Entradas

business_angel_financiacion

Business angels o capital privado ¿Cuál debe elegir el emprendedor?

La primera opción de financiación de toda empresa que recién comienza es el propio emprendedor. Posteriormente se recurre a la familia y a los amigos y, a partir de entonces, se debe acudir a lo que el mercado puede ofrecer. Justo en ese preciso instante surgen dos figuras que son las únicas a las que se podrá acudir (ayudas y subvenciones públicas aparte) para conseguir el capital necesario con el que dar los primeros pasos en la compañía.

Esas dos opciones son los business angels y el capital privado, que a su vez se divide en venture capital o private equity. Pues bien para los emprendedores es fundamental saber cuáles son las diferencias que hay entre ambos vehículos. Conocer sus propias características elevará, y mucho, las opciones de obtener la necesaria financiación.

Dinero solo o consultoría y networking

La primera diferencia surge en la propia denominación. El capital privado es una actividad desarrollada por entidades especializadas en ese ámbito que aportan recursos de manera temporal (10 años como máximo aunque lo normal es menos de la mitad) a cambio de una participación en la compañía, que puede ser minoritaria o de control. Pero, salvo que alcancen más del 50 por ciento de la firma, no suelen participar en demasía en las decisiones de la firma.  Por el contrario, el business angel es un inversor privado. Un persona con una ingente cantidad de recursos que aporta capital. Pero, además, ofrece su apoyo al emprendedor. En otras palabras, realiza una labor de consultoría, además de proporcionarle contactos, que son fundamentales en un negocio en una edad temprana. A cambio, y como es obvio, se inmiscuirá mucho más en la gestión de las nuevas empresas. Los emprendedores deben ser conscientes de este hecho para discernir entre las dos opciones.

Momentos distintos

El instante en la vida de la empresa en la que se puede recurrir a ambos vehículos tampoco es exactamente el mismo. Veamos: los business angels forman parte de la ecuación en los momentos más iniciales de la empresa. Es decir, justo cuando se acaban la familia y los amigos y no hay nadie a quién recurrir, aparecen. No requieren, por tanto, de un producto o servicio ya comercializado, les basta con una buena idea con posibilidades de convertirse en negocio. En cambio, el capital privado se introduce en estadios un poco más avanzados. En el caso del venture capital, puede llegar a coincidir en momentos con el business angels, pero estas firmas sí suelen precisar algo más cercano a un plan de negocio. En el caso del private equity se exige una fase más avanzada.

Esta diferencia es muy importante ya que dependiendo de la etapa en la que se encuentre la empresa será más fácil recurrir a uno u otro método de financiación.

Nula coincidencia en sectores

Otro aspecto clave para el emprendedor es la diferenciación por sectores. El business angel invierte principalmente en compañías de tecnología, información y comunicación. Por el contrario, el venture capital y sus derivados optan más por sectores como la informática, la medicina, la salud, los productos de consumo, la biotecnología y las ciencias de la vida.
Estas diferencias se explican por la propia filosofía de ambos inversores. Los business angels invierten en startups que son tan jóvenes que, debido a ello, el 70 por ciento acaba fracasando, el 20 por ciento bastante tienen con sobrevivir, mientras que con el 10 por ciento restante deben recuperar la inversión. Se trata, por tanto, de una actividad con mayor riesgo. De ahí que estos inversores apuesten más por firmas que trabajan más en la red y, por tanto, necesitan menores recursos, además de tener una perspectiva de crecimiento más rápida y escalable.

El capital privado, al ser una firma especializada, dispone de mayores recursos y, por tanto, puede diversificar más sus apuestas inversoras.

¿Cuál se utiliza más? ¿Business angels o capital privado?

Las cifras indican que los nuevos empresarios españoles recurren indistintamente a ambas opciones. En el caso de los business angels, nuestro país ocupa la segunda posición en Europa después de Reino Unido. La cifra estimada de inversión por esta vía ascendió a 750 millones, en 679 compañías. El capital privado, por su parte, entró en 2.760 pymes que empleaban a 400.000 personas.

Esta diferencia también corrobora la importancia del momento en el que esté la empresa, de lo que ya tratamos anteriormente, para elevar las opciones de financiación. Resulta obvio que el venture capital busca firmas algo más desarrolladas que el business angel. Un aspecto que, como la diferenciación por sectores, es fundamental para cualquier emprendedor que pretende capturar capital nuevo con el que desarrollar su negocio.

invertir_facebook

Invertir dinero en Facebook, ¿para qué?

invertir_facebookMuchas empresas de reciente creación gastan dinero que, en muchos casos, no tienen en promocionar sus publicaciones en redes sociales como Facebook. Pero, ¿es rentable esta inversión? Para responder a esta cuestión, nada mejor que fijarse en las cifras. Dedicar 100 euros en publicidad en una publicación colgada en la empresa de Mark Zuckerberg puede generar un alcance de unas 2.000 personas, unos 30 “me gusta” y alrededor de 10 clics. ¿Cubre nuestros objetivos? Seamos sinceros. La realidad es que el mundo digital se puede convertir en ocasiones en un pozo sin fondo. Y más si tenemos en cuenta que la propia Facebook nos da la opción de dar a conocer nuestro negocio de forma totalmente gratuita.

