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Los peligros de tesorería que amenazan a los negocios que funcionan

Nueve de cada diez propietarios de pymes acaban cerrando debido a tensiones de tesorería. La estadística da fe de la importancia que tiene contar con efectivo. Para empezar, una buena gestión de la caja permite tener una clara comprensión del dinero que entra y sale de su negocio. Algo que no ocurrirá si el trabajo en este sentido se centra en el corto plazo. Lo importante es tener una visión a largo plazo, ya que será la mejor forma de mantener a la empresa preparada para cualquier problema inesperado.

Vista la importancia que tiene el cash en los negocios que funcionan, es necesario contar con un plan que permita solucionar los inconvenientes de forma que jamás pongan en peligro la existencia futura del negocio. De ahí que a continuación detallemos los principales problemas que pueden afectar a la tesorería de una empresa y la mejor forma de enfrentarse a los mismos.

Falta de rentabilidad
Si su negocio todavía no es uno de los más rentables, no se apure. La estadística indica que el 40 por ciento de las empresas no han alcanzado aún el umbral de la rentabilidad. Como es lógico, la falta de beneficios es una de las principales razones que llevan a los negocios a la bancarrota. Pero, cuidado, muchas veces los emprendedores se olvidan de que ganando dinero no se resuelven todos los problemas de tesorería. Existen infinidad de ejemplos de negocios en auge que, aun teniendo beneficios, no han sido capaces de disponer de ellos para resolver los pagos más urgentes, con lo que se han visto obligados a bajar la persiana.

Solucionar la falta de rentabilidad no es sencillo. Una buena opción que suelen elegir los negocios con futuro es centrarse en la actividad y proyectos que aportan mayores márgenes de beneficios, dejando las apuestas más arriesgadas para más adelante.

Pagos atrasados
Si es un emprendedor sabrá que los clientes tardan en pagar las facturas. Y si nos referimos a la administración pues todavía más. La medida actual ronda los 40 días de retraso. Eso es un grave inconveniente para el correcto flujo de efectivo en la compañía, ya que hay que ir adelantando dinero para elaborar los productos o servicios mucho antes de recibir el pago.  Además de evitar tanto retrasos como impagos con un buen seguro de crédito, introducir buenas prácticas en la facturación permitiendo el pago en todos los métodos posibles también puede ayudar a aligerar los pagos.

Pago inesperado
En todos los negocios en auge existen costes inesperados a los que el empresario/a tendrá que responder. Lógicamente cualquier inconveniente de este tipo creará tensiones en la tesorería. Para paliar el efecto negativo hay que partir de que es imposible predecir lo impredecible por lo que lo más indicado es tomar todas las medidas preventivas que estén a nuestro alcance. Un buen paso es crear un flujo de caja dedicado expresamente a prevenir este tipo de acontecimientos.

Estacionalidad
La mayoría de los negocios concentran el grueso de los ingresos en un periodo determinado del año, que debe ser suficiente para sobrevivir el resto del ejercicio. El problema es que al concentrar tanto el momento se corren más riesgos de flujo de caja. Por tanto, la mejor la mejor manera de evitar las fluctuaciones estacionales pasa por contar con reserva en efectivo y por intentar diversificar la compañía de cara a que el flujo de entrada de dinero sea más constante.  ¿Ejemplo? Una heladería, que para ingresar en invierno se convierte en cafetería.

Tributos
Poco se puede añadir a una cuestión que es inherente a toda la sociedad. El pago de impuestos es una obligación que siempre hay que tener en cuenta. De ahí que sea importante contar con un buen asesoramiento fiscal que nos ayude a pagar solo lo que debemos y a estar preparados para cuando se acerque el momento del abono de tributos.

Fondos retenidos
Los inversores y las entidades financieras pueden retener fondos si su negocio no ha sido capaz de cumplir con las expectativas o ha surgido algún inconveniente. Esta situación crea tensiones extra a la caja, ya que se contaba con ese flujo de cash y la firma debe adaptarse con rapidez a la nueva circunstancia. Una de las mejores maneras de paliar este inconveniente pasa por pedir un poco más de lo necesario en el momento de solicitar un préstamo, así como una línea de crédito. Así se podría cubrir cualquier emergencia sin tener necesidad de volver a solicitar el préstamo.

Crecimiento excesivo
Crecer demasiado rápido puede ser un problema, ya que conlleva mayores costes en producción, logística y personal a los que habrá que hacer frente antes de que los ingresos aumenten en idéntica proporción. La implementación de un sistema automático de facturación le permitirá liberar tiempo y recursos para centrarse en la mejor manera de generar los ingresos suficientes para tapar el agujero.

Como se puede ver disponer de efectivo es la clave de casi todo. Los problemas de tesorería están a la orden del día debido a muchos costes extra u ocultos, que ponen a prueba la resistencia de la compañía. De ahí que sea imprescindible prevenir cualquier inconveniente. Será la mejor forma de integrar su empresa en el selecto grupo de negocios que funcionan.

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¿Se debe cambiar la marca a los negocios en auge?

7679988780_c7cc451469_bCambiar el nombre o la imagen de un negocio es algo muy habitual en las grandes compañías. Se puede afirmar sin ánimo de equivocarse, que todas las grandes enseñas del mundo han cambiado su imagen en alguna ocasión. Un buen ejemplo sería Apple, y sus habituales transformaciones en su logotipo.

