Entradas

modelos_cooperacion

Modelos de cooperación para exportar

modelos_cooperacionEmprender algunos proyectos en compañía puede ser más eficaz y rentable que hacerlo en solitario. Es lo que sucede cuando una empresa sin experiencia decide exportar, una acción que supone cruzar las fronteras del propio país y plantarse en un mercado extranjero completamente desconocido hasta ese momento. Hay que tener en cuenta que no todas las pymes cuentan con suficiente capacidad económica, material ni humana para llevar a cabo una acción exportadora o internacional de forma unilateral y sin ningún tipo de ayuda.

 

Por eso, una de las mejores fórmulas para comenzar a exportar con cierta tranquilidad es buscar y realizar acuerdos con otras compañías, con las que se pueda cooperar y hacer más llevadero el proyecto. Esto permitirá reducir la incertidumbre y sumar fuerzas, potenciando de forma sustancial la capacidad de actuación. También ayudará a generar economías de escala, compartir riesgos, aumentar los canales de distribución y contar con un mayor número de expertos en diferentes áreas y segmentos de comercialización.

 

La colaboración podría extenderse también a otros ámbitos, dependiendo de la especialización de cada uno de los socios, pero seguramente ayudaría a mejorar la tecnología de cada uno, a enriquecer y diversificar productos y servicios, a penetrar más rápidamente en nuevos mercados y a acceder eficazmente a nuevos públicos.

 

Para conseguir todo esto, una pyme pueden optar entre varios modelos de cooperación. El primero consistiría simplemente en firmar un acuerdo con otra empresa, generalmente más grande, que la represente y distribuya sus productos en el nuevo país. Lógicamente, esta empresa contaría con la infraestructura y los conocimientos necesarios para asumir adecuadamente la exportación.

 

Una segunda posibilidad sería establecer colaboraciones puntuales con otras compañías en algunos momentos o para determinados asuntos. Sin embargo, algunos expertos advierten de que esta estrategia podría generar algunas susceptibilidades y recelos, sobre todo en el caso de que los implicados puedan llegar a ser potenciales competidores en el nuevo país.

 

Una tercera e interesante fórmula consiste en poner en marcha un modelo de exportación en grupo, basado en acuerdos estables entre empresas. De esta forma, las compañías firmantes aprovecharían sus respectivas sinergias y recursos en el camino hacia los nuevos mercados.

 

Otra manera de traspasar fronteras es unirse a las misiones comerciales que se organizan habitualmente en las distintas comunidades autónomas españolas, auspiciadas por las administraciones y organismos públicos, cámaras de comercio, consejos reguladores, etc.

 

Una quinta fórmula de exportar en compañía la podemos encontrar formando parte de un clúster, un grupo de empresas interconectadas de una misma industria o sector, con vínculos de cooperación e interdependencia. Se trata de un modelo en que las compañías que lo integran compiten entre sí, pero al mismo tiempo pueden colaborar en el desarrollo de diferentes procesos.

 

Y finalmente –aunque ya se ha tratado extensamente en otros posts- existe otra fórmula de exportar en compañía que viene marcado por las franquicias, un método también eficaz para llevar a cabo una expansión internacional porque permite contar con un socio local que conozca el nuevo mercado y facilite la adaptación al mismo.

network

Franquiciar para ampliar el negocio, ¿es una buena idea?

Beneficios por encima de lo esperado. Clientes que se quedan sin atención porque la empresa no tiene más capacidad. Amplia repercusión de la marca en las redes sociales y en los medios de comunicación. Si esta conjunción astral de buenas noticias recae sobre una empresa, lo más normal es que sus directivos aborden un tema crucial: ¿Es el momento de ampliar el negocio?

Las alternativas para crecer son variadas, pero uno de los cantos de sirena que sonarán con más fuerza para conseguirlo es la posibilidad de franquiciar el negocio. A priori parece una vía fácil, puesto que se trata de compartir la idea de negocio con otros empresarios y cobrar por ello. Pero esta facilidad apenas es apariencia. Franquiciar con éxito un negocio es un trabajo duro, complicado y que no todos las empresas y empresarios pueden asumir.

