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Plan comercial: errores básicos de marca

A la hora de montar un negocio y elaborar un plan comercial existe un aspecto al que, en ocasiones, los emprendedores no le dan la importancia que se merece: la marca. Conviene recordar que multinacionales como Coca-Cola, Apple o Google se gastan auténticas fortunas en determinar, establecer y mantener su imagen corporativa. Ellos lo consideran básico en su negocio. Entonces, ¿por qué no se le da la misma importancia en pymes consolidadas y en negocios que acaban de comenzar?

Denominaciones como Finanzas Martínez o Demoliciones Pascual puede que gusten a los fundadores de dichas empresas. Pero, desde luego, no son capaces de generar la cultura empresarial necesaria que sea capaz de atraer a los clientes a comprar los productos o servicios que estas firmas ofertan. Por tanto, si su caso es el de un emprendedor que está lanzando su negocio, le conviene determinar una estrategia de marca viable que no caiga en estos errores fundamentales y básicos que a continuación detallamos.

Diseño amateur del logotipo de la marca

Puede que tenga la tentación de llamar a algún conocido o familiar relacionado con el diseño gráfico para que le elabore en un par de horas un logotipo para su negocio. Quizá así le salga más barato pero a la larga le resultará caro. Una empresa seria debe tener una imagen acorde y para ello es necesario contar con un diseñador gráfico profesional al cual hay que explicarle con todo lujo de detalles qué es lo que queremos que el consumidor piense de la compañía con solo vislumbrar el logotipo.

Además esa persona debe encargarse de crear el libro de estilo para que todos los documentos con los que trabaja la compañía (cartas, tarjetas, presentaciones…) y las campañas de marketing sean homogéneos. Ser amateur en este punto no compensa, ya que se transmitirá una imagen de marca errónea a los clientes, que cuesta mucho esfuerzo desmontar.

No ser consistente

Si una empresa está ya en funcionamiento y cuenta con una imagen corporativa de marca, que se quiere cambiar por los motivos que se consideren oportunos, es necesario hacerlo en todos los frentes. No puede ser que exista un logotipo determinado y que los folletos de marketing, etiquetas o facturas vayan con otros tonos de colores, o con una imagen diferente. No ser consistente con la marca genera confusión en los clientes, que tendrán dudas sobre la empresa a la que han comprado un producto o servicio. Hay que tener en cuenta que nadie tiene tiempo para perder en descubrir si detrás de dos logotipos diferentes se encuentra la misma firma. A la sociedad hay que presentarse con una imagen consistente y unitaria y ser consecuente con ella. Es decir: si queremos transmitir una imagen de calidad en nuestras referencias, no se debe generar una campaña publicitaria, basando todo en los bajos precios.

Este error ocurre con demasiada asiduidad y se encuentra entre las razones principales que llevan a que un negocio no atraiga la atención de los consumidores.

No tener eslogan

Seguro que recuerda casi todos estos reclamos: “Piensa diferente” (Apple); “¿Te gusta conducir? (BMW);  “Porque yo lo valgo” (L’Oréal); “Si bebes no conduzcas” (Tráfico); “Just do it” (Nike), “Vuelve a casa por Navidad” (Turrones El Almendro), etc. Todos ellos forman parte del club de los mejores reclamos publicitarios de marca de la historia empresarial, y reflejan en una sola frase la base del negocio. Desarrollar un eslogan pegadizo y que contenga la cultura de la compañía tiene un valor incalculable. Por contra, no contar con ningún reclamo lastra el normal desarrollo del negocio.

A la hora de montar una empresa y elaborar un plan comercial hay que tener claro también el reclamo que se pretende utilizar y valorar con estudios y diversas opiniones si es el más acertado para las referencias que se pretenden poner en el mercado.

