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Las lecciones que los emprendedores deben aprender de los fracasos

Walt Disney comenzó su carrera profesional trabajando en un periódico del que fue despedido acusado de falta de creatividad. Trató de recuperarse del revés creando una empresa de animación llamada Laught-o-Gram Films, con 15.000 dólares, que tuvo que cerrar al quedarse sin distribuidores. Bill Gates empezó en el mundo empresarial con una firma llamada Traf-O-Data, cuyo objetivo era procesar y analizar datos del tráfico que se movía en las ciudades. Fue un desastre que llevó al bueno de Gates a la bancarrota. El fallecido Steve Jobs fue despedido de su propia empresa porque era un mal gestor.

 

Los ejemplos de tres de los empresarios más importantes de los últimos 60 años demuestran que hasta los más brillantes fracasan. Pero lo que les diferencia de otros emprendedores es que han sabido enfrentarse a su peor momento y extraer de él las oportunas lecciones para no volver a cometer los mismos fallos. Solo así se explica que tras los desastres empresariales comentados, Disney creará la mayor compañía de animación del mundo, Gates sea uno de los hombres más ricos del planeta gracias a Microsoft y Jobs haya cambiado la forma de entender la tecnología con los productos que Apple ha lanzado en los últimos 15 años.

 

Si se pretende formar parte del selecto club de los emprendedores que han sido capaces de levantar negocios de éxito, es imprescindible tomarse los contratiempos como una parte del devenir de los nuevos negocios. Por tanto lo más importante de todo es no venirse abajo y aprender a lidiar con el fracaso. Aquí les mostramos seis pasos que pueden ser útiles de cara a levantarse de un tropiezo y regresar al camino del éxito.

 

Aceptación
Es imprescindible aceptar un error y no tratar de ocultarlo. Ignorar un problema no lo resuelve. Muy al contrario, lo que ocurre es que algo que podría haberse solucionado se hace más grande y ya no hay manera de resolverlo. Es importante recordar que los errores forman parte de la condición humana por lo que no hay que avergonzarse de cometerlos. También viene bien considerar que el abandono de la zona de confort eleva el riesgo de cometer equivocaciones.

 

Dar rienda suelta a las emociones
La única manera de levantarse cuando se toca fondo es dando rienda suelta a las emociones. Un mal episodio empresarial requiere de una reacción, o de varias. Así que no tenga inconvenientes en hacer lo necesario para sacar todo lo tiene dentro. Retener la ira, la ansiedad o el resentimiento impide ver más allá del error y, por lo tanto, imposibilita cualquier intento por recuperar la senda correcta de los negocios más rentables.

 

Inicie un periodo de reflexión
Tras superar las fases de aceptación y liberación llega el momento en el que el emprendedor tiene que darse un tiempo para saber qué pasó con el fin de evitar que los mismos inconvenientes vuelvan a adquirir un desagradable protagonismo. Llegados a este punto existen tres preguntas que uno mismo se puede formular para descubrir la raíz del fallo y ser capaz de superarlo. ¿Qué lecciones puedo aprender de esta situación? ¿Cuáles son los resultados positivos de esto? ¿Cómo este inconveniente me ha permitido crecer como persona? Ser capaz de responder a estas cuestiones le permitirá descubrir las oportunidades que siempre surgen tras una dolorosa derrota.
Asuma la responsabilidad
Es necesario ser honesto acerca de su traspié y aprender de la experiencia. Asumir la responsabilidad del error es fundamental para demostrar a los demás que se puede confiar en usted, lo que permitirá recuperar el apoyo de inversores y empleados para otro proyecto empresarial.

Vea la parte positiva
Cierto. Usted es un emprendedor que ha fracasado. Sus negocios de éxito no han sido tal y toca volver a empezar. Antes de ponerse a ello es positivo que vea la parte positiva de lo que le ha llevado al error. Lo primero que debe hacer es estudiar todos los puntos hasta descubrir si debe cambiar sus metas o la forma de acercarse a ellas de cara a no volver a equivocarse.

