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La inteligencia emocional, clave del éxito de los emprendedores

Ni la mejor de las ideas está libre de fracasar. En ocasiones, una de las principales causas que lleva a los nuevos negocios a la quiebra es la falta de inteligencia emocional. Desde que estos dos vocablos aparecieron por primera vez a la hora de hablar de gestión empresarial, su importancia no ha dejado de crecer. Algo lógico si se tienen en cuenta los estudios que demuestran que las personas con elevada inteligencia emocional, pero que tienen un coeficiente intelectual medio, superan a los que poseen un alto grado de coeficiente en el 70 por ciento de los casos.

Esta anomalía arrojó la realidad de que la inteligencia emocional era una importante fuente de éxito para los nuevos negocios, ya que es la clave que explica la diferenciación existente entre gran parte de la población y unos pocos elegidos, capaces de convertir ideas en negocios que funcionan. La conexión es tan fuerte que se afirma que el 90 por ciento de los empresarios con mejor desempeño personal y profesional son poseedores de una elevada dosis de inteligencia emocional. Al tratarse de algo intangible resulta complicado conocer si somos poseedores de ese “gen”, por lo que a continuación vamos a explicar unas pautas de comportamiento que indican carencia de inteligencia emocional y que, por tanto, sería conveniente que eliminara de su repertorio.

Se estresa fácilmente
Si en demasiadas ocasiones considera que la situación le supera y que le genera elevada dosis de estrés, resulta evidente que a usted le falta inteligencia emocional. Ésta le ayudaría a manejar mejor las situaciones, lo que, sin duda, irá en beneficio del negocio. En caso contrario, tomar decisiones en momentos de elevado porcentaje de estrés acostumbra a conducir al error y al equívoco.

Pierde los modales
La inteligencia emocional sirve para controlar los cambios de humor por lo que si situaciones determinadas hacen que un emprendedor abandone la empatía y amabilidad, perdiendo con ello los modales, muestra una carencia absoluta de la misma. Esto suele conducir a problemas, ya que en los negocios es fundamental el tacto. En la mayoría de las ocasiones, la fachada exterior suele ser importante a la hora de llevar a buen puerto las negociaciones.

Falta de vocabulario específico
Las personas deben expresar sus emociones, pero solo el 36 por ciento son capaces de identificarlas con claridad. Este bajo porcentaje implica un problema, ya que las emociones que no se entienden provocan malas decisiones. En cambio, esa parte de la sociedad con inteligencia emocional, que saben identificar lo que sienten, meditan mejor los siguientes pasos a tomar, ya que conocen con exactitud cómo se siente y si ese sentimiento puede afectar al negocio.

No permite el debate
Si usted es de lo que considera que siempre tiene razón y expone y defiende sus argumentos con vehemencia  ignorando el debate que le pueda plantear otra persona que no piensa igual que usted, será una prueba de carencia de inteligencia emocional. Esto es muy peligroso para las personas que dirigen negocios que funcionan, ya que solo se tendrán en cuentas sus opiniones, y se perderá el conocimiento que puede aportar el resto del equipo. Además desmotivará a la plantilla,  ya que serán conscientes de que la empresa no cuenta con ella.

Es rencoroso
El hecho de no poder olvidar una ofensa y, por el contrario, aferrarse a un resentimiento significa que vive en estado de tensión, lo que perjudica la toma de decisiones. Las personas emocionalmente inteligentes saben pasar página y sus negocios suelen beneficiarse de esta virtud.

No es capaz de perdonarse sus errores
Las personas con elevadas dosis de inteligencia emocional toman rápidamente distancia con respecto a sus errores pasados, y así lo tienen mucho más sencillo para adaptar y superar los retos del futuro. Castigarse con los fallos cometidos impide avanzar.

No conecta con los que le rodean
Ganarse la confianza de la plantilla es fundamental en una empresa, ya que los negocios existen hasta que los empleados quieren. Por tanto, si un emprendedor no logra hacerse entender o tiene problemas para relacionarse con los demás mostrará una falta importante de inteligencia emocional, que lastrará el buen trabajo de sus colaboradores.

No es capaz de expresar su enfado
La inteligencia emocional no sirve solo para ser agradable. Realmente es una cualidad que es óptima para controlar las emociones y lograr gestionarlas mejor. Por tanto, un emprendedor emocionalmente inteligente debe mostrar cuándo está molesto o frustrado, ya que enmascarar las emociones tampoco genera actitudes positivas en la compañía.

No asume responsabilidades
Es muy sencillo echar la culpa a ajenos de errores propios. Quien lo hace carece de inteligencia emocional y perjudica a la gestión de los nuevos negocios.

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Ideas de negocio que requieren poco dinero

Este 2017 parece un buen año de cara a comenzar una aventura empresarial. El consumo se aceleró en 2016, el empleo dejó buenas cifras y las previsiones para 2017 son optimistas. Obviamente, existen múltiples incertidumbres externas, como el cercano fin de la política monetaria del Banco Central Europeo, que puede meter presión a la deuda del país, o las acciones que lleve a cabo Donald Trump desde la Casa Blanca. Pero, si no ocurre nada inesperado, lo normal es que la economía española siga creciendo.

