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Las PyMEs españolas y el periodo medio de pago a 80 días

Cepyme acaba de publicar datos sobre el segundo trimestre de 2017 según los cuales las pequeñas y medianas empresas han reducido sus plazos de pago hasta los 80 días, siendo las micropymes las que mejor cumplen.

 

La Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme) acaba de publicar su Boletín de Morosidad y Financiación Empresarial, correspondiente al segundo trimestre de 2017. En él queda de manifiesto una caída en el indicador de aplazamiento de pagos, que se coloca en 92,5 puntos, el registro más bajo desde el mismo periodo de 2015 (91,9 puntos). La tendencia sigue a la baja desde el segundo trimestre de 2016.

El periodo medio de pago

Elaborado en colaboración con la Dirección General de la Industria y de la Pyme, el informe asegura que el periodo medio de pago está ya en 80 días, uno de los niveles más bajos desde 2010, y que la deuda comercial en retraso ha aumentado levemente, menos de 700.000 euros con respecto al primer trimestre del año. Las microempresas son las que mejor cumplen, con una reducción de más de siete días en los tiempos.

Según Cepyme, esta reducción del periodo medio de pago contribuye al descenso del coste financiero imputable a la morosidad, que se sitúa en 930 millones de euros, un 11% inferior al trimestre anterior.

Por sectores industriales y regiones

Por sectores, la distribución alimenticia se mantiene como la rama de actividad con mejor comportamiento en cuanto a cobro de facturas. Al otro lado de la balanza se colocan la industria textil y la construcción, que acumulan retrasos superiores a los 30 días.

Desde el punto de vista regional, Castilla y León y Cataluña son las comunidades con mejor comportamiento de pago, superando levemente los 70 días, mientras que Navarra y Cantabria se convierten en las que más han reducido sus plazos. Al otro lado, Murcia y Extremadura, que superan los 90 días

Por lo que respecta a las administraciones públicas, siguen estando por encima del periodo legal máximo permitido (30 días). Las Comunidades Autónomas son las que mejor cumplen, con un retraso de 53 días, seguidas de los organismos y entes públicos, que apenas superan los 60 días. La Administración Central se queda rozando los 73 días de retraso, mientras que las corporaciones locales alcanzan los 89,3 días.

Financiación Bancaria

Por otra parte, el stock de crédito bancario a empresas continúa cayendo, en este caso un 4,3% interanual. Se ha contraído especialmente el flujo de crédito destinado a financiar actividades de construcción y promoción (-8,4% interanual). No obstante, la concesión de créditos para nuevas operaciones ha aumentado más de un 10% interanual en junio en el caso de los préstamos a pymes (inferiores a un millón de euros), y un 3,7% en el de las grandes empresas (superiores a un millón de euros).

Según el informe de Cepyme, este avance en la concesión de créditos a pymes “pone en evidencia la recuperación de la actividad empresarial registrada en el primer semestre del año y confirma los buenos resultados de la reorientación de las entidades bancarias hacia este segmento de empresas”.

Previsiones

España ha recuperado el nivel de PIB previo a la crisis, con un incremento del 0,9% en el segundo trimestre de 2017 y un crecimiento interanual cercano al 3%. Este avance ha venido impulsado por la demanda interna, que mejora gracias a la recuperación del consumo de los hogares, que ha aumentado un 0,7%.

También se ha mantenido un buen comportamiento en el sector exterior y un aumento interanual del 2,5% en el número de ocupados. Sin embargo, el estudio asegura que se espera una leve desaceleración en los próximos trimestres, y las estimaciones apuntan a que el PIB anual crecerá por debajo del 3%.

¿Por qué? Principalmente por la desaceleración gradual de la demanda interna y la incertidumbre de la situación en Cataluña. También influirá una ralentización en la creación de empleo y una aceleración de las importaciones.

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Buenas prácticas para evitar caer en un registro de morosidad

Atención máxima

Como empresario/a, dedicas un gran esfuerzo y una parte importante de tu tiempo a cuidar cada detalle para que no se cometan errores y que las jornadas se desarrollen sin sobresaltos. Lo haces porque te interesa que tu negocio marche bien, sin problemas, que tu marca se gane una buena reputación y que todos tus clientes estén satisfechos. Es fácil decirlo, pero también sabes que son muchos los cabos que hay que atar para que todo salga perfecto.

Pagos al momento

En este sentido, uno de los aspectos que más debes mimar es el flujo de cobros y pagos. Y es que tan importante es recibir un cobro a tiempo como cumplir de forma religiosa con tus pagos. De hecho, no pagar en el momento acordado tirará por tierra todos tus esfuerzos y manchará tu buena imagen con la palabra “moroso”, algo de lo que difícilmente se recupera una entidad o profesional. Nadie quiere hacer negocios con un mal pagador: no transmite confianza.

Además, si contraes una deuda impagada con un tercero, es posible que te meta en alguno de los principales ficheros de impagos. Es su forma de avisar a los demás, de prevenirles de ti.

Las listas de la morosidad

Son listas que el resto de empresas bancarias, aseguradoras o proveedoras de servicios consultarán y por las que descubrirán si eres un buen o un mal pagador. De este modo, estar presente en un registro de morosidad es, sin duda alguna, un problema grave de reputación: los demás no se fiarán de ti y muchos no querrán hacer negocios contigo.