No vigilar a los rivales

Antes de acometer cualquier plan comercial que incluya elementos de marketing, como el logotipo o la identidad corporativa, es fundamental estudiar a la competencia. Solo analizando cómo lo hacen los demás se podrán evitar errores importantes como diseñar una marca que coincida con otros o, por el contrario, que sea tan diferente, que confunda al comprador habitual. No tenga miedo en elaborar su propia versión de una buena idea que haya hecho la competencia. Si a otros les ha funcionado, a usted también puede ayudarle para incrementar ventas y beneficios.
Desconocer a nuestros clientes
No cometa el error de pensar que todo el mundo es susceptible de ser su cliente. No es así. Los productos o servicios que su empresa ofrezca interesarán a una parte de la población. Por tanto, es imprescindible que conozca el perfil de compradores que puede tener su negocio. Solo así, podrá realizar un buen trabajo con la marca. Y es que conviene recordar que un estudio de la consultora ClickZ desvela que saber quién es su cliente le permite retornos de su inversión del 241 por ciento. En cambio, desconocer dónde está su nicho hundirá cualquier posibilidad de éxito.

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Nuevos negocios: por qué fracasan y cómo evitarlo

Existen muchas teorías acerca de la razón que lleva a los nuevos negocios a fracasar. Desde este blog proponemos utilizar un informe de la consultora CB Insights, cuyos resultados se acercan a la realidad. Según su estudio, la causa que conduce a que muchos emprendedores echen el cierre a sus negocios es equivocarse en la elección del producto. Si nadie compra lo que se está fabricando, resulta evidente que su existencia no es necesaria para el mercado, por lo que la esperanza de supervivencia de la aventura empresarial disminuye de manera alarmante.

 

Tanto es así que al menos el 42 por ciento de las firmas encuestadas en el informe citado indicaba que el producto era la razón principal que conducía al fracaso. A continuación se situaban otros motivos, como la falta de capital (29 por ciento), equipo equivocado (23 por ciento) y la competencia (19 por ciento).

 

A pesar de los resultados del estudio, otros muchos achacan a la incapacidad de la firma para mantener liquidez como la principal razón para hundir negocios que funcionan. Sea por el motivo que fuere, el caso es que a la hora de montar un negocio y llevarlo al éxito es necesario cumplir los requisitos principales: producto y dinero. De ahí que a continuación mostremos las estrategias necesarias que se deben llevar a cabo para esquivar las citadas complicaciones que padecen la mayoría de los emprendedores.

 

Diferenciar el producto o el servicio

La única posibilidad de conseguir el éxito con un producto se reduce a dos: que sea diferente al resto de opciones que ofrece la competencia, o que sea más barato. Ya está. No existen más alternativas. Por mucho que se quiera intentar, si no es mejor o es más barato, mejor irse olvidando.

Por desgracia, es mucho más habitual encontrarnos en la segunda opción por lo que si se quiere lograr el éxito con un producto o servicio basado en el precio es necesario cuidar todos los eslabones de la cadena de producción. Sólo cuando se logra la eficiencia en todo el proceso, se puede apostar. En caso contrario, es mejor ni arrancar con la empresa.

 

Si, por el contrario, usted cuenta con una referencia que es superior en calidad a la que ofrece el resto de la competencia, enhorabuena. En un mundo como el actual donde existen empresas para cualquier nicho de negocio, disponer de algo diferente y mejor es una opción a la que solo pueden aspirar unos pocos elegidos.

 

 

Identificar el segmento de mercado objetivo
Una vez superado el primer paso y con las ideas claras con respecto al producto por el que apostaremos, toca enfrentarse al segundo inconveniente para lo que hay que formularse la siguiente cuestión: ¿A cuántas personas interesa nuestro producto o servicio?

 

Una cosa es tener una referencia de calidad o muy barata y otra muy diferente es que el consumidor sea capaz de apreciar alguno de los factores. Pongamos un ejemplo algo ridículo. Un emprendedor lanza un helado con sabor a aleta de tiburón. Cierto que se trata de algo diferente. Pero, realmente, ¿existe alguna posibilidad de que ese producto triunfe? Mucho nos tememos que no. Con este caso se demuestra que no basta con tener un valor diferenciador sino que ese valor sea lo suficientemente interesante para buena parte de la sociedad.

 

 

Ojo, este error también se da en el caso contrario. Es decir en productos o servicios que pueden ser interesantes para todos los consumidores. Aquí el fallo viene de la propia empresa, que no está preparada para satisfacer la demanda. Un ejemplo en esta línea podría ser una consultora que trabaja con empresas grandes, pequeñas, y en diversos mercados. Pero que no cuenta con los recursos físicos ni materiales suficientes para prestar un servicio de calidad. Esto también conduce al fracaso.

