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¿Por qué no crear un ‘Black Friday’ propio?

franquicias_en_espana_restauracionEl recientemente celebrado ‘Black Friday’ fue todo un éxito para muchos comercios y negocios, que duplicaron y triplicaron ventas en España y en todo el mundo. Pero, ¿por qué esperar al próximo año para volver a dar otra alegría a los ingresos?  Sin duda, el día elegido para el ‘Black Friday’ –el siguiente al Día de Acción de Gracias, que se celebra el último jueves de cada noviembre-, será ya una fecha emblemática en la que casi todos los establecimientos harán descuentos, pero no tiene porqué ser la única.

 

Cada comercio puede crear su propio ‘Black Friday’, dedicando un día determinado a realizar ofertas y promociones bajo el nombre que considere más adecuado y atractivo para el público. Solo hace falta tener en cuenta algunos detalles:

 

¿Qué día elegir? Existen muchos días del año que pueden ser indicados para que un comercio cree su propia jornada particular de descuento. Por ejemplo, puede elegir una fecha destacada o significativa que tenga relación con el sector al que se dedica o con los productos que vende, una conmemoración festiva o cultural determinada, el día del patrón del pueblo o la ciudad en el que se encuentra… o, simplemente, un día al azar.

 

¿Cómo anunciarlo? Buena parte de las compras que realiza cualquier consumidor tiene un componente emocional importante. Si el cliente conoce y asume con suficiente antelación que un determinado comercio va a celebrar un día de rebajas propio será más proclive a acercarse a comprar al mismo durante esa jornada. Pero para que esto ocurra, el establecimiento deberá utilizar todos los medios a su alcance. Por ejemplo, si habitualmente contrata publicidad en radio, durante las semanas previas ha de enfocar el mensaje del anuncio hacia su particular día de promoción; si reparte flyers en la calle, éstos deberán informar de la promoción; y lo mismo si inserta publicidad en la revista del barrio. Ni que decir tiene el uso profesionalizado de las redes sociales.

 

¿Cómo llamar la atención? Una vez que ha llegado el día elegido para la promoción y que vemos entrar por la puerta más gente de lo habitual, es el momento de llamar la atención al máximo para que nadie se vaya de vacío. La gran pregunta que se plantea es cómo anunciar en el escaparate y en las etiquetas los descuentos que se están realizando: ¿en forma de dinero contante y sonante o en porcentaje, es decir en tanto por ciento? Algunos expertos apuntan que, como norma habitual, es mejor destacar un tanto por ciento en caso de que la cifra absoluta (en dinero) que realmente se está reduciendo no sea muy grande.

 

Aproveche para vender productos complementarios. Como decíamos antes, muchas compras tienen un fuerte componente emocional, por lo que el cliente que adquiere un producto será más proclive a comprar también otros artículos complementarios que encuentre en el mismo lugar. Por lo tanto, el día de promoción será el mejor momento para vaciar de stock el almacén y colocar el mayor número de complementos posible junto a las mejores ofertas.

 

No haga trampas. El día de promoción propia puede convertirse en una fecha muy rentable para cualquier comercio. Eso sí, tenga siempre en cuenta que no debe hacer trampas. Es decir, no suba los precios durante las semanas previas para bajarlos después. El cliente terminaría descubriendo su engaño y no solo dejaría de entrar en su tienda el día señalado, sino que probablemente tampoco lo haría ya en ningún otro momento.

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8 sencillas fórmulas de innovación

Más de un experto afirma que las empresas deberían dedicar un 90% de su tiempo a producir y el restante 10% a pensar. Pero ¿pensar en qué? Fundamentalmente, en innovaciones de todo tipo. Además, ahora que parece que se está produciendo cierta recuperación económica puede ser un buen momento para destinar algunos ingresos a realizar determinadas inversiones, aunque siempre teniendo en cuenta que no toda la innovación requiere dinero. A veces cambiar pequeños aspectos de la organización o, incluso, reducir costes y gastos, es la mejor manera de innovar. Veamos algunos cambios que pueden llevarse a cabo de forma sencilla.