Por eso, caer en una lista de morosos como las de ASNEF (Asociación Nacional de Entidades de Financiación), RAI (Registro de Aceptaciones Impagadas) o Badexcug (el fichero de Experian Bureau de Crédito) afectará directamente a la línea de flotación de tu empresa.

Como ves, es importante tomarse los registros de morosidad en serio y evitar a toda costa caer en uno de ellos. Para ello, como dice el refrán, es mejor prevenir que curar.

Las claves para no caer en un registro de morosidad

En la siguiente infografía te mostramos algunas buenas prácticas para no caer en un registro de morosidad, incluso si tienes dificultades para pagar:

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Los índices de morosidad de la banca española caen al 8,74%

Según los datos aportados por el Banco de España, ha mejorado la confianza de las entidades bancarias, que en mayo habían reducido hasta los 65.346 millones de euros sus provisiones, casi 10.000 millones menos que en el año anterior.

 

Uno de los indicadores que influyen en la contratación de seguros de crédito, de riesgo financiero, a la exportación o similares para evitar pérdidas en el ámbito del comercio es el de la morosidad de la banca. En España esa tasa ha vuelto a caer por sexta vez consecutiva, llegando al 8,74% en el mes de mayo frente al 8,85% del mes anterior, según datos publicados recientemente por el Banco de España.

Unos niveles que no se veían desde abril de 2012, y que se han reducido en más de un 4,8% desde que se marcó el máximo histórico en diciembre de 2013, cuando se registró una tasa de morosidad del 13,6%. Por otra parte, el crédito total del sector menguó un 0,14% de marzo a abril, hasta los 1,26 billones de euros, y casi un -1,8% en términos interanuales.

MEJORA LA CONFIANZA, CAE LA MOROSIDAD

Estas cifras han mejorado la confianza y las perspectivas de cobro de las entidades financieras, que redujeron en mayo hasta los 65.346 millones de euros las provisiones, 98 millones menos que el mes anterior y casi 10.000 millones menos que un año antes. No debemos olvidar que los bancos conceden los créditos con los recursos procedentes de sus clientes. Siempre existe el riesgo de crédito, de que aquellos a los que se les otorga la financiación incumplan con sus obligaciones o se retrasen en sus pagos. Para cubrir ese riesgo están las provisiones.

De hecho, aunque la caída de la morosidad es considerable, las cantidades que se deben todavía son cuantiosas: el total de créditos dudosos supera los 110.000 millones de euros. La cifra incluye el cambio metodológico en la clasificación de los Establecimientos Financieros de Crédito (EFC), que desde enero de 2014 ya no se consideran entidades de crédito.

LA GESTIÓN DEL RIESGO DE CRÉDITO

Para el cálculo de las provisiones y llevar un mejor control de la gestión del riesgo de crédito se emplean los conceptos de pérdidas esperadas e inesperadas, para las que hay que tener en cuenta: la probabilidad de incumplimiento de sus obligaciones por parte del deudor; la exposición en riesgo o tamaño de la deuda; y las pérdidas en caso de incumplimiento.

Los reguladores bancarios obligan a las entidades financieras a tener capital suficiente como para poder absorber esas posibles pérdidas, un colchón que puede calcularse siguiendo el marco regulatorio de Basilea II. Se trata de un estándar internacional emitido por el Comité de supervisión bancaria de Basilea, que sirve de referencia a los reguladores bancarios a la hora de establecer los requerimientos de capital necesarios para asegurar la protección de las entidades frente a los riesgos financieros y operativos.

Todas las entidades deben clasificar los riesgos que hayan asumido en una de las cinco categorías especificadas por el Banco de España: Riesgos fallidos, que son irrecuperables para la entidad y que han de ser dados de baja de su balance; Riesgos subestándar, los correspondientes a los riesgos mal documentados o a contrapartidas pertenecientes a sectores económicos o regiones geográficas que pasen por un mal momento económico; Riesgos dudosos para préstamos concedidos a antiguos deudores, que lleven al menos tres meses sin incumplir sus obligaciones contractuales de pago; Riesgos dudosos por razón distinta de la morosidad del cliente, aplicados a préstamos considerados por la entidad de dudoso cobro; y Riesgos normales, para el resto.

Éstos últimos también han de subclasificarse en siete categorías, en función del riesgo aparente sopesado por la entidad que concede el crédito, y que van del ‘sin riesgo apreciable’ hasta el ‘riesgo alto con necesidad de seguimiento especial’. Para los dos primeros tipos, el Banco de España exige la constitución de una provisión específica.

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Sanciones para demoras en el pago a pymes, cada vez más cerca

La Ley de Morosidad

Cualquier empresa pequeña y media que trabaje con la Administración Pública o con las grandes empresas tiene claro que si hay una ley en España que sea papel mojado, esa es la Ley de Morosidad. Por más que la ley fijara en 2013 unos plazos máximos de 60 días en el caso de la empresa privada y de 30 días en el caso de las Administraciones Públicas. La realidad es que la demora se alarga demasiadas veces a los 70 días, y la práctica de pagar a 90 o 120 días es todavía una regla impuesta a proveedores sin margen de negociación

Presente y futuro

Las estadísticas no engañan y el Gobierno lo sabe. Son muchas las pymes que se han quedado en el camino durante esta crisis, incapaces de gestionar el desfase financiero al que le somete las abusivas prácticas de demora en el pago de grandes corporaciones públicas y privadas.

