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8 sencillas fórmulas de innovación

Más de un experto afirma que las empresas deberían dedicar un 90% de su tiempo a producir y el restante 10% a pensar. Pero ¿pensar en qué? Fundamentalmente, en innovaciones de todo tipo. Además, ahora que parece que se está produciendo cierta recuperación económica puede ser un buen momento para destinar algunos ingresos a realizar determinadas inversiones, aunque siempre teniendo en cuenta que no toda la innovación requiere dinero. A veces cambiar pequeños aspectos de la organización o, incluso, reducir costes y gastos, es la mejor manera de innovar. Veamos algunos cambios que pueden llevarse a cabo de forma sencilla.

 

Desarrollar fórmulas para conectar mejor con el cliente. Si creemos que nuestro cliente es tan fiel que nunca nos abandonará, estaremos completamente equivocados. Como si fuera un verdadero matrimonio, es conveniente alimentar continuamente la relación para que la llama perdure, desarrollando fórmulas de fidelización, como regalos y promociones.

 

Producción más eficiente.Son muchos los medios y recursos que una empresa usa para producir, pero no siempre los utiliza adecuadamente. De vez en cuando es conveniente pararse a pensar y plantear alternativas para que la producción se realice de forma más eficiente. A veces es tan sencillo como adecuar mejor el stock a los tiempos de fabricación y al ritmo de los pedidos; o llevar a cabo una inversión en una nueva máquina que mejore el funcionamiento de la cadena.

 

Rotación interna de empleados. Hay empleados que llevan 30 años haciendo el mismo trabajo y que, probablemente, hayan perdido grandes dosis de ilusión en su labor diaria e, incluso, en su rendimiento. Por eso, cambiar de vez en cuando de puesto o de tarea puede ser muy beneficioso para la empresa y para el propio trabajador. Además, estos cambios permitirán descubrir nuevos potenciales que hasta el momento habían pasado desapercibidos.

 

Productos más atractivos. Aunque un producto funcione durante cierto tiempo, puede llegar un momento en que termine cansando a los consumidores. Por eso, es conveniente efectuar cambios, de vez en cuando, aunque sean pequeños. Por ejemplo, en los envases, en los precios, en las etiquetas, en las ofertas…

 

Racionalizar la tecnología. Incorporar tecnología en una empresa a día de hoy es una cuestión imprescindible, pero no debe realizarse de cualquier manera ni a cualquier precio. No sería la primera vez que una compañía implanta un desarrollo complejo, en el que se gasta un dineral, pero que no consigue satisfacer las expectativas. Además, hay que tener en cuenta que la tecnología avanza rápidamente, por lo que no conviene pensar que lo que compremos hoy nos va a durar toda la vida.

 

Crear un equipo de I+D. La mayoría de las pequeñas empresas no puede permitirse dedicar grandes recursos a la I+D. Sin embargo, esto no es óbice para que también destinen algunos esfuerzos a este capítulo. En algunos casos, la actuación puede ser tan sencilla como crear pequeños equipos multidisciplinares que se reúnan periódicamente para intercambiar conocimientos y experiencias.

 

Acercar la gestión. Crear fórmulas y estrategias que acerquen los directivos a los empleados, para que éstos se sientan más partícipes de la gestión, así como establecer una mayor cercanía y contacto son factores claves que redundarán en una mayor productividad.

 

Aprovechar las redes sociales. Es necesario detenerse un momento y ponerse a pensar qué podemos obtener de las redes sociales y cómo debemos utilizarlas. En ellas, nos jugamos desde el prestigio de la marca hasta las decisiones de compra de gran número de clientes. No hay que dejar esta responsabilidad exclusivamente en manos del Community Manager, sino intentar que la tarea sea compartida entre todos los empleados de la empresa, por ejemplo, a través de incentivos y promociones.

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¿Quieres saber si tu idea es viable?

“¡Eureka, lo encontré!”. La frase de Arquímedes representa la culminación de horas de trabajo y de estudio bien hechos. Un dicho, el del matemático griego, que cualquier emprendedor aspira a decir alguna vez en su vida. Pero tener la idea no significa el punto y final del proyecto. Se trata de un punto y seguido en el que no faltarán trabas, baches y socavones que pueden dinamitar la llegada a buen puerto de un barco que se botó con toda la ilusión del mundo pero que puede encallar si no se agarra con mano firme el timón.

Sinónimo de oportunidad

Para saber si la idea es viable es fundamental la personalidad del emprendedor. Sin un conocimiento del área de negocio, sin habilidades, sin entusiasmo y sin capacidad para asumir el riesgo, el futuro negocio acabará yéndose a pique. Entre otras razones porque tener una buena idea no garantiza  la oportunidad. Es muy probable que cuando tú estés pensando en una idea, es posible que otras cien personas en el mundo estén haciendo lo mismo. Por tanto, hay que anticiparse a los demás y no esperar a que ellos nos encuentren a nosotros.

