto, el diseño de cómo difundir la idea será una pieza clave.

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Las claves para que las redes sociales ayuden a incrementar la facturación del negocio

SOCIAL MEDIAUn reciente estudio de la consultora Shareaholic se basó en la evaluación a más de 300.000 páginas webs de empresas. Su objetivo era ver qué porcentaje de visitantes de las mismas provenían de las redes sociales y cuál era el que el llegaba por otros caminos, como Google. A la conclusión a la que llegaron fue que un porcentaje de alrededor del 30% de tráfico con punto de partida en Facebook, Twitter y el resto de medios sociales era una buena media. Si se estaba por encima, las cosas se hacían muy bien en el site. Si, en cambio, la firma estaba muy lejos de ese 30% estábamos ante una señal inequívoca de que se necesitaban cambiar muchas cosas en la estrategia en redes.

 

Si usted está en este último grupo, seguro que le interesará esta serie de consejos diferentes a los habituales, que ofrecen los expertos para incrementar el volumen de visitantes sociales a nuestra web. Y si ya está por encima, pues quizá descubra algo que le ayude a mejorar todavía más. Sea como fuere, lo que está claro es que estos trucos le ayudarán a convertir al visitante social en una fuente de ingresos para su negocio.

 

– Cree tweets personalizados. La propia idiosincrasia de Twitter provoca que muchos tweets se pierdan y se olviden, ya que todos se parecen mucho entre ellos. Una forma de evitarlo es utilizando un formato definido en cada uno de sus mensajes. La mejor forma de conseguirlo es entrando en páginas que contienen símbolos que se pueden copiar y pegar en cada uno de los mensajes. Una de ellas es iEmoji,com. Pero existen muchas más. Es una forma diferente de llamar la atención.

– Haga mensajes más largos. La popularidad de redes sociales como Twitter ha llevado a muchos a creer que el resto de plataformas no son de interés. Eso es un error. Si Twitter, con sus 140 caracteres, no permite profundizar, acuda a otras como Google+ que estimula la conversación y permite comenzar la misma con un speech más largo.
– Aproveche los grupos de Facebook. En muchos casos, el alcance de Facebook no compensa el esfuerzo que requiere. Pero esto es una sensación que tienen muchos cuando trabajan con el típico perfil. Para tener éxito en una estrategia empresarial en Facebook es importante aprovechar la característica de crear grupos. De esa forma se segmentará la clientela y a cada uno de se le ofrecerá la información que quiere ver en su ordenador, o en sus dispositivos móviles.

– Inserte un botón de compra en Facebook. No sea tímido. Arriesgue y aproveche algunos mensajes para enlazar directamente a su tienda virtual y fomente así el tráfico y las posibilidades de aumentar ingresos.
Haga mercado enlazando las redes sociales. No se centre en una sola plataforma. Convierta a los fans de Facebook en seguidores de Twitter, o en contactos de Linkedin o Google+. Por eso, usted debe estar compartiendo información en todas las redes sociales, que puedan originar ingresos al negocio. Requiere tiempo, pero a la larga es beneficioso.
Alcance el corazón de sus seguidores. Si una empresa consigue atravesar la muralla del internauta y penetrar en sus emociones se habrá ganado un cliente para toda la vida. Por tanto, vuelva a arriesgar y hable de cuestiones que quizá no estén directamente entroncadas con su razón social pero que pueden interesar a la gente que mira activamente su perfil en las redes sociales.
Aproveche contenidos de sus clientes. Si tiene la suerte de encontrar un mensaje o una imagen en la que un cliente se identifica con la empresa, pida permiso y utilícelo. De esa forma contará al resto lo que su marca representa para algunas personas.
Arriesgue. Existe un refrán español que dice que el cementerio está lleno de valientes. Pues bien, eso puede estar muy bien para la vida real, pero en el mundo social, ir a lo seguro no sirve para nada. Por tanto, no se olvide de tomar algunos riesgos calculados en su apuesta por las redes sociales.

No se calle nunca. Si usted recibe una crítica de un usuario no se oculte. Salte a la pista y conteste a esa persona de la mejor forma posible. Será un forma de contar a todos que su empresa está compuesta por gente de carne y hueso, y no por robots.

