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Claves para exportar con éxito a Estados Unidos (II)

La semana pasada hablábamos de los pasos previos necesarios para decidirse a exportar a EEUU. Una vez que se tiene clara la decisión de que es el destino ideal para el negocio, es el momento de conocer cómo desembarcar allí para triunfar. Quienes ya han pasado por esta experiencia, como Antonio Martínez, CEO de la empresa de biotecnología Progenika, advierten de que aquello no siempre es como se ve desde este lado del Atlántico. “Pensamos que lo que funcionaba aquí allí también iba a funcionar, pero nos dimos cuenta de que si queríamos triunfar había que readaptarse a sus gustos y formas de trabajo”, apunta. Esa podría considerarse la primera lección una vez aterrizados.

1.- Adaptarse sin perder las riendas del negocio. Sí, EEUU es un país occidental y moderno, pero eso no significa que las reglas del juego comercial sean como las españolas. Por eso, como ya dijimos, un socio local es fundamental. Con él será más fácil conocer todos los recovecos legales que funcionan en aquel país y que, recuerden, pueden llegar a ser muy diferentes según los estados.  Pero ir de la mano de un socio no significa entregarle todo el negocio a él. Conviene que los derechos de propiedad intelectual o industrial queden en mano de la empresa matriz española.

2. Instalarse una filial allí. Puede parecer complicado, pero no lo es y además es la única forma de dar una imagen profesional, estable y demostrar que se está allí para hacer negocios seriamente y no sólo por pasar el rato. Además, es un requisito imprescindible para solicitar el visado de Negocios. En contra de lo que sucede en España, montar una empresa en EEUU es cuestión de horas. Apenas necesitará un nombre comercial, la identificación de los socios, un agente que lo respalde en EEUU (puede ser el socio), número de la seguridad social y una dirección para que le envíen la correspondencia y un teléfono donde puedan ser localizado.

3. Registrar allí todas las patentes y marcas. Con los pasos básicos realizados es el momento de dejar en el cajón las costumbres españolas. Fiarse de cualquiera, darlo todo por sentado porque se comentó en una comida de negocios. Olvídese, aquí lo que no está escrito no existe. Y cuando le dicen eso se refieren hasta el más mínimo detalle. Para empezar, “asegúrese de registrar según la legislación estadounidense todos los derechos de propiedad de todas aquellas patentes y marcas que vaya a necesitar en el país”, recomiendan en el despacho especializado en negocios con EEUU Haywood WISE. ¿Ya lo hizo en España e incluso en Europa? Para ellos esa legislación es papel mojado.

4. El detalle es muy importante, para evitar problemas. En EEUU, las demandas son casi un deporte nacional y le pueden demandar por cosas tan aparentemente estúpidas como que alguien resbale ante la puerta de su oficina porque no limpió adecuadamente el lugar. Para evitarlo, los abogados aconsejan especificar todo por escrito, cuantos más detalles posibles mejor, en las relaciones comerciales tanto con su socio como con posibles comerciales, franquiciadores, distribuidores etc. Cuanto menos se deje a la improvisación menos sustos se llevará.

5. Incorpore a la familia el CGU. Estas siglas dejarán de sonarle a chino en cuanto empiece a familiarizarse con la legislación estadounidense. Son las que se utilizan para nombrar un documento denominado: “Condiciones Generales de Venta”, que se utilizar para definir los términos en los que va a establecer la relación entre una empresa y sus clientes, aunque también se puede usar con proveedores de servicios, arrendamientos de equipos o licencias de software. El objetivo del mismo es salvaguardar los derechos del comerciarte, en este caso del exportador, y se pactan cosas como: el derecho a cobrar sin retrasos, o cobrar intereses en caso de que los haya; recuperar los costes en un proceso judicial; ser acreedor privilegiado en caso de insolvencia del cliente; definir el lugar único donde dirimir posibles conflictos judiciales. “Es importante que esté escrito en inglés con todo tipo de detalles y que recoja las condiciones específicas de cada estado en el que se tenga actividad”, advierten desde Haywood WISE.  Este documento debe realizarse en EEUU, además del obligatorio seguro de riesgo con el que deben cubrirse todas las exportaciones.

Quienes quieran ampliar la información para exportar a EEUU deben saber que el ICEX celebrará en Miami un Foro de Inversiones y Cooperación Empresarial España-Estados Unidos, que tendrá lugar los días 13 y 14 de noviembre.

Nuevos mercados

Cómo acceder a los mercados internacionales

Enero de 2011. La empresa andaluza Castillo de Tabernas envía la primera remesa de su aceite de oliva virgen extra a China. Para ello, llegó a un acuerdo de distribución con una empresa importadora china, que será la encargada de llevar el producto a las principales tiendas de productos gourmet y a los restaurantes de cuatro ciudades del gigante asiático en los que la dieta mediterránea es protagonista de excepción. Este ejemplo es una de las formas de acceso a los mercados exteriores. Pero hay otras muchas. ¿Cuál es la mejor? Depende de la estrategia elegida por la empresa. Lo recomendable es comenzar por un sistema que sea poco costoso, que permita explorar el mercado, y que no suponga unos riesgos desmedidos. Por ello, deberá tener en cuenta no sólo el producto, también la clientela y, sobre todo, los recursos disponibles (no sólo humanos, también materiales).

1. Exportaciones indirectas.

En ocasiones, la empresa (sin proponérselo) puede exportar sus productos. Eso sucede cuando un comprador extranjero viene a ella y la compra lo que produce para exportarlo. O cuando una empresa intermediaria hace la misma labor. Más habitual es que la empresa sea la controle su acción sobre los mercados, es decir, que sean los propios vendedores de la compañía los que se desplacen de forma regular a otros países para vender el producto. Puede darse el caso que cuenten con el apoyo de agentes comerciales, de una filial comercial o de una sucursal. Y también es bastante frecuente que la firma emplee a distribuidores ajenos, cuya gran ventaja es que no requiere una gran inversión y minimiza una serie de riesgos asociados (aunque no los evita por completo). En este último caso, lo que sí conviene es hacer una selección profunda, acorde con los objetivos planteados, porque puede darse el caso que el producto acabe en lugares inapropiados a la calidad del mismo. Por eso conviene dejar por escrito las obligaciones y los derechos de cada una de las partes.

2. Filiales y franquicias

Si nos decantamos por el establecimiento de una filial comercial, hay que tener muy claro que supondrá un mayor coste y, por tanto, un mayor riesgo. Por el contrario, se tendrá un mayor control y conocimiento del mercado exterior, en muchas casos se obtendrán mejores rentabilidades y márgenes, y se puede acceder a sectores de alta rentabilidad. Otras opciones son la franquicia, es decir, otorgar un paquete fijo de productos y sistemas de producción bajo el modelo de licencia. De una parte, el contratante aporta el conocimiento del mercado y participan en su manejo, mientras que el dueño de la franquicia aporta la marca y su modelo de negocio. También se puede firmar una joint venture, junto a otros socios, creando nuevas empresas con operaciones en el extranjero. Y, como no, producir en el mercado de destino (aunque el riesgo aumenta de forma exponencial). Eso sí, si funciona, suele ser la más rentable.