El fracaso debe enseñarle a saber que un determinado enfoque puede que no sea el ideal para alcanzar una meta específica. Pero eso implica que deben existir otros enfoques que debe considerar y que quizá si le sirvan para superar los retos.

Otra lección positiva que se puede extraer de un traspié es que una vez cometido el miedo a hacerlo mal disminuye. Obtenga ventaja de esa circunstancia y de que lo más importante es no darse por vencido y perseverar en el intento.

 

Toma las medidas para que no se vuelva a repetir y siga adelante
La última lección que se debe extraer de un fracaso es la de poner en marcha las medidas necesarias para que en nuestro nuevo proyecto empresarial no se incurra en los mismos errores. Si lo hace, el proyecto saldrá fortalecido, ya que usted ha aprendido unas valiosas lecciones que sólo conoce usted y que le sitúan por delante de la competencia.

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Errores de marca que no cometen los negocios rentables por Internet

En la actualidad, el cuidado de la marca en el ámbito digital es tanto o más importante que en el físico. De ahí que sea fundamental no cometer errores que puedan afectar propiamente al negocio. Las dos primeras y grandes lecciones que nos enseña Internet es que no perdona errores y que es más complicado esconderlos. Desde la intimidad de las redes sociales, el usuario tiene un canal libre para vocear a los cuatro vientos cualquier fallo, por lo que resulta casi misión imposible taparlo.

Para evitar inconvenientes con la enseña que puedan afectar a su marca, hemos preparado esta serie de errores que lastran la presencia de la empresa en Internet.

No tener una visión suficientemente amplia y a largo plazo de la marca
Muchos emprendedores pecan de conformarse y de pensar que los productos o servicios que pueden comercializar son, como mucho, buenos y capaces de presentar un aspecto diferenciador con respecto a la competencia. Con esa visión tan modesta no se puede aspirar a crear una enseña poderosa, que funcione tanto en el ámbito digital como en el físico. Un emprendedor debe pensar siempre que lo que vende es casi el producto o el servicio del siglo, e idear una enseña que sea capaz de perdurar en el tiempo. Algo que no es sencillo en un mundo basado en la cultura de usar y tirar.

Equivocarse en la elección del nombre
La gestión comercial y marketing que da buenos frutos presta especial atención al nombre que se pone tanto a la empresa  como a las referencias que se comercializan. Un mal branding puede originar importantes problemas. Así le ha ocurrido a grandes empresas que por no profundizar en la pronunciación y el significado de sus marcas, cometieron el error de, por ejemplo, llamar Pajero o Laputa a dos modelos de coches. Las marcas de negocios rentables por Internet deben ser únicas y globales.

El emprendedor se convierte en hombre orquesta
La falta de medios o la falacia de creerse capaz de todo lleva en ocasiones a los emprendedores a querer abarcar todas las decisiones. De ahí que sea más fácil cometer fallos a la hora de cuidar la huella digital de nuestra enseña. Aunque cueste reconocerlo, uno no es experto en todo y, probablemente, los temas relacionados con el SEO y las redes sociales no estén entre los conocimientos que atesoramos. De ahí que la mejor manera de acertar sea delegar en verdaderos expertos las labores en Internet y centrarnos en la gestión del negocio.

No tiene copia de seguridad
Todos los esfuerzos realizados en pro de dar a conocer nuestros productos o servicios en la red pueden quedarse en  nada si usted no posee una copia de seguridad (backup) de todo su entorno digital. Los emprendedores suelen cometer el error de pensar que los virus, los troyanos y los ataques informáticos nunca pueden afectar a una pyme y que los piratas sólo tienen a las grandes multinacionales entre sus enemigos. No es así. No cometa el error de pensar que a su negocio de éxito nunca le puede pasar.

No tiene un mensaje claro
La existencia de diversos entornos sociales (Facebook, Twitter, LinkedIn, Instagram, etc.) puede inducir a cometer el error de que una marca mande mensajes contradictorios dependiendo de la red social en la que se mueva. Se debe cuidar que todos los comentarios que partan de la empresa sigan una línea similar. Algo que sólo se logra planificando cada movimiento.

