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Estrategias para crear nuevos negocios disruptivos

En ocasiones es interesante despejar la vista de lo cercano y elevar la mirada hacia lo que ocurre en el mundo. Si lo hace comprobará que vivimos en una sociedad hiperconectada en la que la tecnología es la piedra filosofal capaz de separar los negocios que terminan en fracaso de los negocios más rentables.

 

En todos los sectores se nota su presencia. Por ejemplo, en la banca. Ahora se puede usar el teléfono móvil para hacer casi todas las operaciones bancarias. Desde la apertura de una cuenta, a realizar transferencias, o pagar tributos. Puede incluso tener un asesor financiero a un clic de distancia que por un precio mucho menor le puede indicar qué puede hacer con sus ahorros para que sean más rentables.

 

Los emprendedores deben ser conscientes de esta situación y desarrollar negocios innovadores que sean capaces de aprovechar las oportunidades que la economía digital presenta. Para ello no se debe perder el ritmo de los continuos cambios a los que la tecnología aboca a todos los negocios. Si no se mantiene esa velocidad de crucero se corre el riesgo de quedarse atrás en un tiempo récord. Y si no se lo cree piense ahora en algún banco que, a pesar de mantener costosas estructuras de sucursales, no ofrezca la posibilidad de hacer en remoto casi todo lo que sus comerciales ofrecen.

 

No queda más remedio y cuanto antes se dé el paso, antes se podrán desarrollar ideas disruptivas, capaces de triunfar en tan cambiante entorno. Pero, ojo, los nuevos negocios o los negocios innovadores no son los únicos capaces de romper el mercado. Una empresa con historia también puede subirse al carro de la disrupción. Pero para ello debe guiarse por estos sencillos pasos que prepararán su negocio para triunfar en la era digital.

 

Aprovechar la diversidad
Un grupo homogéneo de personas será capaz de desarrollar un número limitado de ideas. ¿Motivo? Todos ellos conviven en un mismo entorno, provienen de lugares similares y comparten una cultura y una religión determinada. Muchas startups actuales se dotan de equipos formados por personas que provienen de diversos países, etnias, géneros, edades y áreas industriales diferentes. Este sistema abre más el abanico de las nuevas ideas, ya que cada una de estas personas piensa de forma diferente y pondrá sus intereses encima de la mesa de trabajo.

 

Una empresa debe aprovecharse de esta situación para generar productos o servicios rompedores que sean capaces de abrirse camino en mercados, por lo general, bastante saturados.

 

No tener miedo a lo desconocido
Resulta obvio que si el fundador de Tesla, Elon Musk, o el de Virgin, Richard Branson, hubieran tenido miedo a navegar en aguas desconocidas, hoy en día no existirían sus dos imperios empresariales. Un emprendedor debe dejar de lado sus temores y tomar los riesgos que muy pocos se atreven a tomar. Los pioneros desconocen los problemas que su idea puede plantear, porque sencillamente no existen casos precedentes. Pero es la única forma de crear algo disruptivo.

 

En definitiva, no se debe tener miedo al riesgo. Pero eso no es óbice para que se descuiden las más elementales normas de una empresa. Se debe arriesgar pero siempre con criterio y sin que una idea revolucionario comprometa la situación financiera de un negocio, hasta hacerla insostenible. Capacitar a su gente para que sea capaz de vencer sus miedos también favorece la aparición de nuevos y revolucionarios conceptos. Por tanto, se debe asumir una cultura empresarial en la que se premie a los valientes y en la no se castigue el fracaso, sino que de él se obtengan lecciones. Además de, por supuesto, cubrir todos aquellos riesgos que sí se pueden cubrir con un seguro.

 

Vigilar la utilización de los recursos
Muchas veces se piensa que dedicando ingentes cantidades de dinero es más fácil innovar. Eso quizá puede servir para una gran empresa. Pero en el caso de los negocios más rentables de reciente creación es más importante el uso que se hace de esos recursos que la empresa pone a disposición. Con esta idea, el emprendedor debe vigilar por la buena utilización de los recursos. También debe considerar que una escasez de los mismos incentiva el ingenio, lo que al final puede acudir en beneficio del surgimiento de nuevas y disruptivas ideas.

 

Adelantarse a la regulación
Resulta obvio que en la mayoría de los casos, la regulación va por detrás de los nuevos negocios. Ejemplos en este sentido tenemos muchos. Pero los conflictos originados por Uber o Airbnb en los sectores donde se mueven sus actividades constituyen una buena muestra de ello. Un nuevo negocio que se precie de ser innovador debe considerar que sus soluciones y servicios pueden generar conflictos legales. Para evitar los problemas, debe estar preparado. Será la mejor manera de evitar los inconvenientes que la burocracia legal y administrativa generan en las empresas.