Lo primero que hay que dilucidar es si el negocio que se quiere ampliar es o no franquiciable. Es decir, ¿por qué el bar Pepe de la Esquina no es franquiciable y Starbucks sí lo es si ambos se dedican a vender cafés? Un requisito clave es que el negocio tenga algún elemento diferenciador o alguna ventaja competitiva. En caso de Starbucks es la experiencia de venta. Tomar café sentado en un sofá en un bar era algo que, cuando esta franquicia llegó a España, los españoles sólo habían visto en la serie Friends. Además de diferente, el negocio debe estar sobradamente probado, tener una rentabilidad recurrente atractiva y, por supuesto, que sea “clonable”. Es decir, que se pueda repetir una y otra vez sin perder su esencia.

Sólo con estas premisas cumplidas se puede empezar a pensar en que convertirse en franquiciador puede ser la senda adecuada para hacer crecer un negocio. Pero eso es sólo el punto de partida. El siguiente paso es analizar el motivo del éxito empresarial. ¿Está ligado al concepto de negocio o es fruto de la coyuntura económica o de situaciones puntuales? Más aún, ¿sería el negocio un éxito si tuviera otra localización y otro contexto económico?

Si de nuevo la respuesta es afirmativa, le toca el turno al propio empresario. Deberá demostrar su capacidad de liderazgo y su habilidad para gestionar equipos. Porque si en algún momento ha pensado que la gestión de su personal es una tarea complicada, la gestión de los franquiciados es todo un reto del arte de las relaciones públicas.

En la mayoría de los casos, los futuros franquiciados serán emprendedores hambrientos de una hoja de ruta para iniciar un negocio, pero con ideas propias que no siempre coincidirán con las del fundador del negocio. Un buen franquiciador deber ser capaz de transmitir el Know How de su negocio para que no se pierda su esencia, gestionar y adoptar si es necesario las sugerencias que puedan llegar de los franquiciados y, al mismo tiempo, diligenciar los conflictos personales y laborales que se puedan derivar de la relación. Además, conviene recordar que una cosa es saber de algo y otra saber transmitirlo. Un buen sistema de transmisión de la idiosincrasia del negocio y una adecuada cadena de comunicación con los franquiciados son uno de los pilares del éxito de una cadena de franquicias. Esta relación enlaza con otro de los grandes retos de convertirse en franquiciador: ¿será el negocio original capaz de adaptarse a las necesidades de una nueva red?

Poner en marcha una franquicia es una relación que impacta en dos direcciones. Al principio da la sensación de que solo el propietario de la enseña transmite su Know How a los franquiciados, pero a medida que pasa el tiempo esta nueva forma de trabajo también cambiará la gestión del negocio madre. Antes de seguir adelante con la idea de franquiciar es aconsejable realizar un análisis DAFO de su repercusión en el modelo y ver si se está o no en condiciones de asumir las ventajas y, sobre todo, los inconvenientes.

Se van clarificando las ideas. Perfecto, porque eso ayuda a llevar con más fuerza la complejidad legal que implica poner en marcha una franquicia. Contrato de franquicia, gestión de suministros, zona de exclusividad, canon de entrada, royalties… son sólo algunos de los términos de la jerga con la que tendrá que familiarizarse.

Finalmente, pero no por ello menos importante, hay que valorar la dedicación que necesitará su imagen de marca en caso de convertirse en franquiciador. Los registros legales de logos y todo tipo de simbología, patentes, etc. ligados a su negocio se dan por supuestos. Además, está el esfuerzo para conseguir que la imagen de su franquicia mantenga su esencia con independencia del dónde se ubique y quién la gestione.