No se busca en Google
Google es una herramienta clave de los negocios por Internet (y de los que no están en ella) para conocer si la marca está o no relacionada con cierto contenido embarazoso que puede afectar al negocio. A pesar de ello, los emprendedores no suelen utilizar esta herramienta tan sencilla para conocer la información que los usuarios tienen sobre nuestra enseña y nuestro negocio.

No menciona nunca a los demás
Aunque lo más normal en el mundo de los negocios es no hablar de la competencia, obviarlos dentro de las redes sociales no suele dar buenos resultados. Lo más provechoso para su marca es hacer alguna referencia, siempre respetuosa, a lo que se puede encontrar en el sector. No hay que olvidar que el propósito de los entornos sociales que es el de interactuar y ayudar. De ahí que la mera utilización de este escaparate para promocionar nuestras soluciones no sea bien visto por la inmensa comunidad de usuarios que las utiliza.

 No menciona lo que hace
Al contrario que en el punto anterior, también supone un error importante asumir que todo el mundo en Internet sabe quién es usted, cuál es el nombre de su empresa y a qué se dedica. De ahí que la estrategia acertada a seguir por los negocios en Internet sea la que sugerir a sus seguidores preguntas como “¿sabes que nos dedicamos a…?” o similares. Además en este tipo de conversaciones puede asegurarse de explicar las virtudes que convierten a su negocio en mejor que el resto de rivales.

Deja morir los dominios
A la hora de comprar un dominio, las marcas suelen hacerse con las principales terminaciones (.com, .es, .eu, org…), lo que es una medida lógica y acertada para no generar confusiones entre los internautas. Lo que sí supone un inconveniente es no utilizar todos los dominios que se adquieren. No cometa el error de seleccionar una dirección principal y deje morir al resto, ya que hará que potenciales clientes se confundan y lleguen a enfadarse.

No meterse en las conversaciones
Los productos y servicios y las marcas de los negocios rentables por Internet son conocidas por todo el mundo. La popularidad se obtiene, en parte, gracias a aumentar la presencia en la red. Para lograrlo, nada mejor que dar nuestro punto de vista sobre diversos asuntos, incluso aquellos que no tienen relación con el negocio. Siempre que sean intervenciones respetuosas y que respeten los principios de la marca, se trata de una política positiva que dotará de popularidad al negocio.

Para terminar, conviene no olvidar que cualquier dato que introduzcamos en Internet es un elemento que le identifica tanto a usted, como a su negocio y a su marca. Lo malo es que a diferencia del mundo real, los datos digitales no pueden ser completamente eliminados. Por lo que es vital vigilar cada movimiento que se realice en Internet para impedir que cualquier error pueda afectar al éxito del negocio.

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Maneras de lograr un negocio rentable en un mercado saturado

A primera vista, montar una empresa cuyo negocio está enclavado en un mercado que ya está saturado no parece la mejor de las ideas. De hecho, parece más bien una opción desalentadora e inalcanzable. Pero en muchas ocasiones, vale la pena arriesgar, porque en caso de lograr formar parte de uno de esos negocios de éxito se habrán superado una serie de obstáculos complicados que nos ayudarán a crecer como empresario. Además que exista mucha competencia en un sector determinado indica que existe demanda y, por tanto, una oportunidad de negocio.

Obviamente montar un negocio rentable en un entorno repleto de rivales con más experiencia no es tarea fácil. De ahí que desde este blog le ofrezcamos una serie de fórmulas imprescindibles para desarrollar una empresa con posibilidades de dar los pasos adecuados para penetrar en cualquier mercado, por saturado que esté.

Nada de ir a por todas. Apueste por un nicho
Lo peor que puede hacer un emprendedor que está tratando de abrirse paso en un sector repleto de competidores es intentar competir con toda la industria. Destacar ante un ejército de marcas con mucha más experiencia y, por tanto, más conocidas para los consumidores es el camino más rápido hacia el fracaso. De ahí que una de las mejores maneras que existe para superar los obstáculos sea la de diferenciarse del global de la industria atacando un nicho de mercado. Las posibilidades de alcanzar el éxito se multiplican de forma exponencial si nuestro objetivo de negocio se centra en un sector determinado, donde existen más oportunidades y la competencia es algo menor.

