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Cómo valorar una empresa por comparación de múltiplos

valorar_companiaEl valor de una empresa va cambiando a lo largo del tiempo, incluso aunque no se haya extendido o potenciado el negocio o se hayan ampliado las instalaciones. Y es que la cifra dependerá en cada momento de un gran número de factores, tanto intrínsecos como extrínsecos, entre ellos la situación del mercado, la competencia, la oferta y la demanda de los productos etc. Por eso, es conveniente hacer los cálculos periódicamente, independientemente de que nos hayamos planteado o no vender el negocio. Pues bien, una de las mejores formas de hacerlo es a través del método de valoración por comparación de múltiplos.

La valoración de múltiplos calcula el valor de una empresa utilizando como punto de partida un múltiplo de factores que tienen como base el valor conocido de otras empresas que sean comparables a ella. Por lo tanto, la primera tarea será buscar empresas comparables, habitualmente semejantes, que tengan las mismas características.

En esta labor, es imprescindible realizar un análisis cualitativo de mercados, canales de comercialización, participaciones en mercados, y management, además de determinar la evolución pasada y futura de los ingresos y beneficios. En el apartado cuantitativo, se contemplarán factores como el rendimiento, la liquidez y la estructura de capital.

Una vez estudiada la empresa propia, y detectadas las compañías comparables a ella, el siguiente paso es calcular los múltiplos. Pero, ¿cómo se obtienen éstos? En pocas palabras, y sin profundizar en teoremas matemáticos, podríamos decir que a través de la relación entre el precio de estas compañías y las transacciones comparables con sus principales cifras y datos financieros, es decir con sus ventas, resultado neto o EBITDA.

El proceso parece complicado pero, en realidad, es bastante sencillo. Eso sí, exige aplicar una serie de fórmulas matemáticas, en cuyo detalle lógicamente no nos vamos a detener en este post, pero que cualquier experto conoce o puede encontrar fácilmente. Pues bien, una vez que se dispone de los múltiplos comparables, no hay más que aplicarlos a los principales datos financieros de la compañía (que se habrán determinado previamente).

La valoración por comparación de múltiplos no es un proceso único, sino que se puede realizar de varias formas: por comparación directa y por aproximación de acciones y deuda. En el primer caso, se calcula el valor de la empresa mediante la comparación con otras compañías que cotizan en bolsa y se hace a través de sus cotizaciones. Mientras que en el segundo se calcula teniendo en cuenta la financiación y la suma de los pasivos.

A su vez, la comparación directa se puede dividir en tres métodos: el de empresas cotizadas similares, el de adquisiciones recientes y el de oferta pública de venta. Para hacer la comparación en el primer caso se utiliza el precio de mercado de empresas comparables que cotizan en bolsa; en el segundo, el de adquisición pagado en transacciones anteriores. Y en el tercero, el obtenido por firmas comparables durante la admisión en bolsa.

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¿Cuál es tu mapa de riesgos?

¿Has perdido alguna vez las llaves y no has podido entrar en casa?, ¿te han robado el móvil y has visto volar el número de teléfono de todos tus amigos? La vida está llena de peligros, igual que los negocios. Por eso el emprendedor también debe ser previsor y plantearse lo antes posible cuál es el mapa de riesgo de su empresa.

 

Para hacerlo adecuadamente, lo primero que necesita es conocer exactamente a qué amenazas se enfrenta ésta, cuáles son los principales riesgos que la acechan y los que podrían tener peores consecuencias en caso de que derivaran en un verdadero problema; pero también cuáles son los riesgos secundarios y los menos evidentes, ante los que tampoco hay que bajar la guardia.

 

La mejor forma de conseguir una visión clara y rápida es elaborar un mapa de riesgos, en el que se detallen todos los peligros y amenazas existentes, se analicen la dimensión y la cualificación de cada uno de ellos y se planteen simulaciones y test de carácter extremo, así como otro tipo de herramientas que se usan habitualmente en el ámbito de la prevención y que determinan y calculan la probabilidad y el valor de las posibles pérdidas a las que está exponiendo la empresa y el negocio. El mercado ya ofrece herramientas que, por ejemplo, permiten a las empresas tener controlada su cartera de clientes en todo momento, conociendo su capacidad de pago y su nivel de riesgo. Es lo que llaman “Risk Management”.

