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Ideas de negocio que requieren poco dinero

Este 2017 parece un buen año de cara a comenzar una aventura empresarial. El consumo se aceleró en 2016, el empleo dejó buenas cifras y las previsiones para 2017 son optimistas. Obviamente, existen múltiples incertidumbres externas, como el cercano fin de la política monetaria del Banco Central Europeo, que puede meter presión a la deuda del país, o las acciones que lleve a cabo Donald Trump desde la Casa Blanca. Pero, si no ocurre nada inesperado, lo normal es que la economía española siga creciendo.

De ahí que 2017 se presente como interesante para los emprendedores. Quizá haya llegado el momento de que dé el paso y cumpla su sueño de convertirse en un empresario. Pero, por supuesto, existen infinitos obstáculos que puede impedirle alcanzar la meta. Uno de los más importantes, si no el que más, es la falta de dinero para levantar el castillo de naipes.

A pesar de eso, siempre hay que recordar que existen préstamos, subvenciones y otras opciones que el mercado pone a disposición de los emprendedores, como el crowdfunding. Por tanto, el dinero no debería ser la excusa utilizada para poner en marcha ideas de negocio que podrían funcionar. Más allá de esos mecanismos de financiación, existe un cierto tipo de negocios que pueden arrancar con una inversión mínima de efectivo.

¿Qué se necesita para poner en marcha ideas que no requieren de un exceso de capital?
El primer paso debe ser la planificación, que será dónde se descubrirá qué necesita la empresa y qué nos puede costar. Por tanto, será necesario idear un plan de negocio y un modelo financiero para tener una base en la que moverse.

A continuación, llega uno de los momentos más laboriosos. Aunque los procesos han mejorado, la realidad es que España todavía pone demasiadas trabas a la hora de arrancar ideas de negocios rentables. No le quedará más remedio que ir de un lado a otro con papeles para crear la empresa. Pero eso sí, dinero no le hará falta demasiado.

Obviamente si la intención es gastar entre poco o nada el negocio debe estar ubicado en entornos digitales. En este contexto, comprar un dominio se antoja necesario. Es imprescindible invertir en la marca desde el principio si se quiere tener una imagen de empresa que será clave para que las ideas innovadoras que pretendemos poner en el mercado tengan posibilidades de éxito. De todas formas, la inversión en este sentido será modesta. Ya que se pueden conseguir dominios fiables por menos de 30 euros al año.

Finalmente toca crear la página web (lo que se puede hacer gratis, aunque requerirá un esfuerzo extra) y llevar a cabo una pequeña inversión en marketing para que el consumidor sepa que existimos.

A continuación llega el turno del equipo, las oficinas y otros bienes tangibles. Pues bien, como la intención de la idea de negocio es invertir poco dinero, será necesario prescindir de estos elementos. Algunas empresas no requieren de ninguno de ellos, como se verá más adelante.

Lo que no se puede olvidar es el producto o el servicio. Como es normal, toda empresa debe vender algo. Este gasto sí que será imprescindible, pero mínimo si la referencia es un servicio en vez de un bien tangible.

¿Qué tipo de empresa se puede crear con recursos escasos?
Existen diferentes ideas de negocios rentables o ideas innovadoras que no requieren de una inversión mayor de la que ya se ha llevado a cabo en el apartado anterior. Un ejemplo serían las creaciones personales. En concreto, referidas a artesanía. Por ejemplo, si usted es pintor podría vender sus obras de arte con la inversión que se reduce a los materiales y el tiempo que precisa para completarlas. Plataformas de venta como eBay o Amazon le permiten acceder a un inmenso mercado sin tener que afrontar el gasto que implica crear una tienda online.

Ofrecer servicios a domicilio también se incluye entre las opciones que un emprendedor sin capital tiene a su disposición. Los servicios no le constarán dinero porque son bienes intangibles. Y si desarrolla su trabajo en un área cercana a su domicilio, tampoco necesitará una sede física para su negocio. En este apartado se pueden incluir servicios de canguro, clases extra, paseo de perros, cuidado de mascotas, reparación de ordenadores, etc.

