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Seis claves para vender a crédito

Objetivo: vender. Este es el principal fin que se ponen muchas empresas cuando ven la luz. Pero se olvidan de un detalle. Sí, hay que vender, pero con beneficio, y cobrando cuanto antes lo que se vende a los clientes. En tiempos de crisis como los actuales, si esta “ley” no se sigue a rajatabla, las posibilidades de seguir adelante serán prácticamente nulas. ¿Vender y cobrar a la par? Eso es misión imposible. Las condiciones del mercado obligan a conceder créditos a los clientes. Por eso, y antes de hacer una venta a crédito a un nuevo cliente, deben tomarse una serie de precauciones respecto al mismo para evitar los impagos y los retrasos en el cobro. De ahí que haya que comprobar los siguientes puntos respecto al mismo:

 

  1. Solvencia. Se trata de la capacidad de una persona física o jurídica para atender los pagos tanto a medio como a largo plazo. Son varias las formas que permiten determinarla, pero siempre en relación a que su activo circulante supere ampliamente el pasivo exigible a corto. Por lógica, no concederemos crédito a una empresa cuyo activo circulante sea inferior a su pasivo exigible a corto, puesto que la misma estaría en una situación de insolvencia técnica o suspensión de pagos.
  2. Disponibilidad de tesorería. Son los activos líquidos que dispone una compañía para hacer frente a sus pagos. A este disponible se le ha de añadir el realizable que puede ser transformado fácilmente en efectivo en un momento dado. Cierto que hay algunas firmas que tienen una elevada solvencia teórica ya que sus activos circulantes son muy superiores a sus pasivos exigibles a corto. Pero no es recomendable conceder créditos a las mismas puesto que sus activos circulantes están formados principalmente por existencias de lenta realización, cuentas de clientes de difícil cobro y efectos a cobrar pendientes de vencimiento. Es decir, que tendrán serias dificultades para pagar ya que no tendrán disponible líquido.
  3. Resultados. Hay que comprobar su cuenta de pérdidas y ganancias, averiguando sus beneficios y su rentabilidad. Y también su cash flow, o flujo de caja, que nos indica cuál es su capacidad para generar fondos a través de su actividad ordinaria.
  4. Endeudamiento. Nada más nacer, algunas empresas lo hacen con una insuficiente aportación de capital por parte de sus socios. De ahí que tengan que endeudarse para compensar la falta de recursos propios. Atención: sus deudas no deben pasar el 60% del pasivo. Si así fuera, es que están descapitalizadas, y su estructura financiera es precaria.
  5. Arraigo. Se puede definir como el grado de solidez y antigüedad en el mercado. ¿Por qué es relevante? Porque sirve como garantía de continuidad en el futuro. Sin embargo, no es fácil de cuantificar. Un dato que puede ayudar es el año de su fundación. Según algunas estadísticas, aquellas empresas que tienen más de una década de vida, tienen una mayor garantía de arraigo y continuidad. Y si tienen menos de cinco años, presentan un mayor índice de siniestralidad empresarial.
  6. Hábitos de pago. Súper importante. Una compañía puede ser muy solvente y tener una tesorería muy saneada, pero retrasarse al máximo en sus pagos a proveedores por ser su política de empresa. Una manera de comprobar los hábitos de pago de un comprador es solicitando informes a otros proveedores antiguos. Ellos informarán, de primera mano, acerca de sus costumbres de pago y reputación comercial.

¿Y si no tengo tiempo para recabar toda esta información? ¿Y si aun siendo ‘su histórico’ positivo el deudor atraviesa ahora un problema? ¿Y si simplemente no me quieren pagar? Afortunadamente existen herramientas y soluciones que dan respuesta a estas preguntas y seguridad a la empresa. Como la “Prospección de mercados”, que permite saber la capacidad de pago ACTUAL de los posibles clientes, permitiendo a la empresa centrar sus esfuerzos comerciales en aquellos que sean solventes. O “Risk Management”, un servicio que permite tener vigilada la cartera de clientes en tiempo real, conociendo en todo momento su capacidad de pago y si ésta varía. Y por supuesto el “Seguro de Crédito”, que permite transferir el riesgo de impago ya sea de algunos deudores (Pay Per Cover) o de todos ellos (Full Cover). Por último, y si lo que queremos es transferir el riesgo y adelantar el cobro, podemos recurrir al “Descuento de facturas”.

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5 fuentes públicas y privadas de financiación empresarial

Que la financiación es un pilar básico tanto para el crecimiento como para el día a día de las empresas es algo por todos conocido, pero ¿seguro que conocemos todas las opciones disponibles en el mercado? En el artículo de hoy hemos querido destacar algunas de ellas, tanto de entidades públicas como privadas.