Si atendemos a lo ocurrido esta semana en el Congreso, esta situación podría tener los días contados. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha asegurado que el Gobierno está dispuesto a introducir penalizaciones fiscales para empresas del sector privado que incumplan la Ley de Morosidad.

Apenas unas horas después de que Montoro pronunciara estas palabras, el pasado martes en el Congreso de los Diputados la práctica totalidad de los grupos políticos se ponía de acuerdo para apoyar una proposición no de Ley de Ciudadanos en la que se solicita un sistema de sanciones para las empresas que pagan con retraso a las Pymes.

Diferencia de opiones

El texto presentado por Ciudadanos establece la posibilidad de aplicar multas cercanas al millón de euros.  Pero, según ha explicado El Indenpendiente, la implantación de estas medidas no será inmediata puesto que es probable que el texto de Ciudadanos sea modificado o superado por una propuesta propia del Partido Popular.

Las principales diferencias entre el texto de partido liderado por Mariano Rajoy y el de Albert Ribera están en cómo deben canalizarse las multas o sanciones. Mientras el PP, según explicó Montoro, se decantaría por imponer sanciones tributarias, Ciudadanos es partidario de las multas directas e incluir en el texto que la Administración también pueda ser objeto de sanción.

El texto elaborado por el equipo de Rivera establece sanciones leves cuando se pacten entre las partes plazos que excluyan las vacaciones, por ejemplo.

Multas y sanciones

Los incumplimientos graves serán aquellos en los que el pagador supere en 20 días el plazo de pago establecido por la Ley, 60 días. Ahora, la media anual es de 77 días de demora en pago por parte de las administraciones públicas.

Se aplicarán sanciones leves cuando se pacten plazos de pago que excluyan del cómputo los periodos vacacionales. La cuantía oscilará entre los 60 y los 2.045 euros.

Las graves serán aquellas que las que se dé, al menos, una de las siguientes situaciones:

– La demora supere los 20 días sobre el plazo legal de pago

-Se detecten pactos en perjuicio del acreedor

-Haya cláusulas sobre el cómputo del plazo o sobre las consecuencias de la demora

-La reincidencia: acumular más de tres infracciones leves será falta grave

Por último, el documento establece como infracciones muy graves la demora de más de 60 días, la resistencia en la colaboración con la autoridad inspectora, la falsificación de facturas o la reincidencia en dos infracciones graves.

Cualquiera de estas multas además de la cuantía económica conlleva la obligación de abonar las deudas pendientes de pago, intereses de demora incluidos; además de una indemnización por costes de cobro.

Tal vez el punto que más miedo genera a los morosos, es que según Ciudadanos, las empresas que hayan sido sancionadas con infracciones graves o muy graves no podrán contratar con empresas públicas. Tampoco podrán recibir ningún tipo de subvenciones, ni acceder a Crédito del Instituto de Crédito Oficial (ICO) o beneficiarse de deducciones en el Impuesto de Sociedades

En último extremo, Ciudadanos contempla que cuando la especial gravedad de los hechos o el número de personas afectadas lo requieran, se podrán hacer públicas las sanciones.

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6 claves para evitar clientes morosos

Cuando eres autónomo o tienes una Pyme, especialmente en el momento en el que tu empresa da sus primeros pasos, es común -y lo más lógico- que busques tener el mayor número de contactos y clientes posible. Sin embargo, precisamente por estar arrancando y en una etapa inicial, tu organización es más vulnerable a los morosos. Por eso, con este post queremos darte algunas claves para poder evitarlos.

Y es que tener clientes deudores es uno de los problemas más habituales en el mundo de los negocios. Pocos son los empresarios o autónomos que en una dilatada trayectoria empresarial no los han sufrido alguna vez. Se trata además de una circunstancia que afecta especialmente a empresas de reciente creación y profesionales que están iniciando su actividad, impactando en su capacidad de pagos e, incluso, en sus posibilidades de continuidad, al no disponer de una gran cartera que les permita asentar unos pilares sólidos.

Consultar los listados de morosos, evaluar la solvencia de los nuevos clientes, comprobar la veracidad de sus datos y dejar claras las condiciones del contrato son algunas de las claves que pueden ayudarte a dar con el cliente ideal. A continuación, te mostramos 5 que consideramos importantes para evitar cruzarte en el camino con la morosidad.

Consulta los ficheros de morosos

La primera y principal medida es comprobar si la persona o entidad jurídica tiene obligaciones exigibles pendientes de pago, consultando en los ficheros de morosos más importantes, como lo son por ejemplo el Registro de Aceptaciones Impagadas (RAI),  el Experian Bureau Empresarial o ASNEF.

Otras claves para no encontrarte con morosos

Además de chequear su presencia en un registro de morosos, obtener información y datos sobre otras empresas o autónomos en fuentes fiables puede librarte de tener que enfrentarte a los impagos en operaciones comerciales de todo tipo. Estas son otras claves para firmar acuerdos con mayor seguridad:

 

  1. Conocer a la empresa o persona física con la que se va a negociar

A veces, algunos negocios pueden tener detrás una empresa falsa, por lo que realizar una búsqueda en el Registro Mercantil y de la Propiedad y solicitar un informe de riesgo puede serte de utilidad para conocer si verdaderamente existe la entidad registrada, desde cuándo está operando en el mercado y otros datos sobre la misma: domicilio social, administrador, socios o nivel de solvencia.

