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El plan de marketing en pymes y autónomos

Por muy bueno que sea el producto o servicio que una empresa ofrece, si nadie lo conoce, sencillamente, no existe. Para evitarlo las pymes y los autónomos cuentan con la necesaria herramienta del marketing. De ahí que la elaboración de un plan que sirva como altavoz a la marca sea una de las primeras obligaciones de todo nuevo negocio.

Con la idea de esclarecer la mejor estrategia a seguir para implantar una gestión comercial y de marketing óptima para el negocio, desde este blog vamos a definir unos pasos imprescindibles que todo emprendedor debe seguir. Es cierto que existen muchas metodologías diferentes. Pero la que aquí se expone es la más sencilla y práctica.

Análisis de mercado
Empecemos con un símil deportivo. Es obvio que nadie puede pensar que cada vez que Rafael Nadal salta a la pista no se ha estudiado antes las fortalezas y debilidades de su rival para así tratar de ganarle. En el mundo de la empresa se debe realizar el mismo trabajo. Una vez que tengamos claro el producto o servicio que se va a poner a disposición de los clientes, se debe averiguar si en el mercado existe algo similar. De esa forma se definirá a sus rivales. A continuación, es preciso investigar al detalle que es lo que ofrece la competencia que puede evitar que los clientes adquieran nuestras referencias. Recurrir a internet para este trabajo está muy bien y seguro que reduce el tiempo de estudio. Pero siempre que sea posible, nada mejor que visitar físicamente (si es posible o tiene sentido) a la competencia hasta descubrir sus secretos. Es obvio que toda esa información debe formar parte del plan de marketing.

Análisis interno
Una vez conocidos a nuestros rivales toca realizar un análisis de nuestro negocio, también conocido como análisis DAFO. Durante el mismo se debe poner especial énfasis en descubrir cuáles son nuestras propias fortalezas y debilidades, así como las oportunidades y las amenazas para el negocio. Solo así se podrán descubrir cuáles son los puntos débiles de nuestros productos, servicios o marca y resolverlos mediante acciones de marketing bien dirigidas.

Saber quién es el cliente
Muchos empresarios se cansan de decir que nuestro cliente quiere esto y lo otro. Pero en realidad no tienen ni la menor idea de quién es realmente el señor o señora que con sus compras paga las nóminas. El éxito o fracaso de un negocio depende en gran medida de conocer a quién van dirigidas nuestras referencias, conocer sus gustos, debilidades y lo que exige a la empresa. De ahí que descubrir lo que los anglosajones llaman target sea fundamental en todo plan de marketing que se precie. Con esta idea es necesario realizar un estudio lo más completo posible del usuario en el que se incluyen aspectos como edad, sexo, nivel económico, residencia, gustos, etc. Cuantos más datos podamos obtener mayores probabilidades existirán de poner a su disposición productos o servicios que, de verdad, solucionen alguno de sus problemas.

Diferenciarse del resto
Tras conocer a la competencia, nuestras propias debilidades y al cliente llega otro paso clave que recibe el nombre de UVP (Unique Value Proposition). En castellano quiere decir que llega el momento de preguntarse si nuestro producto es diferente o destaca sobre el resto, ya que solo así seremos capaces de venderlo. No obstante, si la respuesta a la cuestión anterior no es afirmativa, no hay que preocuparse. Pero sí trabajar para desarrollar una referencia que se diferencie del resto. Un ejemplo en esta línea está en los orígenes de Netflix, que logró que un gigante como Blockbuster cerrara sencillamente mandando por correo las películas a los hogares.

Posicionarse
Una marca debe representar exactamente lo que la empresa trata de ofrecer a la sociedad. Solo así se podrá realizar un plan de marketing efectivo. Ejemplos o eslóganes de enseñas que reflejan a la perfección los valores de las compañías se pueden encontrar muchos. Pero algunos casos muy característicos y que deberían estudiarse son los de Burger King, Apple y su “Think different” o el 99,9 por ciento de la publicidad que realiza Coca-Cola, que quizá es la marca que mejor ha sabido poner en valor sus productos a través de la publicidad.

Responder a las cinco “P”
Encontrar respuestas a las llamadas 5Ps (producto, precio, promoción, plaza y postventa) es el penúltimo paso a seguir y, quizá, el más importante de todo plan de marketing. De ahí que sea necesario extenderse en cada una de estas cuestiones.

¿Qué producto venderá? Definir las características y beneficios que ofrece un producto o servicio es ahora mucho más sencillo tras los pasos anteriores en los que se ha recabado toda la información necesaria.

¿A qué precio? Es obvio que siempre se debe ganar dinero con cada unidad que se venda. Pero dependiendo de cuál sea el tipo de producto convendrá diferenciarse de la competencia en este sentido, o no.

¿Cómo darse a conocer? Definir la estrategia de comunicación es clave ya que solo así se podrá llegar a los usuarios. En la actualidad, es bueno servirse de internet y las redes sociales para conseguir nuestros objetivos en este sentido.

La traducción de Plaza para la cuarta P proviene del inglés y en castellano lo más similar sería distribución. Es decir, elaborar un modelo logístico adecuado que nos permita llegar a nuestros clientes. Este puede ser a través de canales digitales o físicos.

¿Cómo será la experiencia del cliente tras las venta?
El servicio que se ofrece al cliente tras la compra es fundamental para el negocio. Aquí debe definirse la estrategia de seguimiento a clientes. Solo así se podrá lograr que el cliente repita la compra.

Plan de marketing
Llega el momento de plasmar todos los puntos anteriores en un plan de marketing. Aquí se deben incluir también el equipo encargado de poner en práctica dicho plan, así como las actividades promocionales que más interesen al negocio.

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Consejos para que el emprendedor saque partido de los fracasos

Equivocarse es algo lógico y natural en todos los seres humanos. Pero se trata de una realidad que acompleja y que se acostumbra a ocultar. Resulta obvio que España no es Estados Unidos y mientras al otro lado del Atlántico el fracaso está bien visto, por estos lares al que se equivoca se le trata de hundir en la más absoluta de las miserias.

Esta actitud contraproducente de nuestra sociedad ante las posibles equivocaciones pasadas lleva a muchos emprendedores a tener un miedo atroz a fracasar en alguna actividad empresarial. Por fortuna, el país va mejorando en su cultura económica y, cada vez, el qué pensará la gente importa menos. Con todo, aún queda mucho camino por recorrer en este aspecto. De ahí la utilidad de estos consejos dirigidos a que los emprendedores aprendan del fracaso.

¿Cómo sacar partido de tus fracasos como emprendedor?

Para empezar se debe huir de la palabra “fracaso”

El tinte negativo que el fracaso tiene en la mente colectiva conlleva a que una de las primeras acciones que debe llevar a cabo un emprendedor en este aspecto sea la de evitar esa palabra. Así cuando se explica una aventura empresarial errónea se debe recurrir a expresiones como “experiencia”. Solo así se podrá etiquetar un esfuerzo fallido como una escuela de aprendizaje, lo que elevará la credibilidad del emprendedor.