Muchas veces estos cambios no son perceptibles para la mayoría de los consumidores, porque se trata de transformaciones sutiles o de color, que pasan desapercibidas. Muy pocos se van a enterar de que el diseño de las tarjetas de visitas ya no es el de antes. Pero todas estas variaciones tienen importancia para la firma. Por norma general, el cambio de marca suele llevar implícito una evolución, una búsqueda o un compromiso para obtener metas mayores. Como ya hemos comentado, en este tipo de casos, la metamorfosis no es para todos los públicos y sólo alcanza a los grandes expertos de la compañía y del sector.

Sin embargo, en otras ocasiones, el cambio de marca responde a una necesidad más sustancial y más vital para la compañía. Entonces, el objetivo buscado es transformar la percepción que los consumidores tienen de la enseña. Aquí no se trata de sutilidad, sino de que todo el mundo se entere que está ante una firma nueva que ofrece otro tipo de soluciones a la sociedad.

Saber cuándo es el momento de llevar a cabo cualquiera de los dos tipos de cambio de nombre, logotipo o marca es fundamental para los empresarios. También para los emprendedores porque, en este campo, las reglas de las multinacionales son idénticas en el caso de las pymes. ¿Cuándo llega el momento de cambiar?

Cuando se observa que la imagen está anticuada o es acaparada por clientes que no convienen
La multinacional Burberrys tuvo un problema en el pasado. Se convirtió en la preferida de las bandas de chavales, lo que hizo que su uso de desvirtuara y que la enseña se alejara de muchos de sus clientes potenciales debido a dicha asociación negativa.

Para resolver el problema, Burberrys se transformó, elevó el nivel y puso todo su empeño en regresar a ese consumidor de clase media y alta, que es su objetivo. Lo más curioso es que ni cambió el logotipo ni los precios sino que se esforzó en cambiar las presentaciones de las colecciones, elevando el nivel de las mismas. Así se desligó de las bandas y volvió a atraer las miradas de la clase alta. Lo más normal es que una pyme no tenga semejante problemas, pero sí puede ocurrir que su firma capte, por el motivo que sea, a una clientela que no su objetivo inicial. Si esto ocurre, y no es perjudicial a largo plazo, trate de cambiar para recuperar la atención de su usuario preferido pero intente no perder por el camino lo que ya ha conseguido.

Cuando se entra en un nuevo país
Cualquier empresa que atraviesa fronteras suele traer una imagen de su país de origen. Si se trata de una pyme, lo más probable es que nadie sepa de su existencia, lo que abre la oportunidad de tratar de lograr otro posicionamiento de mercado. Quizá en nuestro mercado de origen podamos ser una enseña de gran consumo pero en la apuesta internacional queramos elevar los precios para captar a un segmento poblacional diferente con lo que aumentaremos nuestra rentabilidad. Eso fue lo que hicieron todas las marcas del grupo Inditex, más en concreto Zara. La enseña bandera de la textil gallega era concebida en España como de moda masiva, relacionada con los bajos precios. Pero en su salida al exterior se posicionó para atrapar a la clase alta. Lo ha hecho tan bien, que ahora también en España se ha permitido el lujo de subir los precios de forma que es vista de manera global como una enseña de moda, sin la etiqueta de barata o bajo coste por detrás.

Cuando termina la misión original o el mercado evoluciona demasiado rápido
El cambio de denominación suele ser más habitual en el sector tecnológico. La velocidad a la que se mueve todo en ese ámbito económico hace que muchas veces los nombres se queden anquilosados y pierdan su verdadero significado. Pongamos un ejemplo, quizá tengamos una empresa cuya razón social esté enfocada a servicios novedosos en el pasado, como la nube. La generalización de esas soluciones hace que sea necesario transformar la marca para no quedarse anclada en el pasado. Otro ejemplo es Microsoft. Décadas atrás, la enseña estaba asociada a los PCs. El auge de Apple hizo que el concepto de ordenador personal se quedara anticuado, lo que obligó a Microsoft a transformar toda su concepción de negocio elevando el concepto a los servicios de valor añadido en todo tipo de plataformas.

Cuando sólo nos queda el nombre
En ocasiones la empresa tiene graves problemas económicos pero por el motivo que sea su nombre mantiene un prestigio y el elevado reconocimiento de marca. Es lo que le ocurría a Harley-Davidson en la pasada década de los 80.Todos identificaban el mundo de las motos con las Harley pero el hecho de ser la enseña más reconocida en el mercado no impedía que nadie comprara sus monturas.

El problema era que su producto estaba anticuado. En esta ocasión, la solución pasaba por cambiarlo todo menos el nombre, que era lo único que funcionaba. Se lavó la cara a las referencias, se mejoró la calidad, se adaptaron las motocicletas a los nuevos gustos del consumidor, se transformó el diseño, etc. Con todo, se captó a una nueva generación de  pilotos que han devuelto a lo más alto a la empresa.

Este caso demuestra que ante un mercado en continuo movimiento, la marca está obligada a cambiar para no quedarse anclada en el pasado.