 

  1. Establecer las condiciones del contrato

Llevar a cabo un riguroso proceso de facturación, estar pendiente del vencimiento de las facturas y dejar claras las condiciones de pago son pilares básicos para que tus clientes puedan responder correctamente ante las obligaciones que estipula toda relación contractual.

Es conveniente también especificar los tiempos y los métodos de las facturas claramente, ya que es un derecho que corresponde a quien firma el contrato.

 

  1. Cobrar por anticipado

Establecer un sistema de pagos al contado o por adelantado (en total o en parte y en la medida de lo posible) puede evitar que tengas que hacer frente a facturas impagadas. No es extraño que empresas de eCommerce y profesionales de todo tipo fijen el pago el día en el que se incurre en la deuda -no acumulando facturas pendientes de cobro- o, en su defecto, piden un porcentaje por adelantado y el resto el día que se realiza la transacción.

 

  1. Solicita un Informe investigado

El investigado es un informe con el que podrás conocer toda la información disponible sobre la empresa con la que quieres hacer negocios. Incluye evaluaciones de analistas expertos sobre cuestiones tan relevantes como su score de liquidez o la probabilidad de retraso en sus pagos. En definitiva, es una gran herramienta para asegurarte de que aquella entidad o persona con la que vas a hacer negocios tenga un correcto comportamiento de pagos y no arrastre deudas que podrían lastrar tu desarrollo empresarial.

 

  1. Protégete con un Seguro de crédito

Las soluciones de gestión del crédito de CESCE te permiten conocer en todo momento la situación de solvencia de tus deudores y activar un seguro para aquellos que presenten más riesgos. También te permiten asegurar toda la cartera de clientes en la modalidad ‘full cover’. O adelantar el cobro de las facturas cediéndoles a ellos el riesgo de impago, en una modalidad de financiación que se conoce como ‘Factoring sin recurso’.

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Conoce las armas para luchar contra el cliente moroso

EL CLIENTE MOROSO

Uno de los puntos más difíciles de vadear para el buen empresario es y será siempre el de tratar con el cliente moroso. A pesar de que la crisis ha enseñado a muchos quiénes son los ‘ejemplares’ a evitar, es inevitable toparse con ellos de vez en cuando. Y para salir indemne de tamaño enfrentamiento es recomendable contar con las herramientas adecuadas.

CONTAR CON UN SEGURO DE CRÉDITO: Si su negocio se caracteriza por vender a crédito y asumir elevados riesgos comerciales es más que necesario, ya que su principal objetivo es cubrir el peligro de impago por parte de un deudor.

¿CÓMO FUNCIONA UN SEGURO DE CRÉDITO?

Si un cliente moroso se declara insolvente, o si han pasado los plazos establecidos en el contrato de la póliza sin que se haya satisfecho una deuda, la aseguradora indemnizará al tomador del seguro con la cantidad que ambas partes hayan pactado previamente.

Por otra parte, la mayoría de las compañías especializadas en seguros de crédito tienen recursos para agilizar los trámites de cobro de un moroso. Además, ofrecen a sus asegurados aplicaciones y herramientas online que permiten clasificar el riesgo de sus clientes: conseguir informes sobre su status de solvencia, conocer su reputación como pagador y sus ‘modus operandi’ a la hora de hacer frente a sus deudas. Algo que puede ser muy útil para evitar negocios que no convengan.

TRABAJAR CON EMPRESAS CUBIERTAS CON UN SEGURO DE CAUCIÓN

No todas las compañías con las que se hacen negocios cuentan con un oscuro pasado repleto de impagos y retrasos que provoquen la desconfianza inicial. No es tan difícil toparse con empresas de reputación intachable que, de repente, se vean afectadas por un problema puntual imprevisto que termine perjudicando al compromiso que han adquirido con nosotros.

Por eso es esencial que todas aquellas sociedades con las que se trabajen posean un seguro de caución. Más aún si los contratos firmados por ambas partes implican transacciones de alto riesgo. Éste se convierte en una garantía de cobro, ya que la compañía aseguradora se encargará de indemnizar a la empresa acreedora cuando el asegurado no pueda hacer frente al pago.

Eso sí, la indemnización estará dentro de unos límites pactados, así que es importante conocer cuáles son esos límites antes de firmar un contrato. De esta manera, el empresario puede saber de antemano que, si apareciese un problema, el resarcimiento por los daños soportados será (o no) mucho menor que la deuda contraída.

COBRAR POR ADELANTADO

En determinados negocios puede ser complicado, aunque no imposible. Y no tiene que ser el total de la factura, es más recomendable negociar un porcentaje como adelanto ofreciendo, por supuesto, todas las garantías de que los encargos se van a llevar a cabo de forma óptima y en el plazo previsto.

Este sistema servirá para asegurar una parte de la transacción y observar a grandes rasgos la disposición del cliente. Eso sí, también puede convertirse en una barrera para conseguir nuevos contratos, pagar por adelantado no suele gustar. Especialmente a aquellos que tienen problemas de liquidez.