El fracaso es solo otra etapa más

Los más grandes empresarios tienen tras de sí compañías que han terminado en fracaso. Así le ocurrió por ejemplo al fallecido Steve Jobs, despedido de su propia empresa, y a Richard Branson, que ha tenido que clausurar diversas divisiones de su imperio Virgin por los malos resultados. Y lo mismo empieza a ocurrir con el último multimillonario de moda, Elon Musk, el fundador de Tesla. Con estos antecedentes encima de la mesa, cualquier emprendedor debe utilizar un fracaso previo como una etapa más de su necesario aprendizaje como empresario. De esa forma se perderá el miedo a equivocarse en la toma de decisiones.

Equivocarse siempre en compañía

Es cierto que muchos negocios son el ADN de un solo emprendedor, que se ha encargado de levantarlo en solitario desde sus inicios. Pero, en caso de fracaso es aconsejable emprender acompañado. Primero porque será más fácil determinar cuál fue la equivocación. Y segundo, porque un buen socio podrá ayudar a tomar las medidas oportunas que eviten que el mismo error vuelva a repetirse.

El fracaso no debe esconderse

Lejos de ocultarse tras una grave equivocación, el emprendedor debe estar siempre orgulloso de tomar riesgos. Además al abrirse a compartir los errores, se suelen recibir lecciones por parte de los interlocutores que ayudan a evitar fallos futuros.

 

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Encuentre un nuevo enfoque

Un emprendedor debe saber siempre por qué se originó el fracaso y actuar en consecuencia. Es decir, si lo que falló fue la idea, pues toca cambiarla o buscar otro enfoque hasta dar con la forma de convertirla en modelo de negocio.

En este aspecto existen diversas causas que pueden llevar una idea adecuada a ser incapaz de generar ingresos. La primera es adelantarse a su tiempo. Si ese ocurre, no es necesario cambiar demasiado sino esperar a que el mercado esté preparado y, en esta ocasión, apoyarse en plataformas profesionales para minimizar los riesgos.

Si, por el contrario, el modelo de negocio estaba ya demasiado visto toca encontrar un nuevo enfoque que se centre en la especialización y en el valor añadido. Así se elevarán las opciones de que la idea triunfe.

Otro motivo que suele llevar las buenas ideas a mal término es el dinero. Más bien la falta del mismo. En ese caso, el emprendedor debe enfocar buena parte de sus esfuerzos en dar con inversores adecuados. Con este objetivo, es importante explorar vías de financiación alternativas, como el crowdfunding, por ejemplo.

Seguir siempre al instinto

Un error muy común tras un fracaso es el de olvidarse de la idea inicial para enfocarse plenamente en el plan de negocio, la estrategia comercial y de marketing y la distribución. Todos estos aspectos son fundamentales. Pero el emprendedor no debe olvidarse nunca del centro del negocio, que es el producto o servicio que se pone en el mercado. En otras palabras: hay que dejarse llevar siempre por el instinto, pero éste debe ir acompañado por un plan de negocio claro y conciso.

 

Por último, se precisa siempre seguir una máxima de las tecnológicas estadounidenses que dice que si no se comete ningún error, no se innova. De esa forma se quita importancia a los posibles fallos y no se pierde el espíritu emprendedor que los nuevos negocios deben poseer.

Indicador cara sonriente

Fidelizar al cliente: estrategia ganadora en pymes y autónomos

En ocasiones, las empresas españolas se centran en enfocar sus estrategias comerciales con la intención de captar nuevos clientes, olvidándose de los beneficios que fidelizar ofrece. Y es que los datos que desvelan todos los estudios de mercado realizados hasta la fecha indican que ganar nuevos usuarios para la marca supone una inversión de entre cinco y siete veces más que la que requiere mantener a los que ya se poseen.

Por si todavía faltaran argumentos para convencer a las pymes y los autónomos que la fidelización es una estrategia ganadora nada mejor que recordar que es mucho más sencillo de convencer un cliente que confía en la marca que otro que la desconoce, lo que facilita enormemente la labor de venderle nuevos productos o servicios.

De cara a mejorar y fidelizar a las personas que compran los productos o servicios es interesante conocer una serie de estrategias y trucos que todo emprendedor debe conocer.

Conocer perfectamente al cliente

Es imposible convencer a alguien de que siga siendo fiel a la marca si desconocemos cómo es y qué es lo que le llevó a contactar con la empresa por primera vez. De ahí que sea imprescindible que el plan comercial o de negocio de la firma incluya una exhaustiva base de datos en la que se incluyan las principales características de los usuarios así como sus hábitos de compra, sus gustos, hobbies y preferencias. Y es que solo segmentando a la audiencia es posible formular estrategias comerciales adecuadas y con mayores posibilidades de triunfo y fidelizar.

Buen trato

Parece una obviedad, pero a día de hoy todavía hay empresarios que suspenden en el trato al cliente y luego se extrañan de que los ingresos caigan. Resulta lógico, ya que nadie va a recomendar a sus conocidos un lugar donde no ha sido tratado como se merece, y tampoco volverá. La fidelización solo es posible con una atención exquisita y personalizada al usuario, que debe ir mucho más allá de la simple venta. La empresa debe incluir en su apartado de gestión comercial y marketing la valoración que los clientes otorgan al trato recibido. Solo así se podrán resolver las carencias y mejorar en un aspecto clave para que exista fidelización.

Ofertas comerciales

Las promociones, ofertas, descuentos, etc., son interesantes para mejorar la tasa y fidelizar con la marca. Pero tampoco conviene abusar de este recurso, ya que suele reducir los ya de por sí ajustados márgenes con los que suelen trabajar los nuevos negocios.

Dentro de las múltiples opciones que existen en el campo de las promociones, las tarjetas de puntos suelen dar buenos resultados. Eso sí, hay que asegurarse de que los obsequios se obtienen a cambio de una elevada frecuencia de compra, que nos genere beneficios. De lo contrario, estaremos poniendo contra las cuerdas la situación financiera de la compañía.

Un truco que suele funcionar bien en este ámbito es de las promociones personalizadas a usuarios concretos como motivo de su cumpleaños o cualquier otro acontecimiento destacable. Por último, las jornadas con actividades especiales también suelen ayudar a mejorar la fidelización a la marca.

Aprovechar la tecnología para fidelizar

Las aplicaciones de mensajería instantánea, las redes sociales, el mail… Es decir, internet en su totalidad se ha convertido en la mejor (y más barata) herramienta de fidelización que existe. Por tanto, es imprescindible que el emprendedor se sirva de todos los avances tecnológicos para alcanzar el objetivo final. En esta línea, servicios como Whatsapp se antojan claves en la mejora de la relación con el usuario. Lo mismo pasa con las redes sociales. Con todo, es conveniente no abusar de estas opciones ya que puede originar hartazgo en el usuario, con lo que en vez de fidelizar se le estará expulsando a la competencia.

No centrarlo todo en el ámbito económico

La sociedad actual está mucho más concienciada con aspectos como el medioambiente, la sostenibilidad, la ayuda social, etc. De ahí que un plan de fidelizar de una empresa debe ir más allá del simple intercambio económico. Al yo vendo y tú compras hay que añadirle otra serie de aspectos que ensalcen el buen hacer del área de responsabilidad social de la empresa. De nuevo las jornadas con actividades son un buen ejemplo de cómo una pyme o un autónomo puede mejorar la percepción que los clientes tienen sobre la marca sin recurrir a meras promociones.