 

 

CDTI

El Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial, dependiente del Ministerio de Economía y Competitividad, acaba de revisar a la baja los tipos de interés de los distintos instrumentos de financiación que ofrece a los proyectos de I+D+i. Estos proyectos se financiarán con un interés igual al Euribor (hasta ahora se sumaba el 0,1%). Las mismas condiciones se aplicarán a las ayudas a la Preparación de Propuestas Comunitarias (APC), a las ayudas para la Preparación de Ofertas a Grandes Instalaciones Científico-Tecnológicas (APO) y a las ayudas a la Internacionalización.

Asimismo ofrece una mejora para la financiación de proyectos Línea Directa de Innovación, que son aquellos que implican la incorporación y adaptación de tecnologías novedosas a nivel sectorial siempre y cuando supongan una ventaja competitiva para la empresa. Estos proyectos se podrán amortizar a tipos del 1% en los préstamos a 3 años y del 2% en los préstamos a 5 años (hasta ahora se aplicaban tipos del 2% y 2,5%, respectivamente).

 

Santander

Fondo Advance es la propuesta que el Santander ofrece a las pymes para financiar sus proyectos. Como condición, tienen que tener más de tres años de vida, y podrán financiar proyectos singulares de inversión para el crecimiento de su negocio: I+D+i, inmovilizado material, expansión de operaciones… por un importe mínimo de un millón de euros, un plazo mínimo de 3 años y mediante deuda estructurada a la tipología del proyecto: subordinada, convertible o de otro tipo.

Importante: esta alternativa de financiación no se dirige a pymes para operaciones de financiación de su negocio recurrente o en situación de restructuración de su pasivo. Asimismo, se excluyen de esta alternativa de financiación los sectores financiero y promotor.

Para las pymes y proyectos que cumplan las condiciones mencionadas, el Fondo Advance facilitaría financiación a medio y largo plazo con flexibilidad en el calendario de pagos y en la exigencia de garantías. La documentación exigida es la siguiente: cuentas auditadas al menos del último ejercicio; plan de inversión / crecimiento asociado al proyecto; y certificados de estar al corriente de pagos con Seguridad Social y con la Agencia Tributaria.

 

Fondo Apoyo a Empresas

Esta iniciativa de CESCE, que cuenta con el apoyo de Ferrovial, Mutua Madrileña y Técnicas Reunidas, ofrece financiación no bancaria a las empresas mediante el descuento de facturas comerciales. Las empresas pueden acceder al Fondo independientemente del tamaño que tengan o de si venden en España o en el exterior. Los recursos llegan en 6 días a partir de la solicitud y el tipo de interés es del 4,75%. Al ser un canal de financiación no bancario, no aparece en CIRBE, y no ocupa líneas bancarias ni de la empresa que solicita la financiación ni del proveedor que paga la factura.

 

BEI y Sabadell

Ha puesto a disposición de las empresas una nueva línea financiera de 500 millones de euros, destinada a financiar proyectos de inversión y capital circulante. Del total disponible, 250 millones de euros provienen de los fondos del Banco Europeo de Inversiones (BEI) y Banco Sabadell aporta 250 millones de euros adicionales.

Podrán optar a la misma pequeñas y medianas empresas, y empresas de mediana capitalización (MIDCAP, hasta 3.000 empleados) industriales y de servicios, y facilitarles el acceso al crédito en condiciones favorables para impulsar el crecimiento económico, la expansión de los negocios y la creación de puestos de trabajo.

La línea incluye préstamos, leasing y renting, hasta un plazo máximo de 15 años, en el caso de las inversiones, y a 3 años, en el caso del circulante, y a un tipo de interés preferente, beneficiándose además de una reducción de un 0,25% en el tipo de interés bonificado por el BEI.

 

ICO

La Línea ICO, para empresas y emprendedores, está dirigida a autónomos y todo tipo de empresas. Mediante la misma, pueden financiarse necesidades de liquidez (hasta el 100% de financiación para operaciones de hasta 3 años), inversiones financiables (hasta el 100% -incluido el IVA o impuesto análogo-, o necesidades de liquidez -adquisición de activos fijos productivos-); adquisición de vehículos turismo (hasta 30.000 euros + IVA); adquisición de empresas; gastos de circulante con un límite de hasta el 50% del importe total de la financiación, que podrá ampliarse hasta el 100% para operaciones de hasta 1, 2 y 3 años. El importe máximo de financiación por beneficiario y año es hasta 10 millones de euros, y el plazo de amortización hasta 20 años.