Operando en un segmento más reducido no se produce la lógica reacción de la industria, ya que no le considerarán un rival a exterminar. Además el número de competidores disminuirá por lo que sus opciones de llevar a delante su negocio serán mucho mayores. Otras áreas de funcionamiento interno de la pyme, como la logística y la manufactura, también saldrán beneficiadas ante el evidente recorte de su catálogo de cara a satisfacer sólo a una parte de los clientes.

Ofrezca algo diferente
Una vez que se tenga claro el nicho de negocio al que pretendemos dirigirnos, hay que centrarse en el diseño, fabricación y elaboración de productos o la prestación de servicios que sean diferentes a los que ya existen. Para ello lo mejor es recurrir a las opiniones de los clientes de cara a lograr que lo que su empresa ponga encima de la mesa se diferencie del resto del menú de la industria. No se puede negar que en muchos sectores, las compañías venden prácticamente lo mismo, pero el único motivo que lleva a la supervivencia de todas esas firmas es que existen detalles que las diferencian. Ya sea el precio, la calidad, las funciones… Cualquier aspecto en el que se destaque es la clave que separa a los negocios de éxito de aquellos que se ven obligados a cerrar.

En la sociedad actual, los consumidores ya no se preguntan si existe una solución a una necesidad. Eso se da por hecho. Ahora la cuestión es qué solución es la mejor de las que cohabitan en el mercado. Su misión como emprendedor es preguntarse por aquello que tiene su producto que le permite superar a la competencia. Si existe ese factor, los consumidores se decidirán sin duda por su solución aunque su negocio sea menos conocido que otros.

Parta con una franquicia
En ocasiones, la falta de fondos suele ser el impedimento principal para lanzarse a iniciar una aventura empresarial y más en un entorno saturado que, inevitablemente, lleva a retrasar el momento de equilibrio. En estos casos la idea de la franquicia no debe ser rechazada. Estas marcas operan en mercados de feroz competencia por lo que suponen una excelente escuela donde se adquiere la experiencia necesaria para intentarlo más tarde con nuestro propio modelo de negocio.

Por tanto, cuando se termine su contrato como franquiciado y se atreva a poner en marcha un negocio estará familiarizado con todos los componentes de una empresa y será diferente a empezar desde cero.

Siempre atento a los cambios de tendencia
Los negocio de éxito en entornos con elevada competencia tienen la virtud de ser capaces de adaptarse rápidamente a los cambios. En la actualidad, la durabilidad de una tendencia es mucho más corta que antes. El consumidor siempre busca cambios y sorpresas. Por eso las industrias están siempre al tanto de cualquier circunstancia que indique una evolución.

Al haber centrado nuestro modelo de negocio en la conquista de un determinado nicho de mercado, nos resultará bastante más sencillo saber cuáles son esos cambios que se están dando en el sector y actuar en consecuencia para satisfacer la demanda de unos consumidores, que nunca permanece estancada.

Por el contrario, si los clientes perciben que sus soluciones están cayendo en desuso habrá que asumir que nuestro negocio se queda sin esperanzas de triunfo.

Véndase bien
En un entorno con múltiples opciones de similares características, el consumidor se decantará por aquella que conozca. La importancia de saber vender un producto o servicio es fundamental. Por tanto, no se deben utilizar las mismas palabras o fórmulas que sigue el resto de  la industria. Lo más indicado es diferenciar nuestras soluciones con una arriesgada apuesta de marketing.

Además de la publicidad que ayude a la difusión de la marca, tampoco conviene dejar de lado otro tipo de marketing menos tradicional, como el de contar con un grupo de expertos de reconocido prestigio para los clientes, que promocionen nuestros productos o servicios. Esta opción es especialmente indicada cuando al consumidor al que aspiramos se mueve en entornos digitales. En este caso disponer de un especialista con un buen número de seguidores que explique las virtudes de nuestra marca supone una gran ayuda.

