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Cinco años de superávit comercial

Nota: Éste artículo fue publicado originalmente en el diario El Mundo el 18/03/2017.
La imagen es propiedad de El Mundo y su autor es Luis Parejo.

 

En 2016 España ha cosechado su quinto superávit consecutivo de balanza de pagos. El importe, 26.859 millones de euros, representa el superávit exterior más alto de la serie histórica, un 2,4% del PIB. El superávit de la balanza por cuenta corriente, que mide la diferencia entre lo que España produce y gasta, se elevó hasta los 22.306 millones de euros, el 2% del PIB. Desde 2012 España ha sido capaz de generar capacidad de financiación frente al exterior por quinto año consecutivo, algo que no había sucedido nunca antes en la economía española.

El vuelco producido en el sector exterior de la economía española en los últimos años es, sin duda, admirable. Porque conviene recordar que, allá por 2007, España cosechó el déficit de balanza de pagos más alto del mundo desarrollado, por un importe de 100.020 millones de euros, un 10% del PIB. Por entonces, en números redondos, España producía anualmente 1 billón de euros y gastaba 1,1 billones de euros. Gastábamos un 10% más de lo que producíamos cada año, acumulando, en consecuencia, deuda externa a un ritmo insostenible y colocándonos en una posición financiera de extremada vulnerabilidad, como la realidad se encargó de demostrar.

El protagonismo del vuelco histórico de la balanza de pagos española se debe atribuir a las exportaciones de bienes y servicios españoles. España ha pasado de exportar 277.795 millones de euros en 2007 a exportar cerca de 365.000 millones de euros anuales en 2016, un nuevo récord de la serie histórica. Este empuje exportador es el que ha permitido reducir radicalmente el déficit de la balanza de mercancías, generar un abultado superávit de la balanza de servicios e incrementar paulatinamente el superávit de la balanza por cuenta corriente.

La exportación de bienes y servicios ha ganado peso en el PIB como nunca lo había hecho antes: cerca de 11 puntos adicionales, desde el 23% del PIB hasta el 34%, un peso que bien merece el calificativo de protagonista del “cambio de modelo productivo”. El peso en el PIB dejado por el sector de la construcción ha sido compensado (con creces) por las exportaciones de bienes y servicios de múltiples sectores productivos de la economía española.

El tirón del sector exterior nos ha permitido convertirnos, de entre las cinco grandes economías de la UE, en el segundo exportador (medido por peso en el PIB de las exportaciones), sólo por detrás de Alemania. En 2007, España era el quinto exportador de ese grupo. Hoy, España está claramente por delante de Francia, Italia y Reino Unido en peso exportador, todos ellos lejos del 34% del PIB que la economía española registró en 2016. Durante los últimos años, España ha sido capaz de registrar tasas de crecimiento anuales de sus exportaciones muy superiores a las registradas por el conjunto de la UE, e incluso por encima de la media mundial. Esto nos ha permitido mantener nuestra cuota en el mercado mundial, algo que ninguna otra economía de las grandes de la UE -ni siquiera Alemania- ha sido capaz de conseguir.

Un hecho meritorio y claramente diferencial frente a otros ciclos económicos del pasado estriba en que el tirón exportador ha continuado cuando la demanda doméstica ha comenzado a revitalizarse. Allá por 2012 y 2013, eran muchos los analistas que auguraban un repliegue exportador a medida que se consolidara la recuperación. Para bien de la economía española, estaban equivocados: la recuperación de la demanda interna en 2015 y 2016 ha venido acompañada de un notable dinamismo exportador. Esta vez, ha sido diferente.

El “milagro del sector exterior” no es tal, porque en economía los milagros no existen. La realidad es que en España se ha producido una profunda transformación en nuestro tejido empresarial, que ha elevado el número de empresas exportadoras desde las 99.000 existentes en 2007 a las 148.000 registradas en 2015. En otros términos, la base exportadora española se ha ensanchado en un 50%. Más importante aún es el incremento de nuestra base exportadora regular, es decir, el conjunto de empresas que exportan durante al menos cuatro años consecutivos. Esa base exportadora regular ha crecido un 30% durante la crisis y se sitúa ya en cerca de 40.000 empresas.