Valoraciones periódicas del plan

Un plan de fidelización serio debe contener las estrategias que la empresa va a poner en práctica para retener a sus compradores. Pero dicho plan debe ser revisado para analizar los resultados de cada actividad realizada. Solo así el emprendedor sabrá si las promociones le funcionan o si, por el contrario, es necesario cambiar el enfoque de las mismas.

Mano señalando burbuja digital con año 2018 dentro

Así afecta el tsunami digital a las ventas en pymes y autónomos

La revolución digital

A estas alturas de los acontecimientos, es imposible encontrar a un empresario que no asuma que la tecnología ha revolucionado, revoluciona o revolucionará en breve su modelo de negocio. Ante esta evidencia irrefutable, existen comentarios y reacciones de todos los gustos. Están aquellos que reniegan del salto digital y otros que parecen ir varios cuerpos por delante. Por desgracia, en el ámbito de las pymes y autónomos, la primera opción es mayoritaria.

Digital si o si

Los emprendedores que no lo hayan hecho no deben demorar más la transformación digital de su negocio. Existen millones de razones que avalan dar el salto, muchas de ellas relacionadas con la mejora de la eficiencia y la rentabilidad. Pero la más importante es porque el cliente así lo reclama. Y una empresa que no responda a las exigencias de sus clientes está más que acabada.

Otro error que se comete con demasiada asiduidad es atribuir el efecto de la tecnología a los procesos de producción, obviando que también han revolucionado los de compra y, en consecuencia, los de ventas. Independientemente del producto o servicio que la empresa ofrezca, la digitalización lo cambia todo. De ahí que sea necesario conocer qué es lo que se trasforma en estos ámbitos de cara a que el tsunami digital no afecte a las ventas.

Llegan nuevas variables que el cliente considera a la hora de valorar los precios
La crisis llevó al consumidor a prestar mayor atención a los precios. Desde entonces no está dispuesto a pagar un céntimo de más si no lo considera necesario. Esta tendencia no ha terminado con la recuperación. Muy al contrario se incrementa y ahora el precio que el usuario asume incluye otros aspectos más allá de lo que pone en la etiqueta. Así, el cliente digital de hoy suma el coste de adquisición al de compra. Ejemplo: si un producto cuesta 10 euros y debe coger el coche para ir a la tienda sumará lo que se gasta en gasolina y otros aspectos, como podría ser el aparcamiento. En internet es igual, se debe dejar muy claro lo que supone para el usuario el coste de envío ya que éste necesita saberlo para sumarlo al total, y si no está a la vista, simplemente no comprará en nuestra tienda.

El tiempo también cuenta

En los últimos tiempos se está comprobando que grandes superficies comerciales como Leroy Merlin, Ikea o Mediamarkt han abierto o han anunciado que inaugurarán tiendas en el centro de las ciudades. Se debe tener en cuenta que hablamos de firmas cuyo modelo de negocio está enfocado a las grandes superficies, por lo que necesitan hacer ímprobos esfuerzos para adaptarse a espacios más pequeños. Todos estos gigantes asumen el sacrificio porque son conscientes que el tiempo también es un aspecto fundamental en el mundo digital. El usuario no quiere perder mucho tiempo en desplazarse a la tienda. De ahí que sea interesante situarse cerca de nuestro target o abrir una tienda online que sea capaz de ofrecer la misma experiencia de compra que en el establecimiento físico.

El momento de decidir una adquisición cambia

Antes, un posible cliente tomaba la decisión de comprar una referencia en el propio establecimiento comercial. Ahora se podría decir que viene con los deberes hechos de casa, ya que la decisión se  toma en el domicilio durante la investigación previa que todo usuario hace antes de adquirir un bien o servicio. De cara a responder a este cambio en la mentalidad de la sociedad es necesario adaptar nuestras estrategias de gestión comercial y marketing. Solo así los nuevos negocios serán capaces de sobrevivir al tsunami digital.

Internet, es una obligación

Resulta más que evidente pero en la era digital el negocio que no está en internet sencillamente no existe. Pero no basta con disponer de una web, sino que debe estar acompañada de buena  información y una tienda online para responder a las necesidades de los usuarios.

El servicio de atención al cliente también cambia

Además de que el cliente actual exige más de las empresas y, por tanto, no acepta que una firma ignore alguna de sus quejas, se tiene que valorar que el canal de atención al cliente difiere. Antes solo existía el teléfono. Ahora también están las redes sociales, la mensajería instantánea, etc. Las grandes multinacionales ya cuentan con equipos encargados de cada uno de los canales digitales. Pero en el caso de las pymes se debe elegir el que mejor se adapte a nuestras posibilidades. Aunque lo que nunca debe cambiar es que se tiene que dar un servicio de calidad al usuario. Esa es la clave del éxito de firmas como la española BQ, capaz de vender teléfonos más caros que los de sus rivales chinos por el mero hecho de responder a las preguntas planteadas por los clientes.

Revolución en los medios de pago

Quizá se trata de la única revolución digital que todavía no ha llegado en todo su esplendor. Pero lo que es seguro es que acabará transformando los intercambios comerciales. Los emprendedores deben estar siempre atentos a estos aspectos y ser capaces de ofrecer a sus clientes las mismas posibilidades de pago que puedan tener en cualquier otra empresa rival.

Es obvio que la transformación digital seguirá trayendo cambios al mundo de la empresa y los negocios. Pero lo más importante para no sentirse arrastrado por el tsunami digital es tener una actitud positiva y proactiva frente al mismo para que seamos capaces de ver más allá de los retos e identificar las posibles oportunidades que la era digital puede ofrecernos.

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La radio, clave en la gestión comercial y de marketing de las pymes

La radio, y sus excelentes resultados

A la hora de elaborar la estrategia futura de marketing es costumbre por parte de las pymes y los autónomos ignorar el potencial que la radio presenta para promocionar los productos o servicios. Quizá el elevado coste de las cuñas en las emisoras de máxima audiencia sea el principal motivo por el que se ignora a este medio de comunicación. Pero la realidad es que se trata de una inversión que por lo general reporta excelentes resultados para el anunciante.

Las ventajas de la radio

Más allá de obvias ventajas como la elevada penetración, cobertura y alcance, la radio debe ser parte fundamental de toda estrategia de gestión comercial y de marketing de las pymes por diversos motivos. El más importante es que existe menos competencia. Es cierto que los cortes publicitarios en la radio contienen un buen número de anuncios, pero el riesgo de que el mensaje se pierda es mucho menor.  Además este medio es el único que permite que una cuña de una pequeña empresa compita junto a la de una multinacional.

Otro de los puntos a favor de la radio estriba en su audiencia que es más fiel y sostenible que en, por ejemplo, la televisión o los medios online. Por si fuera poco, el número de emisoras es más o menos constante mientras que en el resto de plataformas de comunicación fluctúa de forma importante. Eso implica que existe una importante audiencia a la que es más fácil llegar con nuestros mensajes, lo que eleva la efectividad de los anuncios.

Y si hablamos de mensajes, en radio es más sencillo que cale. Ya que, según diversos estudios de marketing, los oyentes son los que menos cambian de emisora cuando comienza la pausa publicitaria. Por tanto, la radio es un medio que, con todas las cautélelas del mundo, está cerca de garantizar que la audiencia escucha el mensaje tarde o temprano.