 

En el mapa de riesgos deben estar representadas todas las amenazas a las que se ve expuesta una empresa; y, además, se ha de detallar la probabilidad que existe de que cada una de ellas se convierta en una realidad y, por lo tanto, en un problema o en un accidente. Pero el diagrama también tiene que explicar el impacto que podrían tener esas amenazas sobre el negocio y el funcionamiento de éste, así como el grado de control que existe sobre todas ellas. Las distintas zonas del mapa de riesgos se suelen representar con diferentes colores, rojo para las más expuestas y verde para las más seguras.

 

El diagrama también debe detallar los planes de acción que tiene la empresa para mejorar la eficacia de los controles y prever la creación de otros nuevos, sobre todo los que afectan a las amenazas más peligrosas. Y ha de prever también la actualización periódica del mapa de riesgos, asegurarse de que se cumplen los planes de acción programados y reportar la evolución de los diferentes riesgos.

 

Entre los peligros que hay que tener en cuenta a la hora de elaborar el mapa de riesgos de una empresa se encuentran los derivados del mercado, de la gerencia del negocio, los operacionales y otros de carácter general.

 

Peligros del mercado. Los riesgos de mercado son los que llegan de la mano de las variaciones económicas del entorno, ajenas a la empresa y que no pueden ser controladas por ésta, pero que pueden causarle graves pérdidas. Hablamos, por ejemplo, de la inflación, los tipos de interés y de cambio, medidas económicas del gobierno, etc.

 

Riesgos gerenciales. La existencia de un mayor o menor número de riesgos gerenciales  depende de la propia empresa, de la capacidad del negocio y de los riesgos que ésta quiera asumir. Ya se sabe, el que no arriesga, no gana… Lógicamente, estos riesgos dependerán de la estrategia de la compañía, de sus políticas de actuación e inversión, de sus pretensiones de crecimiento, de su liquidez…

 

Amenazas operacionales. El día a día de un negocio puede sufrir también muchos riesgos y amenazas directas e indirectas. Por ejemplo, los fallos en algunos procesos internos o los errores humanos pueden tener consecuencias imprevisibles y acarrear problemas en el funcionamiento normal de la empresa, provocando incluso su paralización, lo que supondría importantes pérdidas económicas.

 

Otros siniestros. Además de todos los riesgos anteriores existen otros que habitualmente es necesario asegurar adecuadamente para no llevarnos ninguna sorpresa desagradable en caso de que ocurra un percance. Entre ellos, se encuentra fundamentalmente la posibilidad de que se produzca un problema, como la rotura de una máquina, un siniestro u otro accidente de cualquier tipo.

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El Fondo Apoyo a Empresas de CESCE, un ‘salvavidas’ en tiempos difíciles

Las pequeñas y medianas empresas no terminan de levantar cabeza. Muchas de ellas han desaparecido por la escasez de compradores originada por la crisis, pero otras también han tenido que echar el cierre a pesar de que realmente eran viables. Y, ¿por qué ha sucedido esto último? Fundamentalmente por falta de liquidez y por las enormes dificultades de acceso al crédito bancario que atraviesas las PyMEs y que se ha convertido en uno de los problemas fundamentales de la economía española.

El problema no ha surgido ahora, sino que estas empresas lo vienen sufriendo desde hace tiempo. Una encuesta del Banco Central Europeo (BCE) ya reflejaba hace un par de años que las PyMEs españolas contaban con las mayores dificultades para acceder a la financiación entre las principales economías de la Zona Euro, así como las tasas más bajas en la concesión de préstamos bancarios.

Desde entonces, el panorama no sólo no ha mejorado mucho sino que, al contrario, se ha recrudecido todavía más. Por eso hay empresas que, ante esta situación, han decidido actuar y ofrecer alternativas que realmente puedan ayudar a solucionar el problema de la financiación y, consecuentemente, contribuir a mejorar las expectativas de futuro de las PyMEs.