NO DEJAR PASAR EL TIEMPO Y PRESIONAR DE FORMA CONTINUADA

Es importante dar toques de atención al moroso y reclamar los cobros de forma continuada, mejor si es de forma variada: visitas, llamadas, emails, cartas… y que quede constancia de todo ello por si es necesario tomar acciones legales.

Hay que tener en cuenta que las empresas que no pagan a sus proveedores acaban desapareciendo más tarde o más temprano. Por eso hay que seguirles la pista en todo momento y no darles tregua. Cuanto más tiempo pase, más difícil será recuperar el dinero.

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Estoy en ASNEF empresas, ¿qué consecuencias tiene y cómo salgo?

man-in-suit-and-briefcaseLas de Evasión o victoria, Con la muerte en los talones, El Fugitivo, Thelma y Louise, Atrápame si puedes o El caso Bourne son huidas de cine. La tuya de los registros de morosos, si no dispones de la información adecuada, puede convertirse en una película de terror.

Entrar en un registro de morosos como ASNEF puede ser consecuencia de varias causas: una mala racha, un malentendido con los plazos, una factura no recibida correctamente, una mala planificación de los pagos, un imprevisto que los ha condicionado, etc. Sin embargo, una vez que estás dentro, abandonarlos debe convertirse en una cuestión prioritaria debido a las consecuencias que tu presencia puede acarrear para la actividad de tu negocio. Y es que pocas empresas e instituciones estarán dispuestas a hacer tratos con alguien que figura en un registro de morosos.

Para la imagen de tu compañía, estar en el listado de ASNEF Empresas puede tener resultados preocupantes, pero no solo eso, la viabilidad de tu negocio también podrá verse afectada con medidas como la imposibilidad de acceder a productos financieros de la mayor parte de las entidades. A continuación, alguna de las gestiones que tendrás problemas para llevar a cabo por estar en un registro de morosos:

  • Solicitar una hipoteca para la compra de, por ejemplo, un local.
  • Ampliar una hipoteca o firmar un aplazamiento.
  • Solicitar un préstamo.
  • Contratar una línea telefónica o Internet para tu empresa.
  • Contratar servicios cotidianos como el de la luz o el agua.
  • Pedir financiación para crear un nuevo negocio o ampliar el tuyo.
  • Hacer negocios con otra empresa. Antes de firmar un acuerdo comercial, consultarán tu historial e información para ver si eres un buen pagador y un socio de confianza.
  • Hacerte un seguro te costará más caro, ya que la aseguradora conocerá que estás en un registro de morosidad.

Por si todo esto fuera poco, las entidades financieras, ante un impago de deuda, además de incluir a tu empresa en el registro de morosos, pueden proceder al embargo de los bienes con los que pudieses responder a esa deuda, siempre y cuando la demanda judicial que habrá presentado con anterioridad en un juzgado, prospere.

ASNEF Empresas: por qué aparece tu negocio

Uno de los registros de morosos más reconocidos y de mayores dimensiones de España, junto al Experian Bureau Empresarial y al RAI, es el de ASNEF (Asociación Nacional de Entidades de Financiación). Este fichero recoge la información sobre impagos de personas (ASNEF particulares) y empresas (ASNEF empresas).

Si estás incluido, hay una razón principal, y es que un miembro de la asociación ASNEF -formada por bancos, cajas de ahorros, empresas que ofrecen servicios de financiación en compras, aseguradoras, empresas de telecomunicaciones, empresas proveedoras de servicios (agua, luz, gas, etc…), etc.- ha registrado un impago por tu parte y no has satisfecho esa deuda en el plazo de 90 días, por lo que automáticamente quedas incluido en ASNEF.

¿Cómo puedo salir del listado?

La manera de salir de un registro de morosos es sencilla, saldar la deuda. Una vez que se ha pagado, no hay un plazo concreto para ser borrado del listado, si bien lo habitual es que en 7 o 10 días ya no aparezca tu nombre ese registro. Si transcurrido ese periodo la inscripción persiste, podrás ponerte en contacto con la empresa para que te elimine definitivamente y, aunque seguramente te pidan un justificante de pago de la deuda, no tiene por qué haber ningún problema.

La otra opción es demostrar que esa deuda no existe o que es consecuencia de un fallo de cualquier tipo.

Como conclusión, que tu nombre esté registrado en un listado de morosos puede acarrear graves consecuencias para la continuidad de tu negocio, por lo que es recomendable hacerse cargo de la deuda cuanto antes y no esperar a verse tocado y prácticamente hundido.

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Cómo triunfar al negociar con los bancos

La obtención de financiación ajena es una de las áreas en las que más discriminadas se encuentran las pequeñas empresas en comparación con las grandes. Al mayor número de garantías que les exigen las instituciones bancarias se une la imposibilidad, o al menos, la mayor dificultad para acceder a un gran número de fuentes de financiación: bonos, pagarés, obligaciones o mercados bursátiles. Además, el aumento de la morosidad ha provocado, paralelamente, un incremento de las garantías que se solicitan y una desconfianza generalizada. Por eso, la negociación personalizada, y la capacidad que tenga el emprendedor para vender la idoneidad de su negocio o proyecto, y su solvencia personal, cobran gran importancia.