Todo lo relacionado con las reparaciones también son una buena opción. Si usted es un manitas en un tema determinado, podrá convertir esa virtud en ingresos para su negocio. Reparaciones del hogar en todas sus variantes se incluyen en este apartado. No requerirán invertir nada y si es bueno en lo que hace, pronto el boca oreja le convertirá en un nombre conocido en la zona.

Otro buen ejemplo sería la consultoría. Si usted posee un conocimiento que en estos momentos resulta necesario podrá montar un negocio alrededor del mismo. Una empresa de consultoría no requiere de inversiones ni de tener una sede física. Es suficiente con una web y una marca reconocida.

Por último, entre las buenas ideas de negocio que requieren de escasa inversión se encuentra la segunda mano. La idea detrás de la reventa es simple. Usted compra los productos y los vende a otras personas por un precio superior. Para llevarlo a cabo con éxito se puede recurrir al dropshipping o venta al por mayor, para adquirir los bienes. Con la primera opción se envían directamente al cliente desde el fabricante y usted se convierte exclusivamente en el intermediario, con lo que el beneficio será menor pero no le hará falta invertir. El segundo aspecto, convertirse en mayorista, precisa de más dinero y espacio para almacenar. Pero tendrá más control sobre el negocio y mejores oportunidades de incrementar las ganancias.

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Las claves para crear ideas innovadoras

ideas_innovadorasUn día de 2005 Steve Jobs asistió a una cena de cumpleaños de un ingeniero amigo suyo que trabajaba en Microsoft. Este señor no paró de incordiar al bueno de Steve de que estaba trabajando en una tablet y que cuando saliera al mercado, la empresa de Bill Gates enterraría para siempre a los ordenadores portátiles. Cuando llegó a Apple al día siguiente, el gran patrón reunió a su equipo y les dijo que se pusieran a trabajar en el diseño de una tableta, pero que ésta no debería tener ni puntero ni nada parecido. Que la clave era que se pudiera navegar con el dedo. A los seis meses, la gente de la manzana tenía preparado el iPad. Pero, sorpresa, Jobs les dijo que eso estaba muy bien pero que estaría todavía mucho mejor si eran capaces de llevar ese concepto a un teléfono. Como era de esperar, buena parte de los directivos de la compañía seguían pensando que los móviles deberían seguir llevando teclado.

 

Todos se equivocaban. Steve Jobs se salió con la suya y creó el iPhone gracias a una cena de cumpleaños a la que, según su biografía, asistió a regañadientes. Del anfitrión no sabemos mucho pero es evidente que se habrá arrepentido de tener la lengua tan suelta y de haber sacado pecho ante un rival que ahora mira por encima del hombro a Microsoft. Sirva este ejemplo para demostrar que no es imposible crear productos rompedores. Que muchas veces las mejores ideas surgen sin más y que es necesario aprovechar esos momentos de lucidez.

 

En este post vamos a tratar de explicar los pasos que se han de seguir para que un emprendedor sea capaz de crear un producto o servicio capaz de romper el mercado. Pero antes una clave que hay que tener en cuenta: cualquier invento o solución debe facilitar la vida al consumidor y resolver una carencia que exista en el mercado. Si no se logra, es mejor aparcar todo y esperar a que surja otra idea mejor, que sí pueda tener un recorrido empresarial.

 

La idea en sí misma

Al igual que la justicia nos considera a todos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, en el caso de las ideas, todas ellas son interesantes o prometedoras hasta que se descubra que no lo son. Es más, hasta de las que fracasan también se pueden sacar interesantes lecciones. Por tanto, nunca se debe abandonar una intuición.