Un repaso del impulso exportador desde la perspectiva sectorial, que permite constatar el extraordinario dinamismo del sector del automóvil, del sector químico, del sector de bienes de equipo, del sector farmacéutico y del sector agroalimentario, nos lleva inexorablemente a constatar la importancia crucial de la inversión extranjera como motor de la exportación. Cuidar la inversión extranjera instalada en España y atraer nuevas inversiones resulta clave para la sostenibilidad del dinamismo del sector exterior.

Aunque el protagonismo de este gran éxito exportador sólo puede atribuirse cabalmente a las empresas que producen en España, nacionales o extranjeras, no deja de ser cierto que estas brillantes páginas del sector exterior de la economía española no se hubieran podido escribir sin la profunda recuperación de competitividad de la economía española, en buena parte atribuible a las reformas estructurales acometidas en 2012 y 2013.

Hay otro elemento fundamental para comprender el auge exportador: la eliminación de barreras arancelarias y no arancelarias para los bienes y servicios españoles que acompañan a los acuerdos de libre comercio suscritos por la Unión Europea. A lo largo de los últimos años, la firma de los acuerdos con Perú, Colombia, Ecuador, Vietnam, Singapur o Canadá han extendido los espacios comerciales libres de barreras para las empresas españolas. Los futuros acuerdos con Japón o Mercosur abrirán enormes nuevas oportunidades. Aunque el balance es extraordinariamente positivo, el proceso de internacionalización de la economía española está a medio camino. España está en condiciones de exportar un 40% de su PIB a medio plazo, de ensanchar aún más su base exportadora hasta las 200.000 empresas y de incrementar su base exportadora regular hasta las 70.000 empresas.

Con perseverancia y por el camino ya emprendido, España está en condiciones de escribir una extraordinaria historia de éxito comercial en el mundo desarrollado.

 

Artículo de Jaime García-Legaz Ponce, Presidente de CESCE, para el diario El Mundo.

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La ventanilla única para la exportación, lista para su estreno

Antes de que termine el mes de noviembre estará en marcha la nueva ventanilla única para la exportación. Así lo ha comunicado el secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz en una entrevista concedida a la agencia de noticias Efe.

Tras más de  un año trabajando en su puesta en marcha en las próximas semanas exportar será un poco más fácil para los empresarios españoles. La nueva ventanilla única va a poner a su disposición en un único punto toda la información necesaria para su actividad fuera de España  que hasta ahora los interesados debían recabar recorriendo diversas administraciones y puntos de información.

El acceso a este punto centralizado de información estará disponible en cada una de las delegaciones territoriales del Instituto de Comercio Exterior (Icex). En ellas se podrá acceder a todos los recursos y ayudas para la internacionalización que facilitan tanto el propio Icex, como la Compañía Española de Financiación del Desarrollo (Cofides) y la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (CESCE), dependientes todos ellos del Ministerio de Economía. Según García-Legaz con la implantación de esta plataforma electrónica unificada se va a conseguir un ahorro en la gestión de la información del 20%.

La demora en la puesta en funcionamiento de la misma se ha debido al proceso de consolidación de las estructuras dedicadas a la promoción internacional de las empresas. Así desde hace un año el Icex ha trabajado para integrar en su estructura de las actividades de Invest in Spain, la formación habitualmente impartida por la Fundación Ceco y la sociedad estatal España Expansión Exterior. El Gobierno todavía está trabajando para aunar a esta consolidación la labor de las Cámaras de Comercio.  Y como ya anunció el secretario de Estado hace unos meses la próxima Ley Básica de Cámaras de Comercio prevé la transformación del Consejo Superior de Cámaras en la Cámara de Comercio de España como órgano de representación y coordinación de todas las cámaras territoriales y como responsable de la ejecución del Plan Cameral de Internacionalización que quedará bajo la dirección del Ministerio de Economía y Competitividad.