De ahí que 2017 se presente como interesante para los emprendedores. Quizá haya llegado el momento de que dé el paso y cumpla su sueño de convertirse en un empresario. Pero, por supuesto, existen infinitos obstáculos que puede impedirle alcanzar la meta. Uno de los más importantes, si no el que más, es la falta de dinero para levantar el castillo de naipes.

A pesar de eso, siempre hay que recordar que existen préstamos, subvenciones y otras opciones que el mercado pone a disposición de los emprendedores, como el crowdfunding. Por tanto, el dinero no debería ser la excusa utilizada para poner en marcha ideas de negocio que podrían funcionar. Más allá de esos mecanismos de financiación, existe un cierto tipo de negocios que pueden arrancar con una inversión mínima de efectivo.

¿Qué se necesita para poner en marcha ideas que no requieren de un exceso de capital?
El primer paso debe ser la planificación, que será dónde se descubrirá qué necesita la empresa y qué nos puede costar. Por tanto, será necesario idear un plan de negocio y un modelo financiero para tener una base en la que moverse.

A continuación, llega uno de los momentos más laboriosos. Aunque los procesos han mejorado, la realidad es que España todavía pone demasiadas trabas a la hora de arrancar ideas de negocios rentables. No le quedará más remedio que ir de un lado a otro con papeles para crear la empresa. Pero eso sí, dinero no le hará falta demasiado.

Obviamente si la intención es gastar entre poco o nada el negocio debe estar ubicado en entornos digitales. En este contexto, comprar un dominio se antoja necesario. Es imprescindible invertir en la marca desde el principio si se quiere tener una imagen de empresa que será clave para que las ideas innovadoras que pretendemos poner en el mercado tengan posibilidades de éxito. De todas formas, la inversión en este sentido será modesta. Ya que se pueden conseguir dominios fiables por menos de 30 euros al año.

Finalmente toca crear la página web (lo que se puede hacer gratis, aunque requerirá un esfuerzo extra) y llevar a cabo una pequeña inversión en marketing para que el consumidor sepa que existimos.

A continuación llega el turno del equipo, las oficinas y otros bienes tangibles. Pues bien, como la intención de la idea de negocio es invertir poco dinero, será necesario prescindir de estos elementos. Algunas empresas no requieren de ninguno de ellos, como se verá más adelante.

Lo que no se puede olvidar es el producto o el servicio. Como es normal, toda empresa debe vender algo. Este gasto sí que será imprescindible, pero mínimo si la referencia es un servicio en vez de un bien tangible.

¿Qué tipo de empresa se puede crear con recursos escasos?
Existen diferentes ideas de negocios rentables o ideas innovadoras que no requieren de una inversión mayor de la que ya se ha llevado a cabo en el apartado anterior. Un ejemplo serían las creaciones personales. En concreto, referidas a artesanía. Por ejemplo, si usted es pintor podría vender sus obras de arte con la inversión que se reduce a los materiales y el tiempo que precisa para completarlas. Plataformas de venta como eBay o Amazon le permiten acceder a un inmenso mercado sin tener que afrontar el gasto que implica crear una tienda online.

Ofrecer servicios a domicilio también se incluye entre las opciones que un emprendedor sin capital tiene a su disposición. Los servicios no le constarán dinero porque son bienes intangibles. Y si desarrolla su trabajo en un área cercana a su domicilio, tampoco necesitará una sede física para su negocio. En este apartado se pueden incluir servicios de canguro, clases extra, paseo de perros, cuidado de mascotas, reparación de ordenadores, etc.

Todo lo relacionado con las reparaciones también son una buena opción. Si usted es un manitas en un tema determinado, podrá convertir esa virtud en ingresos para su negocio. Reparaciones del hogar en todas sus variantes se incluyen en este apartado. No requerirán invertir nada y si es bueno en lo que hace, pronto el boca oreja le convertirá en un nombre conocido en la zona.

Otro buen ejemplo sería la consultoría. Si usted posee un conocimiento que en estos momentos resulta necesario podrá montar un negocio alrededor del mismo. Una empresa de consultoría no requiere de inversiones ni de tener una sede física. Es suficiente con una web y una marca reconocida.

Por último, entre las buenas ideas de negocio que requieren de escasa inversión se encuentra la segunda mano. La idea detrás de la reventa es simple. Usted compra los productos y los vende a otras personas por un precio superior. Para llevarlo a cabo con éxito se puede recurrir al dropshipping o venta al por mayor, para adquirir los bienes. Con la primera opción se envían directamente al cliente desde el fabricante y usted se convierte exclusivamente en el intermediario, con lo que el beneficio será menor pero no le hará falta invertir. El segundo aspecto, convertirse en mayorista, precisa de más dinero y espacio para almacenar. Pero tendrá más control sobre el negocio y mejores oportunidades de incrementar las ganancias.