La radio y el emprendimiento

En definitiva la radio debería ser tenida en cuenta por parte de los emprendedores, ya que es perfecta para ofrecer nuevas oportunidades de negocio a las pequeñas y medianas empresas.

Con todo, lo fundamental  es realizar un análisis de medios por parte de especialistas. Ponerse en manos de una empresa con elevados conocimientos en la materia será la manera ideal de descubrir cuál es la plataforma que le resulta más interesante para su nuevo negocio. Si tras ese análisis, se llega a la conclusión de que la radio es la mejor opción toca empezar a trabajar para definir un contenido que nos garantice buenos resultados. Es obvio que el trabajo debe llevarse a cabo con un asesoramiento especializado. Pero existen otros puntos que son fundamentales y que todo emprendedor debe conocer para sacar partido a la publicidad en radio:

Seleccionar la emisora de acuerdo al tipo de cliente que la empresa tiene

Una de las misiones principales que deberá definir con sus asesores en la materia será seleccionar en qué cadena coloca su publicidad. Para acertar se debe tener muy claro cuál es el tipo de cliente que tiene nuestra empresa y obrar en consecuencia. No es lo mismo que nos compren universitarios a padres de familia con alto poder adquisitivo o gente en busca de ofertas. Tras realizar este análisis basta con examinar las emisoras y los programas hasta dar con el adecuado para que la campaña tenga el mayor impacto posible y nos permita incrementar los clientes.

Definir el tipo de anuncio

No existe un solo tipo de publicidad en radio, ya que puede haber campañas informativas, de necesidad, de posicionamiento, promocionales, etc. Por tanto, es labor del emprendedor, junto con el asesor especializado, desarrollar una campaña adecuada a sus necesidades. Y es que no es lo mismo el contenido de un spot que informa de la salida de un nuevo producto o servicio del que pretende dar a conocer la marca. Cada caso requiere de un tipo distinto de  anuncio.

La claridad y sencillez no son materia de discusión

En televisión es habitual encontrar anuncios complicados que hacen pensar. Buenos ejemplos en este sentido serían los de perfumes y las marcas de automóviles de gama alta. Pero en radio ese tipo de publicidad no conduce a ningún sitio. Muy al contrario, los nuevos negocios deben obviar frases técnicas y mensajes rebuscados y ofrecer un mensaje claro y sencillo a los oyentes. En dicho mensaje se deben incluir las ventajas competitivas de nuestra empresa o de los productos o servicios que se venden. Pero siempre destacando la claridad y la sencillez.

Ser creativos

Al igual que en el resto de medios de comunicación, siempre se debe ser creativo para impactar en la audiencia con el mensaje que se transmite. Así se incrementan las posibilidades de éxito de la campaña publicitaria.

Etiquetas en blanco para poner precio

Consejos para que los emprendedores acierten al fijar los precios

El reto del precio

A la hora de elaborar un plan comercial, el punto centrado en definir el precio al que se venderán los productos o servicios que la empresa ofrece, supone todo un reto. Determinar lo que se va a cobrar a los clientes es una de las decisiones más complicadas de los emprendedores. Obviamente la respuesta a esta ardua cuestión no pasa por tirar los precios. Eso llevaría el negocio a la ruina, ya que no se cubrirían costes.

Colocar un PVP de artículo de lujo a algo que dista mucho de serlo tampoco es la solución. Primero porque estaremos engañando al cliente. Segundo, porque no lo comprará nadie. Por tanto la única respuesta adecuada es definir el precio más justo posible acorde con lo que realmente se ofrece y que permita al negocio obtener beneficios por su venta.

Factores y parámetros a tener en cuenta

Obviamente a la hora de situar el precio existen factores claves, como el posicionamiento de la marca, el nivel de calidad de lo ofertado y la capacidad de la empresa para saber vender.

Pero además existen otros parámetros que también son imprescindibles para tomar la decisión.

  • Definir el impacto y el valor de lo que se está vendiendo

No es lo mismo vender tenedores que ser la única empresa capaz de prestar un servicio que resuelve un problema. En este último caso el impacto de la oferta en el cliente es mucho y, por tanto, es posible pedir un precio más alto. De ahí que lo primero que debe plantearse un emprendedor es si mi producto o servicio es capaz de resolver un problema o si, por el contrario, no es necesario. En caso de que la respuesta sea la segunda, la triste realidad es que debería replantearse el producto. Y si centra en el mismo la mayor parte de las esperanzas de negocio, casi mejor que espere hasta que surja otra idea mejor.

La sociedad actual ha cambiado con respecto a la pasada. Si los nacidos en la década de los 80 y anteriores tenía una cultura de posesión, las actuales carecen de ella. Por tanto por mucha capacidad de gestión comercial y de marketing que tengamos será imposible convencerles de que pasen por caja a menos que sea estrictamente necesario.

Eso sí, si lo que la empresa ofrece soluciona una necesidad no habrá inconvenientes en solicitar un precio mayor al que se hubiera podido estudiar con anterioridad.

  • Huya del bajo coste

Por norma general las empresas lowcost son capaces de ofertas precios por debajo de lo que dicta el mercado y la lógica empresarial por su enorme capacidad de producción y una gestión que se cuida y vigila hasta el último euro. Es obvio que los nuevos negocios no pueden producir ingentes cantidades de una referencia para ser capaces de competir con un mínimo de garantías en el mundo del bajo coste. De ahí que el precio ideal para un emprendedor sea con el que se sienta bien y que, como mínimo, cubra costes. Jamás menos que eso.

Sin duda, vender barato no es modelo rentable y enfocado a pequeños empresarios independientes, ya que al coste que supone producir el producto o servicio hay que sumar el tiempo trabajado. Lo más probable es que esa operación refleje como resultado un precio competitivo, pero en la línea con lo que se puede encontrar en las empresas rivales.

  • La estrategia de cobrar un poco menos que el resto tampoco funciona

Como ya se ha dicho en este post es imprescindible utilizar como parámetro para definir el precio de un producto o servicio lo cobrado por la competencia con referencias de similares características. En esos casos, muchos emprendedores creen que situando un precio algo inferior al resto se logrará captar a la clientela rival. A la larga esta estrategia no suele ofrecer buenos resultados.

No se debe tomar el precio de la competencia como el único parámetro a considerar a la hora de dictar el nuestro. Son igual, o más, importantes aspectos como el valor añadido que podamos ofrecer. Si se tiene, no hay ningún problema en pedir a los clientes que paguen más.

En el momento de fijar los precios no existen las matemáticas puras que se estudiaban años atrás en las escuelas, también influye la mentalidad. De ahí que no se pueda tomar como única referencia lo que llevan a cabo rivales de los que se desconocen las variables que utilizaron para definir sus precios.

  • ¿Qué mensaje queremos mandar?

El precio es también un contundente mensaje que la empresa manda a la sociedad sobre su producto o servicio. A pesar de ello, a muchos emprendedores les da reparo cobrar caro. En cambio carecen de inconvenientes para pedir menos dinero del que realmente vale la referencia ofertada, ya que este aspecto se suele tomar como una diferenciación con los demás.

Pero no hay que olvidar que un precio reducido en demasía es fácil que deje de ser visto por el cliente como una oferta interesante. Muy al contrario, lo que se consigue es mandar el negativo mensaje de que nuestra empresa es insegura y que dudamos sobre la calidad de lo que pretendemos vender.