No hay que olvidar que el marketing ya no será un área más de gestión, sino que pasará a ser un objetivo prioritario. Una vez convertido en franquiciador tendrá que utilizarlo no sólo para atraer clientes, también para encandilar a empresarios que quieran apostar por seguir sus pasos. Sólo así conseguirá su objetivo inicial de hacer crecer su compañía.

map

Franquicias en el exterior, una buena alternativa

A pesar de los últimos anuncios de recuperación económica, muchos emprendedores tienen la sensación de que todavía falta mucho para dar por terminada la crisis. Y eso supone que invertir en una franquicia en nuestro país puede resultar igual de complicado que abrir un negocio propio e independiente. Pero parece que no sucede lo mismo más allá de nuestras fronteras, donde las franquicias españolas están teniendo grandes oportunidades. De hecho, se comenta que en algunos países la tasa de supervivencia es, en general, del 95% para los primeros cinco años, algo que no sucede en ningún otro tipo de comercio independiente.

 

Ferias celebradas recientemente y estudios especializados en esta fórmula de negocio también han puesto de manifiesto las grandes posibilidades de la franquicia más allá de nuestras fronteras, por ejemplo en lugares como Estados Unidos.

 

La International Franchise Expo 2014 de Nueva York, que se celebró el pasado mes de junio, ha causado gran expectación entre muchas compañías americanas y del resto del mundo, reunió alrededor de 400 expositores y recibió la visita de más de 18.000 personas. Hay que tener en cuenta que el mercado estadounidense es el más maduro e importante del mundo en materia de franquicias, por lo que para las empresas españolas alberga grandes oportunidades. Ahora mismo, hay 31 franquicias españolas operando en Estados Unidos, con un total de 692 establecimientos. Pero este territorio todavía tiene espacio para mucho más, porque solo ocupa el décimo lugar en el ranking de países del mundo por mayor número de locales con nuestras enseñas.

 

Aunque parezca mentira si nos atenemos a los datos macroeconómicos, otro de los lugares que ha ganado atractivo para las firmas españolas es Argentina. Las franquicias ubicadas allí están aguantando la recesión y crecen a ritmo de dos dígitos desde hace cinco años. El mercado global de franquicias de aquel país está compuesto por 665 marcas con una red cercana a los 30.000 locales. En 2013 su facturación superó los 5.700 millones de euros y se espera que el sector crezca cerca de un 10% durante el presente ejercicio.

 

Un estudio elaborado en aquel país indica que sectores tradicionales como la gastronomía y restauración y la indumentaria dominan este modelo de negocio, unos segmentos que resultan muy rentables gracias, fundamentalmente, a su cartera de clientes establecida. Pero también apunta que hay otro tipo de actividades, como pinturas, lavanderías y servicios para mascotas, que comienzan a despuntar. En estos momentos, Argentina cuenta con 21 enseñas españolas y un total de 686 puntos de venta.

 

Estados Unidos y Argentina son ejemplos del potencial de las marcas españolas fuera de nuestras fronteras, pero hay más lugares interesantes para nuestras firmas. En la actualidad tenemos 285 enseñas operando en 127 naciones, que aúnan un total de 18.957 establecimientos. Portugal es el país con mayor número de ellas, seguido de México, Andorra, Francia e Italia.

ropa

Moda, estética y alimentación, las franquicias españolas que conquistan el exterior

La evolución de las franquicias españolas fuera de nuestras fronteras refleja cada año, en buena medida, el éxito o fracaso del conjunto de los negocios en su trayecto internacional; y suele mostrar el comportamiento de los distintos ámbitos y sectores que salen a la conquista de los mercados exteriores. Pues bien, de los últimos datos elaborados por la Asociación Española de Franquiciadores (AEF) correspondientes al año 2013, podemos deducir que los sectores que se encuentran más boyantes y pujantes en estos momentos son la moda, la belleza/estética y la alimentación.

Las empresas de estos ámbitos fueron las que abrieron un mayor número de locales, mientras que los tres sectores con mayor número de establecimientos operativos incluyen también a los de moda, hostelería, restauración y alimentación.

