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Minijuegos: un hobby convertido en multinacional

En 2003, un joven diseñador gráfico llamado Pablo Cenalmor tenía una afición a la que dedicaba sus ratos libres. Su hobby consistía en diseñar y construir una página web a la que bautizó como Minijuegos. En ella, Pablo publicaba pequeños juegos gratuitos creados por diversos desarrolladores con la única aspiración de proporcionar a los internautas un rato de ocio fácil. “En aquella época no existía ninguna página similar en España. Había sitios con secciones de juegos. Pero nada tan específico como Minijuegos”, explica Cenalmor.

Aunque desde el primer momento la página empezó a recibir un importante volumen de tráfico, su fundador continuaba manteniéndola en sus ratos libres, pensando que seguiría siendo un pequeño hobby. Se equivocó. “En 2008 me di cuenta de que el proyecto se había hecho grande y que podía convertirse en un negocio”, añade Cenalmor. Para desarrollar la idea de empresa, fichó a Oscar Moreno y entre ambos empezaron a dar los primeros pasos de lo que hoy es la referencia en el sector de juegos online gratuitos en castellano. “En la actualidad contamos con más de 20 empleados, la página tiene 12 millones de usuarios únicos, cuenta con 12.000 juegos y 180 millones de impresiones al mes”, añade Moreno. Por si estos datos no fueran suficientes, Minijuegos también se ha permitido el lujo de traspasar fronteras en época de crisis. “Acabamos de abrir en Italia, y en breve saltaremos a Brasil y Portugal”, asegura Moreno.

Para ganarse al público extranjero, Minijuegos no cambiará nada de lo que para muchos es la clave de su éxito: “Juegos fáciles y sencillos que no ofendan a nadie y que tengan una duración de entre cinco y veinte minutos”, explica Cenalmor.

Los superventas

Con esta premisa en la que prima la sencillez, Minijuegos cuenta con títulos millonarios, como el billar, con más de 191 millones de partidas jugadas, el Ping Pong con más de 85 millones o el Pacman con 37 millones. “El 38% de nuestros usuarios son chicas por lo que también tienen juegos para ellas. Y de España ya solo provienen el 40% de las visitas”, dice orgulloso Moreno.

Ya. Pero, una cosas son las visitas y otra muy diferente el negocio. Así que la pregunta del millón solo puede ser la que sigue: ¿cómo puede ser rentable algo que no cuesta un euro? “Tenemos dos modelos para obtener ingresos. El primero es mediante la publicidad, que nunca es intrusiva, ya que solo aparece mientras se carga el juego. El otro sistema está basado en algunos juegos premium, que también son gratis, pero que si pagas una pequeña cantidad tienes más ventajas a la hora de jugar”, explica Moreno. Este último método es el que utilizan todos los videojuegos sociales que están alojados en Facebook. El ejemplo más popular es Farmville, en el que el usuario se convierte en un granjero. Jugar no cuesta nada, pero si, por ejemplo, se quiere que los animales tengan más salud toca pasar por caja.

En Minijuegos, también hay opciones de este tipo, como el título Dark Orbit, con más de 2,7 millones de partidas jugadas. “Aunque no perdemos nuestra idea inicial de juegos sencillos, con los años nos vamos actualizando. Otro paso que se dará en breve es estar presente en Facebook, donde ya contamos con más de 600.000 seguidores”, explica Cenalmor.

Apuesta por la innovación
Resulta evidente que estos emprendedores no han olvidado que la originalidad ayudó a este hobby a convertirse en una empresa de referencia. Pero ahora toca seguir innovando. La última prueba de ello es la aplicación que permite disfrutar de sus 12.000 juegos en los móviles de última generación. “Cada terminal tiene su propio software, pero con nuestra tecnología detectamos a qué juegos puedes jugar con cada tipo de teléfono”, añaden estos aficionados a los videojuegos que han sabido aprovechar como pocos esta crisis para crecer con su método de ocio gratuito.

Quién se lo iba a decir a Pablo Cenalmor, que todavía añora aquellos tiempos en los que la empresa solo era un hobby, donde las decisiones se tomaban por intuición, o por puro divertimento. Tanto fue así que el nombre de Minijuegos surgió mientras el fundador veía el programa infantil, El Club Megatrix de Antena 3. “En un momento hablaron de un título de la consola Nintendo que contenía cientos de minijuegos. Al escuchar la palabra, me levanté corriendo y comprobé que el dominio no estaba reservado. La verdad es que algunas veces pienso que ojalá todo siguiera siendo un hobby”,concluye Cenalmor con un deje de nostalgia.