Por tanto suele ser preferible pecar por exceso en vez de por defecto, ya que es más sencillo bajar un precio demasiado alto que subir uno rebajado en exceso.

Con todo lo más importante de todo es que el emprendedor esté conforme y a gusto con el precio que paga el cliente. Si se tiene ese sentimiento lo más probable es que se haya acertado con la elección.

imagen de pasteles en vitrina tienda

Consejos para que pymes y autónomos convenzan al cliente remiso

Mantener la relación

Todo emprendedor sabe que obtener el “sí quiero” de un cliente remiso es todo un reto y que una vez conseguido, conviene mantener esa relación. Se trata de una realidad básica de cualquier negocio que aspira a sobrevivir en un futuro lejano.

Persuadir al cliente

A lo largo de toda la historia empresarial, se han escrito incontables artículos y obras tratando de explicar que es lo que hace que el consumidor acepte lo que un vendedor le ofrece. Con esta idea, la habilidad de saber persuadir destaca sobre cualquier otra. Pero en el mundo de los negocios esta capacidad no es fácil de obtener.

Es una realidad que un cliente se sentirá más predispuesto con las referencias que la empresa pone a su disposición cuando se le da algo personalizado o inesperado, ya que aspira a poseer los productos o servicios que no puede encontrar en cualquier otro lugar. De ahí que las ofertas limitadas en el tiempo se antojen como una buena estrategia para incrementar la capacidad de persuasión del negocio.

La confianza

Éste factor también es muy importante para ganar en este sentido. En esta línea, las pymes y autónomos deban ensalzar su capacidad diferenciadora sobre el resto de rivales del sector en el que desarrollan su actividad económica. Con todo, existen otros factores fundamentales que destacamos a continuación.

La importancia de la reciprocidad

La sociedad del siglo XXI reclama que las empresas devuelvan a la sociedad algo de lo que ésta les da. Esta máxima es lo que está detrás de las estrategias de responsabilidad social corporativa de las grandes empresas. Los pequeños negocios no deben obviar esta realidad y subirse al carro de la reciprocidad. Es obvio que una pyme no puede aspirar a mejorar la situación de un colectivo determinado debido a que su situación financiera no se lo permite. Pero eso no quiere decir que bajo ese principio de exigencia del consumidor actual se le conquiste a través de promociones personalizadas.

Un producto escaso es más apetecible

Cromos, sellos, libros, discos, videojuegos… La lista de productos del pasado que se venden a precios superiores a los que tuvieron cuando fueron lanzados al mercado es inabarcable. Refleja con ello que la nostalgia puede ser un gran negocio. Pero también indica que el consumidor prefiere adquirir un bien escaso a otro popular. Los pequeños negocios pueden aprovechar esta peculiaridad de la sociedad actual e incluir un valor añadido en sus referencias que las hagan únicas. Sin duda, esa estrategia es positiva de cara a incrementar el número de clientes y el precio de los productos o servicios.

Una empresa debe desprender autoridad

Los prescriptores digitales son capaces de provocar que una referencia se coloque como el mayor éxito del año (o justo lo contrario) con solo colgar un vídeo en YouTube o escribir en un blog. Las empresas deben reconocer este hecho innegable y convertirse también en expertos recomendadores de sus propios activos. Para ello deben transformarse en expertos y ser capaces de elevar su credibilidad por encima del resto de cuestiones. En el pasado, lograr este estatus era sencillo. Bastaba con un diploma en la pared que reconociera nuestra valía profesional. Pero, como ya se ha dicho, en el mundo digital actual es imprescindible que la empresa desprenda autoridad en todos los canales de comunicación existentes.
La consistencia, también aporta
No se trata de ser pesados. Pero una firma eleva sus posibilidades de éxito con los clientes si tiene una línea de negocio y comercial consistente. En otras palabras, el emprendedor debe huir de una gestión en la que los volantazos predominen sobre el resto. Es mucho mejor ser predecible y atesorar una sólida trayectoria.

Atención al cliente, clave

Aunque parezca obvio las personas están más predispuestas a adquirir lo que se les ofrece si su interlocutor les cae bien. Este hecho refleja la importancia de una buena gestión comercial y de marketing y, también, de los servicios de atención al cliente. Lejos de lo que se pueda pensar, estos departamentos no solo son importantes tras la adquisición de los productos. En la actualidad, mucha gente los utiliza para probar la calidad del servicio postventa incluso antes de adquirir el producto.

No se debe olvidar el consenso

Aunque esté relacionado con el argumento de la consistencia, el usuario busca un consenso cada vez mayor a la hora de adquirir un bien. De ahí que para los negocios que funcionan, o aspiran a ello, sea una obligación lograr que un número cada vez mayor de clientes estén satisfechos con sus referencias. De esa forma se logra un efecto arrastre que impulsa las ventas de los productos nuevos.

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La importancia de la marca en los nuevos negocios

La marca y la opción más cara

Una marca con personalidad, o prestigiosa, o de culto es lo que se encuentra detrás de muchas de las decisiones de los consumidores. Es lo que hace que en el supermercado se compre Fairy en vez de otro detergente de distribuidor. Es lo que origina que se adquiera Coca-Cola en vez de la bebida carbonatada de marca blanca. Ahora bien, ¿de verdad la diferencia que existe entre los productos con el nombre del fabricante y los que promociona el supermercado es tan extensa? ¿Es tan enorme como para pagar el doble? La respuesta objetiva es que en la mayoría de los casos, las diferencias no son tan grandes, y a pesar de ello, se prefiere la opción más cara.

¿La marca hace único al producto?

Como se puede ver, la marca es fundamental para incrementar las ventas de una empresa. La importancia de una buena enseña es lo que hace que los clientes se lancen en masa a adquirir el último iPhone e ignoren otros dispositivos con características similares y a mitad de precio. Una buena marca logra que para la conciencia de las personas estemos ante productos o servicios únicos cuando en realidad no lo son tanto.

Un emprendedor debe tener esto en cuenta  y situar a su enseña en el centro de su gestión comercial y de marketing. Para potenciar la importancia de la marca en la sociedad en el caso de los nuevos negocios es necesario descubrir qué es lo que las hacen tan atractivas para nosotros.

Es cierto que construir una marca legendaria como, por ejemplo, Harley Davidson o Rolex es un logro al alcance de los elegidos, pero los ingredientes necesarios para generar una enseña de culto son siempre los mismos. De ahí que en este post tratemos de reflejar cuáles son las constantes que debe tener una firma de éxito.

La personalidad de la marca debe impregnarlo todo

Una marca con aspiraciones de traspasar el imaginario de la sociedad debe tener una presencia constante y unitaria en todos los aspectos que genera la empresa. Su personalidad y valores deben estar presentes en elementos como el logo, las cartas, la web, las redes sociales, el diseño de los productos o servicios, la tienda online, el servicio de entrega a domicilio y hasta en las respuestas que se dan a los clientes desde el departamento de atención al cliente.

Solo una enseña en perfecta sincronía y unificada es capaz de obtener la personalidad suficiente y distintiva como para ser reconocible durante años y dar cabida a todo tipo de productos o servicios. Un ejemplo en este sentido es Virgin. El paraguas de la marca es tan amplio que es capaz de contener en su interior las decenas de negocios totalmente diferentes que presenta la firma comandada por Richard Branson.