Pero, además de ser un termómetro de cómo están evolucionando los distintos tipos de negocios, la franquicia puede suponer también una interesante alternativa para algunos empresarios que han cerrado su negocio propio o para emprendedores que quieren lanzarse a la aventura empresarial con una buena cobertura detrás. Precisamente, la Asociación Española de Franquiciadores y el Club del Emprendimiento acaban de firmar un convenio de colaboración, encaminado fundamentalmente a apoyar y a fomentar la labor de los emprendedores, de las cadenas de franquicias y de todas las empresas e instituciones vinculadas a ambas entidades.

Pero volviendo al estudio de AEF, éste pone de manifiesto que existe presencia española en 123 países (118 en el informe anterior), exportan 279 enseñas de franquicia (frente a 271 del año anterior) y España tiene 18.688 establecimientos en mercados exteriores (frente a 17.081). Además, el número de marcas con más de 100 establecimientos se ha ampliado hasta 29. Y estas 29 enseñas suman un total de 15.172 locales operativos que equivalen al 81,3% del total. El 18,7% restante se distribuye entre 250 marcas.

La moda es el apartado donde encontramos mayor número de firmas con más de 100 establecimientos, nada menos que 12. Le siguen hostelería y mobiliario/textil-hogar, ambas con 3; agencias de viajes (2), belleza/estética (2), alimentación (1), dietética (1), joyería/bisutería (1), servicios varios (1), tiendas especializadas (1), tintorerías (1) y transportes (1).

Las nuevas incorporaciones se han producido en los sectores de belleza y estética (3), moda (3), enseñanza y formación (3), alimentación (2), joyería y bisutería (2), hostelería y restauración (1), servicios y automóviles (1). Mientras que se han producido descensos en servicios financieros (2), tiendas especializadas (2), agencias inmobiliarias (1), deportes (1) y mobiliario/textil-hogar (1).

open

Claves para internacionalizar una franquicia con éxito

Puede parecer una contradicción con el titular asegurar que internacionalizarse no siempre es la mejor de las soluciones para combatir el estancamiento del mercado nacional. Tomar la decisión de implantar un negocio en el extranjero puede tener tantos pros y contras como la de coger la mochila e irse a buscar trabajo por el mundo. Está claro que los protagonistas de cualquiera de esos programas de españoles, madrileños, etc por el mundo han tenido una buena experiencia, pero como ha demostrado el pasado fin de semana Salvados, en la Sexta, no siempre ocurre así.

Con las empresas pasa lo mismo. Para triunfar en la aventura exterior se necesita algo más que el hastío del mercado nacional.

La primera clave de este éxito es valorar la situación de la empresa. ¿Es cierto que el mercado nacional está agotado? ¿Tengo capacidad financiera suficiente para abordar la aventura internacional y los imprevistos que, sin ninguna duda, van a surgir? ¿Mi personal está preparado y formado para ello? Sólo si la respuesta a estas preguntas es afirmativa hay que empezar a actuar. “Hay gente que sólo porque ha visto como caen los ingresos o los márgenes por la crisis ya considera que la única opción es la internacionalización, y a veces con pensar un poco se encuentran otros nichos de negocio todavía en España”, advierte Santiago Barbadillo, presidente en Barbadillo y Asociados Consultores .

El objetivo debe ser buscar destinos en los que haya buenas oportunidades de negocio, aunque no sean los más cómodos. A priori, elegir Portugal porque más o menos se les entiende o Francia porque no pilla muy lejos pueden ser la solución más fácil, pero si se apuesta más por la comodidad del empresario que por la estrategia del negocio, “las cosas pueden no salir tan bien como se espera”, asegura Barbadillo.

No hay un criterio adecuado para elegir destino, sino una estrategia pensada que valore el conjunto de posibilidades: desde la cultura y el idioma hasta el tipo de competencia en el mercado de destino, la demanda del bien o servicio que se pretende exportar. Sin olvidar los trámites burocráticos.