Intente ser positivo. Puede que muchos contactos suyos estén enzarzados en una agria discusión sobre un tema de actualidad que les interesa. En ese caso, su empresa también debe participar pero tratando de dar el punto de vista positivo (siempre que sea posible) sobre el tema en cuestión.
Cuidado con los famosos. Para el 99% de los emprendedores que una celebrity hable en las redes sociales sobre los beneficios de los productos o servicios de su negocio es como acertar los seis números de la Lotería Primitiva. Pero no siempre es así. Por tanto, asegúrese que ese famoso concuerda y cae bien a sus clientes. Si piensa que puede ser polémico, obvie el comentario y no saque beneficio del mismo.

Cree un equipo. Parece de lógica, pero las redes sociales no pueden ser ese extra al que el emprendedor se dedica en sus escasos ratos libres. Para tener éxito en este campo hay que crear un equipo y darle unas directrices claras para atraer a los internautas y lograr que alguno compre.

POST LUNES 4 AGOSTO

Inbound Marketing o cómo convertir visitantes en clientes

POST LUNES 4 AGOSTOLa lógica en marketing está adoptando nombres cada vez más sofisticados. Es lo que sucede con el Inbound Marketing, una de las técnicas más efectivas que utilizan grandes compañías y distintos profesionales del sector, pero cuya metodología y ventajas no son conocidas todavía por muchas pequeñas y medianas empresas. Su objetivo fundamental es aumentar la cantidad de visitantes de la página web de una compañía –pero también de su blog, Facebook, Twitter, etc.- y, posteriormente, convertir el máximo número de ellos en clientes.

 

La estrategia es muy sencilla. Una vez que conocemos quiénes se han interesado por nuestra empresa -a través de los medios indicados anteriormente-, será más sencillo concentrar la oferta de productos y servicios de la compañía en ellos, aportándoles un mayor valor añadido, hablándoles más de nuestras bondades y particularidades, y segmentándolos más detalladamente por sus inquietudes, intereses y necesidades.

 

El proceso conlleva varias etapas. En primer lugar, es necesario atraer el máximo número de visitas hacia todos los soportes de los que disponga la empresa. Para ello, habrá que potenciar no solo la página web, sino también los blogs, los vídeos en youtube, las newsletter y boletines electrónicos publicados periódicamente, los e-books, las noticias en prensa, etc. Además, si hacemos que cada uno de estos canales conecte o interaccione con los demás, conseguiremos multiplicar rápidamente las visitas totales, ya que muchas de las personas interesadas pasarán de uno a otro a golpe de click.

 

El segundo paso será la conversión de todos estos clientes en bases de datos sofisticadas, algo que conseguiremos gracias a la ayuda de la tecnología. Esto nos permitirá conocer cuáles son las personas más interesadas en nuestros productos o servicios, saber por qué les gustan y qué motivos les podría llevar a adquirirlos. El siguiente trabajo consistirá en segmentar adecuadamente a estos clientes para que cualquier acción de marketing que desarrollemos con ellos consiga el máximo rendimiento con el menor esfuerzo posible.

 

Una vez que tengamos la base de datos completa y segmentada adecuadamente, podremos descubrir cuáles son los visitantes que se encuentran más cerca de realizar finalmente la compra. Y, una vez que conocemos a éstos, podremos poner en marcha diferentes acciones que irán aumentando su deseo de llevarla finalmente a cabo. ¿Cómo conseguiremos esto último? Fundamentalmente, insistiendo en los beneficios del producto cuando vuelvan a visitar la web, enviándoles un correo electrónico, remitiéndoles una newsletter o un boletín electrónico, etc.

 

La tecnología nos permitirá seguir la evolución de estos potenciales clientes e interactuar con ellos, directamente, a través de las redes sociales. Además, algunos expertos indican la conveniencia de agilizar y sistematizar el seguimiento creando reglas. Por ejemplo, uno de ellos aconseja que si una persona lleva más de cuatro semanas sin visitar una determinada página web, los responsables de marketing pueden enviarle un correo electrónico automático, dirigido sólo a ella.

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Marketing internacional y redes sociales. Encuentra la combinación perfecta

Siempre que hablamos de marketing internacional comenzamos por puntualizar un tema clave: no se puede reproducir la estrategia aplicada en España en el resto de países. Partiendo de esta premisa la situación se complica mucho más cuando abordamos el tratamiento internacional de las redes sociales.

Y es que, aunque cueste creerlo, Twitter, Facebook, Linkedin, etc a pesar de su importancia no tienen el mismo dominio ni la misma implantación en todos los países del mundo, a veces ni siquiera las mismas reglas de juego.

Por eso hay una serie de cautelas a la hora de elaborar el plan de exportación en el apartado de redes sociales.