 

Desarrollar fórmulas para conectar mejor con el cliente. Si creemos que nuestro cliente es tan fiel que nunca nos abandonará, estaremos completamente equivocados. Como si fuera un verdadero matrimonio, es conveniente alimentar continuamente la relación para que la llama perdure, desarrollando fórmulas de fidelización, como regalos y promociones.

 

Producción más eficiente.Son muchos los medios y recursos que una empresa usa para producir, pero no siempre los utiliza adecuadamente. De vez en cuando es conveniente pararse a pensar y plantear alternativas para que la producción se realice de forma más eficiente. A veces es tan sencillo como adecuar mejor el stock a los tiempos de fabricación y al ritmo de los pedidos; o llevar a cabo una inversión en una nueva máquina que mejore el funcionamiento de la cadena.

 

Rotación interna de empleados. Hay empleados que llevan 30 años haciendo el mismo trabajo y que, probablemente, hayan perdido grandes dosis de ilusión en su labor diaria e, incluso, en su rendimiento. Por eso, cambiar de vez en cuando de puesto o de tarea puede ser muy beneficioso para la empresa y para el propio trabajador. Además, estos cambios permitirán descubrir nuevos potenciales que hasta el momento habían pasado desapercibidos.

 

Productos más atractivos. Aunque un producto funcione durante cierto tiempo, puede llegar un momento en que termine cansando a los consumidores. Por eso, es conveniente efectuar cambios, de vez en cuando, aunque sean pequeños. Por ejemplo, en los envases, en los precios, en las etiquetas, en las ofertas…

 

Racionalizar la tecnología. Incorporar tecnología en una empresa a día de hoy es una cuestión imprescindible, pero no debe realizarse de cualquier manera ni a cualquier precio. No sería la primera vez que una compañía implanta un desarrollo complejo, en el que se gasta un dineral, pero que no consigue satisfacer las expectativas. Además, hay que tener en cuenta que la tecnología avanza rápidamente, por lo que no conviene pensar que lo que compremos hoy nos va a durar toda la vida.

 

Crear un equipo de I+D. La mayoría de las pequeñas empresas no puede permitirse dedicar grandes recursos a la I+D. Sin embargo, esto no es óbice para que también destinen algunos esfuerzos a este capítulo. En algunos casos, la actuación puede ser tan sencilla como crear pequeños equipos multidisciplinares que se reúnan periódicamente para intercambiar conocimientos y experiencias.

 

Acercar la gestión. Crear fórmulas y estrategias que acerquen los directivos a los empleados, para que éstos se sientan más partícipes de la gestión, así como establecer una mayor cercanía y contacto son factores claves que redundarán en una mayor productividad.

 

Aprovechar las redes sociales. Es necesario detenerse un momento y ponerse a pensar qué podemos obtener de las redes sociales y cómo debemos utilizarlas. En ellas, nos jugamos desde el prestigio de la marca hasta las decisiones de compra de gran número de clientes. No hay que dejar esta responsabilidad exclusivamente en manos del Community Manager, sino intentar que la tarea sea compartida entre todos los empleados de la empresa, por ejemplo, a través de incentivos y promociones.

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Qué menos que un correo electrónico por Navidad

Los correos electrónicos se han constituido en un vehículo muy provechoso para alcanzar a clientes nuevos y retener a antiguos durante las vacaciones. Ahora que llega la temporada navideña, las empresas suelen aprovechar para inundar a sus contactos con todo tipo de mensajes en los que les pone al día en cuanto a las promociones y al lanzamiento de nuevos productos. ¿Objetivo? Atrapar a potenciales y volver a capturar a esos clientes que aun siéndolo hace tiempo que no nos compran.
Este tipo de acciones suelen comenzar antes cada año y si se ejecutan con eficacia suponen unos beneficios que son fundamentales para el resto del año. De hecho, las tasas de clics y de contestaciones en este periodo aumentan un 20% con respecto al resto del año. En cambio, si no se lleva a cabo de una forma correcta, se habrá perdido una oportunidad preciosa de cuadrar los números. Muchas veces los errores llegan porque no se ha podido alcanzar la bandeja de entrada del cliente y nuestro esfuerzo se ha quedado enterrado en la carpeta de spam. Para evitar que eso ocurra y tratar de triunfar con nuestra estrategia de marketing para la Navidad les proponemos seis claves fundamentales.