Decidir cómo llegar a su segmento de mercado objetivo
Puede que usted posea un buen producto o servicio pero si no lo da a conocer, es imposible que nadie llame a su puerta con la intención de comprarlo. De ahí que sea necesario que los nuevos negocios tracen un plan para difundir el mensaje de lo que la empresa ofrece y de que se trata de la mejor opción existente en el mercado para los consumidores.

Diseñe la venta
Las posibilidades de fracasar no se terminan tras la diferenciación del producto, la identificación del mercado objetivo e incluso la difusión del mensaje. El penúltimo paso es cerrar la venta de ese producto o servicio que usted ofrece. Por tanto, asegúrese de saber cómo va a vender su referencia antes incluso de lanzar el negocio.

 

Asegure el cobro

Y si el penúltimo paso era cerrar la venta, el último es cobrar por ella. Para ello puede desde utilizar herramientas para conseguir solo clientes solventes, hasta monitorizar día a día el riesgo de impago de sus clientes actuales. O directamente, claro está, contratar un seguro de crédito.
Comenzar un negocio es arriesgado y las probabilidades de fracaso son elevadas. Ya sea por falta de ingresos o por una mala elección del producto, el caso es que son demasiados los emprendedores que cierran sus negocios. De ahí que sea necesario maximizar las posibilidades de éxito cumpliendo los pasos anteriormente descritos.

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Consejos para montar un negocio sin salir del trabajo

montar_negocioNo conviene engañarse. Poner en marcha una empresa no es fácil. Muchas veces sufriremos el problema de ser a la vez empleado y emprendedor. Soñaremos con salir de la oficina para lanzarnos de lleno a dar los primeros pasos del proyecto. Pero no podremos dedicarnos al 100% porque nuestra situación económica nos obligará a llevar esta especie de doble vida.

Este tiempo de transición puede ser estresante y difícil, especialmente cuando usted no disfruta de su trabajo, algo que le suele ocurrir a buena parte de los emprendedores. Si se les pregunta, muchos de estos superhéroes dirán que la clave pasa por mantener la motivación. Pero, cómo se consigue. Desde este blog les vamos a tratar de dar algunas claves que pueden ayudar mucho en el camino que va de empleado a empleador.

Recordar los motivos que le llevaron a dar el paso

Convertirse en su propio jefe, lograr independencia financiera, tener libertad de horarios, lograr realizarse como persona, ayudar a los demás, poder estar en casa con la familia… Los motivos que llevan a una persona a dar el paso de iniciar una nueva andadura empresarial son múltiples y variados. Por eso, lo más importante es que usted se haga siempre la misma pregunta: ¿Por qué? Si siempre encuentra una respuesta a esta cuestión podrá superar con más facilidad un periodo de tiempo, que no es del gusto de nadie.

Cásese con su sueño

Tener un deseo no es lo mismo que comprometerse con él. Cuando uno se casa con su sueño se está imponiendo la obligación vinculante de hacerlo realidad. Esto implica no dejarse llevar por la desidia y ser capaz de superar todos los obstáculos. Lo único que importa es el fin, y si para alcanzarlo es necesario trabajar por cuenta ajena durante un tiempo, pues se hace. Solo teniendo la promesa que uno mismo se hace de convertir una ilusión en realidad, se es capaz de todo.

Haga un plan de negocio

Normalmente los planes estratégicos de los nuevos negocios se realizan cuando estos ya están en funcionamiento. Este caso supone una excepción. Tener un documento donde ponga en negro sobre blanco qué quiere para su pyme dentro de dos o tres años será un acicate fundamental a la hora de superar el duro trance de su doble vida empresarial. Dentro de ese plan no se olvide de ser específico. Describa con detalles todos los puntos, incluyendo número de clientes, planes de marketing, fechas de lanzamiento, etc. Y trate de cumplirlos.

De esa forma usted tendrá un incentivo para esos días malos que siempre se tienen. Debe incluso de ponerse tareas a realizar para su nuevo negocio. Lleve una agenda y trate de cumplirla. La organización es la clave de muchos negocios.