 

Ahora bien, ¿cómo somos capaces de lograr que se encienda la famosa bombilla? Como decíamos antes, nada bueno puede salir si no nos centramos en resolver los problemas que tienen las personas. La mejor forma de descubrirlos es a través de investigaciones de mercado. Pero muchas veces basta con salir a la calle y bajar al barro para darse cuenta de que existen todavía muchas carencias en la sociedad, que esperan a que algún emprendedor valiente se atreva a ponerles fin. En este arduo camino no se puede desdeñar cualquier comentario que provenga de los trabajadores. En ocasiones, ellos sabrán mejor que nadie la idea que mejor le viene a la empresa.

 

El otro método que tenemos para iluminar el camino es a través de los propios conocimientos personales. Si somos capaces de descubrir nuestras pasiones estaremos más cerca de sacar partido de las mismas.

 

Ver si puede ser negocio

La mayoría de las veces el motivo que lleva una idea al baúl de los recuerdos es la imposibilidad de monetizarla. Esto, aunque suene extraño, supone un error. ¿Saben cuántos ingresos genera WhatsApp? Cero. ¿Diría usted que estamos ante un fracaso? Obviamente con más de 1.000 millones de usuarios, la aplicación no puede ser considerada un fiasco. Este ejemplo nos sirve para explicar que muchas veces el éxito o fracaso de una idea no tiene que ser medido solamente por la facturación y los beneficios. Wallapop sería otro caso en la misma línea de WhatsApp.

 

De todas formas, si carecemos de posibilidades de sobrevivir un tiempo sin ingresos lo mejor es desarrollar una iniciativa que sea capaz de generar beneficios con rapidez. Los expertos aconsejan que la decisión sobre la viabilidad final la tome un grupo o comité de expertos de la empresa, que se debe regir por los siguientes criterios: rentabilidad, potencial, necesidad, tiempo de desarrollo, etc.

 

Una vez llegados a este punto, la idea debe salir a la calle. Es decir: el emprendedor debe preguntar a la sociedad y a los posibles clientes, socios y distribuidores. Así se sabrá con certeza si estamos ante un invento tan bueno como se piensa. En esta ronda de contactos tampoco se puede olvidar de programar reuniones con amigos y estudiar sus reacciones ante nuestra cuestión.

 

Desarrollar el modelo

Con la idea ya en mente de todos y una vez ha pasado todos los filtros, toca ponerse manos a la obra y desarrollarla. Pero aquí no nos referimos a fabricarla, si es un producto, o a implantarla, si es un servicio. Antes de llegar a esa fase es necesario trabajar en el modelo de negocio que convierta el proyecto en rentable. Para ello, se deben poner por escrito las estrategias que se seguirán en áreas como marketing, mercado, posicionamiento, canales de ventas, costes, financiación, punto de equilibrio, proveedores, distribuidores, tiempo de desarrollo… En definitiva, se deberá definir todo lo necesario para evitar sorpresas desagradables.

 

Versión beta

Llegó el momento. Ahora toca fabricar o desarrollar el producto o servicio. Pero siempre bajo la fórmula de prueba y error. Es decir, con versiones beta o de prueba que nos ayuden a resolver problemas para evitar así que estos lleguen a ocurrir una vez que esté a la venta.

 

Lanzamiento

Es importante desarrollar un plan en esta etapa para lograr que el lanzamiento tenga el mayor impacto posible. Aquí el marketing es muy importante.

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El peligro que se esconde tras las ideas innovadoras

Innovar se ha convertido en una seña de identidad para toda empresa que se precie. Es algo fundamental

, ya que ningún negocio puede llegar muy lejos si no invierte en I+D+i. Esto lo sabe cualquier compañía, incluso las pequeñas, que se están viendo presionadas por el entorno económico y conducidas hacia una disyuntiva clara: renovarse o morir. Todas buscan convertirse en pioneras de su sector. Todas confían en que las ideas innovadoras colaboren en la buena marcha de los productos o servicios ofertados. Pero cuidado que en este campo no todo es tan bonito. La innovación puede ser un arma de doble filo, que no está exenta de riesgos. Veámoslos en detalle.