No olvidar los pasos previos. Tal vez no resulte obvio, pero implantar un negocio en el exterior no implica como primera acción cruzar las fronteras. Antes de eso conviene hacer un estudio pormenorizado de cómo funciona el mercado y ‘abonar’ el campo de aterrizaje. Por ejemplo, registrando previamente la marca y las patentes necesarias en el país de destino. Gestionando las licencias necesarias y organizando previamente las gestiones financieras que siempre se dejan para el final, como pueden ser el sistema de repatriación de beneficios o la gestión de la doble tributación. Así se evitarán sorpresas desagradables al final de proceso.

Definir el método. ¿Sólo o en compañía? “No hay un método perfecto. Todos tienen sus pros y sus contras y cada empresario debe calibrar en el que se sienta más a gusto”, recomienda Barbadillo. Se refiere este experto en franquicias, a que no es fácil elegir entre dar el salto internacional a través de una filial, con unidades propias o buscando socios locales a través de joint ventures o franquicias master. Todo depende del riesgo que se quiera asumir y los retornos que se busca obtener. La aventura en solitario, tiene como es de imaginar un mayor riesgo de adaptación ya que no se conoce bien el mercado, se necesita mayor inversión, personal desplazado, pero a cambio se controla más todo el proceso y la rentabilidad a medio y largo plazo es mayor.

En cambio, si no se quieren asumir grandes riesgos financieros se aconseja apostar con la entrada en otro país de la mano de un socio local. El retorno financiero será inferior, pero a cambio la adaptación está casi asegurada. Eso sí, siempre que la elección del socio sea la adecuada. Algo que en muchos casos es muy complicado de cumplir.

Los países en conflicto también ofrecen oportunidades de negocio

Durante la guerra de 2006 entre Hezbollah e Israel muchas infraestructuras de generación de energía y buena parte de las casas del sur de Líbano fueron destruidas. Ahora, gracias a la contribución de España, el primer proyecto para calentar con energía solar los hospitales y las escuelas de Líbano ha sido posible. Es sólo un ejemplo de cómo algunos países inmersos tradicionalmente en conflictos también pueden ofrecer buenas oportunidades de negocio para nuestras empresas.

Ahora mismo, con fondos españoles se está abordando un programa de desarrollo de energías renovables a través del proyecto Cedro. Además, la empresa pública Tragsa ha ejecutado un proyecto de descontaminación de fondos marinos y un estudio para la creación de un vertedero público, por un importe total de un millón de dólares.

El actual crecimiento económico del Líbano y sus necesidades de reconstrucción están generando una fuerte demanda de materiales de construcción y maquinaria de obras públicas. Según un informe que acaba de realizar el ICEX, este país ofrece interesantes oportunidades de negocios, sobre todo en el sector público, si se mantiene la frágil estabilidad política y se desarrolla la legislación sobre privatización y asociación entre los sectores público y privado.

La mejora de los deficitarios servicios en infraestructuras (transporte, telecomunicaciones, energía y agua) implica la ejecución de grandes proyectos de obras públicas. El Líbano ofrece también un mercado prometedor en otros sectores, dentro de su pequeña escala. La reconstrucción material de las ciudades demanda elevados suministros de materiales de construcción.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que el país cuenta con un mercado enormemente consumista y marquista, por lo que es susceptible de responder especialmente a campañas de promoción de bienes de consumo duradero, como ya lo hace ante la publicidad por carteles y radio de artículos de moda y productos alimenticios, destinados tanto a la población local como a los turistas de los países del Golfo y de la diáspora libanesa.

El estudio del ICEX afirma en que si el Gobierno aprueba finalmente los proyectos de ley pendientes en el Parlamento y mejora el marco regulador, podrían abrirse buenas oportunidades de inversión pública en los sectores de infraestructura (transporte, telecomunicaciones, energía –generación y distribución de electricidad- y agua).

Las autoridades libanesas han manifestado su confianza en las empresas españolas de obras públicas y energías renovables, de las que esperan su colaboración para ejecutar proyectos de construcción de presas y trasladar al Líbano su experiencia en la producción de energías solar y eólica. En cuanto al sector privado cabe señalar las oportunidades de inversión en forma de franquicias en los sectores de moda y restauración por la abundancia de centros comerciales y de ocio existentes o en construcción, sobre todo en el área metropolitana del Gran Beirut.

