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Cómo sacar partido para nuestra Pyme a los créditos multidivisa

Las divisas y sus movimientos en los mercados financieros también pueden ser útiles para que los exportadores e importadores que financien sus operaciones. Si el acuerdo prevé pagos diferidos en el tiempo en divisa extranjera, el empresario exportador no sólo debe cubrirse ante las fluctuaciones de los mercados, con instrumentos como el seguro de cambio. También puede utilizar las variaciones de los mercados de divisas para obtener mejores condiciones de financiación. Ya que vamos a pedir un préstamo en divisas, podemos buscar la relación de cambio respecto a otras monedas para obtener el mejor tipo de interés. Es lo que las entidades de crédito llaman: “financiación multidivisa”.

Hasta la década de los 90, las transacciones de exportación o de importación en España únicamente se podían financiar, bien en las antiguas pesetas, bien en la divisa estipulada en el acuerdo comercial. Actualmente, con la legislación vigente, cualquier acuerdo se puede financiar en otra divisa ajena a la mencionada en el acuerdo. Pese a ello, ya hemos visto que los asesores de comercio exterior recomiendan operar en divisas que se intercambien en nuestro país. Las posibilidades que ofrecen las financiaciones de las operaciones con combinaciones de tres o cuatro divisas son múltiples y deben ser analizadas por los técnicos de comercio exterior, una vez que nuestra empresa tiene un volumen significativo de entradas en divisas extranjeras. Esto permite:

  • A los responsables del departamento de comercio exterior de nuestra Pyme financiar una operación denominada en dólares estadounidenses comprando yenes japoneses.§         Y la cadena no tiene que terminar ahí: además, la divisa de origen del exportador puede ser una tercera, por ejemplo el real brasileño.§         Además, también se puede aplicar este mecanismo a las operaciones dentro del territorio español. De la misma manera que se pueden suscribir hipotecas en España denominadas en yenes, las pymes pueden financiar sus compras a proveedores nacionales con prèstamos en otra divisa.
  • Cualquier operación de compra interna se puede financiar en dólares estadounidenses o en libras esterlinas, aunque, de momento no sea una práctica generalizada.
  • Algunas entidades bancarias ofrecen “préstamos multidivisa” en los que el suscriptor puede ir cambiando la moneda de referencia de la financiación según sus previsiones de mercado.

¿Qué precauciones se deben tener en cuenta a la hora de financiar una operación en divisas?

Los préstamos en divisas están referenciados al tipo de interés que se paga por cada una de ellas en el interbancario (mercado en el que los bancos se prestan unos a otros). Cuando un particular o una compañía suscribe un préstamo en divisas se le cobra una prima o “spread” sobre el tipo de interés se negocia en esos momentos en el interbancario.

La prima suele variar entre los 0,25 puntos para los grandes clientes y los 2,50 puntos que se suelen aplicar a los exportadores más pequeños. Un empresario que solicite un préstamo en euros tendrá que pagar a vencimiento el tipo de interés que se fija en las operaciones en euros. Sin embargo, si este empresario contrata una financiación en divisas, tendrá al menos dos variables que tener en cuenta:

  • El tipo de interés de la divisa
  • El tipo de cambio de esa moneda.

Al vencimiento del préstamo tendrá que pagar en la moneda en que esté denominado el préstamo (dólares, yenes, francos suizos…). Puede disponer de ese importe gracias a que tiene divisas por pagos de un importador extranjero o bien acudir al mercado de divisas, y comprar las monedas al tipo de cambio que se cruce en ese momento.

Los préstamos multidivisa o cómo pagar menos de lo que nos han prestado

Esto puede suponer, a la vez, una ventaja y un peligro, que los expertos en financiación internacionales deben tener acotado.

Por ejemplo, el tipo de interés anual que no deja el banco por un crédito en yenes es de un 1,16%. En cambio, si lo pedimos en euros, nos podrían pedir un 4,75%. No hace falta ser un experto para concluir que es mucho más rentable endeudarse en yenes, pues el tipo de interés es mucho más reducido. Si optamos por suscribir el crédito en la divisa japonesa, nos obligamos a devolverlo yenes, al cambio que cotice en el momento del vencimento con el euro. Nos enfrentamos, pues, con a la variación del tipo de cambio entre euro y yen.

En la medida en que, 12 meses más tarde, el yen no se haya encarecido más de, aproximadamente, 3,59 puntos porcentuales (4,75 – 1,16), la financiación en yenes nos estará compensando. Si el yen, incluso, se deprecia frente al euro: el tipo de interés efectivo de la operación podría llegar a ser negativo. Es decir tendríamos que pagar un importe en euros inferior al prestado en el momento de suscribir el préstamo. Por el contrario si el yen se encarece más frente al euro, lo que nuestra empresa se ahorra por contratar un tipo de interés menor, lo está perdiendo en el tipo de cambio.