 

Siempre mirar hacia el futuro
Robots, internet de las cosas, mundos virtuales… Las oportunidades para la innovación tecnológica son realmente infinitas y las nuevas empresas deben siempre mirar hacia un futuro a medio plazo. Será la única manera de generar ideas y soluciones audaces, capaces de adelantarse en el tiempo y convertir el negocio en uno de los más disruptivos y rentables del sector.

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La nube, el futuro de los nuevos negocios

Todos recordamos el auge de las puntocom de la década de los 90. Fue una época espectacular para un sinfín de nuevos negocios que, como sabemos, no acabó bien para la mayoría de empresas que protagonizaron aquellos años de crecimiento desmedido. Haciendo un breve análisis de aquel momento, la verdad es que muy pocos sabían qué era lo que estaba ocurriendo. Se tenía la certeza de que las empresas basadas en Internet serían fundamentales en el futuro, pero, como todo lo que empieza, casi nadie fue lo suficientemente visionario para discernir el pleno alcance de ese boom, y cómo había que sobrevivir al lógico pinchazo de la burbuja.

 

Todavía hoy se siguen sin conocer las causas reales que condujeron a que muchas de aquellas empresas acumularan capital en un momento, para poco después observar como ese maná de dinero que provenía fundamentalmente de los hedge funds voló sin regreso. Obviamente, el hecho de que la mayoría de esas firmas carecieran de un plan de negocio definido en el que se mostrara con claridad una hoja de ruta adecuada de cara a obtener beneficios en el futuro, constituía una causa de peso. Pero la lecciones más importantes que se deben extraer de aquellos maravillosos y locos años es que aunque las empresas no perduraron, sí lo hizo la tecnología, que ha evolucionado hasta conducirnos a una época, la actual, en la que nada existe si no tiene una pata en el mundo digital.

 

Al igual que aquellos pioneros de Internet, hoy nos encontramos en una situación similar a la de entonces, lo que pasa es que en vez puntocom se llama puntocloud. Como pasó durante la última década del siglo XX, todo empresario o emprendedor que se precie de serlo es perfecto conocedor de que la nube o el cloud computing dominará el futuro de los negocios. Pero no será solo fundamental para los negocios por Internet o para los negocios innovadores, sino para todos los negocios. Aunque se desconoce su alcance real, todas las empresas están migrando a la nube que, en pocos años, llegará a revolucionar hasta los modelos de trabajo y de negocio de forma mucho más veloz a lo que lo hizo Internet. Obviamente toda startup que recién comience no puede obviar una realidad a la que no se sabe cómo enfrentarse.

 

Ventajas de la economía en la nube

Indudablemente el auge cloud elimina barreras de entrada para los empresarios y genera un buen número de oportunidades que conviene aprovechar. Entre otras cosas, redefine lo que es una compañía y permite que éstas partan con un enfoque mucho más global. Las relaciones comerciales y personales también sufrirán cambios, y qué decir del trabajo. Resulta evidente que algunos puestos desaparecerán y otros nuevos ocuparán su lugar.

 

El cloud formará parte del corazón de unas pymes que mirarán más allá del ámbito local o, incluso, nacional. Pero lo harán desde el mismo comienzo. Como ocurrió con las puntocom, seguirá habiendo paralelismos, ya que muchos de estos nuevos negocios centrados en la nube desaparecerán porque no fueron capaces de comprender el alcance del entorno en el que se movían. Y al igual que sucedió en el pasado, quedarán un puñado de visionarios que dirigirán el mundo desde firmas con menos de 15 años de existencia.

Uno de los cambios más notables, que ya se está empezando a producir, es la procedencia de los socios. El mundo digital elimina fronteras por lo que empieza a ser habitual que algunas startups tengan dueños de diversos rincones del planeta que, quizá, jamás han mantenido una conversación personal con la persona a la que ofrecen su apoyo financiero.