Lab

La mejor fórmula para salir de España

Encontrar nuevos mercados y clientes más allá de España puede ser la salvación para muchos negocios. Pero tan importante como decidir en qué país queremos estar presentes, es la forma en que lo hagamos. Tendremos que elegir entre estas cuatro recetas: la exportación, las licencias y franquicias, las ‘joint-venture’ y las alianzas estratégicas, y la inversión directa. Pero, cuidado, todas tienen sus ventajas e inconvenientes.

Desde que empezó la crisis en 2007 han desaparecido del mapa español casi 500.000 pymes y autónomos. Las causas son bien conocidas: la caída de las ventas, las dificultades para acceder al crédito y la morosidad. Pues bien, los expertos opinan que la búsqueda de nuevos mercados fuera de nuestro país podría haber evitado un buen número de estas desapariciones. Ahora, cuando continúan las dificultades, salir al exterior sigue siendo la posible tabla de salvación para un buen número de pequeñas y medianas empresas, tabla a la que las compañías de mayor tamaño ya llevan aferradas desde hace tiempo. Eso sí, una vez decidido el “viaje”, hay que plantearse una cuestión fundamental: ¿cómo hacerlo?

No es conveniente cruzar la frontera y ponerse a vender productos en otros países de cualquier manera. Hay que encontrar la fórmula más adecuada a nuestros propósitos. Y, como decíamos al principio, existen cuatro recetas principales, con sus pros y sus contras. La consultora KPMG advierte sobre cada una de ellas.

La primera fórmula es la exportación y sus ventajas la sencillez, el conocimiento del mercado a través de un agente o distribuidor, y unos costes de inversión relativamente bajos. Pero también tiene inconvenientes: un menor potencial de ingresos, una pérdida de control sobre la comercialización, la ausencia de ‘feedback’ del mercado, las dificultades para identificar al agente o distribuidor adecuado, los problemas derivados de los contratos de servicio con esos agentes y los costes de transporte.

Si no nos convence este primer método para salir de España, tenemos otros como las licencias y franquicias. Entre sus ventajas está el hecho de que facilitan una entrada rápida, que no requiere inversiones de capital elevadas, que reducen los problemas asociados al comercio y a los propietarios extranjeros, y que trasladan costes y riesgos al franquiciador. Sin embargo, cuentan con algunos problemas como las dificultades para mantener el control sobre la calidad del producto, los estándares y la consistencia. Además, no hay que olvidar que esta fórmula también crea un competidor.

La tercera posibilidad que tiene un empresario para introducirse en un nuevo país es realizar ‘joint-venture’ y alianzas estratégicas. ¿Sus posibilidades? una rápida adquisición de ventajas competitivas gracias al ‘know-how’ con el que seguramente contará el socio local en cuestiones de mercado, tecnología, desarrollo de producto, marketing y canales de distribución; y otras ventajas derivadas de compartir los riesgos y costes de la expansión. En cuanto a los problemas que podrían producirse, destacan los conflictos entre socios (por ejemplo, en las políticas de reparto de dividendos, sourcing, producción y pricing), las dificultades de lograr un equilibrio entre manejar el control y buscar recursos adicionales, las limitadas sinergias y las implicaciones en el riesgo cuando la relación no funcione y, además, afecte a la cadena de suministro.

Si no terminamos de creer en las tres anteriores fórmulas, siempre nos quedará una cuarta: la inversión directa. Esta posibilidad cuenta con importantes puntos a favor como el control de recursos y capacidades, la integración y coordinación de actividades en todos los países, la posibilidad de una estrategia de M&A con entrada rápida, o el atractivo de lugares con menores salarios e impuestos. Eso sí, tampoco hay que olvidar sus inconvenientes, entre los que pueden estar la necesidad de una inversión significativa y de una gran exposición financiera, los problemas de integración y coordinación de una estrategia de M&A, un consumo de tiempo y costes impredecibles, y la exposición a riesgos económicos y políticos.