 

La primera, descartar la presencia en redes sociales en aquellos países en los que no se tiene presencia física. Esta premisa está fuera de dudas cuando la actividad de la empresa y de sus prestaciones es física. Carece de sentido realizar un esfuerzo de marketing de cualquier tipo si luego, los clientes no tienen la capacidad de pasarse por la tienda a comprar o disfrutar de sus servicios de forma fácil y accesible. La decisión se complica algo más cuando quien debe tomarla es una empresa de comercio electrónico o que, aún prestando servicios, busca clientes en todo el mundo. Podría ser el caso de un resort de lujo, por ejemplo. En general, la recomendación de los expertos es que la presencia en redes sociales debe ser un complemento a la actividad física de la compañía y gestionarse desde el lugar en el que se van a prestar los servicios.

 

Estudiar las redes más potentes en el país que se quiere conquistar y calibrar esfuerzos es la segunda de las premisas del marketing internacional. Puede parecer una aberración no estar en Twitter. Pero si esa red social apenas tiene seguidores en China, por ejemplo, lo más sensato será descartarla y apostar por Weibo, el Twitter chino que siguen 400 millones de usuarios.

 

Generar contenido específico. Una vez seleccionadas las redes que mejor se adaptan a la estrategia de la compañía, hay que generar contenido específico. En más ocasiones de las deseables, se establece la creación de un único contenido para todos los idiomas de una red social. Se hace la traducción y se distribuye cada uno por el canal adecuado. Error. Cada país debe tener unos contenidos únicos o al menos, muy adaptados a la idiosincrasia local. Y eso sólo se consigue con una política: la gestión local.

 

Gestionar las redes de forma local. Tuitear o redactar un blog implica hacer referencias continuas a la realidad que viven los seguidores y si eso se hace desde otro país (aunque los editores, redactores, o gestores de las redes tengan el mismo idioma) se pierde sensibilidad. Para ello, es clave tener un equipo (puede ser externo) que gestione la redes en el país en el que se quiere hacer negocio. También ayuda buscar colaboradores de renombre locales. Una de las estrategias que da relevancia a un blog empresarial es invitar firmas de expertos de prestigio en el sector. Para que ésta sea efectiva los expertos deben ser conocidos en el país. Es casi imposible, y muy caro, contar con colaboradores de prestigio internacional, reconocidos en todos los países.

 

Redes sociales generalistas o específicas. Esta es otra de las grandes dudas que se plantean a la hora de abordar el marketing en redes sociales. Apostar solo por los canales o dedicar esfuerzos a las redes temáticas. La decisión depende sobre todo del presupuesto y de los recursos humanos disponibles. Si el presupuesto lo permite hay que optar por sacar todo el partido posible a las redes temáticas, verticales o específicas, según se les quiera denominar. A través de ellas es posible contactar con un perfil de público mucho más interesado en el producto de la compañía y, en general, mucho más activo que el que hay en las redes sociales generalistas. Además, en una red vertical implica conocer también la estrategia y actividad de empresas de la competencia y sobre todo, identificar a los infuencers. Es decir, identificar a aquellos perfiles de usuarios cuyas opiniones tienen especial repercusión en la red, y contactar personalmente con ellos para presentarles la compañía y sus productos o actividad. En la mayoría de los casos, esos ‘influencers’ también son activos en las redes sociales generalistas, pero en ellas es más difícil detectarlos.

 

Generar conversación. Sea vertical u horizontal y esté en el país que esté, hay un comportamiento clave para conseguir el éxito en las redes sociales: conversar e interactuar. De nada sirve lanzar y lanzar tuits o posts en un blog si no se busca la complicidad de los seguidores, ni se contesta a todas las interacciones directas. Un truco para empresas que quieren darse a conocer: Rastree las redes sociales y resuelva dudas que plantean los usurarios relacionadas con su sector. En poco tiempo será un personaje de referencia.

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¿Por qué tu pyme debe tener un plan de comunicación?

Declaraciones desafortunadas de un directivo. Un ex empleado con ganas de venganza, incluso empleados enfadados. Empresas de la competencia con malas intenciones. Los focos por los que la imagen de una empresa puede sufrir daños son innumerables y, desde luego, no están adscritos a las grandes empresas, sino que las pymes tienen los mismos riesgos.