 

¿Dónde está el truco? Pues en popularizar la pyme utilizando para ello nuestro perfil personal en este entorno social. De esta forma, nos ahorramos el dinero y seguimos pudiendo acceder a la herramienta de marketing más poderosa del mundo. Y es que Facebook nos da acceso a 1.500 millones de usuarios. A pesar de ello, la mayoría de los emprendedores sigue utilizando su perfil para sus relaciones personales, olvidándose que también puede ser un activo para el negocio e imprescindible para acercarse a las nuevas generaciones. Desde aquí vamos a tratar de explicar cuáles son las claves para lograr que nuestra pyme se beneficie de nuestra página en Facebook.

 

Olvidarse de la privacidad

Como es lógico si queremos que el contenido que subamos sea conocido por la mayoría no se pueden poner palos en las ruedas. Así que es mejor siempre utilizar la opción de “público” para tener la posibilidad de acceder a un número más grande de contactos.

 

Olvide el amiguismo…

Nuestro perfil se va a convertir en una de las caras de la empresa. Por dicho motivo hay que ser profesional y tratar la página con seriedad. Aquí nunca deberán aparecer fotos de fiestas ni nada por el estilo. Es importante destacar la cultura de la empresa y los valores de la marca porque la idea es que, además de los amigos, las publicaciones sean visionadas por clientes, proveedores, colaboradores, rivales, etc.

 

…Pero sea social

Antes decíamos que había que tomarse este perfil con seriedad. Pero eso no quiere decir que dejemos de ser amigables. Como es normal, el objetivo es sumar contactos, por lo que hay que estar abierto y aceptar a cualquier persona que tenga que ver con el negocio o se mueva en el sector en el que opera nuestra compañía.

 

Nada de quejas

Los perfiles de Facebook están repletos de publicaciones en las que los protagonistas se quejan o protestan sobre cualquier asunto. De hecho, son los más numerosos y los que más se comparten. En nuestro caso, es conveniente olvidarse de estos temas. La gente no tiene que enterarse de las mil trabas que se superan todos los días para mantener el negocio a flote. Tampoco de los problemas que ha puesto la administración de turno. Aquí solo hay que promocionar la empresa, la marca y sus valores.

 

Tampoco política

Una empresa siempre debe mantenerse al margen de la política. Y su empresario, también. Nadie debe conocer cuáles son las tendencias ideológicas de un perfil si la función del mismo es la de promocionar un negocio.

 

Cuidar la imagen

A la hora de trabajar la imagen hay que tener en cuenta que el emprendedor es la cara de la compañía. Por eso, es necesario buscar una instantánea que represente el negocio. Ésta no tiene que ser demasiado elegante (algo que es más propio de Linkedin). Pero sí debe decir algo sobe el producto o servicio que ofrece la firma.

 

Vigilar las etiquetas

Poner etiquetas a otras personas con las que se ha coincidido mejora la visibilidad y aumenta los seguidores. Pero solo se debe hacer con los contactos que tienen algo que ver con lo que se ha publicado en el muro. De lo contrario, parecerá que el objetivo es llamar la atención.

 

Los “me gusta” valen su peso en oro

Aunque parezca algo menor, el número de likes es lo que utiliza Facebook para saber si un contenido interesa o no a los internautas. Así que no tenga inconveniente en apoyar lo que otros postean siempre que esté relacionado con su negocio. Esto incluye los comentarios. Si alguien se toma la molestia de escribir unas líneas sobre un asunto que hemos publicado se merece al menos que se le agradezca.

 

La clave: el contenido

Facebook puede esconder muchos trucos a la hora de difundir publicaciones, pero sin algo interesante que contar es imposible triunfar. El contenido sigue siendo el rey. Por este motivo, se debe cuidar hasta el más mínimo detalle. Un error es escribir posts que traten de vender nuestros productos o servicios. Es mucho más provechoso describir los beneficios de dichas referencias. En otras palabras: hay que venderse pero sin que se note demasiado.

 

Una imagen vale más que mil palabras

Las redes sociales son cada vez más visuales lo que obliga a cualquier editor a publicar siempre ayudándose de una imagen. De esa forma se atraerán más seguidores y se beneficiarán de la política de Facebook, que premia este tipo de contenido. Tampoco se puede olvidar que Instagram es una empresa de la propia Facebook, por lo que es bueno aprovechar ambas plataformas y compartir las instantáneas de la una a la otra. Así mejoraremos la difusión.

 

Ojo con el horario

El alcance de una publicación varía mucho según la hora en la que se cuelgue en la red. Lo mejor es realizar pruebas de ensayo y error hasta dar con el mejor horario para nuestros seguidores.