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Cómo levantar negocios de éxito en sectores tradicionales

blue_collarEn este mundo digital, global y conectado en el que vivimos, casi se da por hecho que para que un emprendedor tenga éxito en una aventura empresarial, ésta debe de estar basada en principios tecnológicos. Es decir: o se lanza una startup, que sea capaz de ofrecer soluciones disruptivas, o casi mejor dejarlo para cuando nos llegue la idea luminosa.

Los informes que llegan de Europa, en los que se habla de los empleos que más se van a demandar en el futuro, inciden en la misma cuestión. Da la sensación de que todo debe tener un germen binario. Pero no nos equivoquemos. Las oportunidades también están más allá de la nueva economía. Levantar un Silicon Valley mundial es una quimera. Las sociedades seguirán necesitando  industrias tradicionales, oficios técnicos y profesionales de toda la vida, como electricistas, fontaneros, obreros y cerrajeros. A todo este colectivo, los americanos los bautizaron como áreas económicas de cuello azul, (blue-collar) por el color de los monos de trabajo. Los entornos que se relacionan mejor con el ámbito tecnológico y financiero recibieron el nombre de white-collar (cuello blanco) por las camisas y las corbatas.

En este post vamos a tratar de explicar cómo es posible tener éxito en el mundo actual con una empresa de cuello azul. El triunfo pasa sí o sí por adaptar los negocios de toda la vida a las demandas y preferencias de la sociedad del siglo XXI. Como anticipábamos antes, no se trata de reinventar la rueda sino de, por ejemplo, ofrecer al exterior una imagen moderna e innovadora, aunque nuestro trabajo sea sencillamente el de recoger la basura.

El emprendedor no puede perder la oportunidad única que tiene de aprovecharse de las décadas de retraso que traen de serie muchos sectores tradicionales, que siguen tirando de procedimientos obsoletos. La idea es la de llevar los métodos de trabajo y gestión de una tecnológica a un sector apalancado y repleto de señores como mono azul. Esta acción otorgará, sin ninguna duda, una enorme ventaja a este nuevo empresario, que llega con ideas frescas. ¿Exagerado? Para nada. Si no se lo creen, tienen ejemplos como Uber para darse cuenta de que la disrupción tradicional funciona. El éxito, no exento de polémica por cierto, de esta firma no es otro que el de darle la vuelta a un área económica anquilosada en el siglo XX, como es la del transporte.

El servicio al cliente

Todo está en continuo movimiento pero hay cosas que permanecen. Una de ellas es la exigencia de los clientes. Un consumidor quiere que lo traten como la persona que paga las nóminas de las empresas. Y eso es algo de lo que los negocios de éxito tradicionales se olvidan, lo que implica una excelente oportunidad. Por eso, la mejor estrategia es la migrar de los servicios de atención al cliente habituales (el emprendedor y su móvil que contesta cuando puede) a uno profesional, que dé respuestas y soluciones a las demandas que le llegan desde el otro lado del teléfono. Obviamente, el call center no se puede limitar a este método de contacto. Se deben fomentar otros, como el correo electrónico y las redes sociales. Las empresas deben estar preparados para este reto.

Con esto no queremos decir que haya que hacer como la mayoría de los operadores, que tienen todos los canales pero que, por norma general, no valen para nada. Para evitarlo, se tiene que eliminar toda la burocracia que está detrás de una multinacional. El servicio debe ser ágil y ayudar. Si no, mejor seguir con el sistema tradicional.

Para entenderlo mejor, pongamos un ejemplo. Imaginemos que usted tiene un negocio de cerrajería. Basta consultar en Internet para darse cuenta que el 99% de las posibilidades de comunicación pasan por un número (en ocasiones uno de línea 900, que es más caro para el usuario) que no está activo las 24 horas del día. En la sociedad de la información, este tipo de servicio es un insulto. Cuando alguien llama a un cerrajero es por una urgencia, no tiene la virtud de la paciencia. La obligación de cualquier emprendedor es estar abierto y operativo siempre. Así logrará la satisfacción del cliente y obtendrá algo que es quizá más importante: diferenciarse.