Y es que, igual que las leyes de prevención de riesgos obligan a instalar extintores en las oficinas, debería existir una ley que obligara a tener un plan de riesgos en la comunicación, puesto que las pérdidas por un conflicto en los medios pueden ser cuantiosas. Demasiadas pymes no es que no lo tengan es que ni siquiera se plantean contratar a expertos en comunicación. Algunas que habían dado el paso de montar un gabinete de prensa, los han dejado tan esquilmados con las políticas de recortes de la crisis que es como si no los tuvieran. Otras, mucho peor, creen que cualquier sobrino, primo, colega o secretaria que pase por la puerta puede encargarse del asunto.

Una emergencia de comunicación no es un mal que sólo afecte a las grandes empresas, puede llegar en cualquier momento a cualquier empresa. Un antiguo empleado desvelando datos conflictivos, un cliente despechado que accede a los medios de comunicación, unas declaraciones improcedentes por parte de algún directivo…

Por eso conviene tener un protocolo de actuación definido para casos extremos y, lo que es más importante, tener entrenados a los directivos para:

1.- Dar la cara, ser activos. Cuando una empresa sufre un ataque contra su credibilidad, lo primero que tiene que exponer son los argumentos que lo contrarrestan. Alguien puede pensar que lo mejor es callarse y dejar que pase ‘el chaparrón’. Pero en comunicación ‘el chaparrón’ puede acabar llevándose a la empresa por delante.

2.- Comunicar con frecuencia mientras dura la crisis. Dado que las crisis surgen en el momento más inesperado cualquier plan de comunicación tienen que contar con material preparado para ser comunicado en el momento cero. Información básica con las cuentas de la compañía, o explicaciones del negocio en actividades que puedan generar algún tipo de conflicto, por ejemplo medioambiental o social. Eso es lo que hay que lanzar el primer día. Pero no se debe dar la explicación y desaparecer sino continuar con las explicaciones de forma frecuente hasta que se difumine el conflicto.

3.- Si hay que dar malas noticias, hacerlo rápido y todas de golpe. ¿Las acusaciones son todas falsas? Entonces no hay problema, se explica cuanto antes y se ofrecen los argumentos necesarios para contrarrestar la información.

En el caso de que el ataque contenga dudas razonables, o cuando se trate de explicar declaraciones conflictivas realizadas por algún directivo por ejemplo; lo mejor es no demorar la contestación. Cuanto antes se reconozca y se expliquen las razones de los fallos mucho mejor. Hay que tener en cuenta que en comunicación cuanto antes se reconozca el error antes se desactiva.

4.- No mentir. Huelga decir, que una mentira en un momento así puede amplificar el problema en cuanto sea detectada. Y no hay duda será detectada y no tardando mucho.

5.- Elegir los canales para responder, pero responder. En el mundo 2.0 las crisis se multiplican en las redes sociales. ¿Se debe responder a través de Twitter, Facebook, etc? La respuesta no puede ser genérica. Depende de la empresa, del problema, etc. Lo que está claro es que hay que elegir el canal con cautela y comunicar con profusión y con una cadencia adecuada al mismo mientras dura el conflicto.

Otra opción es dar la cara en vivo, convocando a la prensa y ofreciendo una rueda de prensa con preguntas. Esta opción es complicada porque las preguntas pueden ser rebuscadas, pero es la más efectiva cuando la empresa tiene los argumentos suficientes para defenderse y aclarar todos los malos entendidos.

6.- Seguir de cerca a los medios. Sólo así se sabe la potencia de la crisis y si el tiempo la desactiva o la amplifica. También es la mejor manera de saber qué comunicar. Por supuesto, no hay que contestar a todo lo que se pueda comentar en los medios y redes sociales, pero sí a las cuestiones más recurrentes e importantes.

7.- Actuar con contundencia. Aunque lo hayamos colocado en último lugar, la contundencia de la reacción debe ser potente, creíble. Decir que unas acusaciones son mentira con carita de cordero degollado, tendrán el efecto contrario al esperado. En la crisis, el leguaje verbal, a veces es incluso más convincente que las palabras.

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Así debe ser tu ‘carrera’ en las redes sociales

Es un hecho: las empresas, cada vez más, otorgan una mayor importancia a su presencia en las redes sociales. Según el informe ‘Social Media 2014’, elaborado por Online Business School (OBS), las mismas aumentaron su inversión en este apartado un 24% durante 2013. Pero, ¿es acertada esa inversión? ¿Saben el camino a elegir? ¿Les sirve para avanzar, o es dinero mal aprovechado?