La calidad importa, pero la clave está en la experiencia del cliente

Una marca que representa a un mal producto o servicio no tiene ningún futuro. Esa es una realidad inamovible. Es como una película con un mal guión. Por muy bueno que sea el director o los actores, si no hay una historia decente que contar no se puede aspirar a producir un buen film. Pues en la empresa pasa lo mismo. La calidad está siempre detrás de los negocios que funcionan. Pero esta característica que podía servir para diferenciarse en el pasado, no tiene tantísima importancia en la actualidad, debido a que la sociedad digital da por hecho que lo que se vende viene con calidad de serie. De ahí que la maca deba ofrecer algo más para destacar frente al resto. Ese extra o valor añadido que el emprendedor debe aportar es una experiencia óptima para el cliente. Su enseña debe ir un paso por delante y sorprender y aportar ese valor añadido que la convierte en única.

Anticiparse a las tendencias

Para alcanzar el estatus de mítica, una marca debe ir siempre por delante de lo que piensa el consumidor. Solo así será capaz de satisfacer sus necesidades. Para conseguirlo, el emprendedor debe estar siempre atento a las tendencias que comienzan a surgir en el mercado para tener lista su solución en el momento indicado. El mejor ejemplo en este sentido es la Apple de la primera década del siglo XXI cuando sorprendió e innovó con el iPhone justo en el momento en el que la sociedad estaba preparada para manejar dispositivos táctiles. También McDonald’s fue consciente de la cada vez mayor preocupación por la comida sana con el lanzamiento de ensaladas o con menús adaptados a cada país.

La marca, por tanto, debe conocer esa tendencia o preocupación global que está a punto de surgir y anticiparse. De esa forma conseguirá incrementar su importancia en la conciencia de los clientes y podrá aspirar a convertirse en esa enseña diferenciadora, clave en cualquier negocio que funciona.

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La Generación Z y su importancia para los nuevos negocios

¿Sabes quienes son la Generación Z?

Cuando se habla de nueva generación de clientes, se suele recordar siempre la importancia de los Millennials. Es decir los nacidos en la década de los 80 y principios de los 90. Es cierto que estas personas son consumidores ávidos. Pero del grupo demográfico que continua a la también conocida como Generación Y, se desconocen demasiadas cosas. Nos referimos a la que ya se viene llamando Generación Z. Se trata del grupo de jóvenes que nacieron a partir de 1995 y que llega hasta el año 2000, según algunos estudios. Otros, en cambio, estiman que esta generación comienza en el 2000. Sea como sea, el caso es que hablamos de los jóvenes que actualmente no llegan o acaban de cumplir los 20 años.

En qué se diferencia ésta generación

A diferencia de sus predecesores, la Generación Z no quiere cambiar el mundo. Tampoco destaca por acumular bienes materiales, lo que distingue a estos jóvenes de sus padres, la Generación X. Son un amplio grupo demográfico que está a medio camino de las dos generaciones precedentes. En otras palabras, tienen algo de idealistas y algo de materialistas, pero sin destacar en ninguno de los dos entornos, lo que hace más complicado definir una estrategia de negocio capaz de captar su interés.

Las claves

La Generación Z es completamente digital:

Y capaz de controlar diversas pantallas a la vez. Son personas autodidactas y saben aprender de Internet. Destacan por su elevada creatividad y al desarrollarse en un entorno económico complicado, conviene recordar que crecieron durante la crisis financiera de 2008, son autosuficientes. Además agrupan al 25,9 por ciento de la población mundial y no están demasiado interesados en las marcas que son en exceso protagonistas.

Objetivos medidos: 

Otra de sus claves es que se trata de jóvenes que tienen muy medidos sus objetivos y piensan en la vida como una constante superación de niveles, al estilo de los videojuegos. De ahí que una de las grandes diferencias que tienen con los Millennials es que mientras estos utilizan las redes sociales para compartir información, la Generación Z aprovecha las plataformas para elaborar contenido propio, llevando con ello su propia estrategia de marketing digital.

Visuales:

Además destacan por disponer de una comunicación en la que el apartado visual es el rey. Para ellos, el manejo de las imágenes, los vídeos y los símbolos es casi más importante que el de las palabras. Entienden mejor los entornos visuales porque, para la Generación Z, se prestan menos a las malas interpretaciones.

El poder adquisitivo:

De momento, carecen de suficiente poder adquisitivo como para poder considerarlos clientes importantes, pero este es el colectivo al que los nuevos negocios deben tratar de vender sus productos o servicios en un corto periodo de tiempo y que, como decíamos al principio, agrupa al 25,9 por ciento de la población mundial. De ahí la gran importancia que tiene que los emprendedores elaboren estrategias de gestión comercial y marketing con las que lograr marcas con capacidad para conquistar a la Generación Z. Con esta idea, desde este blog lanzamos una serie de consejos que pueden ayudar a atrapar a los jóvenes actuales.

Conoce su peculiar lenguaje

Ya se ha comentado en este post que los jóvenes que forman parte de este importante colectivo usan un lenguaje y una conversación más conceptual basada en elementos sintéticos e imágenes y que reducen la utilización de las palabras. Ante esta evidencia es necesario que plataformas como Instagram o SnapChat tengan una especial relevancia en nuestro plan de negocio, ya que son las preferidas por la Generación Z.

Para ellos, los entornos y medios tradicionales no son suficientes. De ahí que requieran de un esfuerzo extra de las empresas. Las últimas campañas de publicidad de marcas como Coca-Cola o Microsoft constituyen buenos ejemplos de cómo seducir a estos jóvenes.

Solucione sus problemas

La Generación Z ignora a todas aquellas marcas que quieren ser demasiado protagonistas. No comparten la idea de una enseña que destaque en exceso su identidad, sino que quieren que las empresas les ayuden a resolver sus propios problemas y que les acompañen a lo largo de su propia vida. En otras palabras, buscan que las marcas sean compañeras a las que se pueden recurrir. De ahí que aprecien por encima de cualquier otra estrategia, el lanzamiento de aplicaciones específicas que solucionen carencias concretas.

La marca también debe impulsarles

A la Generación Z no le basta con la simple transacción habitual. La empresa vende, yo compro. Eso no es suficiente. También quieren que las marcas les ayuden a mantener o incrementar su propia influencia, por ejemplo, en redes sociales. Una buena idea en este sentido es buscar entre nuestros jóvenes seguidores al protagonista o protagonistas de nuestra próxima campaña de publicidad.

Una experiencia única de compra

Antes se decía que la Generación Z no está tan concienciada socialmente como la Y. Es decir, nunca se apuntarán a colectivos como Greenpeace, pero eso no quiere decir que no prefieran comprar a marcas que tengan conciencia social y que ayuden en causas en las que creen. Por tanto, es necesario que los nuevos negocios tengan los valores de responsabilidad que ellos buscan. También exigen de una experiencia de compra única para seleccionar un producto por encima de otro de carácter similar.