También dispone de la Línea ICO Innovación Fondo Tecnológico, destinada a empresas innovadoras que realicen inversiones en activos fijos productivos, nuevos o de segunda mano, en territorio nacional. Se puede financiar hasta el 100 % del proyecto de inversión (IVA/IGIC) no incluido, con un límite máximo por cliente de 1,5 millones de euros.

BANCO

Cómo negociar con éxito con los bancos

BANCOLas conversaciones entre empresa y entidades financieras suelen estar salpicadas de presiones, cesiones, pactos y desacuerdos. Ambas partes mantienen una especie de relación de amor-odio que se perpetúa en la medida en que ambos se necesitan para sobrevivir. Por eso, la habilidad negociadora de la compañía puede ser clave para determinar el éxito de una negociación.

 

Las operaciones más habituales que suelen llevar a la empresa la sucursal bancaria son el descuento de papel, la solicitud de líneas de crédito, los pagos corrientes y los 8 contratos de leasing o factoring. Pero hay que tener en cuenta que todas las operaciones no se tratan de la misma forma. Por ejemplo, no es lo mismo negociar las nóminas o los pagos a proveedores que una financiación a largo plazo porque el riesgo que asume el banco es más alto. Atención: las entidades financieras lo que quieren son garantías y solvencia. Por eso, la empresa debe tener muy claro tanto qué les puede ofrecer así como saber qué le van a exigir dichas entidades.

 

Rigor y transparencia

En toda negociación con una entidad financiera, que no hay que olvidar que es un proveedor de recursos y servicios para la empresa, ha de procurarse establecer la relación sobre bases de mutua confianza y optimizar la capacidad negociadora de la compañía. Rigor y transparencia son elementos necesarios en este vínculo, sin por ello descuidar que hay proveedores alternativos ni tampoco que es necesario tomarse el tiempo necesario para estar bien informado y tener preparadas las respuestas posibles.

Por eso, y para plantear bien una negociación bancaria, hay que tener en cuenta una serie de consideraciones. Para empezar, la empresa debe realizar un autodiagnóstico de su propia fortaleza o debilidad financiera y evaluar con qué alternativas bancarias se cuenta. En general, no conviene trabajar sólo con una entidad financiera. Después, hay que exponer con rigor las necesidades de tesorería. Ello supone preparar un plan a doce meses de ingresos y gastos con los instrumentos a utilizar para cobros y pagos, así como elaborar una historia resumen de la vida de la compañía. Un plan de esta naturaleza transmite sensación de profesionalidad y confianza y, sobre todo, ayuda a que el riesgo que asume la entidad financiera quede minimizado. También es preferible presentar una demanda de financiación que supere las necesidades de la empresa a quedarse corto y tener que renegociar. En caso de retraso en cobros, conviene adelantarse e informar al banco de la situación. Asimismo, realizar una negociación global con la entidad financiera de las contrapartidas que ofrece a la empresa como usuaria de sus productos es un punto importante. Las mismas incluyen una valoración de intereses, comisiones de riesgo, pago por servicios, saldo medio del pasivo y pasivos indirectos por domiciliaciones de nóminas o liquidación de impuestos (por ejemplo, IVA) y seguros sociales. Por último, es interesante ofrecer otras oportunidades de servicio que en el futuro el banco puede prestar a la compañía, a la par que exigirle rigor sobre fechas de valoración de cargos y abonos, o sobre tarifas de comisiones y gastos repercutibles, por ejemplo.

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No se conforme con el crédito, existen otras vías de financiación más interesantes

En estos momentos, acudir a un banco y pedir un crédito resulta una tarea harto complicada. ¡Pero no se desanime! Y, sobre todo, no se conforme con esta fórmula. Existen también otras vías de financiación que las entidades nos pueden ofrecer y que nos resultarán probablemente incluso más interesantes.

Y es que la oferta no es homogénea, sino que existen numerosas alternativas para los diversos tipos de empresas que hay en el mercado. Según su naturaleza y grado de sofisticación unas se ajustarán más que otras a sus necesidades. Entre estas alternativas de financiación se encuentran, fundamentalmente, los préstamos bilaterales y los sindicados, las deudas con o sin recursos, el factoring y la titulización.

Los préstamos bilaterales son aquellos en los que el interlocutor es una sola entidad financiera. Pueden ser productos a corto plazo (pólizas de crédito, descuentos de papel comercial, anticipos de facturas, cuaderno 58, confirming, factoring, etc.) y préstamos u otros productos de financiación a largo plazo. En general, estos productos suelen ser para empresas pequeñas y/o con estructuras de financiación poco complejas.