Incomprensión
Al igual que pasó con la economía digital, y todavía ocurre, la empresa tradicional considerará al cloud computing como un enemigo. No hace falta echar la vista muchos años atrás para encontrar cómo la industria de la música hizo lo imposible por impedir el auge de Internet. Pues bien, después de la dura batalla y de los cientos de víctimas, la derrota del pasado es clara y ahora buena parte de la sociedad escucha en forma digital. Igual pasará con la nube en los sectores que puedan estar más afectados por su auge, como por ejemplo, la consultoría o la auditoría. Habrá protestas y denuncias para finalmente plegarse a un futuro irremediable.
El camino a seguir
El emprendedor actual no debe ser nostálgico del pasado. Para tener éxito hoy en día es obligatorio mirar hacia delante. En los próximos años el puntocloud ofrecerá oportunidades inigualables que se deben aprovechar. Pero eso conllevará a reconocer la verdad de que esta nueva plataforma empresarial es un camino alternativo pero eficaz para que los emprendedores creen sus propias empresas de forma más rápida y efectiva.

 

Eso sí, para ello hay que olvidarse de que el mundo, al menos el más desarrollado, se mueve dentro de una economía donde la manufactura es la clave. La realidad es que la tecnología y el cloud es parte fundamental de la misma. Y que empuja al mundo de forma inexorable a una economía integrada que la política puede retrasar, pero nunca detener.

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Eurostars 2 y el protagonismo de los pequeños negocios innovadores de nuestro país

Eurostars es un programa de innovación europeo, una iniciativa basada en el artículo 185 del Tratado de Lisboa (referente a la participación de la CE en programas conjuntos de Investigación y Desarrollo) cuyo objetivo es facilitar financiación a las PYMEs para desarrollar proyectos transnacionales de I+D orientada al mercado.

Este programa es una iniciativa conjunta fundada por el programa EUREKA y el Séptimo Programa Marco. Sus resultados entre 2007 y 2013 muestran que “ha sido lo suficientemente atractivo para las PYMEs, que merece por tanto la pena su continuación en el futuro y a ser posible, que experimente un incremento de presupuesto”.

Los responsables del programa buscan proyectos que representen una ruptura tecnológica con el fin de promover el crecimiento e internacionalización de los pequeños y medianos negocios innovadores. Cuentan para ello con un presupuesto de casi 1.150 millones de euros para el período 2014-2020 (en el que el programa pasó a llamarse ‘Eurostars 2’), procedentes tanto de los presupuestos nacionales de los 34 países que integran Eureka (75%) como de la contribución que la Unión Europea lleva a cabo a través del programa Horizonte 2020 (25%).

Protagonismo de los pequeños negocios innovadores españoles

Y la última convocatoria de este programa muestra un notable protagonismo de las empresas españolas: en esta edición participarán un total de 54 PYMEs innovadoras de nuestro país. A la convocatoria (que finalizó el pasado mes de septiembre) se presentaron un total de 377 solicitudes de empresas de todo el continente, procediendo de España un total de 82 solicitudes (la mayoría procedentes de PYMEs).

Gracias a las 54 propuestas seleccionadas, nuestro país ostentará durante un año la presidencia del programa Eureka (será la 3ª ocasión en que lo haga), aspirando a “impulsar nuestra imagen de país tecnológico” y a incrementar la participación de las empresas españolas en los proyectos desarrollados en el marco de Eurostars.

El CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial, dependiente del Ministerio de Economía y Competitividad), será el organismo responsable de coordinar la promoción y asesoramiento a las empresas participantes. Su director general, Francisco Marín, ha destacado la importancia de este programa para la colaboración activa que algunas PYMEs españolas mantienen con empresas de otros países, como Corea del Sur, Turquía, Israel, Canadá, etc.

Requisitos que cumplían las PYMEs seleccionadas

Los requisitos que debían cumplir los proyectos seleccionados eran los siguientes:

  • Su duración no debía exceder los 3 años, y los resultados habrán de introducirse en mercado en menos de 2 años tras la finalización.
  • Debían ser proyectos de I+D, cercanos al mercado y de aplicación civil, a realizarse en consorcios de organizaciones independientes de al menos dos países EUROSTARS.
  • El coordinador del consorcio y líder debía ser una empresa catalogada como “PYME intensiva en I+D”.
  • Al menos el 50% del presupuesto del proyecto debía estar asociado a “PYMEs intensivas en I+D” (subcontratación excluida). Ningún país ni socio puede superar el 75%.
  • Para las PYMEs españolas, la financiación a fondo perdido (subvención directa) puede llegar a alcanzar el 60% de los costes elegibles (de manera excepcional hasta el 80%), mientras que las grandes empresas pueden optar a cubrir el 40% de dichos costes (excepcionalmente hasta el 65%).
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Las claves de la motivación en los nuevos negocios

No vale la pena engañarse. Se puede tratar de vender que lo más importante de un trabajo es el ambiente, el trato con los jefes directos, el trabajo realizado, etc. Pero al final la gran realidad es que una persona se pasa la mayor parte de su vida en un lugar porque tiene que pagar las facturas. Así al menos lo demuestran los estudios que siguen indicando que, al menos, el 70 por ciento de las personas trabajan porque no les queda más remedio si quieren llegar a fin de mes con algo de dinero en la cuenta corriente.