Forme un grupo de expertos o consejo asesor

Ahora, con las redes sociales, es mucho más fácil encontrar a personas que se encuentren en una situación parecida a la suya. Cuando haya creado una red de futuros emprendedores, organice reuniones regulares para apoyarse los unos a los otros. Fomente la tormenta de ideas y comparta consejos. Pueden llegar incluso a desarrollar trabajos conjuntos de los que el grupo se verá beneficiado. Además, la suma de varios cerebros siempre será mejor que una mente solitaria. Si tiene dificultades para dar con sus iguales, intente en páginas como Meetup, una buena manera de empezar la tarea.

La formación es una gran aliada siempre

Investigar, estudiar o profundizar en cualquier materia que usted considere importante para su futuro negocio ayuda, y mucho, a la hora de mantenerse motivado. Internet ofrece opciones infinitas para formarse. Así que aprovéchelo. Tampoco estaría de más apuntarse a cursos o seminarios. Cualquier método para incrementar los conocimientos, que serán aprovechados en el futuro y útiles en el presente.

Actitud positiva ante todo

Aunque resulte difícil, usted tiene que intentar que acudir todos los días a su oficina no sea un martirio. Para conseguirlo, debe centrarse solo en las cosas buenas, que seguro que las habrá. Quizá se lleve bien con sus compañeros, o con su jefe, o el trabajo no sea tan malo, puede que tenga un buen salario, incluso que esté cerca de su casa, o que el horario le permita tener tiempo para dedicarse a sus business… Lo que sea, pero preocúpese en buscar lo positivo de esta situación de nadar entre dos aguas. Los pensamientos negativos quitan la energía que le hará falta para sacar adelante su sueño y le llevarán a preguntarse si será capaz de montar un negocio desde cero.

Póngase retos

Ya lo hemos anticipado antes, pero no está de más decir que la organización es fundamental. Usted debe estar siempre poniéndose retos, tanto en su labor de asalariado como en la de emprendedor. De esa forma, nunca tendrá espacios muertos en los que pueda perderse en la negatividad. Además si logra superar los desafíos que se ponga, obtendrá un plus de motivación.

Si sigue estos sencillos pasos, el tiempo de esperar se le hará más corto y su sueño estará siempre más cerca de convertirse en realidad.

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Los dos métodos más sencillos de montar un negocio rentable

Una cosa es querer ser un emprendedor y tener el sueño de convertirse en empresario y otra muy diferente es lograrlo. Pasar de la idea que habita en la cabeza a la realidad de montar un negocio no es algo sencillo. Hablamos de dos mundos muy diferentes. El puente que los une está repleto de dificultades, que habrá que superar si se quiere alcanzar la meta. En muchas ocasiones, el gran obstáculo es la imposibilidad de convertir nuestra luminosa ilusión en algo rentable. Otras veces lo que frenará el trayecto será la falta de dinero y la imposibilidad de encontrar financiación. Incluso habrá otras ocasiones en las que comprobemos que no estamos preparados para montar un negocio, ya que carecemos de las virtudes necesarias para ello.

 

Como se puede ver, las dificultades son muchas. Pero, tranquilo. Existen unos pocos atajos que pueden convertir la travesía que va de la idea a la empresa rentable en un camino más sencillo. Desde aquí hemos identificado tres vías: levantar una empresa online, comprar un negocio ya existente y abrir una franquicia. De la primera hemos hablado recientemente en este blog. Las otras dos vamos a comentarlas a continuación.

 

Adquirir un negocio

La primera ventaja que viene de serie con el mero hecho de comprar una empresa que ya existe es que no habrá que reinventar la rueda. ¿La segunda? Mayor facilidad de acceder a la financiación ya que los bancos suelen estar más abiertos a prestar si se trata de un traspaso que si es para iniciar algo nuevo. Por último, existe otro gran beneficio, que consiste en reducir la tasa de fracaso de los cinco primeros años. Se trata de la estadística que indica que el 50% de los negocios fracasan en su primer lustro de existencia.

 

Una vez conocido lo positivo toca meterse de lleno en las normas a seguir para no cometer errores a la hora de montar un negocio rentable partiendo de una empresa que ya existe y que hemos adquirido. Lo primero que debemos tener en cuenta es que este método suele conllevar un desembolso más elevado que si hablamos de una empresa que parte de cero. A continuación y a la hora de las negociaciones, el emprendedor que tiene intención de adquirir debe empaparse sobre su posible presa. Es necesario conocer los datos exactos del inventario, los métodos de trabajo, los pasivos, los activos, los temas legales, etc. En definitiva: antes de firmar el contrato de compra venta hay que estudiarlo todo y echar muchos números para no llevarnos sorpresas a posteriori.