 

Una carrera de fondo

Para diseñar una buena estrategia de ‘social media’, lo primero que hay que hacer es definir bien cuáles son las metas a las cuales se quiere llegar. Arrancar sin saber dónde está la bandera a cuadros es contraproducente. Tanto, como no saber cuál será el vehículo, o vehículos, que vamos a utilizar para llegar a ese fin. A continuación, hay que tener muy claro qué “combustible” será el apropiado, y qué nos puede hacer “pinchar”. Y tener alternativas por si lo que hemos preparado acaba “calándose”. Es decir, no hay que tener un único plan. Un plan B, o un plan C, serán de gran ayuda.

En esta particular “carrera” hay que mirar quiénes serán nuestros competidores en la web social, sus “armas”, cómo nos ven, si nos identifican con “el enemigo a batir”, o un rival de poca monta. En ocasiones, será importante saber en qué línea de salida queremos estar. Porque puede que no nos interese correr todos los “grandes premios”. ¿Y tu equipo? Las campañas, las herramientas, la productividad… depende de él. Rodéate de buenos mecánicos, que conozcan pieza a pieza tu “vehículo social”, y que lo tengan siempre a punto. Y no te olvides de los estrategas, los que definirán la forma de correr, en qué circuitos, y a qué velocidades. ¿En qué redes sociales debes estar? ¿Te interesa tener un blog propio? ¿Ofertas, promociones, descuentos, publicidad offline…? Llegarás al éxito si tu comunidad crece, si ocurren interacciones, si la gente habla en el plano online y offline, si aumenta el tráfico hacía tu web o tu blog… ¡Enhorabuena!

 

Pinchazos inoportunos

Son varias las causas que pueden hacer que todo lo que has planificado acabe no teniendo el resultado esperado. Una de ellas es la falta de estrategia. Muchas empresas se apuntan a la “carrera” simplemente porque la competencia también lo ha hecho, no porque realmente les apetezca. Otra es pensar que con “un poquito por aquí, y otro poquito por allá” (es decir, estar en Facebook y en Twitter, por ejemplo), es suficiente. No se trata solo de estar, sino de estar vivo, muy vivo. Si nos dejamos llevar por esta forma de pensar el resultado será una pérdida de competitividad y menor capacidad de crecimiento. Y todo por haber dejado en manos inexpertas la gestión de los perfiles corporativos. Que sean fácil de usar no significa que estén al alcance de todos. Siempre habrá “pilotos de primera y de segunda división”. Personal no cualificado a los mandos es sinónimo de fracaso, de dejar el “vehículo” aparcado en boxes sin cruzar la línea de meta.

Otro error es echar todas las culpas al “piloto”. Al igual que en una escudería de Fórmula 1, todos los miembros de la misma son partícipes del éxito o del fracaso. Las marcas, o las empresas, deben entender el plan de forma transversal, y pensar que afecta a todas las áreas de negocio. “Uno para todos, y todos para uno”, que dirían los Mosqueteros. Y no dormirse en los laureles. Un triunfo en un gran premio no significado que se ha ganado el mundial. El mercado cambia, las necesidades de los usuarios y consumidores también, y hay que ir realizando nuevas acciones para que sigan con nosotros. Una labor en la que saber escucharles, entender lo que nos dicen a través de las redes sociales, es vital.

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Cómo potenciar tu marca en internet

La marca es un activo fundamental para una empresa tanto en el mundo real como en el virtual. Por eso, es necesario dedicarle un cuidado especial no solo en el ámbito offline sino también cuando la utilizamos en las redes sociales. En muchas ocasiones, es a través de ellas como se produce el primer contacto con los clientes y cómo se va generando la mejor o peor reputación de una firma. Además, es como la compañía puede conseguir que la gente la conozca mejor, hable de ella y establezca enlaces desde otros sitios webs.

Por todo ello es fundamental saber cómo utilizar internet, y especialmente las redes sociales, para cuidar la marca, estableciendo una buena estrategia de Social Media Marketing que ayude al emprendedor a conocer a sus clientes, a través de una escucha activa, y realizar acciones de branding.

En primer lugar, como apuntan desde el Interactive Advertising Bureau (IAB) y el programa Actívate, el empresario tiene que decidir qué imagen de su negocio y de él mismo como emprendedor quiere proyectar. Para eso, debe antes analizar su presencia actual en internet, desarrollarla en base a la marca que ya gestiona fuera de la red y potenciar en lo digital aquellos valores que predica en lo analógico. Debe recordar que él mismo es el principal altavoz de su marca, por lo que cuánto más participe en el ámbito digital, más y mejor va a empujar la marca de su negocio.

Antes de comenzar, el emprendedor debe chequear si la marca ya está siendo utilizada por otra persona. No se deben utilizar marcas o eslóganes ajenos sin consentimiento, ni en el código fuente ni en el nombre de dominio.