De todas formas, que alguien trabaje por un sueldo no quiere decir que una empresa no deba hacer nada para mejorar el índice de satisfacción y motivación en su plantilla. De hecho, los nuevos negocios deben desarrollar iniciativas para tratar de desligar el efecto salario a la motivación. Si un empleado está realmente feliz con la labor desempeñada, será mucho más sencillo lograr que vea el negocio como algo más que la única forma que conoce para obtener ingresos. De ahí estas sencillas claves que se pueden poner en práctica para elevar la motivación de los trabajadores.

Situar metas que sean accesibles
Tener unas elevadas expectativas de éxito y recompensa es fundamental para elevar el interés por una actividad profesional. Los negocios que funcionan juegan con el nivel de dificultad del trabajo a realizar, de forma que éste no sea inalcanzable. Lo mejor es que requiera un esfuerzo pero que sea posible. Así se evitará la frustración y se creará esa especie de señal de reto que interesa a todo el mundo.

Por tanto, el emprendedor debe ser transparente y claro con lo que espera lograr de cada empleado, además de darle las herramientas y la formación necesarias para que sea capaz de superar los retos planteados. La motivación aumenta cuando hay una recompensa tras la consecución de los objetivos. Por tanto, este aspecto tampoco debe ser obviado por los nuevos empresarios.

Valorar a los mejores
Ya hemos dicho que las personas trabajan duro para ganar un salario y con su esfuerzo hacen crecer a la empresa. Pero siempre existen casos particulares que llevan ese esfuerzo más allá de lo que se precisa. Ese tipo de trabajador debe ser reconocido de alguna forma por un negocio. Da igual que hablemos de negocios innovadores o más tradicionales, saber premiar la entrega incide positivamente en  la motivación del interesado y, también en la del resto, que querrán ocupar su lugar en el futuro.

Es muy probable que las condiciones económicas de la firma no permitan subir la remuneración a esas personas. Pero existen fórmulas que se pueden utilizar para tratar de inculcar en la menta de los trabajadores que la cultura del esfuerzo es el mejor camino para crecer dentro de la compañía.

Dar oportunidades de crecimiento dentro de la organización
La obligación de cualquier negocio online u offline es lograr que el dinero no sea lo único que retenga a una persona en la empresa. Si no se logra, el negocio sufrirá una elevada rotación, lo que sin duda afectará al día a día de la compañía.

De ahí que sea importante para un emprendedor conocer los sueldos que paga la competencia para evitar fugas de talento que sean difíciles de reemplazar. En el caso de que a un negocio le resulte complicado pagar al mismo nivel que otros rivales, se debe intentar fomentar cualquier otro aspecto ajeno al sueldo que pueda servir de acicate para evitar que los empleados cambien de compañía.

En este sentido, dar a los empleados la oportunidad de ver el potencial de crecimiento que pueden tener dentro de la organización siempre es positivo. Motivar al equipo mediante la creación de una tabla de oportunidades y de posibles recompensas futuras, tras cambios de puesto dentro de la organización eleva el nivel de retención. Eso sí, lo que se promete debe ser cumplido para que no desencadene el efecto contrario.

Dar un propósito y una misión acorde con la cultura de la empresa
Un reciente estudio de la consultora Deloitte indicaba que cerca de la mitad de los cambios de trabajo se hacían porque el trabajador no comulgaba con la cultura de la empresa, ni con sus valores. Contar con una política de responsabilidad social corporativa que respete a las personas y al entorno es clave para elevar la motivación de la plantilla en los negocios que funcionan.

Venimos diciendo que la nómina es lo más importante. Pero tampoco conviene olvidar que a nadie le gusta trabajar en un lugar que está alejado de uno mismo y de sus valores. Una empresa, por tanto, debe definir una cultura empresarial, acorde con lo que la sociedad demanda en el siglo XXI. De esa forma, el trabajador tendrá un propósito por el que cree que merece la pena esforzarse.

Cuidar los pequeños detalles
En ocasiones, las empresas se empeñan en no llevar a cabo pequeñas inversiones que no significan nada en una cuenta de resultados, pero que elevan la motivación de los empleados. Son cosas nimias, como máquinas de café, microondas, etc. Carecer de ese tipo de herramientas también supone un caldo de cultivo que eleva la desmotivación, ya que el empleado considera que no es apreciado por los responsables del negocio.