 

– Segmente su lista de contactos.
La segmentación es fundamental para el éxito de cualquier acción de marketing. La Navidad no es una excepción. Para hacerlo de la mejor manera posible, es necesario dividir a sus contactos por edades para ofrecer a cada grupo la promoción que más se acerque a sus gustos. Además, no se moleste en mandar un correo a aquellas personas de las que no ha sabido nada durante más de un año. Lo mejor es que se olvide de ellas.

– Satisfaga a los mejores clientes.
Toda empresa debe saber qué personas responden mejor a sus acciones de marketing. Una vez identificadas, trate de ofrecer promociones personalizadas para lograr que esos consumidores sigan identificados con su firma y con su enseña. No haga lo que muchas otras compañías, que gastan innumerables recursos para atraer a nuevos clientes y se olvidan de su activo más importante: los que ya le son fieles.

– Evite acabar en la bandeja de spam.
En estos tiempos prenavideños, las carpetas de entrada de los internautas se convierten en un pozo sin fondo de correos promocionales de las empresas, que buscan lo mismo que usted. Es tal el aluvión, que buena parte de los mismos acaban en la bandeja de correo no deseado. Para evitar que eso le ocurra a su acción de marketing online, no esconda algo tan básico como es la posibilidad de darse de baja de sus envíos. Para un consumidor no hay nada más frustrante que perder el tiempo tratando de localizar la puerta de salida. Así que no sea tímido ponga un botón bien grande que identifique claramente esa posibilidad. Y es que es mejor tener una baja de correo que una denuncia por spam.

– Haga pruebas de ensayo y error.
Observe el compromiso de sus clientes a través del correo electrónico. La mejor forma de hacerlo es aumentar la frecuencia de los envíos durante los periodos vacaciones y analizar si la tasa de cancelación aumenta, mientras que sus porcentajes de clics y respuesta disminuyen. Si eso ocurre está claro que esa campaña no funciona. Para acertar en el futuro, es bueno crear dos o tres acciones de marketing diferentes y enviarlas a grupos segmentados. Cuando reciba los nuevos datos será el momento de elegir la que mejor funciona.

– Sea consistente.
Estas épocas son ideales para tirar de creatividad y crear contenidos diferentes a los que se ofrecen durante el resto del año. Eso está muy bien pero no se olvide de que estamos ante un juego peligroso. Ser demasiado original puede tener la consecuencia de que el consumidor no identifique la campaña con su marca. Eso es lo peor que le puede pasar. Así que sea creativo pero siempre bajo sus habituales estándares de imagen.

– Conozca al destinatario de sus emails.
Ante la urgencia de lograr aumentar los números, se suelen cometer errores tan básicos como los de aprovechar bases de datos externas para tratar de hacer llegar sus campañas a un número mayor de personas. Este tipo de políticas de marketing no van a ningún lado. Es mejor reducir y tratar de atrapar la atención de los contactos a los que les puedan interesar sus nuevas promociones que abrir el abanico sin ningún sentido ni estrategia. Otro error muy habitual de los emprendedores es unificar sus diferentes listas de contactos. Es decir, imagine que usted tiene dos tiendas online. En una vende zapatos, y en la otra artículos deportivos. Aunque ambas marcas sean de su propiedad, no debe cruzar las campañas de marketing si no quiere tener problemas. Un fallo en esta época del año puede tener consecuencias para su imagen que tardarían mucho tiempo en cicatrizar.

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Test para saber si eres un buen ahorrador en tu empresa

Telecomunicaciones, energía, viajes, material de oficina, informática… Donde hay una compra, puede haber un ahorro. Y hay que tener muy claro que recortar los gastos no significa reducir el consumo, sino controlarlo. A continuación te proponemos un cuestionario para que averigües si podrías ser un buen ahorrador en tu empresa.

1. ¿Cuestionas la necesidad de cada una de tus compras aunque sean “menores”?

a. Si son menores no pierdo el tiempo con ellas.

b. Ocasionalmente.

c. Siempre

2. ¿Revisas la evolución de tus gastos?

a. Cuando hay problemas

b. Una vez al año.

c. Una vez al mes.