Esta es la motivación que ha llevado a CESCE a lanzar el Fondo Apoyo a Empresas, con el fin de ofrecer a sus clientes CESCE MASTER ORO una solución alternativa de financiación a través de un canal no bancario. En concreto, el fondo va dirigido a los que busquen una alternativa para obtener liquidez de forma ágil y segura, mediante el descuento de facturas comerciales.

Se trata de un canal de financiación no bancario con el que la empresa puede obtener liquidez a un tipo de interés muy competitivo, del 4,75%. Y una cuestión interesante: no importa el tamaño del negocio ni si vende sólo en España o en el extranjero.

Pero, ¿cómo funciona? El Fondo adquiere sin recurso el crédito por el importe cubierto por CESCE y, en un plazo máximo de 6 días desde su solicitud, se realiza la transferencia de fondos. Al ser un canal no bancario, no aparece en CIRBE y no ocupa líneas bancarias, ni de la empresa ni de su cliente, que es quien paga las facturas. Además, el Fondo Apoyo a Empresas cuenta con el respaldo de empresas españolas solventes de primer nivel.

Para beneficiarse de esta oferta solo se necesitan tres requisitos: ser cliente CESCE MASTER ORO y disponer del servicio Títulos de Liquidez; suscribir un contrato de Cesión con el Fondo Apoyo a Empresas; y disponer de facturas comerciales que cumplan los requisitos para la emisión de Títulos de Liquidez.

Las PyMEs que cumplan esos requisitos, no tienen más que seguir un circuito automatizado de 3 pasos para beneficiarse del fondo. El primer paso consiste en la solicitud. A través de Cesnet (la plataforma online de CESCE), se selecciona la financiación a través del Fondo Apoyo a Empresas; se realiza una cesión genérica de todas las facturas de los deudores que seleccione (el cliente decide qué facturas quiere financiar y cuáles no), se reciben las condiciones tentativas de la operación, se solicitan condiciones firmes y se aporta la documentación necesaria.

En el segundo paso, CESCE inicia el proceso de aprobación para emitir el Título de Liquidez; proceso que se llevará a cabo en un máximo de 6 días. Y, una vez procesada, se emite la transferencia al cliente, con lo que éste ya puede disponer de la financiación.

Puedes informarte más haciendo click aquí, o viendo este vídeo:

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En definitiva, un sistema eficaz y alternativo a los canales bancarios, que contribuye a solucionar los problemas de financiación de las PyMEsy que puede convertirse en los tiempos que corren en un excelente ‘salvavidas’ para muchas de ellas.

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230 millones para las pymes españolas que exporten a América Latina

Vivir para ver, que dicen los mayores del lugar. Quién iba a pensar hace apenas unos años que las pymes españolas iban a depender del dinero de Latinoamérica para sobrevivir. Pues bien, esa situación ya queda fuera de toda discusión posible. Y es que acabamos de conocer que el Banco de desarrollo de América Latina- CAF- se ha comprometido a canalizar a través del Instituto de Crédito Oficial español (ICO) una inyección financiera de 300 millones de dólares (230 millones de euros) para ayudar a pymes españolas.

El requisito para acceder a estas ayudas es que las empresas tengan negocios actuales o interés en tener un negocio en el futuro en América Latina. El crédito aprobado por CAF hace énfasis en la financiación de inversión productiva, importación y exportación de bienes y servicios de empresas españolas para Latinoamericana y viceversa; y garantías para empresas en procesos de licitación. También podrán beneficiarse algunas empresas del otro lado del Atlántico con intención de abrir mercado en España.
Este acuerdo se enmarca en el programa anunciado por el presidente ejecutivo de CAF, Enrique García, en el marco de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, celebrada en Cádiz el noviembre pasado.

En realidad la decisión no supone un cambio cualitativo en la relación entre el organismo presidido por Enrique García  y España cuya colaboración ha sido siempre constante, pero el flujo de dinero muy diferente. En los últimos 15 años CAF había otorgado financiación a empresas y bancos españoles por apenas 5.000 millones de dólares, según ha explicado a la prensa el propio presidente de la entidad. “La actual situación económica global, a pesar de sus complejidades provee la posibilidad de abrir nuevos espacios de intercambio, que pueden incluso crear oportunidades para el desarrollo empresarial”, aseguró Enrique García.