Destacar en un universo azul

Si hacemos lo que comentábamos en el punto anterior, habremos dado el primer paso para ser referente dentro de la manada. Aquí está el gran secreto de todo. No es lo mismo que se utilicen las Páginas Amarillas para encontrar un cerrajero o una firma que le arregle la luna del coche, que recuerde la marca de una empresa especialista en estos campos.

El reconocimiento del público sólo se logra si hemos sido capaces de destacar en un mundo en el que todos son más o menos iguales. El método para lograrlo es el de apostar por la enseña realizando acciones de marketing específicas. De esa forma, lograremos calar en la mente de la sociedad, que dejará de ver a nuestro negocio como uno más.

Obviamente un emprendedor no tiene los medios de una gran empresa, pero sí puede servirse de los entornos sociales para crear marca. Tener un logotipo y una imagen corporativa y utilizarlo siempre, también ayuda.

Olvidarse del hombre orquesta

En los negocios tradicionales es muy normal que el emprendedor sea el dueño, el gestor, el que trabaja y hasta el que contesta a las llamadas. Ese método de trabajo es anticuado y es importante que, en cuanto sea posible, se abandone. En su lugar se debe imponer un sistema de gestión más moderno. Cada persona de la empresa debe tener sus responsabilidades y darlo todo en su área de trabajo.

Cambiar el sentimiento por la razón

¿Para qué se crea una empresa? Para ganar dinero. Ya está. Con esa respuesta basta. El resto de añadidos son cosmética. Aunque en la actualidad todo se vista de responsabilidad social corporativa, un negocio no es nada sin beneficios. Aunque duela, esta máxima debe guiar su aventura en los sectores tradicionales, repleto de organizaciones familiares en las que la gestión de recursos humanos suele moverse a base de sentimientos. Usted debe imponer un sistema profesional en el que lo único que prima deben ser los números. Eso sí, esto no debe hacernos olvidar que la sociedad actual (y más los millennials) quieren que las organizaciones sirvan para algo más que para acumular riqueza en los bolsillos de los dueños. Se debe devolver algo de lo ganado. A la larga será beneficioso.

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Así venden los negocios de éxito a los millennials

millenialsLos tiempos han cambiado, y los emprendedores lo saben. Las formas y los métodos de venta que se utilizaban en el pasado se han quedado obsoletos. Los culpables del cambio son una generación nacida entre 1980 y 1995, denominada millennials. Se trata del primer gran grupo social totalmente digital. Esto origina que estemos ante un nuevo tipo de cliente, que se fía más de lo que se dice en las redes sociales que de la mejor campaña de marketing jamás creada.

 

La creciente importancia de esta generación origina que todo tenga que adaptarse a ellos. Uno de los aspectos que más ha cambiado, o que está obligado a ello, es la venta. El mundo comercial ha reinventado las técnicas adaptándose a los requerimientos de Internet. En la actualidad es el único camino conocido para desarrollar un negocio de éxito. ¿Qué se ha transformado en este campo?, ¿qué permanece?, ¿cuáles son los retos para el futuro? A éstas y a otras preguntas trataremos de dar respuesta en este post.

 

La confianza sigue siendo fundamental

Por mucho que el mundo se haya vuelto loco, existen virtudes que permanecen inalterables. La más importante dice que para que una marca sea capaz de conquistar al consumidor es necesario que se gane su confianza. ¿Y cómo consigue semejante reto una pyme? Muy simple, pero difícil de conseguir: es necesario cubrir una necesidad. Si no, si lo que se busca es incrementar la facturación diaria sin más, sencillamente no se alcanzará el objetivo a largo plazo. Todo debe pasar por saber escuchar al mercado. Un comercial debe tener, además, una visión clara de lo que vende y jamás debe buscar el engaño. Hace años las “trampas” eran más difíciles de descubrir pero en la actualidad “se pilla antes a un mentiroso que a un cojo”. Los clientes conviven con la información y no tardan nada en acudir a Google para corroborar si lo que se les dice es cierto.