3. A la pregunta de ¿por qué compras este producto a este proveedor?, tu respuesta suele ser:

a. Más vale lo malo conocido…

b. Llevo tiempo haciéndolo y no tengo queja.

c. Es el que me da el mejor servicio al mejor precio.

4. ¿Qué tipo de combustible utilizas en tus instalaciones?

a. Electricidad.

b. Gasóleo.

c. Gas.

5. ¿Cuentas con tus colaboradores y empleados para decidir qué consumir, cómo y con quién?

a. No se me había ocurrido.

b. Para gastos importantes.

c. Siempre.

6. ¿Qué sistemas de iluminación utilizas en tu negocio?

a. Lámparas convencionales.

b. Fluorescentes convencionales.

c. Sistema de bajo consumo o electrónicos.

7. ¿Cuántas ofertas acostumbras a estudiar para decidir tu compra?

a. Hasta tres.

b. Tres o cuatro.

c. Cinco o incluso más.

8. Para un mismo producto o servicio, ¿con cuántos proveedores estás trabajando?

a. Con más de tres.

b. Con tres.

c. Con menos de tres.

9. ¿Crees que la calidad y el servicio tienen un precio?

a. No.

b. Sí, es lo más importante.

c. Sí, pero quiero saber qué precio.

10. Si el gerente de tu empresa se preocupa por los gastos menores quiere decir que:

a. Es un tacaño.

b. Le sobra tiempo.

c. Es un buen gestor.

SOLUCIÓN

Mayoría de a). Si tienes una empresa y quieres que te dure, de verdad, acude a un recortacostes.

Mayoría de b). No eres un mal gestor pero podrías sacar al negocio mayores beneficios corrigiendo algunos errores que cometes, quizá llevado por la inercia, o por malos hábitos adquiridos.

Mayoría de c). O eres un recortacostes o tienes una empresa rentable.

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4 grandes errores en el marketing de las pymes

Las pymes no tienen siempre los recursos suficientes para invertir en marketing, pero en ocasiones no es tanto el dinero lo que falla como el sentido común. Sea un elemento u otro, a continuación les contamos algunos de los grandes errores referidos a este ámbito de actuación en los que todavía siguen cayendo muchas compañías.

No saber lo que el cliente espera de una empresa. En muchas ocasiones una compañía no proporciona al consumidor lo que éste necesita, simplemente porque no sabe que le hace falta un producto o un servicio determinado por el que está dispuesto a pagar. El hecho se podría haber evitado con un adecuado estudio de mercado, algo que quizás haya realizado pero probablemente de forma limitada y con insuficientes recursos. Esto, probablemente, habrá derivado en un escaso conocimiento de los perfiles y características de los clientes, así como de sus necesidades.

-No priorizar. Todo en la vida es urgente, pero pocas cosas son importantes. Priorizar es una cuestión fundamental en todos los terrenos, pero sobre todo en el de la empresa, y más todavía en una pequeña y mediana, en la que las tareas se acumulan habitualmente en muy pocas personas. Una de las fórmulas más eficaces de priorizar es segmentar los clientes, tanto por su dedicación profesional como por sus características personales y financieras.

Lo primero nos permitirá especializarnos si es preciso en diferentes áreas para poder satisfacer mejor sus demandas. Y lo segundo hará que sepamos en todo momento quiénes son los más rentables, los más fieles a nuestra marca o negocio, y los que nos dan mucho trabajo pero pocos ingresos. Esta es la mejor manera de conocer con quién nos estamos jugando los cuartos en cada situación y de actuar consecuentemente.

Equivocarse de competidor. Si pensamos en un competidor de Movistar nos viene a la mente rápidamente Vodafone. Pero se habrían equivocado en su momento ambas operadoras si solamente se hubieran mirado de reojo entre ellas, mientras otros competidores más pequeños como Orange u Yoigo iban creciendo y quitándoles clientes.

En todos los sectores económicos aparecen de vez en cuando nuevos actores o negocios que intentan abrirse hueco en el mercado restando poder a la competencia, pero no siempre son tan visibles, por lo que no son considerados en un primer momento como peligrosos competidores. Así, en ocasiones, son descartados como posible competencia porque son muy pequeños, no venden exactamente lo mismo o no ofrecen idéntico servicio al que ya existe, pero la realidad es que sus ofertas se terminan convirtiendo en alternativas muy interesantes y atractivas para el ciudadano.