Esta inyección de ayudas llega a la pyme española en un momento agónico. La falta de ese riego de liquidez también está a la cabeza de los motivos por los que el cierre de empresas, sobre todo pymes con menos de 50 empleados, no para de crecer. El mes de febrero de 2013 ha sido el peor desde que comenzó la crisis,  sólo en los 28 días del mes más corto del año, 1.085 empresas solicitaron el concurso de acreedores. En 2012, las compañías que recurrieron a este último recurso superaron en un 36%, a las que lo habían hecho un año antes. Desde el inicio de crisis, en 2008, hasta el año pasado, ya son 27.308 las empresas que recurrieron a este paso previo a la suspensión de pagos.

Y es que el rescate de la banca no parece dar demasiados resultados hasta ahora. Las entidades financieras españolas siguen centradas en sanear sus balances y la evolución de los créditos concedidos va de mal en peor. Los últimos datos publicados por el Banco de España, muestran que entre enero y septiembre de 2012, el crédito de los bancos a las actividades productivas se redujo en 57.096 millones, un 6%, hasta situarse en 886.962 millones de euros.

Por eso estas medidas, y otras vías de financiación que están surgiendo, pueden ser una gran ayuda para las pymes españolas.

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Diez claves para salir al exterior con éxito

Alternativas rentables para sus negocios. Eso es lo que están buscando las empresas ante la actual crisis. Una de las respuestas más comunes es la internacionalización. Pero surgen los miedos, las dudas, el temor a lo desconocido. Para pisar fuerte en otro país, y no caer de bruces en la aventura exterior, Chances Solution, consultora experta en comercio exterior y franquicias, ha elaborado el siguiente decálogo.

  1. Conocer en profundidad la cultura del país de destino. Es imprescindible estudiar los hábitos y las costumbres de la zona escogida, para adaptar nuestra comunicación interpersonal al nuevo ámbito.
  2. Realizar un exhaustivo estudio de mercado. Esta evaluación previa es muy importante, ya que gracias a ella se conocerán las peculiaridades locales, así como sus necesidades, por lo que, sin duda, reportará beneficios a la empresa.
  3. Ofertar un producto adecuado. No es recomendable trasladar un modelo de negocio a otro país, si lo que se ofrece no reúne una serie de cualidades ineludibles que garanticen su éxito. Además, hay que tener en cuenta, por ejemplo, que algunos sectores como el alimenticio tienen aranceles muy fuertes y que el textil sufre la dura competencia desde China.
  4. Disponer de liquidez. También es muy importante contar con una cantidad de dinero, que dependerá de cada fórmula de negocio, para estar precavido ante cualquier controversia que pueda producirse durante los primeros meses.
  5. Diseñar un plan de acción. Es esencial que se guíe por una hoja de ruta confeccionada previamente por un experto en materia de internacionalización, con el objetivo de que la implantación coseche resultados fructíferos desde el principio, sin ninguna traba que afecte al proceso.
  6. Búsqueda de clientes potenciales. Conocer desde el primer momento a quién nos vamos a dirigir reportará muchos beneficios al procedimiento. Es imprescindible actuar pensando siempre a quién queremos darnos a conocer.
  7. Escoger bien el país de destino. Chances Solution considera que Latinoamérica tiene un gran potencial, por afinidad cultural, estabilidad y los beneficios que ofrece a España en todos los sentidos. Este diagnóstico del destino es un trámite que no se puede obviar ya que hacerlo puede actuar en detrimento de nuestros intereses.
  8. Búsqueda de socios locales. En muchos países se considera un requisito para la implantación de una empresa extranjera la realización de un acuerdo de colaboración con un socio local. En el caso de que no sea obligatorio, es recomendable para encontrar apoyos de diversa índole en compañías locales.
  9. Asesoramiento. Acudir a una consultora es vital para emprender la aventura empresarial mediante una correcta estrategia de acceso, ya que redundará de manera positiva en nuestro plan de acción. El saber hacer de un consultor es imprescindible para que aporte garantías a la internacionalización.
  10. Adaptar la oferta a los gustos locales. Es crucial amoldar los servicios que ofrece una determinada compañía a los gustos y necesidades de los futuros potenciales clientes, para garantizar su éxito desde el comienzo de la andadura.
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ICO, CERSA y CESGAR impulsan la financiación de autónomos y empresas