 

Unida a la confianza, ganada a base de solucionar los problemas de los consumidores, una marca o un vendedor deben hacer especial énfasis en lograr que se le conozca. Y aquí es donde las redes sociales entran en escena.

 

Cómo vendo en el mundo digital

Todos los expertos coinciden en que las redes sociales ayudan a conocer muy bien al cliente. Y es que la gente no es consciente de toda la información que deja en páginas como Facebook, Twitter, Instagram, etc. Todos estos datos son fundamentales y claves para generar negocio. También lo es una herramienta como WhatsApp, que puede ser protagonista como servicio de atención y soporte al cliente. Pero, cuidado, que existan oportunidades en la app de mensajería más utilizada en el mundo no quiere decir que se pueda aprovechar este canal para el envío de promociones directas. Los usuarios lo verán como una acción invasora por parte de la empresa.

 

Para convertirse en imprescindible en el mundo social de los jóvenes hay que vender la mejor información posible. Algo que no se logra de cualquier manera, sino teniendo una estrategia clara, que tenga objetivos definidos y cuantificables. Una buena política vendedora en estos entornos se basa en la diferenciación. Y la mejor manera de destacar sobre el resto de rivales pasa por centrarse en un nicho de público.

 

Eso sí, los expertos, y cada vez más las empresas, son conocedoras de que si se es bueno en redes sociales se consigue ser referente. Pero si las cosas se llevan a cabo con errores, te conviertes en espantoso. Tanto uno como el otro adjetivo son muy difíciles de eliminar de la mente de los internautas. De ahí la importancia que tiene saber lo que se hace en los entornos sociales.

 

Un error muy común que se comete en redes sociales, en este caso en Linkedin, es el de crearse un perfil de vendedor, lograr un nuevo contacto y enviarle información por mensajes privados tipo promociones o spam.

 

Obtener ventaja competitiva

Para ser mejor que el resto en el terreno comercial hay que tratar de alcanzar una ventaja competitiva. Ésta se sustenta en cuatro elementos: reconocimiento de mercado, la rentabilidad del producto o del servicio, el hecho de que lo que tenemos en el porfolio sea único (los expertos lo conocen como la singularidad), y que se nos dé bien nuestro trabajo de vendedor. Si una marca o persona atesora estos cuatro valores lo tendrá mucho más fácil para conquistar a las nuevas generaciones.

 

Cómo se vende uno a sí mismo

La confianza se obtiene sabiéndose vender. Eso solo se logra conociendo al detalle qué tipo de vendedor se es. Existen cuatro perfiles habituales de comercial: el carismático, el serio, el flexible y el divertido. Cada uno tiene sus estrategias de venta para lograr la confianza de los clientes. A usted le toca descubrir qué adjetivo le viene mejor.

 

Pero lo más importante de todo no está en los libros ni en posts como éste. Lo fundamental para penetrar en las conciencias de los consumidores digitales es creer en lo que se vende. Si no es así, da igual todo lo leído o aprendido. No habrá ninguna posibilidad de éxito.

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Cómo montar negocios de éxito sin rotaciones de empleados

Uno de los grandes problemas de las startups es mantener el talento. Este tipo de negocios de éxito suelen tener el problema de padecer una alta tasa de rotación en la plantilla.  Esta circunstancia afecta al buen funcionamiento de la empresa, ya que implica elevados costes de formación para los nuevos fichajes, y descenso de productividad al perder a los mejores. Existen muchas formas de evitar la huida de los trabajadores. Aunque la primera, y más importante de ellas, pasa por la autocrítica.

 

Por norma general, los emprendedores que padecen esta lacra cargan contra los propios empleados, aduciendo que no estaban implicados en el proyecto, o que en otro lugar les pagan más. Muy pocos se dan cuenta de que el origen de todos los males viene de ellos mismos, y que solucionarlo depende de sentar las bases para una cultura empresarial sólida. Además conviene recordar que la gente no deja trabajos, sino que deja jefes. A continuación les mostramos por qué el talento salta por la ventana a la más mínima oportunidad.