-Falta de ideas. Cuando las ideas faltan, la empresa no avanza. Aunque uno lleve toda la vida vendiendo lo mismo y obtenga beneficios con ello, no está garantizado que seguirá así en el futuro, y menos en estos tiempos. Por eso, introducir nuevos productos y servicios es fundamental para seguir vivo. Para saber si se está cayendo o no en este error solo hay que recordar las innovaciones que ha lanzado la compañía en el último año. Si las podemos contar con los dedos de una mano, y nos sobran varios, tendremos que comenzar a preocuparnos. ¿Cómo solucionarlo? Quizás sea el momento de que el equipo directivo y el de marketing intensifiquen la búsqueda de novedades interesantes. Además, podrían pedir la participación de todos los trabajadores creando un concurso de ideas y premiando a las mejores, algo que con toda seguridad fomentará la participación en la empresa de los empleados.

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10 consejos para vender tu nuevo producto o servicio

Tener el mejor producto o servicio del mundo no basta, también hay que saber venderlo. Hemos reunido los consejos de diversos expertos sobre cómo hacerlo.

Darlo a conocer. Lo primero que hay que hacer es promocionar eficazmente el nuevo producto o servicio, ya que sólo no se venderá. Para ello, es necesario ser convincente, utilizar argumentos elaborados y mostrarse transparente en todo momento.

Aceptar los fracasos y no desanimarse. Antes de triunfar suelen venir algunos fracasos. Por eso, a pesar de las dificultades es importante no desanimarse y continuar intentando abrirse hueco en el mercado. Si es necesario, habrá que tocar algunas puertas para buscar ayuda y colaboración, y mantenerse fuerte para no sucumbir.

No ser arrogante. No hay que perder nunca la confianza en sí mismo y en el producto o servicio que intentamos vender. Pero tampoco hay que mostrarse arrogante con los clientes, algo que los alejaría irremediablemente.

Acertar con los clientes. Nuestra oferta se debe dirigir a las personas a las que realmente les pueda interesar. Los estudios de mercado y la segmentación de audiencias pueden ser de gran ayuda.

Conocer el sector. Hay personas que se lanzan a vender productos de un sector que no conocen, lo que suele llevar al fracaso más absoluto. Para evitarlo, se deberá estudiar previamente la industria en la que nos queramos introducir. Esto dará mayor seguridad y ayudará a las ventas.

Diferenciar nuestro producto. Vender o lanzar un nuevo producto al mercado es complicado, debido a la gran cantidad de competidores y la variedad de ofertas existentes. Por eso, nuestro producto deberá contar con alguna característica que le haga realmente diferente a los demás de la competencia.

La red de ventas. Si ya se cuenta con un canal de distribución establecido, se puede aprovechar para ofrecer el nuevo producto a los clientes o negocios intermediarios que forman parte de dicho canal. También se pueden buscar vendedores que cuenten con una cartera de clientes de productos similares o complementarios a los que queremos comercializar. Otra fórmula es contratar vendedores que salgan a ofrecer nuestros productos a los consumidores o a otros negocios intermediarios. Y, por supuesto,  hay que colocar nuestra oferta en internet, tanto en nuestra página como en otras donde se pueda promocionar.

No hacer spam. Cualquier ayuda es poca. Habrá que estudiar la mejor fórmula para utilizar las nuevas herramientas tecnológicas y las redes sociales para promocionar los productos, aunque también habrá que tener cuidado para no atosigar demasiado. La pesadez o la sobreabundancia de información no son buenas.

Ser honestos. No hay que mentir ni ocultar información al cliente. No se trata de engañar sino de incidir en las ventajas de un producto o servicio y destacar aquello que lo hace diferente. Con esto será suficiente para llamar la atención del público.

 

Mejorar el producto. Si después de todos los intentos no logramos arrancar las ventas, será el momento de la reflexión. Debemos estudiar de nuevo sus características y la actitud del público ante ellas. Y, a continuación, simplemente mejorarlo.