Pasos previos

Lo primero que debe hacer un emprendedor es estudiar de forma clara la cantidad de dinero que necesita y sus posibilidades de pago. Y tiene que estar seguro de poder extraer un rendimiento del dinero que solicita. Si esa rentabilidad no es superior al tipo de interés no le interesa pedirlo. También debe plantearse si verdaderamente necesita ese tipo de financiación y no puede suplirlo de otra manera: descenso de costes, aportación de capital, etc.

Lo mejor sería realizar una planificación global de las necesidades financieras y de tesorería. Aunque ésta no se realice habitualmente, se debe, al menos, hacer en este momento para justificar la financiación ajena a solicitar. Debe fijarse tanto en los gastos como en los ingresos, analizando si los recursos que va a generar serán suficientes para devolver las cantidades a solicitar. Importante: es necesario que las ventas crezcan más que las deudas, que la empresa evidencie más crecimiento que endeudamiento. Y demostrar que se tiene capacidad de ahorro. Además, esta previsión puede entregarse al banco, lo que contribuirá a dar una mejor imagen de su capacidad de gestión. Un consejo: nunca hay que basar la negociación sobre datos falsos, ya que la banca dispone de una amplia base de información que podría acabar sacando los colores al emprendedor.

Otra cosa que éste tiene que tener muy clara desde el principio es que nunca debe utilizar financiación a corto plazo para financiar proyectos a largo plazo o activos permanentes como edificios, maquinaria o proyectos de investigación. Y después de analizar lo que necesita, se debe informar de las ofertas que existen y acudir a aquella entidad que ofrezca las mejores condiciones. Porque es conveniente no trabajar nunca con una sola entidad. Pero tampoco con demasiadas.

La hora de negociar

Si se trata de una empresa de reciente creación, lo más normal es que el banco pida al emprendedor avales personales. Porque quien recibe la financiación es dicho emprendedor o los promotores. Por tanto, hay que evaluar de manera muy cuidadosa el riesgo personal que se asume. Por contra, si la empresa ya está en un estado más avanzado, y se pueden demostrar flujos de caja positivos estables en el tiempo, por ejemplo, el préstamo lo recibirá la empresa y el riesgo quedará más acotado en el ámbito empresarial.

Entre los factores que pueden inclinar la balanza hacia el lado del emprendedor en la negociación se encuentra la capacidad de endeudamiento desde la óptica bancaria, ya que rechazará aquella decisión que la supere o le quede peligrosamente dañada. También el nivel de endeudamiento que se tenga y la capacidad para asumir situaciones urgentes de tesorería negativa o la disponibilidad financiera. Siempre, en el caso de las empresas, el banco realizará un análisis de las garantías que tenga la actividad de la compañía, fijándose en el valor de realización de los activos en caso de cese de actividad, y en la profesionalidad de los gestores.

Si nos centramos en lo que podríamos denominar negociación pura y dura, siempre es conveniente evaluar el coste global del servicio. No hay que fijarse sólo en el tipo de interés. En juego también entran comisiones, mínimos…, es decir, gastos añadidos que acaban engordando la factura. Porque, entre otras cosas, el coste final al que saldrá la operación dependerá del plazo de amortización, del  TAE, de la existencia de ventajas fiscales, de las posibles comisiones de apertura, mantenimiento y cancelación, de las existencias de seguros de vida, avales y garantías, etc. También es conveniente preguntarle al banco si cuenta con alguna línea de financiación específica y hasta qué montante. Conviene no olvidar que hay líneas de financiación para emprendedores que éstos canalizan provenientes de entidades públicas.

La morosidad acaba con más de 150.000 empresas en España

De las 500.000 empresas que han desaparecido desde que se inició la crisis (200.000 pymes y 300.000 autónomos), un tercio lo han hecho debido a la morosidad. Es decir, más de 150.000, según estimaciones de la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad (PMcM). Incluso otros expertos como Eduardo Ochoa, responsable del Departamento de Optimización de Working Capital de LowendalMasai, se basan en los datos del INE para afirmar que en los últimos cuatro años más del 40% de las empresas que han cerrado, lo han hecho por impagos de sus clientes, y el 35% de los concursos de acreedores viene derivado por esta misma causa.

La Administración Pública es uno de los principales actores en esta situación, pero también ha aumentado la morosidad entre empresas privadas de todas las comunidades autónomas y de todo tipo de actividad. En el ámbito público, sectores como el farmacéutico, empresas de servicios urbanos (basuras, limpiezas, recogidas de residuos, servicios de autobuses, etc.), electricidad, teléfono, están sufriendo impagos por parte de las diferentes administraciones.

El problema tiene consecuencias muy serias. El continuo retraso en el cobro está asfixiando a muchas compañías, además de redundar en el empeoramiento de la competitividad y el deterioro de la situación de liquidez de las empresas que, en innumerables ocasiones, termina en cierre. Y es que, ante la actual coyuntura económica y la escasez de financiación hoy día es más imprescindible que nunca asegurar el cobro con los clientes.

El Plan de Pago a Proveedores aprobado por el Gobierno el pasado febrero para abonar facturas pendientes de Ayuntamientos y comunidades autónomas, fue una medida necesaria y novedosa que generó muchas expectativas. Sin embargo, los pagos se produjeron de manera puntual y sin continuidad. Según los expertos de la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad, las Administraciones Públicas han acumulado nuevamente facturas impagadas correspondientes a 2012, volviéndose así a alargar los plazos por encima de lo que se puede considerar razonable y de lo que estipula la Ley para este 2012 (40 días), y para el 2013 que ya llega (30).