 

Además, y como es lógico, se deben tener en cuenta otro tipo de detalles. El primero pasa por la obligación de adquirir un negocio con el que estemos familiarizados y seamos capaces de entender. También es vital hacerse este tipo de preguntas que serán fundamentales para llevar a cabo un traspaso de negocio exitoso: ¿Cuál es el tamaño de empresa que puedo gestionar?, ¿cuántos empleados y ubicaciones puedo manejar?, ¿qué área geográfica me interesa?…

 

Una vez que se haya descubierto la industria, el tamaño, la ubicación y los secretos es necesario pasar a la fase de la negociación. Para la misma, y más si usted es un novato en estas materias, es imprescindible la presencia de un abogado y de un financiero. Lo que sea necesario para no caer en ninguna trampa. Y un último consejo averigüe el o los motivos que llevan al antiguo propietario a vender su compañía. No se crea lo que éste le diga. Tratará de convencerle de las bondades y esconderá realidades, como la imposibilidad de lograr que ese tipo de negocio funcione. Téngalo en cuenta.

 

Apueste por la franquicia

Convertirse en franquiciado requiere la adquisición de una licencia para utilizar una marca y los procesos de un franquiciador, así como la venta de sus productos o servicios. Este método también elimina la labor de dar con una idea de negocio y darla a conocer. Todo eso lo tenemos ya ganado. Se supone que al convertirnos en franquiciado entramos en un sistema con un historial de rentabilidad ya probado. Todo ello provoca que muchos emprendedores se olviden de montar un negocio propio y apuesten por la franquicia. Las razones que se esgrimen están relacionadas con el menor riesgo que supone ya que se aprovecha de las economías de escala de la marca.

 

Sin embargo las franquicias no son una opción para todos los públicos. Una franquiciado debe cumplir con los principios básicos y las normas establecidas por el franquiciador por lo que éste le examinará para descubrir si está ante la persona indicada. Si usted es un hombre de negocios independiente al que le gusta tomar sus propias decisiones es muy posible que este método de negocio no sea el suyo. Aquí las normas las dicta la marca y a usted le toca obedecer.

 

Además de la pérdida de influencia, la franquicia también tiene otros problemas. El más importante es el desembolso inicial que, normalmente, será mucho mayor que si usted se decidiera a abrir su propio negocio. En contrapartida, las entidades financieras serán más partidarias de dejarle su dinero, si detrás se encuentra un logotipo de reconocido prestigio.

 

¿Más problemas? Un nombre por sí solo no crea un negocio rentable. Existen otras variables, como la ubicación, que también son de vital importancia. Tampoco se puede olvidar que el contrato de franquicia suele esconder muchas trampas y que es necesario revisarlo para luego no encontrarnos con sorpresas desagradables. Si usted estudia todos los pros y los contras, no le importa que se metan en su negocio, no quiere arriesgar en exceso con una enseña desconocida y tampoco tiene ninguna idea luminosa, no lo dude: la franquicia puede ser la solución a la hora de montar un negocio.

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¿Cómo montar un negocio sin dinero?

Muchos posibles emprendedores nunca llegan a serlo en realidad por falta de dinero. Todos ellos piensan que no tener nada ahorrado imposibilita montar un negocio. El sueño de ser tu propio jefe y el de poseer algo propio se difumina por culpa del vil metal. Pero no hay que desanimarse. Aunque parezca sorprendente se puede construir una firma utilizando una cantidad mínima de efectivo.

Obviamente no nos referimos a la típica startup que requiere de la fabricación de un producto. Eso será imposible ya que hay que pagar a proveedores. Pero en otro tipo de negocios, más relacionados con los servicios, tales como consultoría, software, relaciones públicas, comunicación, etc., sí que se puede lograr la puesta en marcha de ese sueño que comentábamos en el párrafo anterior.

Para convertir el deseo en realidad y ser capaces de montar un negocio con poco dinero es necesario seguir estos pasos. No nos engañemos. La tarea será muy difícil pero, desde luego, no es misión imposible.