A continuación, ha de registrar su marca, con el fin de evitar complicaciones posteriores. El registro puede tener carácter preventivo, aunque no se realice actividad alguna en las plataformas.

En cuarto lugar, es necesario crear una página web. Hay muchas plataformas que permiten hacerlo. Y, sobre todo, hay que tener en cuenta algo que nos facilitará la vida en el futuro inmediato: hacer un diseño que se pueda adaptar a los dispositivos móviles y tabletas.

El gran fallo de muchas marcas es que instalan su página y no la alimentan. Por eso, es necesario generar contenido para incrementar las posibilidades de éxito. Otra fórmula muy socorrida consiste en utilizar las plataformas para crear blogs y publicar documentos que nos interesen.

A continuación, hay que viralizar los contenidos, con el fin fundamental de conseguir tener presencia en las plataformas online. Existen distintos tipos de plataforma, en función del objetivo que se persigas, por lo que es conveniente elegir las que mejor se adecuan al perfil del target de cada uno.

Otra acción clave es monitorizar lo que se comenta de la empresa y de sus productos. Se pueden crear alertas con los nombres correspondientes, además de analizar los comentarios que se produzcan e, incluso, participar en la conversación. También se pueden crear otros contenidos que desplacen éstos hacia otros que nos interesan. Y, por supuesto, la empresa tendrá que definir las palabras clave por las que un usuario puede querer buscarla en internet.

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Las ventajas del marketing de contenidos

*¿Marketing de qué? Pero de qué demonios estamos hablando. Esa pregunta se la habrán hecho muchos de los que hayan leído el titular de este post. Algo normal, ya que nos enfrentamos a un área del marketing de vital importancia, y más con Internet y las redes sociales, que es poco utilizada por las pymes. Los expertos la definen como el arte de elaborar contenidos interesantes y distribuirlos de forma gratuita con la idea de atraer clientes a nuestra empresa o fidelizar a los que ya se tiene. En cristiano: estamos hablando de que una empresa se acostumbre a dar antes que pedir. Esta definición excluye de inicio la idea de promocionar nuestros productos o servicios. Eso no tiene nada que ver con este tipo de marketing, que busca, por ejemplo, lograr que los lectores de una web empresarial se conviertan en suscriptores de correo electrónico. O dicho de otra forma, dejar de hablar con fantasmas para hacerlo con personas de carne y hueso.
Para lograr ese difícil objetivo, el público debe querer mantener una relación fluida con la empresa. Algo que es mucho más sencillo ahora que existe Internet. De hecho, se podría decir que el marketing de contenidos nació como respuesta al cambio experimentado por los consumidores, que, con la red, se convirtieron en más exigentes y más reacios a aceptar la publicidad tradicional basada en mensajes comerciales. Muchas compañías entendieron este mensaje (el 90% de las corporaciones ya incluye el marketing de contenidos dentro de su estrategia promocional) y han incluido el valor añadido dentro de sus mensajes para lograr captar y enganchar al nuevo consumidor.

Buenos ejemplos de firmas que apuestan por esta corriente son Red Bull y Coca-Cola. La marca austriaca es una experta aprovechando el carácter aventurero de sus clientes para ofrecerle infinidad de contenidos relacionados con los deportes extremos, llegando incluso a patrocinar el salto de una persona desde el espacio. Lo mismo ocurre con Coca-Cola que casi todos los años se inventa un aluvión de contenidos online, (todavía se recuerda el Movimiento Coca-Cola, que consiguió superar el millón de usuarios) que permiten a la gente disfrutar de la marca sin la necesidad de pasar por caja.

También hay otros casos de firmas más pequeñas que saben utilizan las nuevas herramientas que ofrece Internet para elaborar un marketing de contenidos con sentido. En este caso tenemos a pequeñas marcas de leche que en su canal de Facebook explican el devenir diario de sus granjas y recomienda recetas de otros elaboradas con productos lácteos. O marcas de moda infantil, que utilizan su blog para dar consejos sobre cómo cuidar a los reyes de la casa. O CESCE, los patrocinadores de este blog, que día a día ofrecen contenidos para pymes, emprendedores y exportadores.

Obviamente también existen ejemplos de todo lo contrario. De empresas, en este caso grandes marcas, que no saben de qué va esto del marketing de contenidos y lo utilizan en la dirección equivocada. En esta línea tenemos alguna marca del sector textil que solo cuelga en su Facebook fotos del catálogo, marcas de trenes que solo utilizan su blog para subir noticias corporativas o marcas de comida rápida que desaprovechan su canal de YouTube, colgando solo publicidad de nuevos productos.