 

Se le exige demasiado
Muchos gerentes piensan que si un empleado es bueno y tiene talento es capaz de realizar todo el trabajo que se le encargue. Y así será en la mayoría de las ocasiones. Pero esta estrategia es negativa a largo plazo. Los motivos son dos: el primero es de carácter emocional, ya que el trabajador cualificado pensará que se le castiga por tener un gran rendimiento. El segundo, es la caída lógica de la productividad tras pasar muchas horas trabajando. De hecho, y según un informe realizado por la Universidad de Stanford (Estados Unidos), el rendimiento desciende de manera brusca si se trabajan más de 50 horas a la semana. De una forma u otra, el resultado final será que ese colaborador tan talentoso se irá a otro lugar donde no se sienta explotado por el mero hecho de ser bueno en su trabajo.

 

No se siente reconocido

Las palmaditas en la espalda están muy bien. Pero puede que a muchos no les baste. Una de las obligaciones del empresario es descubrir qué tiene que hacer para que sus mejores empleados se sientan reconocidos. A unos les servirá con unas palabras. Pero otros quizá solo se sientan satisfechos con el dinero. Para evitar que caiga la motivación y que se incremente la rotación en la plantilla es necesario reconocer el trabajo bien hecho.

 

No existe empatía con el jefe

Más del 50% de los cambios de trabajo están protagonizados por personas que no se llevaban bien con su jefe. Muchas veces los problemas en este sentido surgen de la dificultad de ciertos responsables de comportarse como amigos de su plantilla, implicándose en los problemas personales de todos ellos. Un buen jefe debe celebrar los éxitos y también estar cerca de los trabajadores que están pasando por dificultades,tanto en el ámbito laboral como en el profesional.

 

No se cumple la palabra dada

Uno de los mayores errores que se pueden cometer en el ámbito de los recursos humanos es el de prometer y no cumplir. Cuando esto ocurre será muy fácil contemplar como los talentosos saltan del barco en marcha. Para evitarlo, un gerente debe sostener sus compromisos. Eso lo convertirá en confiable para todos los empleados.

 

Promocionar a la persona equivocada

Imagine la situación que tiene que pasar un empleado trabajador y talentoso cuando contempla cómo el vago que tiene al lado recibe un ascenso mientras que él, que es quien realiza el trabajo duro, se queda sin premio. No es de extrañar que esta situación genere desbandada general. Tenga mucho cuidado con la persona elegida para promocionar. Pregunte a todo el mundo antes de tomar una decisión equivocada.

 

Cortar la pasión de raíz

La motivación de alguien disminuye de golpe si contempla que es capaz de ofrecer mucho más de lo que se le pide. Es como decir que el trabajo no le llena. Cuando eso ocurre, no tardará en buscarse una ocupación más acorde con sus cualidades en cuanto tenga oportunidad. Su trabajo, o el del departamento de Recursos Humanos, es darse cuenta de estos problemas y poner solución ante de que sea tarde. Nunca debe cortar las alas al talento, ni encerrarlo en una cajita. La mejor forma de resolver estas situaciones es escuchando a esas personas y descubriendo la labor con la que estarían más motivados.

 

No prestar atención a sus sugerencias

Los empleados más talentosos tratan de mejorar todo lo que tocan. Por contra, muchos jefes buscan siempre que las cosas no cambien, aunque sea a mejor. Cuando en una empresa ocurre esto, el trabajador no tarda demasiado en empezar a odiar su día a día. Se siente como enjaulado y minusvalorado. ¿Resultado? La marcha de la empresa en busca de un lugar donde se tengan en cuenta sus sugerencias.

 

No se les desafía

Los negocios de éxito necesitan al talento y a éste le encanta que le pongan en dificultades. A los mejores les gusta que les saquen de su zona de confort y estar en una compañía que les proponga retos de manera constante. Para ellos, no hay nada más emocionante que enfrentarse y vencer los problemas. Por eso, cuando este tipo de personas inteligentes se encuentran haciendo cosas demasiado fáciles se aburren y buscan otros horizontes.