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Aumentar el ticket medio por cliente, el mejor plan de empresa

Un simple gesto como mandar un mensaje de agradecimiento a un cliente puede ser muy beneficioso para un negocio, si el destinatario decide dar a conocer la actuación de la empresa. Y es que una de las mejoras maneras que existen de impulsar los ingresos de una compañía se logra simplemente obteniendo más dinero de los usuarios ya existentes. A pesar de ello, y de acuerdo a diversas estadísticas, muchas firmas encuestadas solo gastan el 21 por ciento de su presupuesto de marketing en los usuarios antiguos, a pesar de que este grupo representa el 61 por ciento de la facturación de una empresa.

Resulta evidente que todo negocio requiere de aumentar su base de clientes. Sin embargo, uno de los mayores errores de un plan comercial es centrarse en la adquisición de nuevos usuarios en lugar de prestar atención a lo que ya tiene. Este enfoque expansionista no solo alinea y alienta a sus clientes a buscar la atención perdida en otra empresa, sino que resulta más caro.

Por eso la gestión comercial y de marketing de una firma que recién empieza su andadura en el mundo empresarial debe tratar de dar con la estrategia de maximizar la cantidad de ingresos que puede obtener de cada uno de sus clientes más fieles.

Aumente el tamaño de la transacción

El plan de empresa de gigantes como McDonald’s está muy claro. Basta con acercarse a uno de sus restaurantes y comprobar cómo se incrementa nuestro ticket medio sin que nos demos ni cuenta. El gigante de la comida basura aumenta las transacciones ofreciendo complementos que se piden casi de manera automática. De esa manera gana más por cliente sin disminuir su grado de satisfacción.

Existen diversas formas de replicar este modelo de la firma de los arcos dorados e incrementar el gasto del cliente. Uno de los más tratados en cualquier plan de negocios es la venta cruzada. Mediante esta estrategia se pretende que el cliente pague más ofreciéndole una nueva referencia, pero solo en el momento de pasar por caja. La idea no es reemplazar el producto principal sino tratar de vender uno diferente. Esta estrategia también es seguida habitualmente por los supermercados e hipermercados, que suelen tener ofertas limitadas, pero solo en el momento de abonar la factura. La venta cruzada también es muy usada entre los gigantes del comercio electrónico, como Amazon o eBay.

La venta adicional es otra estrategia de marketing que empuja a los usuarios a buscar un añadido a la adquisición realizada, que incrementa su valor. Un buen ejemplo sería tratar de convencer al comprador de que adquiera una versión más cara de un artículo en lugar de una más antigua y menos costosa. Sería el caso de un comercial de productos de informática que logra que un cliente compre la última versión de un software en vez de una anterior, casi idéntica pero mucho más económica.

Personalice su servicio de atención al cliente

Según diversos estudios realizados en EEUU por diversas universidades, alrededor del 70 por ciento de los consumidores que han terminado una relación con una empresa o una marca es debido a una mala experiencia de servicio de atención al cliente. El dato demuestra lo negativo que es para cualquier negocio descuidar la relación con los consumidores. Si esto suponía un hándicap en el pasado, en la actualidad resulta intolerable. La sociedad de hoy en día requiere de mayores esfuerzos y atenciones por parte de las empresas. Pero no se crea que el premio de una buena atención al cliente se centra solo en la retención. Usted también puede incrementar el ticket medio de un comprador por el simple hecho de ofrecerle un buen servicio de atención al cliente.

Para ello existen herramientas informáticas que le ofrecen infinidad de informaciones sobre sus usuarios, de las que puede extraer importantes conclusiones. Luego no tiene nada más que ofrecer un producto o servicio extra que sabe con certeza (recuerde que dispone de información) que funcionará y conseguirá captar la atención de un cliente en concreto.

Quizá ofrecer ofertas personalizadas le resulte arduo. Pero, no lo dude, las experiencias individuales son claves para elevar los ingresos de una compañía, además podrá extrapolar un producto o servicio exitoso al resto de clientes que tengan un perfil similar. Además, elevará la fidelización del cliente, algo fundamental a la hora de subir precios. Y es que un cliente leal es mucho menos sensible que uno nuevo a los cambios en el ticket.

Premie a los mejores

Un pequeño detalle de una empresa en un momento determinado es de un valor incalculable para un cliente. Así que no dude en premiar a aquellos usuarios cuyo gasto excede la media. Es seguro que la reciprocidad que recibirá tras su obsequio será mucho mayor que su inversión.

Bonifique al que consiga nuevos usuarios

Ofrecer promociones a quien consiga nuevos clientes para su negocio no es una estrategia novedosa, pero sigue siendo efectivo. No dude en utilizarla para incrementar su base de usuarios y para retener a los más rentables.

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5 pasos para incrementar el conocimiento de la marca

¿Por qué marcas como Coca-Cola o Fairy son capaces de mantener su cuota de mercado frente al empuje de la marca blanca? ¿De verdad la bebida carbonatada de Mercadona o Carrefour es tan diferente a la de la multinacional de Atlanta? ¿Seguro que Fairy cunde mucho más que el detergente de Alcampo, cuando este último cuesta menos de la mitad? La realidad es que la diferencia de calidad de las marcas originales y sus réplicas del distribuidor no es tan grande como muchos consumidores se creen. A pesar de ello, la mayoría sigue gastando un extra por adquirir algunos productos originales.

La explicación a este fenómeno es simple: el poder de la marca es lo que convence a los clientes de que vale la pena rascarse el bolsillo un poco más si a cambio se obtiene lo mejor. Llegar a lograr esta certeza en el imaginario de la población no es una labor sencilla. Una marca no se consigue de la noche a la mañana. Se necesitan años de trabajo oscuro para desarrollar una mejor comprensión del mensaje que tiene que calar en la población.

Salvando las innegables distancias presupuestarias, los nuevos negocios también pueden apostar por incrementar el conocimiento de su marca. El emprendedor que acometa esta labor, sin duda, logrará incrementar su negocio y, lo que es más importante, obtendrá el premio de fidelizar a los clientes. Desde este blog les proponemos cinco pasos fundamentales (y a menudo ignorados) que permiten incrementar el conocimiento de la marca.

El mensaje, y no el producto, es lo importante

El titular de este apartado quizá pueda llevar a engaño. Pero en marketing existe una realidad que no se suele considerar. Consiste en generar una historia alrededor de un producto o servicio. Sin una narrativa detrás, la referencia carece de interés para el cliente. Por eso, las marcas más exitosas tratan de emitir mensajes y eslóganes que impactan en nuestra conducta de compra y que poco o nada nos dicen de las virtudes del producto. ¿Ejemplos? Infinitos pero el “te gusta conducir” de BMW es perfecto, como también lo es el “porque yo lo valgo” de L’Oréal, o los eslóganes de prácticamente toda la industria del perfume. Y qué decir de cualquier enseña de lujo. Será casi imposible encontrar alguna que centre su mensaje en la calidad de sus productos. En cambio sí que destacará una cualidad intrínseca de su cliente potencial.

El hecho de apelar a la propia personalidad del consumidor en vez de al producto se debe a que la sociedad utiliza principalmente las emociones en lugar de la información para decidir sus compras. Por tanto, cualquier negocio de éxito debe tener en cuenta esta circunstancia para ganarse la confianza de los usuarios.

Eso sí, no conviene olvidar que una buena historia que apele a las emociones debe estar respaldada por un buen producto. De lo contrario, el castillo de naipes se caerá con las primeras adquisiciones y, luego, será imposible que el mensaje cale. De hecho, ni el creativo más talentoso será capaz de cambiar la percepción de un producto de pobre calidad.