No cabe duda de que el Gobierno está empeñado en facilitar la salida al exterior de las empresas españolas ya que a estas alturas nadie pone en duda que es el principal motor de la recuperación económica. Como García-Legaz recuerda en su entrevista a la agencia Efe, las empresas que exportan regularmente, es decir durante más de cuatro años sin interrupción se han incrementado en 4% desde el pasado año y superan ya las 11.000 pymes.  También resaltó como muy positivo la creciente diversificación de su actividad. Y es que en 2013 el 42% de las exportaciones españolas ya se hicieron fuera del marco de la Unión Europa. En este sentido, el Gobierno está trabajando para incentivar las relacionas con Singapur, Sudáfrica, Australia e Indonesia, destinos que considera con grandes perspectivas de crecimiento para el perfil de las empresas españolas.

 

 

 

El problema del crédito

A pesar de las buenas perspectivas que rodean a la actividad exportadora en España, se espera un crecimiento superior al 4% para este año, la situación podría ser mucho mejor si las pymes españolas no tuvieran tan complicado el acceso al crédito.

En este sentido el titular de Comercio ha reconocido que ante la “escasez de préstamos, todo crédito a la pyme es bienvenido. Ya sea través de una financiación directa del Banco Europeo de Inversiones (BEI) o con una línea o fondo de financiación bilateral con Alemania”.

Finalmente, García-Legaz ha querido recordar que en un futuro cercano también entrará en marcha el nuevo proyecto ICEX Integra, que pretende “multiplicar” el efecto arrastre de las grandes empresas españolas hacia las pequeñas, con el fin de ser subcontratadas.

La ventanilla única para la internacionalización

“Quien quiera acceder a cualquier servicio de internacionalización tendrá que acudir al nuevo ICEX que, entre sus características, tendrá una Ventanilla Única para la Internacionalización”. Son palabras de Jaime García-Legaz, secretario de Estado de Comercio, durante la presentación de la “Guía de Servicios para la Internacionalización”. ¿Y cómo será ese nuevo ICEX? Pues será el resultado de la integración en su estructura de otras tres compañías: Invest in Spain, Fundación Ceco, y España, Expansión Exterior. La primera integración, la de Invest in Spain, ya se está llevando a cabo, y será operativa a partir del próximo mes de noviembre. Las de la Fundación Ceco, y España, Expansión Exterior, tendrán que esperar a 2013. El resultado será un “super ICEX”, tal y como lo definió el secretario de Estado de Comercio.

Ahorro significativo
La integración de Invest in Spain tendrá para las arcas del Estado un ahorro de 1,1 millones de euros, es decir, un tercio del presupuesto que habitualmente tenía asignado Invest in Spain. “La integración no significa que dejen de prestar sus funciones, la integración lo que permite son ahorros”, indicó Jaime García-Legaz. Unos ahorros que, en el caso de la Fundación Ceco, y España, Expansión Exterior, el secretario de Estado fijó alrededor del 20% de sus presupuestos. También se está negociando con el Consejo Superior de Cámaras para que en las sedes de las instituciones camerales existan oficinas del ICEX que ofrezcan este servicio de ventanilla única.

Guía para la Internacionalización
La Guía de Servicios para la Internacionalización, por otra parte, recoge la amplia gama de instrumentos que proporciona la Secretaría de Estado de Comercio del Ministerio de Economía y Competitividad a las empresas españolas con el fin de impulsar su expansión en los mercados exteriores y apoyarlas en todas las fases de su proceso de internacionalización. Desde cómo empezar a exportar, a cómo impulsar las exportaciones, cómo obtener financiación o cómo mejorar la formación en este campo. Y lo hace de una manera sencilla, práctica, con enlaces a aquellas páginas web de instituciones que pueden servir de ayuda en el proceso, caso de Cesce (Compañía Española de Seguro de Crédito a la Exportación) que proporciona soluciones para la gestión integral del riesgo y gestiona por cuenta del Estado la póliza de seguro de inversiones en el exterior, entre otros factores.