No hay una fórmula ideal para todas las pymes. Cada una tendrá que valorar las ventajas que más le beneficien y los inconvenientes que menos le perjudiquen. Eso sí, no es conveniente ahorrar esfuerzos teniendo en cuenta que la estrategia elegida podría evitarle a uno, simple y llanamente, desaparecer del mapa.

puertasabiertas

Más franquicias españolas por el mundo

Abrirse al exterior no es nada nuevo para ellas, porque llevan años saliendo de España para ampliar su negocio. Pero es ahora, con la crisis económica que no termina de marcharse de nuestro país, cuando las franquicias españolas están apostando más que nunca por los mercados internacionales.
En 2010 había 234 cadenas españolas funcionando en 112 países. Pues bien, en estos momentos, ya son 242 las marcas repartidas por el mismo número de mercados, lo que supone un aumento del 3,4%. Los datos, correspondientes a 2011, proceden de la Asociación Española de Franquiciadores (AEF).
Además, durante el presente ejercicio se ha producido un importante crecimiento en el número de establecimientos operativos respecto al año anterior. Concretamente, el incremento ha sido del 9,7%, pasando de 10.186 a 11.178.

Principales sectores
-La “Moda” continúa siendo la referencia principal. En la actualidad, hay 58 enseñas de esta actividad que están implantadas en el extranjero (1 más que en 2010). Se reparten por un centenar de países y suman un total de 2.774 establecimientos (102 más respecto al estudio anterior).
-A continuación se encuentra el sector de “Hostelería y Restauración”, con 40 enseñas (las mismas que en 2010), instaladas en 48 mercados (1 más que el año anterior) y con un total de 1.161 locales (4 más que en el pasado informe).
-El tercer lugar es nuevamente para el sector de “Tiendas especializadas”, con 31 franquicias presentes en 35 países, y 406 establecimientos.
-Le sigue la actividad de “Belleza y Estética”, que ha experimentado un importante incremento, ya que en estos momentos tiene 24 cadenas en el exterior (7 más que en 2010), repartidas por 24 naciones (5 más) y con 585 puntos de venta (363 más que en el estudio anterior).

Países de destino
-Portugal continúa destacando claramente respecto al resto, al aglutinar el 71% del total de las firmas nacionales en el exterior, con 172 marcas y 2.300 establecimientos.
-Le sigue México, con 66 cadenas y 599 locales.
-Francia, con 50 marcas y 1.475 establecimientos.
-Y Andorra e Italia con 48 marcas cada uno.

Continentes
-Por continentes, Europa continúa siendo el destino preferido por nuestras enseñas, ya que se encuentran repartidas por 45 mercados, con un total de 7.087 locales –el mismo número de países y 493 establecimientos más que en 2010–.
-El segundo continente donde hay más franquicias españolas es el americano, donde hoy en día tienen presencia en 24 países, con 2.798 puntos de venta en funcionamiento, lo que significa idéntico número de mercados que en 2010, pero con 383 establecimientos más. Las principales naciones receptoras de conceptos de nuestro país son México, con 66 empresas; Venezuela, con 24; Chile, con 23; y Estados Unidos, con 21 marcas.
-Por lo que respecta al continente asiático, las enseñas franquiciadoras españolas operan en 28 países (10 de ellos de la zona de Oriente Medio), sumando un total de 1.112 locales (334 en Oriente Medio) –115 más que en 2010–. Arabia Saudí, con 27 marcas, es el mercado asiático donde existe un mayor número de franquicias nacionales, seguido por Emiratos Árabes Unidos y China, con 16, y Kuwait, con 15.
-En África están presentes en 13 países, con 155 establecimientos. Marruecos, con 26 cadenas y 60 locales, destaca sobre el resto de mercados de África, ya que el siguiente es Egipto, con 10 redes y 29 tiendas.
-Y en Oceanía, la presencia de la franquicia española se limita a tan solo 2 países: Australia, con 4 marcas y 17 establecimientos, y Nueva Zelanda, con 2 enseñas y 9 locales.