El Instituto de Crédito Oficial (ICO), la Compañía Española de Reafianzamiento (CERSA), y la Confederación Española de Sociedades de Garantía Recíproca (CESGAR) han suscrito un acuerdo con el fin de impulsar y mejorar el acceso a la financiación de autónomos y empresas. Y lo harán a través de la Línea ICO Garantía SGR. ¿Importe inicial? 1.000 millones de euros que se comercializará a través de las entidades de crédito que se adhieran a la misma.

Hasta el 100% de la operación

Las SGR avalarán el 100% de la operación para los préstamos de emprendedores, inversión e internacionalización. En el caso de las solicitudes para liquidez, el aval podrá cubrir el 100% o el 50% de la operación. Asimismo, las SGR serán las encargadas del análisis y estudio de las operaciones, junto con las entidades de crédito. La colaboración de todas las entidades permitirá a autónomos y empresas acceder a la financiación que soliciten al contar con el aval de una SGR.

El programa cuenta con cuatro tramos divididos en función de la finalidad de la financiación: inversión, internacionalización, emprendedores o liquidez. Los tres primeros tramos están destinados a financiar inversiones y el de liquidez a cubrir necesidades de financiación de capital circulante. El importe máximo para las operaciones avaladas al 100% por la SGR será de hasta un millón de euros por cliente y para las operaciones avaladas al 50% este importe será de 60.000 euros.

En el marco de este acuerdo, CERSA podrá reavalar las operaciones que hayan sido garantizadas por las SGR, con el objetivo de reforzar su capacidad financiera, priorizando la innovación y la actividad emprendedora. Esta actuación se materializa con la colaboración del Fondo Europeo de Inversiones, en el marco del programa comunitario CIP 2007-2013. Por su parte, CESGAR fomentará la utilización de la Línea ICO Garantía SGR entre sus asociados y canalizará las necesidades y requerimientos de financiación que le sean trasladados por sus asociados

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¿Es el confirming una alternativa viable de pago?

La búsqueda de efectivo está llevando a las empresas a explorar todo tipo de alternativas que, aunque llevan años en el mercado, no habían resultado atractivas hasta ahora. Es el caso del, confirming, un sistema que, según los datos las Cámaras de Comercio ya lo utilizan el 18% de las empresas que necesitaron financiación externa durante los tres primeros meses de 2012.

¿La razón? Este servicio financiero permite cobrar las facturas antes de que el cliente pague, a través de un acuerdo especial con las entidades financieras. En realidad lo que hace el banco es autorizar una línea de crédito, donde podría decirse que la garantía es la “seguridad” de que el proveedor abonará la cuantía de la factura en el plazo acordado, (90, 100, 150 días… ). Cuánto más largo sea ese plazo, mayores intereses cobrará el banco.

Vamos, lo que se dice pagar por recibir un adelanto. ¿Es esa una buena idea? La realidad es que no demasiado. Lo ideal sería negociar con el cliente para reducir todo lo posible el plazo de cobro entre el momento de emisión de la factura y el momento de ingreso real de la cuantía de la misma. Otra alternativa (en caso de que las entidades financieras estuvieran dispuestas) podría ser solicitar la tradicional línea de crédito cuyas comisiones son (o eran) inferiores.

Llegados a este punto, el confirming , al menos tal y como se concibe en España, debe ser una de las últimas opciones de buscar liquidez.

Es demasiado caro para lo tediosa que es su tramitación. No se trata de decidir en un momento de apuro que determinadas facturas se pueden pasar por confirming, sino que hay que tomar la decisión por adelantado, hablar con el banco negociar las condiciones y esperar una aprobación expresa por parte de la entidad. Como se podrá imaginar, la aprobación está íntimamente ligada al perfil de riesgo de la empresa que debe abonar la factura y a la cuantía de la misma.

La realidad es que sólo las grandes empresas y algunas pymes con alto nivel de solvencia son aceptadas por las entidades financieras como receptoras de este tipo de sistema de pago. Además, es una posibilidad viable sólo entre empresas de la zona euro, así que si su empresa es exportadora olvídese de esta alternativa.