Todas ellas renuncian a las ventajas que ha abierto en este campo Internet. La globalización de la red y el boom de las redes sociales ha hecho muy sencillo aprovecharse de las virtudes del marketing de contenidos, aunque seamos una pyme. El tamaño no es excusa para montar un blog o para preparar un informe sectorial gratis para descargarse por PDF desde la web corporativa. Tampoco es óbice para escribir newsletters interesantes a nuestros suscriptores o preparar pequeños vídeos tutoriales que ayuden a las personas. Quizá llevar a cabo estas acciones requieran de un esfuerzo pero la recompensa supera con creces los sacrificios.

Y es que gracias al marketing de contenidos se logra diferenciarse con respecto a la competencia, también se gana credibilidad para la marca ya que podemos convertirnos en expertos para los clientes. Otras ventajas serían el auge de la imagen de marca y la obtención de un tráfico que de otra forma jamás se hubiera acercado a nuestra empresa.

Como se puede comprobar, esta corriente de marketing se ha destapado como una alternativa perfecta para alcanzar los objetivos gracias al conocimiento exhaustivo que se obtiene del cliente. Por tanto, no es algo que se deba dejar de lado.

*La imagen elegida para ilustrar el post es un guiño a CESCE, patrocinador del blog, por regalarnos cada martes un resumen de Noticias Internacionales, un claro ejemplo de marketing de contenidos. Puedes seguirlas en su canal de SlideShare, en la carpeta específica de su Pinterest o a través de Twitter.

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Los grandes errores de las pymes en redes sociales

Existe una gran diferencia entre estar en las redes sociales y sacar provecho de la presencia en las mismas. La mayoría de las empresas, principalmente las pymes, parece conformarse con tener un perfil en Twitter, Facebook o Linkedin donde poner unas cuantas informaciones sueltas. Pero, ¿realmente saca todo el provecho que podría de ese esfuerzo? ¿Está seguro de que lo que dice en esos perfiles le interesa a los internautas? ¿Alguien le lee?

Para responder a estas preguntas es necesario que las páginas de las compañías en medios sociales no cumplan cualquiera de estas señales que le mostramos a continuación y que indican, claramente, que algo se está haciendo mal en estos nuevos canales. Si su corporación coincide con alguna de ellas, mejor que pegue un volantazo a su estrategia en este campo si, de verdad, quiere obtener algo provechoso de su presencia en la red.

– Escasa actualización. El gran fallo de las empresas en las redes sociales es subir al principio bastante información para, posteriormente, olvidarse de actualizar el perfil. Eso es un gran error. Si no existe un hábito, y su sitio no cambia regularmente cada día (y lo mejor es que sea unas cuantas veces), los seguidores que tenga se cansarán de visitarle y le irán abandonando.

– No consigue aumentar su número de seguidores. Adquirir simpatizantes no es la manera perfecta de medir el éxito en medios sociales. Sin embargo, es el método más rápido que se tiene para hacerlo. Por tanto, si a pesar de sus esfuerzos no logra que ese volumen crezca, necesita cambiar la estrategia. Quizá el fallo esté en los posts, en las redes escogidas, el público al que se dirige… Búsquelo y trate de corregirlo.

– No participa, solo informa. Quizá suene a algo sabido pero a muchos se les olvida que en los medios de comunicación sociales prima la conversación. De ahí el nombre de sociales. Por tanto, el emprendedor que quiera obtener un rédito positivo de este campo no debe conformarse solo con transmitir su información, noticias o pensamiento, sino que debe contestar a los comentarios y promover el debate.

– Utiliza el perfil como un canal de ventas. No se le ocurra tratar de vender las excelencias de sus productos o servicios a través de sus perfiles en redes sociales sin añadir ningún otro contenido. Tampoco haga un marketing demasiado descarado. El contenido que el internauta busca en estos lugares está muy alejado del terreno comercial, acercándose mucho más a la información y al entretenimiento. Eso sí, si lo que usted vende responde a una pregunta que se le ha realizado a través del perfil aproveche ese momento.

– Automatiza un mismo comentario para todos sus perfiles. Los tipos de contenido que hay en Facebook son diferentes a los de Twitter y tienen poco que ver con los de Pinterest o Instagram o Linkedin o cualquier otra red social. Por tanto, si usted automatiza la edición y cuelga el mismo texto en todas las redes sociales pierde la oportunidad de conectar con los seguidores de cada una de ellas. Tampoco es muy aconsejable utilizar automatismos en general, ya que indican falta de interés.