 

El gran peligro viene generado de la obsesión por sobresalir entre la multitud de rivales que compiten con nosotros en un mismo sector. Esta carrera sin freno lleva a que se genere una estrategia de innovación que no vale para nada. Que solo sirve para anunciarse y obtener publicidad pero que realmente no ayuda en nada al negocio. Una multinacional se puede permitir el lujo de perder tiempo y recursos en idear soluciones vacías, que no van a reportar beneficio alguno, ni a la empresa ni a la sociedad. Una pyme no puede darse el capricho de desperdiciar ni una mente ni un segundo en desarrollar ideas innovadoras que carezcan de interés. Esto es un gran riesgo que puede acabar con llevar el negocio a la ruina. Las máquinas del tiempo y el teletransporte están muy bien para Google o IBM. Pero nuestra pequeña empresa solo quiere ofrecer productos y servicios y ganar algo de dinero. Eso es todo.

 

Además de la pérdidas de recursos y de tiempo, ser demasiado innovador puede conducir al problema de que los clientes en general nos consideren como demasiado buenos. ¿Puede ser un riesgo ser vistos como los mejores? Aunque parezca increíble, para una pyme, sí. Si una firma se gana el prestigio de convertirse en una fuente de ideas innovadoras y geniales, siempre se esperará que lo continúe siendo. El problema llega cuando durante una temporada no surge nada revolucionario. Entonces, todos pensarán que hemos dejado de ser referente y se olvidarán de los logros pasados. ¿Exagerado? Para nada. Un buen ejemplo es lo que le está pasando a Apple desde hace una temporada. La compañía ha sido el  referente en la innovación durante el siglo XXI. Por eso cualquier nueva versión del iPhone que no traiga consigo un cambio estratosférico es considerada un fracaso, que lleva a las acciones de la compañía a reducir su cotización.

 

Como es de suponer estos casos no pueden llevar a la idea de que una empresa, sea cual sea su tamaño, deba perder la buena costumbre de modernizarse de manera constante. Lo que se busca es enfocar esta innovación. Hay que inventar aunque con sentido. Si no, se malgastan recursos. Tampoco hay que buscar siempre ser el primero en algo. En la economía actual, ser pionero está sobrevalorado. Para comprobarlo, basta con contemplar la situación de referentes tecnológicos recientes. Todos descubrieron algo, y todos se han visto superados. Hablamos de firmas como Zynga, que inventó el sector de los juegos sociales –seguro que recuerdan Farmville-. Durante 2009 y 2010, esta compañía tenía más de 80 millones de usuarios que diariamente jugaban con sus productos, a través de Facebook. Era la niña mimada de Silicon Valley. Hoy pocos la mencionan. Ahora los que triunfan son los títulos lúdicos que se juegan en dispositivos táctiles, como los smartphones y las tablets, y en donde reinan firmas como King, con su Candy Crash o Rovio, con los Angry Birds. Zynga inventó la categorías de juegos sociales casual y ha contemplado cómo otras firmas, que no fueron pioneras, la han superado.

 

Por desgracia para ellos, existen muchos ejemplos de precursores cuyo ingenio no les ha servido para conservar una situación de privilegio. Nokia inventó los móviles y el smartphone la sepultó. Groupon fue el iniciador de los cupones descuento y ahora pasa por problemas con caídas en la cotización del 75%. Six Degrees y MySpace fueron pioneros en las redes sociales. La primera ha desaparecido y la segunda no la utiliza casi nadie. Todos estos casos demuestran que el mundo de la innovación no es tan bonito como se pinta. Estamos ante una actividad nebulosa que es como un arma de doble filo. Por uno, conduce al éxito. Por el otro, al fracaso. ¿Cómo acertar sin caer en ninguna de sus trampas?