Además, las medidas del plan de pago solo pueden ser realmente efectivas si el dinero llega hasta el último eslabón de la cadena productiva. Y no lo ha hecho en todos los casos, porque no se ha conseguido asegurar el cobro de las subcontratas, esto es, de los proveedores de los proveedores. Aun hoy hay subcontratas que continúan a la espera de cobrar por parte de aquellos que sí han recibido el dinero de las Administraciones. En el sector privado la situación no es distinta. Tampoco ha mejorado en los últimos meses y los plazos de pagos entre las empresas tienden a alargarse por encima de los 75 días que la Ley establece para 2012 y los 60 para un 2013 a la vuelta de la esquina.

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Seguro de Crédito: nuevo aliado contra la morosidad y la falta de financiación

La pequeña y mediana empresa se ve afectada hoy en día por dos problemas en el actual entrono económico hasta alcanzar la categoría de sucesos catastróficos: la morosidad, que crea incertidumbre, y la ausencia de liquidez y crédito, que no solo no permite solucionar los efectos de la morosidad, sino que los agrava.

Las empresas se enfrentan a un verdadero problema de “cash flow” que  obliga a demorar pagos, generar tensiones de caja y condenarse a aparecer en registros negativos que las alejan de cualquier posibilidad de conseguir crédito bancario o comercial. Esta situación -y no la pérdida de negocio- es la verdadera causa de la insolvencia de las empresas. Por ello, la reactivación del crédito se posiciona como elemento clave para la recuperación de la actividad económica.

A la hora de medir la morosidad, el índice más utilizado es el que publica el Banco de España sobre el sector financiero, que registra un nivel superior al 8%. Sin embargo, este no es un buen indicador para medir los impagos en las transacciones entre empresas. Para esto es mucho más útil el índice de morosidad sobre efectos comerciales, que identifica realmente el comportamiento de pago de las empresas para con sus proveedores. Y la realidad es que el panorama no da señales de mejora. De hecho, el sistema de predicción desarrollado por CESCE anticipa que la morosidad seguirá subiendo durante al menos los próximos seis meses.

En cuanto al crédito, también se observa una caída en los importes de efectos descontados, reflejo de una restricción crediticia que se manifiesta en cancelaciones de líneas de descuento. La tendencia prevista en esta partida también será descendente en los próximos meses, por lo que el problema de la ausencia de liquidez tenderá a agravarse.

Contra morosidad e iliquidez, protección y financiación

Por desgracia, el seguro de crédito ha reaccionado hasta ahora a los problemas por dos vías. Por una parte, reduciendo las coberturas y, por tanto, restringiendo aún más la capacidad de expansión de las ventas. Por otra parte, empeorando sus condiciones (franquicias, ampliación de plazos de indemnización) y drenando más liquidez de las maltrechas economías de las empresas. Si ante el recrudecimiento de la crisis la industria del seguro de crédito (que perdió cerca del 30% de sus clientes en Europa en 2009) reacciona en la misma línea, su prestigio quedaría seriamente dañado.

Como han tenido que hacer otros sectores, el Seguro de Crédito debe reinventarse y proporcionar a sus clientes precisamente aquello que más necesitan. Por una parte, hay que aumentar la concesión de riesgo para incrementar la protección a las empresas. Esa mayor aceptación de riesgo sobre compradores problemáticos llevará aparejada un precio de crédito más alto, pero hay que otorgarla. ¿Alguien puede poner en cuestión que el riesgo de crédito ha de tener un coste cuando a nuestro Tesoro le exigen los mercados más de 500 puntos básicos por el diferencial de riesgo con Alemania? La cuestión más importante es hacer posible el crédito comercial, no hacerlo barato.

Por otro lado, hay que utilizar la protección que otorga el Seguro de Crédito a los créditos comerciales para constituir una fuente de liquidez. Cualquier esfuerzo en este sentido es poco. Es preciso adelantar el pago de indemnizaciones. ¿De qué sirve una indemnización tardía cuando el problema de las empresas es una cuestión de caja? Es necesario poner en valor la protección otorgada por las compañías de seguros, entidades solventes, sobre los créditos comerciales para que su descuento resulte atractivo a las entidades financieras. El Seguro de Crédito ha de convertirse en un puente hacia la financiación, no en un sobrecoste para la obtención de una protección patrimonial. Hoy en día, dicha protección patrimonial resulta retórica pues la única urgencia de las empresas en el tráfico comercial es la liquidez.

Contra morosidad e iliquidez, protección y financiación. Este es el papel contracíclico que se espera de las compañías de Seguro de Crédito. Y es su obligación asumirlo, aunque suponga renunciar a algunos principios y a los usos y costumbres más arraigados en esta industria. Ha llegado el momento de que el Seguro de Crédito se reinvente porque, como señaló Hipócrates, ad extremos morbos, extrema remedia exquisite optima.