Por si esto no fuera suficiente complicación, el confirming es otras de esas metodologías carentes de unificación. Así que puede ser una tarea imposible intentar negociar confirmings con diferentes entidades financieras ya que cada una exigirá requisitos y procedimientos diferentes. En momentos tal convulsos como los actuales, la demanda de criterios de solvencia o altas comisiones, en caso de que estos no existan, encarece en exceso el proceso.

Si con todos estos “peros” las encuestan muestra el incremento de la demanda sólo podemos llegar a una conclusión: los empresarios españoles están dispuestos a lo que haga falta con tal de ingresar algo de dinero y olvidarse de la tediosa tarea de perseguir a los morosos. Claro que otro motivo de ese incremento bien puede estar basado en que son las grandes y medianas empresas las que negocian directamente con los bancos líneas de confirming, obligando a los proveedores a pagar las comisiones en caso de querer cobrar antes sus facturas.

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Seguro de Crédito: nuevo aliado contra la morosidad y la falta de financiación

La pequeña y mediana empresa se ve afectada hoy en día por dos problemas en el actual entrono económico hasta alcanzar la categoría de sucesos catastróficos: la morosidad, que crea incertidumbre, y la ausencia de liquidez y crédito, que no solo no permite solucionar los efectos de la morosidad, sino que los agrava.

Las empresas se enfrentan a un verdadero problema de “cash flow” que  obliga a demorar pagos, generar tensiones de caja y condenarse a aparecer en registros negativos que las alejan de cualquier posibilidad de conseguir crédito bancario o comercial. Esta situación -y no la pérdida de negocio- es la verdadera causa de la insolvencia de las empresas. Por ello, la reactivación del crédito se posiciona como elemento clave para la recuperación de la actividad económica.

A la hora de medir la morosidad, el índice más utilizado es el que publica el Banco de España sobre el sector financiero, que registra un nivel superior al 8%. Sin embargo, este no es un buen indicador para medir los impagos en las transacciones entre empresas. Para esto es mucho más útil el índice de morosidad sobre efectos comerciales, que identifica realmente el comportamiento de pago de las empresas para con sus proveedores. Y la realidad es que el panorama no da señales de mejora. De hecho, el sistema de predicción desarrollado por CESCE anticipa que la morosidad seguirá subiendo durante al menos los próximos seis meses.

En cuanto al crédito, también se observa una caída en los importes de efectos descontados, reflejo de una restricción crediticia que se manifiesta en cancelaciones de líneas de descuento. La tendencia prevista en esta partida también será descendente en los próximos meses, por lo que el problema de la ausencia de liquidez tenderá a agravarse.

Contra morosidad e iliquidez, protección y financiación

Por desgracia, el seguro de crédito ha reaccionado hasta ahora a los problemas por dos vías. Por una parte, reduciendo las coberturas y, por tanto, restringiendo aún más la capacidad de expansión de las ventas. Por otra parte, empeorando sus condiciones (franquicias, ampliación de plazos de indemnización) y drenando más liquidez de las maltrechas economías de las empresas. Si ante el recrudecimiento de la crisis la industria del seguro de crédito (que perdió cerca del 30% de sus clientes en Europa en 2009) reacciona en la misma línea, su prestigio quedaría seriamente dañado.

Como han tenido que hacer otros sectores, el Seguro de Crédito debe reinventarse y proporcionar a sus clientes precisamente aquello que más necesitan. Por una parte, hay que aumentar la concesión de riesgo para incrementar la protección a las empresas. Esa mayor aceptación de riesgo sobre compradores problemáticos llevará aparejada un precio de crédito más alto, pero hay que otorgarla. ¿Alguien puede poner en cuestión que el riesgo de crédito ha de tener un coste cuando a nuestro Tesoro le exigen los mercados más de 500 puntos básicos por el diferencial de riesgo con Alemania? La cuestión más importante es hacer posible el crédito comercial, no hacerlo barato.