 

Las respuestas son dos. La primera es que solo se puede ser inventor cuando se dan las condiciones. Es decir: hay que tener dinero o financiación para innovar. Si se carece de efectivo, mejor centrarse en el negocio propiamente dicho. La segunda clave pasa por tener claro que una idea innovadora tiene que ser útil. Es decir, debe responder y solucionar una necesidad real que tenga la sociedad. Una pyme que actúa de esta forma se convierte en un nombre fuerte y referente, que utiliza su materia gris para hacer la vida más sencilla a sus clientes actuales y futuros.

 

Como todo en el mundo de los negocios, la respuesta está en los consumidores o clientes. Ellos son los que, sin saberlo, dictan las normas de funcionamiento de una compañía. Ellos son los que deciden cuándo están preparados para una tecnología disruptiva. Son los que prescriben una solución y los que la dan por amortizada. La innovación nunca puede olvidar que su objetivo es convertir a los demás en más felices o más productivos. Como decíamos antes, no hace falta descubrir la máquina que permita viajar en el tiempo. Basta con saber escuchar a los que te compran. Si ellos te dicen que con el formato cuadrado de los yogures se desperdicia producto, nuestra obligación es innovar y lanzarlos redondos para aprovechar todo el contenido. Esa sencilla idea fue clave para que Danone sea el rey de los lácteos. Que cunda el ejemplo.

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Vivero Vivesoy del grupo Pascual apoya a los emprendedores

No es ninguna sorpresa que entre las acciones de responsabilidad social corporativa de muchas empresas que forman parte del Ibex 35 se encuentren iniciativas de apoyo a los emprendedores. De algunas de ellas, como las de Telefónica (Wayra) o Banesto (Yuzz) ya hemos dado cuenta en este blog. Pero en este caso queremos hablar de un anuncio diferente, el de la primera empresa típicamente familiar española que pone en marcha un proyecto de apoyo económico a los emprendedores.

Estamos hablando del Vivero de Vivesoy, que ha puesto en marcha hace pocos días el grupo Pascual. Con esta iniciativa, la empresa láctea quiere poner su grano de arena para mejorar el entorno social, creando un espacio de coworking virtual para los emprendedores que dispongan de ideas para crear un mundo mejor dentro de los sectores de salud y bienestar, gastronomía y tendencias. La idea ganadora será dotada económicamente por Vivesoy para hacer viable el correspondiente proyecto.

Dos formas de participar

Si se quiere participar en la acción de la marca de bebida de soja existen dos formas. En la primera, los emprendedores podrán subir un vídeo, a la página www.viverovivesoy.com con sus ideas o proyectos para que puedan ser votadas. Podrán acompañarlo de un título, una breve descripción y todo el material adjunto que se considere necesario. El plazo termina el 15 de octubre. Finalmente, mediante un ránking de votos populares, las cinco ideas más votadas pasan a la final donde un jurado compuesto por bloggers y representantes de la marca, premiarán al mejor proyecto con 3.001 euros, y a los otros cuatro finalistas con un premio de 200 euros cada uno.

La otra forma de participar es formando parte del público de cualquier parte del mundo, que podrá votar por aquellas ideas que prefiera. A la iniciativa más votada se le otorgarán cincuenta céntimos de euro por voto recibido. Por si la ayuda económica no fuera suficiente, los bloggers más relevantes de España apadrinarán a sus favoritos, dándoles apoyo en sus propias páginas de Internet. Idéntica promoción recibirá la idea triunfadora en los perfiles de Facebook y Twitter del Vivero de Vivesoy.

Con esta iniciativa el Grupo Pascual cumple dos cometidos. Por un lado ayuda a los emprendedores y, por otro, promociona los valores de su propia marca de bebida de soja. Sea como fuere, el mero hecho de ponerla en marcha ya beneficia a los futuros empresarios, que tienen otra opción más para dar salida a sus ideas de negocio. Además, crea un precedente que podrían seguir otras firmas familiares de este país. De ser así, pronto habrá muchas más iniciativas de apoyo al emprendedor, ya que la economía española está formada en su gran mayoría por compañías de estas características.