Utilizar la red de contactos personal

El paso más importante que existe para transformar una idea en un negocio real pasa por la construcción de una base de clientes. En otras palabras: encontrar ese nicho de mercado que siempre es necesario para empezar a funcionar. Y… ¿cómo hacerlo si no dispongo de dinero? Pues utilizando a familiares, conocidos y amigos. Esas son las personas con las que habrá que contactar para explicarles lo que está haciendo. De esa forma estará más cerca de encontrar a sus primeros clientes. Cuántas startups han comenzado haciendo un servicio en una empresa donde trabajaba un familiar y han ido creciendo a partir de ese momento. Eso sí, una vez que lo consiga no lo pierda. Al cliente siempre hay que cuidarlo y mimarlo. Eso tampoco cuesta dinero y quizá un buen trabajo con él le abrirá las puertas de otros muchos.

Sea consecuente con su situación

A la hora de montar un negocio hay que saber lo que se tiene. En este caso hablamos de un emprendedor que no dispone de recursos económicos. Y esta característica se tiene que sentir en todo lo que hace. Obviamente, usted no puede alquilar un local para iniciar sus actividades. No debe pensar en esas cosas. Tampoco puede contratar consultores ni gestores que le lleven la contabilidad. Todo ese trabajo extra deberá hacerlo usted solito. Téngalo en cuenta. En este tipo de situaciones es necesario volverse rudimentario y multitarea. Más adelante, y si tiene éxito, podrá delegar. Pero ese momento no ha llegado. Si sus finanzas no están todo lo ordenadas que deberían, pues tendrá que aprender a vivir con esa situación. Sólo su trabajo será capaz de sacarle de las situaciones más complicadas. No olvide, por tanto, ser consciente de su situación precaria.

Déjese aconsejar

Un error muy común de los emprendedores es el de tratar de reinventar la rueda. Por suerte o por desgracia, en este mundo actual prácticamente todo está inventado. Su negocio no necesita sacarse miles de conejos de la chistera sino dejarse aconsejar y seguir los patrones habituales que han llevado a muchos al éxito.

Artículos, libros, charlas informales,… Cualquier material que caiga en sus manos puede ser una fuente de información. Y si quiere afinar más el tiro y descubrir cómo iniciar, administrar y montar un negocio no dude en acudir a otros emprendedores. Hable con ellos y aprenda de primera mano con sus experiencias. Quizá pueda pensar que ninguna de estas personas estará dispuesta a contarle sus secretos. Para lograr la respuesta, lo mejor es que no le vean como un competidor, sino como un admirador. Acérquese a ellas utilizando ese rol.

Encuentre el factor diferenciador

El dinero no tiene nada que ver en esto. Para dar con la clave que le dará una ventaja competitiva con respecto a otros no se necesitan recursos económicos sino darle vueltas a la cabeza. Solo así podrá destacar entre un mar de empresas que tienen en su catálogo productos o servicios similares. También será la clave fundamental para atraer a inversores. Elabore un proyecto convincente en el que se destaque ese factor diferencial que será su arma secreta para captar usuarios y tomar posiciones en un mercado repleto de rivales.

Sea competitivo y creativo en precios

Quizá usted se considere el mejor de los mejores en su trabajo. Pero eso no quiere decir que al principio pueda cobrar tanto como le gustaría. Por eso, un emprendedor que no cuenta con colchón tiene que ser creativo con los clientes. Consígalos a través de resultados y esté dispuesto a negociar bajadas. Solo así podrá abrirse camino. Cuando lo consiga habrá llegado el momento de recibir lo que realmente valen sus servicios. Eso sí, su trabajo siempre debe ser impresionante y la calidad nunca debe diferir si cuenta con varios clientes a los que les cobra un importe diferente. Tanto el que le paga más como el que menos deben tener el mismo trato. Es el único camino para ganarse un nombre.

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De exjefe a cliente

En muchas ocasiones, un emprendedor suele responder a una persona que ha estado trabajando por cuenta ajena durante muchos años y que en un determinado momento de su vida decide que prefiere ser su propio jefe. Esta decisión es muy difícil de tomar, ya que se pasa de tener una nómina fija todos los meses a embarcarse en una aventura de incierto final. Pero el que lo hace suele ser una persona mucho más realizada, que la que permanece a la sombra de otros durante toda su vida laboral.