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Aprende a exportar con el ICEX

¿Eres una pyme? ¿Quieres salir al exterior? ¿No sabes cómo hacerlo? No te preocupes. Para que tanta duda no acabe haciendo naufragar tu proyecto, el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX) dispone del proyecto “Aprendiendo a exportar” (APEX). ¿En qué consiste? Básicamente, APEX lo que hace es analizar con cada empresa su potencial exportador a la par que le presta asesoramiento en áreas clave como marca, uso de la tecnología y de Internet, contratación, fiscalidad internacional, innovación y diseño… con un claro objetivo: abordar los mercados exteriores con el mayor éxito posible. Y lo hace con dos herramientas diferenciadas: las jornadas “Aprendiendo a exportar” y el programa “Aprendiendo a exportar”, herramientas que, aunque están relacionadas, pueden utilizarse de forma independiente.

En cuanto a las jornadas, se celebran de forma periódica en diferentes ciudades españolas y su duración es de cuatro horas. En ese periodo de tiempo, diferentes expertos ofrecen las claves de la exportación y de la mejora de la competitividad en la empresa. ¿Contenido? Desde las ayudas que ofrecen las instituciones, pasando por temas de competitividad (Internet y nuevas tecnologías, patentes, financiación y cobro…), hasta breves charlas de ponentes relevantes y encuentros empresariales con compañías de la región que cuentan su experiencia más allá de nuestras fronteras.

El programa, por su parte, tiene una duración de un año y se basa en tres pilares: diagnóstico (valoración de la posición competitiva de la empresa y su potencial exportador a cargo de un especialista, de forma práctica y confidencial), asesoramiento (de expertos en contratación y fiscalidad, comunicación y marca…) y apoyo financiero (tanto de la Línea de financiación Aprendiendo a exportar ICO-ICEX como de la Línea de asesoramiento de cobro ICEX-CESCE). Esta última cubre el 85% de los riesgos comerciales (insolvencia de hecho –morosidad prolongada- e insolvencia de derecho –quiebra o suspensión de pagos-) y el 99% de los riesgos políticos.

Si quieres más información, no dudes en consultar: www.aprendiendoaexportar.com

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¡Cuidado! los impagos a pymes van a aumentar en Europa

La crisis no da tregua. Desde que empezó en 2007 la morosidad ha sido un caballo de batalla para todas las empresas, pero fundamentalmente para las pymes. Junto a la restricción del crédito, el retraso en los cobros se ha convertido en el factor causante de la desaparición de muchas de ellas. Pues bien, ahora habrá que tener más cuidado que nunca y no solo con los clientes españoles sino con lo de cualquier punto de Europa donde intentemos vender nuestros productos.

Efectivamente, por si había pocos problemas para las pequeñas y medianas empresas, ahora los expertos están convencidos de que los impagos en Europa aumentarán durante los próximos meses. Concretamente, esto se producirá sobre todo en las hipotecas, en los créditos para la adquisición de automóviles y en otros productos de crédito. Así lo pone de manifiesto la tercera oleada del Estudio sobre Riesgos de Crédito, realizada entre profesionales europeos de gestión de riesgos financieros, un informe impulsado por la Asociación Europea de Marketing Financiero (EFMA) y el proveedor tecnológico FICO.

En concreto, los gestores prevén que se produzca un aumento en el número de consumidores que tendrán problemas a la hora de enfrentarse a sus pagos a crédito. Una cuarta parte de los expertos consultados prevé un incremento de descubiertos y de los impagos en créditos a pymes o en tarjetas de crédito. Para coches e hipotecas, un tercio de los consultados considera que se incrementarán los impagos. Y solamente el 13% de las respuestas indican esperanza en la mejora de la situación.

Tristemente en España las empresas, sobre todo pymes y autónomos, conocen muy bien a donde les pueden llevar los retrasos a la hora de cobrar las facturas a sus clientes. Y eso a pesar de que en julio de 2010 entró en vigor la Ley de Morosidad, que fijaba unos plazos máximos de 60 días para los pagos de empresas a sus proveedores y de 30 días en el caso de las administraciones públicas, con un periodo de adaptación en ambos casos que se extendería hasta 2013. La norma, además, eliminaba la posibilidad de que las empresas negocien plazos superiores de pago a los fijados por la ley.

Sin embargo, un año y medio después, esa ley que era la esperanza de muchos emprendedores no ha dado los resultados esperados durante 2011 y la morosidad les sigue haciendo la vida imposible. Un estudio de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) revela que el tiempo medio de pago tanto del sector público como del privado en España se fija en 103 días, una cifra sólo superada en Europa por Grecia (125 días) y que está muy por encima de la media europea (62 días). Las pymes han reclamado ya al nuevo Gobierno de Mariano Rajoy mano dura contra las empresas morosas y están esperando a que se apruebe un reglamento sancionador estricto.

Por lo menos, de las situaciones difíciles es de donde más se aprende y, desde 2008, la mayoría de los profesionales europeos ha realizado cambios en la gestión de los riesgos para afrontar la crisis económica. Su enfoque hacia esta actividad es ahora mucho más disciplinado que hace tres años y son capaces de adoptar nuevas políticas más rápidamente. Además, toman las decisiones tras un análisis más exhaustivo sobre la capacidad de endeudamiento del solicitante del préstamo.

Y es que buena parte de ellos creen que en los próximos meses el impacto del desempleo sobre su cartera de negocio será creciente y que las condiciones existentes en la eurozona afectarán también a su rendimiento. Pero, al menos, contarán con algo positivo: los ciudadanos europeos están cada vez más concienciados con los impagos y seguramente antepondrán sus pagos a crédito frente a otras obligaciones.