Por su parte, los préstamos sindicados / Club deal son operaciones que por su tamaño o riesgo se llevan a cabo entre varias entidades financieras (“sindicato de bancos”), que a diferencia con un préstamo “normal” bilateral cuenta con una estructura más sofisticada. Se pueden sindicar préstamos, créditos,  avales, etc.

Según su finalidad se puede utilizar, por ejemplo, para la financiación corporativa (reestructuración de balance, refinanciación, capex…); la financiación de fusiones y adquisiciones; la financiación de proyectos “project finance”; la financiación de activos – Tax Lease; el factoring; y el sale and lease back. El acceso a este tipo de financiaciones suelen ser para empresas con un elevado volumen de negocio y con necesidades de financiación más estructuradas (“Taylor made”).

Según su naturaleza jurídica, la financiación también se puede dividir entre deuda con recurso y deuda sin recurso. La primera consiste fundamentalmente en el que las entidades financieras pueden reclamar la deuda no solamente contra el activo financiado, sino también ala entidad jurídica (el deudor) y/o los accionistas.  Generalmente son las financiaciones tradicionales.

Mientras que en el caso de deuda sin recurso, el ejemplo más utilizado es el project finance. Se usa para aquellos activos en los que la generación de caja suele ser predecible y recurrente (autopistas, campos fotovoltaicos, etc.). Estos proyectos son sin recurso a los accionistas, y el proyecto y su deuda se contabilizan fuera del balance de los socios. Son para proyectos en teoría con menor riesgo crediticio que los que se financian con deuda con recurso.

Finalmente, tenemos otras alternativas diferentes a las tradicionales, como el factoring sin recurso y la titulización. El primero consiste en la adquisición de la cartera de clientes de una sociedad por una entidad financiera, lo que le permite financiar su circulante dado que recibe los fondos antes de vencimiento. En cierto modo, es como un descuento.  Esta financiación se suele producir en aquellos casos en los que la cartera de clientes de la compañía suele tener una buena calidad crediticia, dado que las entidades financieras renuncian al recurso, y si está bien articulado legalmente, la partida de clientes puede darse de baja del balance de la empresa.

Por su parte, la titulización es una financiación que consiste en la transferencia hacia un inversor de activos financieros que proporcionan derechos de crédito (pueden ser facturas, préstamos de entidades financieras, etc.) transformando esos derechos de crédito en títulos financieros. Normalmente los derechos de crédito se dan de baja de balance y es un mecanismo muy utilizado por las entidades financieras.

Pero aquí no se terminan las posibilidades de financiación. Existe otra también muy interesante, que ofrece CESCE. Se trata del Fondo Apoyo a Empresas, creado con el fin de ofrecer a sus clientes CESCE MASTER ORO una solución alternativa de financiación a través de un canal no bancario. El fondo va dirigido a los que busquen una alternativa para obtener liquidez de forma ágil y segura, mediante el descuento de facturas comerciales, y con un tipo de interés muy competitivo, del 4,75%. Otra cuestión interesante del Fondo: no importa el tamaño del negocio ni si vende sólo en España o en el extranjero.

¿Sabe ya cuál es la mejor vía de financiación para su empresa? No tarde en pedirla, su negocio depende de ella.

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Forfaiting: una modalidad para financiar exportaciones

forfaitingEl forfaiting se puede definir como una modalidad de financiación de exportaciones que consiste en el descuento sin recurso por parte de una entidad financiera de los derechos de cobro de una serie de efectos mercantiles que el exportador recibe para instrumentar el pago diferido de operaciones comerciales de compra-venta. Los instrumentos que se utilizan habitualmente son los pagarés y las letras de cambio, y los vencimientos suelen oscilar entre cinco meses y seis años. Se suele utilizar en operaciones con países con un elevado riesgo político o económico. Por eso, la entidad financiera que adquiere los efectos financieros normalmente exige que estos vayan avalados, ya sea por el banco del importador, o por una tercera entidad.

1. Señas de identidad

Entre las características que presenta el forfaiting, hay que reseñar que ni el deudor ni el banco garante pueden utilizar los incumplimientos, disputas comerciales u otras incidencias como excusa para recusar el pago de la deuda. Al ser un contrato de compraventa de bienes, se trata de un crédito comercial. Una vez finalizada la operación, el vendedor puede desinteresarse del crédito cedido, mientras que el comprador no puede devolver el crédito al vendedor en caso que el deudor no pague, salvo en caso de fraude. Además, los créditos deben ser libremente transferibles.