Ahora bien. Una vez que llega ese momento, la pregunta que viene a continuación es obligada: ¿dónde empredo? ¿qué pongo en marcha? Lo normal es que si uno ha sido, digamos, consultor toda su vida haya visto un hueco de mercado que no está cubierto y piense que un negocio propio, atacando ese nicho, podría darle importantes beneficios. Además hay que tener en cuenta que uno es experto en lo que ha hecho durante años por lo que no salirse del sector que se controla es una importante ventaja competitiva para cualquier emprendedor.

Cuando ya se tiene claro lo que se quiere hacer llega el momento de decir adiós al trabajo que se tiene, a la empresa que te ha dado de comer durante años y a los jefes, tanto buenos como malos. En España se tiene la idea de que cuando uno se va no debe traer consigo rémoras del pasado. Por tanto, no tiene demasiada importancia las maneras en las que huyas de tu empleo anterior. Eso es un error de bulto. Ya que la empresa que se está dejando puede convertirse en un activo, incluso un cliente, que será clave para el despegue de nuestro futuro negocio. En otras palabras, su antigua compañía y su antiguo jefe pueden convertirse en sus mejores aliados.

Pero, ¿cómo se consigue ese grado de sintonía con la gente que se abandona hasta llegar el punto de poder pasarles facturas? Pues es sencillo. Para lograrlo nada mejor que seguir estos cuatro sencillos pasos.

Nunca perder el respeto. Lo que interesa es que en su antigua empresa piensen que mientras usted ha estado con ellos ha trabajado duramente en pos de conseguir los objetivos. Pues bien, eso no se puede lograr si durante los últimos meses de estancia la calidad de su trabajo ha disminuido porque usted estaba con la mente en otras cosas. Obviamente tampoco es recomendable contactar con clientes de la compañía para tratar de convencerles de que se pasen a su nuevo negocio por las ventajas que usted considere oportuno ofrecerles. Ese tipo de acciones van en contra de su reputación y le granjearán un molesto enemigo en sus antiguos compañeros. La solución para evitarlo es olvidarse de los clientes hasta que no abandone su puesto de trabajo y trabajar en su nuevo negocio fuera del horario laboral.

Tampoco es buena idea marcharse de malas formas de la antigua firma, aunque tenga motivos para ello. Guárdese el orgullo y abandone el barco como un caballero. Si su negocio funciona y, además, le puede colocar unas facturas a sus antiguos verdugos, logrará la mejor de las venganzas.

Cuando se vaya a ir hable con sus jefes y comparta sus planes. Si un presidente se entera de que va a surgir otra firma que le hará competencia dentro del mismo sector puede preocuparse por la fuga de clientes al proporcionar ambas corporaciones un servicio idéntico. Por tanto, si quiere ganarse la confianza de esas personas, comparta su idea, y si hay demasiadas coincidencias trate de llegar a un acuerdo amistoso. Es la mejor manera de poder contar con esa amistad de cara al futuro inmediato.

Ayude en todo lo que pueda. En muchos casos la salida de un empleado para crear un negocio propio suele dejar proyectos inacabados en su actual puesto laboral. Por tanto, al abandonar la nave puede ofrecerse para acabar esos trabajos durante un periodo de tiempo limitado que dé tiempo a sus antiguos empleadores a encontrarle un sustituto. Esa será una de las claves para tener una buena relación de futuro. Además, quién sabe, quizá a sus antiguos jefes les siga pareciendo bien que usted les haga el trabajo aunque esté fuera de la firma. Esos son ingresos, algo que no puede desaprovechar una pyme recién nacida.

Pídales ayuda. Si usted ha cumplido los pasos anteriores estará en condiciones de hasta pedir a su antigua compañía que le ayude en determinadas circunstancias. Nadie lo sabe todo y puede que en ellos encuentre ese contacto que le falta y que le sirva para salir adelante. Siempre que los dos negocios no coincidan en su totalidad, puede tratar de llegar a este tipo de relación. Un ejemplo sería el del consultor del principio del post. Imagine que usted ha visto que los servicios que da su firma a multinacionales se podrían dar a pymes y decide crear una firma aparte. Eso no le supondría un problema a sus antiguos jefes, ya que van dirigidos a clientes diferentes y podría suponer una gran ayuda para su aventura empresarial.