Por otro lado, hay que utilizar la protección que otorga el Seguro de Crédito a los créditos comerciales para constituir una fuente de liquidez. Cualquier esfuerzo en este sentido es poco. Es preciso adelantar el pago de indemnizaciones. ¿De qué sirve una indemnización tardía cuando el problema de las empresas es una cuestión de caja? Es necesario poner en valor la protección otorgada por las compañías de seguros, entidades solventes, sobre los créditos comerciales para que su descuento resulte atractivo a las entidades financieras. El Seguro de Crédito ha de convertirse en un puente hacia la financiación, no en un sobrecoste para la obtención de una protección patrimonial. Hoy en día, dicha protección patrimonial resulta retórica pues la única urgencia de las empresas en el tráfico comercial es la liquidez.

Contra morosidad e iliquidez, protección y financiación. Este es el papel contracíclico que se espera de las compañías de Seguro de Crédito. Y es su obligación asumirlo, aunque suponga renunciar a algunos principios y a los usos y costumbres más arraigados en esta industria. Ha llegado el momento de que el Seguro de Crédito se reinvente porque, como señaló Hipócrates, ad extremos morbos, extrema remedia exquisite optima.

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Forfaiting: una modalidad para financiar exportaciones

forfaitingEl forfaiting se puede definir como una modalidad de financiación de exportaciones que consiste en el descuento sin recurso por parte de una entidad financiera de los derechos de cobro de una serie de efectos mercantiles que el exportador recibe para instrumentar el pago diferido de operaciones comerciales de compra-venta. Los instrumentos que se utilizan habitualmente son los pagarés y las letras de cambio, y los vencimientos suelen oscilar entre cinco meses y seis años. Se suele utilizar en operaciones con países con un elevado riesgo político o económico. Por eso, la entidad financiera que adquiere los efectos financieros normalmente exige que estos vayan avalados, ya sea por el banco del importador, o por una tercera entidad.

1. Señas de identidad

Entre las características que presenta el forfaiting, hay que reseñar que ni el deudor ni el banco garante pueden utilizar los incumplimientos, disputas comerciales u otras incidencias como excusa para recusar el pago de la deuda. Al ser un contrato de compraventa de bienes, se trata de un crédito comercial. Una vez finalizada la operación, el vendedor puede desinteresarse del crédito cedido, mientras que el comprador no puede devolver el crédito al vendedor en caso que el deudor no pague, salvo en caso de fraude. Además, los créditos deben ser libremente transferibles.

Como ventajas, cabe destacar la liquidez inmediata sin que repercuta en la capacidad crediticia del exportador, así como la eliminación de los riesgos de cambio y de impago (se cobra al contado). También la simplicidad en la gestión administrativa de las ventas en el exterior, ya que buena parte de esta labor es asumida por la entidad financiera. Las metodologías de descuento comúnmente utilizadas son dos: straight discount (el valor presente del descuento se calcula deduciendo los intereses de descuento del valor nominal del crédito), y discount to yield (el descuento se aplica sobre la cantidad efectivamente adelantada).

2. Forfaiting versus factoring

Tanto el forfaiting como el factoring presentan una serie de rasgos similares, aunque también ciertos rasgos distintivos. Así, en el forfaiting se ceden letras de cambio o pagarés (documentos con carácter ejecutivo, que en caso de impago son reclamables judicialmente por un procedimiento acelerado), mientras que en el factoring se ceden facturas.

Además, en el forfaiting el exportador siempre vende en firme el documento por lo que en caso de impago es la entidad financiera quien asume la pérdida, mientras que en el factoring la venta del documento es uno de los posibles servicios que se pueden contratar, pero no es imprescindible. Además, en el factoring la venta puede ser con recurso o sin recurso (en el forfaiting solo es sin recurso). Y mientras que en el forfaiting las letras de cambio o pagarés suelen tener vencimientos a corto y largo plazo (hasta los seis años), en el caso del factoring las facturas suelen ser a corto plazo, entre 90 y 120 días. ¿Otra diferencia más? En el forfaiting, las cesiones suelen ser de un número reducido de efectos, de muy elevada cuantía, y de pocos clientes. En el caso del factoring, se da la vuelta a la tortilla: las cesiones son de numerosas facturas, de importe unitario reducido, y de muchos clientes.