No se crea lo que no es

Las posibilidades de ser el afortunado poseedor de una enseña exitosa se elevan de forma de exponencial si detrás del nombre existe una realidad y un producto ideado y puesto en el mercado para resolver un problema que la sociedad tiene. Si no es su caso, no vale la pena intentarlo. El camino nunca pasa por querer vender una imagen exterior diferente a la que se tiene en el interior de la empresa. La cultura empresarial debe caminar de la mano de la marca y siempre debe conocer al cliente.

Ayude al cliente

El apego a una marca se logra cuando ésta se convierte en imprescindible. Con la idea de incrementar esta importancia en los clientes existe una herramienta fundamental: el marketing de contenidos. El buen desempeño de la gestión comercial y de marketing debe incidir en elaborar contenidos que construyan relaciones y logren ayudar a los clientes a tomar decisiones informadas y pensadas. De esa forma, cuando se debe elegir un producto, siempre será más factible que se acabe seleccionando aquel con el que ha habido una relación.

Una buena atención al cliente es la mejor marca

Desde sus inicios el fabricante líder de teléfonos español, Bq, dio una importancia capital a su servicio de atención al cliente en un sector donde este esfuerzo no es habitual. El resultado es que ha logrado un conocimiento de marca excelso sin tener que invertir demasiado en publicidad. Los emprendedores deben aprender esta lección y aprovechar las ventajas que la tecnología ofrece para diseñar un buena estrategia de servicio a los clientes. Ahora, con Internet, todo es más sencillo. Por tanto, aprovéchelo, ya que una buena atención al consumidor incrementará el impacto positivo de su marca.

No se conforme solo con los entornos digitales

La ya citada tecnología, y la facilidad para acceder a los canales digitales, lleva muchas veces a los emprendedores a no explorar los beneficios de la comunicación offline. Una marca también puede verse beneficiada de la asistencia del empresario a diferentes actos, charlas, ferias o conferencias. Aportar nuestra experiencia en un entorno de público reducido pero selecto, también va en beneficio del conocimiento de marca.

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Pymes y autónomos: ¿cómo ganar clientes?

 

Conoce las estrategias

Aumentar nuestra base de clientes no es tarea fácil. Las pymes y los autónomos no disponen de los grandes recursos económicos  de las grandes empresas, con los que poder elaborar minuciosas campañas de marketing y publicidad con las que atrapar a nuevos usuarios. Pero eso no quiere decir que no existen buenas estrategias para elevar nuestra clientela sin necesidad de realizar ingentes inversiones.

A continuación les mostramos seis maneras innovadoras y sencillas ideales para que los nuevos negocios puedan ganar clientes.

Conseguir alianzas estratégicas con otras Pymes

Pongamos el ejemplo de que usted posee una peluquería de barrio para mujeres  y enfrente tiene una tienda que solo vende moda femenina. Resulta evidente que ambos negocios se dirigen al mismo tipo de cliente (las mujeres que viven en la zona). Con la idea de aprovechar este escenario, es conveniente que ambas firmas lleguen a acuerdos de los que se pueden obtener beneficios mutuos. Un buen ejemplo sería incluir ofertas conjuntas en las promociones que se hagan, o premiar con descuentos en la peluquería a los clientes que paguen su compra en la tienda de moda, o viceversa.

Aunque no son demasiado usuales en España, este tipo de acuerdos son utilizados con asiduidad en el mundo anglosajón. El éxito de los mismos hace que muchas veces los emprendedores den un paso más allá y formen una alianza estratégica con el negocio vecino.

Esta táctica es prácticamente lo mismo que se ha explicado anteriormente pero alargándolo en el tiempo. Un buen ejemplo sería la típica ferretería que siempre recomienda a sus clientes unos obreros externos a la misma. Estos últimos se benefician de los consumidores  que la ferretería manda, mientras que el local acogerá nuevos usuarios recomendados por los trabajadores externos. Otro caso habitual es el de una agencia de publicidad y un diseñador gráfico. Ambos saldrán beneficiados de una alianza estratégica duradera en el tiempo.

Utilice todos los canales existentes

En la actualidad, no se concibe un plan comercial sin la inclusión obligatoria de todos los canales de comunicación que existen. Es inconcebible ceñir una promoción a un canal concreto (como el buzoneo, muy típico de pymes y autónomos) y dejar de lago las oportunidad que nos ofrecen las comunicaciones digitales. Por tanto su gestión comercial y de marketing debe ser diversificada si es que pretende elevar su masa de clientes.

Analice los datos

La tecnología permite conocer infinidad de información sobre los usuarios. De ella se puede obtener datos muy útiles sobre gustos de los clientes, que son fundamentales para ofrecer productos acordes con los que elevar el número de compradores. El big data, por tanto, no es solo una herramienta de la que se puedan aprovechar las grandes empresas. Los pequeños negocios también pueden recurrir a esta tecnología fundamental para ganar tamaño sin tener que pagar un alto precio. Por ejemplo, existen infinidad de posibilidades de recabar información sobre cualquier acción en entornos digitales. Aprovéchelo.

Otra buena estrategia consiste en pedir información a nuestros clientes más fieles. Es probable que de sus respuestas salgan ideas que la empresa puede utilizar en su beneficio para elaborar referencias más adaptadas a los gustos de las personas fieles a la marca.

Un servicio al cliente ejemplar

La búsqueda de nuevos clientes jamás debe implicar dejar de lado a los que ya se tienen. Esto constituye un error muy grave, que puede acabar con la vida del negocio. Un cliente que ya se tiene es mucho más rentable que uno nuevo. Ya está fidelizado y, por lo tanto, deja mayor margen de beneficio en las cuentas de la compañía, ya que no es necesario pensar en una inversión necesaria para captarle.

Debido a ello el servicio de atención al cliente debe ser la guía de nuestra estrategia de gestión comercial y de marketing.  Y es que un cliente satisfecho y orgulloso de la empresa se convierte en el mejor embajador de la misma lo que, a la larga, genera nuevos usuarios que llegan por lo que han escuchado de nuestros consumidores que ya tenemos fidelizados.

La única forma de lograr la comunión con los clientes hasta el punto de convertirlos en nuestros mejores representantes comerciales pasa por atender sus demandas. Es cierto que contestar a los correos que llegan a una empresa requiere un tiempo que, muchas veces, no se tiene. Pero se debe hacer un importante esfuerzo, ya que la recompensa es grande.

Aproveche el márketing viral

Como continuación del aspecto anterior, es interesante hacer una reflexión. Hace solo 15 o 20 años, un estudio de fotografía podía tener un cliente al que le vendía una foto por, digamos, 100 euros. Ahora, en cambio, tiene 100 clientes a los que vendes 100 fotos por 1 euro dentro de un pendrive. ¿Es esto malo para la firma? No. Todo lo contrario. Un negocio debe saber aprovechar el potencial que se esconde tras el hecho de que ahora tengo 100 clientes en vez de uno.

Ofrezca la alternativa

Cuando existe un producto diferencial los clientes vienen casi solos. De ahí que la obligación de todo emprendedor sea la que generar una alternativa a lo que ya existe en el mercado. Solo así podrá despreocuparse de los bajos precios, ya que sus rivales serán nulos.