Por eso, tan importante es detectar lo que la gente quiere o necesita como aquello que no quiere ni necesita. Si los consumidores no tienen la necesidad, o no están dispuestos a pagar por tu producto o servicio, difícilmente podrás tener éxito. Aunque siempre hay oportunidades para quien aporta algo diferencial. Por eso, es muy importante tener bien definida nuestra ventaja competitiva y saber quién va a ser nuestro público objetivo. No escuchar al mercado es sinónimo de defunción.

También hay que hilar muy fino y crear las estructuras oportunas y adecuadas, sin desarrollar mastodontes cuyos costes acaben engullendo el proyecto. ¡Ojo! No confundir con quitar piezas básicas que acaben desinflándolo.

 

Receta mágica

Pensar que hay una receta mágica que garantizará el éxito de nuestra idea es un grave error. Un emprendedor debe ser optimista pero también debe hacer un business plan con rigor, con sus pros y sus contras, analizando el mercado, los clientes, los competidores… para ver que la idea es factible.

Por eso es clave un buen estudio de mercado, que te permita conocer al consumidor y diseñar un acertado Plan de Marketing.

Nadie sabe de todo, por es bueno que conozcas tus capacidades y dividas responsabilidades. Y sé transparente con ellos, tanto en las duras como en las maduras. Como una  idea no es para siempre, es importante prever si nuestro proyecto es susceptible de sufrir un proceso de innovación.

Tampoco te conviene olvidar que no existe un buen proyecto que funcione sin la aportación de los recursos necesarios. Gran cantidad de iniciativas emprendedoras fracasan por no haber calculado con rigor el capital necesario para la puesta en marcha del negocio y  las previsiones financieras a medio y largo plazo. Porque desde que se vende, hasta que se cobra, pasa un tiempo. Años atrás, el sector financiero apoyaba este ciclo. Ahora, no tanto. Y cuando un proyecto está naciendo, este problema es más acusado.

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Aprende a ahorrar costes en tu pyme para seguir creciendo

El 90% de las empresas de este país han sufrido, en alguno o en varios momentos durante los últimos tiempos, una caída de las ventas y un aumento de los costes. Y, consecuentemente, se han visto obligadas a buscar fórmulas para ahorrar costes y ser más eficientes en los procesos, sobre todo para evitar tirar por el camino de en medio y deshacerse de buena parte de su plantilla. En estas situaciones, lo primero que hay que hacer es analizar las cosas que se realizaban mal y en las que se derrochaba dinero, para reconducir la situación.

En este sentido, la Federación Nacional de Asociaciones de Consultoría, Servicios, Oficinas y Despachos (FENAC) ha celebrado recientemente una jornada para asesorar a las pymes en el ahorro de costes gracias a las tecnologías de la información.

Es fundamental para la economía española ayudar a las pymes ya que crean y mantienen casi el 70% del empleo. Precisamente, para asesorar a las pymes en el ahorro de costes FENAC ha celebrado esta jornada, en colaboración con Expert One.

La principal conclusión ha sido que la mejor manera de reducir los costes en la empresa es mediante la detección, prevención y eliminación sistemática del uso excesivo de recursos. A su vez, la flexibilidad permite a la empresa buscar nuevos nichos de mercado u optimizar los recursos para producir lo mismo gastando menos. Una opción a la que recurren muchas pymes que piensan que el negocio nacional está agotado es sacar toda la producción fuera, pero no siempre es la mejor opción, según aseguran los expertos. Antes hay que pensar si se puede invertir aquí en maquinaria y procesos que ayuden a que la producción local sea más eficiente.

Deslocalizar la producción es una medida que no resulta tan rentable cuando no eres un gigante. Significa, además, reducir el nivel de calidad en muchas industrias, condenarse a competir en precio, y ser uno más, en lugar de apostar por ofrecer algo diferente al mercado y empeñarse en estar entre los mejores.

Durante la jornada, Antonio Villaespesa, SAP Business One Channel Manager Iberia, presentó soluciones concretas que aportan un ahorro real y tangible de costes a las pequeñas y medianas empresas consultoras y de servicios, como la herramienta Business One, un único sistema que automatiza los procesos de gestión, ayuda a vender más y a ahorrar costes. Y José Alberto Rodríguez García, Product Manager Maringo en Expert One, mostró el uso de una herramienta que trata de unificar y simplificar los distintos procesos de gestión para reducir costes y ahorrar tiempo.