– Redes sociales, ciudad sin ley. La buena imagen de la empresa se puede perder en un momento si no se establecen un conjunto de directrices básicas a la hora de controlar la presencia de la misma en las redes sociales. Así que redacte un documento en el que se especifique todo. Empezando por los responsables de actualizar, la frecuencia, el tipo de contenido y de imágenes, etc. Es la mejor manera de curarse en salud y esquivar los problemas.

– Obviar los mensajes ofensivos y críticos. Si alguien tiene presencia en redes sociales no es extraño que, en ocasiones, surjan comentarios negativos sobre la empresa o algún producto o servicio en concreto. Si cuando eso ocurre, usted se limita a no responder o, lo que es peor, a borrar el contenido ofensivo para sus intereses estará cayendo en el mayor error, y uno de los más habituales, de las corporaciones en los medios sociales. En estos casos, la estrategia a seguir es ofrecer una explicación sincera de lo que pudo haber ocurrido desde el punto de vista de la empresa y esperando que en el futuro no vuelva a pasar nada similar.

– Tarda en contestar. En estos canales prima la velocidad y si usted tiene una consulta a través de alguno de sus perfiles y no la contesta en unos 30 minutos empeorará los posibles beneficios. Eso es al menos lo que indican diversos estudios que analizan el comportamiento de los internautas.

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Algunos consejos para aprovechar mejor Twitter

Las redes sociales pueden constituir para una pyme una buena vía de entrada de clientes y negocio. En este caso, Twitter, es una ventana a más de 200 millones de usuarios, es decir de potenciales compradores en todo el mundo, entre ellos muchos de los actuales o futuros compradores de esa empresa. Para aprovechar al máximo todas las oportunidades que ofrece esta herramienta es necesario utilizarla con eficacia y, para ello, nada mejor que tener en cuenta algunos consejos.

1.-Elaborar un perfil adecuado. En primer lugar, hay que configurar con mucho cuidado el perfil, resumiendo claramente la biografía y eligiendo adecuadamente la fotografía que queremos subir en este apartado, ya que ambas constituirán la principal tarjeta de presentación de la compañía para todos los demás usuarios. Pero tampoco hay que olvidar ubicar de forma bien visible la dirección de la página web y, si es el caso, el blog correspondiente. Debemos tener en cuenta que muchos de los internautas ya conocerán sus productos y servicios, pero otros todavía no, y unos cuantos probablemente los descubrirán por primera vez a través de esta red social.

2.-Aprovechar todos los recursos. Es importante aprovechar todos los recursos y mecanismos que Twitter pone en nuestras manos, es decir, palabras, ilustraciones, otras fotografías, logos… pero también hay que valorar cómo usar cada uno de ellos en cada momento para no agobiar demasiado y para que el mensaje que queremos comunicar no pierda eficacia. Por ejemplo, si lo que vamos a transmitir es un asunto corporativo será conveniente utilizar el logo del negocio o de la empresa; pero si hablamos de un producto o servicio concreto será mejor colocar una fotografía, ya que aportará más información y reforzará el mensaje.

3.- Utilizar hashtags. Para que los mensajes que tuiteemos no se dispersen es conveniente utilizar hashtags. Con ellos podremos definir mejor los temas que más nos interesen, crear y aumentar el número de seguidores y potenciar la identificación de muchos usuarios con la empresa. Pero aunque mantengamos algunos de estos hashtags y los utilicemos de manera recurrente, con el paso del tiempo hemos de ir adecuándolos o sustituyéndolos por otro según vaya evolucionando también el negocio.

4.-Cuidado con los mensajes automáticos. Las redes sociales están vivas y sus usuarios buscan personas que estén conectadas al otro lado en todo momento. Por eso, los mensajes directos que remiten de forma automática información sobre la compañía no suelen ser los mejor aceptados. En ocasiones, es mejor tardar un poco en contestar que hacerlo con un mensaje automatizado.

5.-Participa activamente. Twitter no debe verse como un canal de venta directa, sino como una fórmula para aumentar la relación con los actuales y futuros clientes. Por eso, las empresas no deben limitarse a exponer sus productos y servicios, sino que tienen que interactuar con los demás usuarios e implicarse en algunas de las inquietudes y problemas que éstos plantean, tratando de dar su visión de los mismos y aportando soluciones en los casos en que sea posible.