Como ventajas, cabe destacar la liquidez inmediata sin que repercuta en la capacidad crediticia del exportador, así como la eliminación de los riesgos de cambio y de impago (se cobra al contado). También la simplicidad en la gestión administrativa de las ventas en el exterior, ya que buena parte de esta labor es asumida por la entidad financiera. Las metodologías de descuento comúnmente utilizadas son dos: straight discount (el valor presente del descuento se calcula deduciendo los intereses de descuento del valor nominal del crédito), y discount to yield (el descuento se aplica sobre la cantidad efectivamente adelantada).

2. Forfaiting versus factoring

Tanto el forfaiting como el factoring presentan una serie de rasgos similares, aunque también ciertos rasgos distintivos. Así, en el forfaiting se ceden letras de cambio o pagarés (documentos con carácter ejecutivo, que en caso de impago son reclamables judicialmente por un procedimiento acelerado), mientras que en el factoring se ceden facturas.

Además, en el forfaiting el exportador siempre vende en firme el documento por lo que en caso de impago es la entidad financiera quien asume la pérdida, mientras que en el factoring la venta del documento es uno de los posibles servicios que se pueden contratar, pero no es imprescindible. Además, en el factoring la venta puede ser con recurso o sin recurso (en el forfaiting solo es sin recurso). Y mientras que en el forfaiting las letras de cambio o pagarés suelen tener vencimientos a corto y largo plazo (hasta los seis años), en el caso del factoring las facturas suelen ser a corto plazo, entre 90 y 120 días. ¿Otra diferencia más? En el forfaiting, las cesiones suelen ser de un número reducido de efectos, de muy elevada cuantía, y de pocos clientes. En el caso del factoring, se da la vuelta a la tortilla: las cesiones son de numerosas facturas, de importe unitario reducido, y de muchos clientes.

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Santander y Cesce caminan juntos

santanderVarios son los motivos por los que una empresa decide dar el salto al exterior: estrategia global de crecimiento, globalización de los mercados, debilidad de la competencia, ventajas e incentivos económicos… Para facilitar dicho salto, Banco Santander (www.santander.es) dispone del denominado Plan Exporta, un conjunto de productos y servicios de negocio internacional. El mismo combina financiación para la exportación, financiación para proyectos de inversión e implantación en otros mercados con fondos ICO-ICEX, coberturas de riesgo como la Póliza Máster Oro de Cesce (www.cesce.es), transaccionalidad, coberturas de divisas, servicios de compañías externas y formación.

1. Características

El Plan Exporta, por lo que se refiere a la financiación a corto, ofrece anticipo de remesas de exportación, anticipo de créditos de exportación, así como anticipo de facturas y factoring de exportación. Referente a la transaccionalidad, aporta transferencias internacionales, negociación de cheques sobre el exterior, gestión de cobro de remesas simples y documentarias de exportación y tramitación de cartas de crédito. Otra ventaja es que al utilizar estos productos transaccionales se accede de manera automática a Santander Trade, herramienta de Banca Electrónica de la entidad que permite gestionar los productos de exportación.
También ofrece coberturas de cambio para las operaciones en divisas, seguro de transporte a través de la empresas Chartris (www.chartrisexporta.com), y formación (un seminario de iniciación a la actividad exportadora impartido por el CIFF de la Universidad de Alcalá de Henares para nuevos clientes).

2. Seguro de crédito

Asegurar a las empresas los riesgos de impago en ventas tanto nacionales como internacionales son la razón de ser de Cesce. Así, esta empresa especializada en la gestión integral de riesgo comercial, aporta su experiencia de seguros al Plan Exporta del Banco Santander. Y lo hace actuando tanto por cuenta propia (asegurando la insolvencia y morosidad prolongado de los deudores privados, nacionales o extranjeros y sus garantes), como por cuenta del Estado (cuenta con el 50,25% del capital), en cuyo caso cubre los riesgos políticos y extraordinarios (falta de transparencia de divisas, de impago de compradores públicos, los riesgos catastróficos y de guerra), así como los riesgos comerciales de operaciones con plazo de pago igual o superior a dos años.
Su póliza Máster Oro, en concreto, además de la cobertura del seguro, ofrece un servicio de prevención y recuperación de impagos y asesoramiento en la gestión de riesgos, que adelanta el cobro. Y los sistemas de vigilancia de Cesce avisan de cualquier situación anómala del mercado y así aconsejar en el momento oportuno a sus clientes sobre cuál es la gestión adecuada de sus riesgos. Otras ventajas del producto es que apoya la selección de clientes adecuados, hace un seguimiento y vigilancia eficaz, gestiona el cobro de la totalidad de la deuda en caso de impago, y reduce la siniestralidad gracias a su modelo predictivo de pagos.

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Ante los impagos, toma precauciones

 

Si ya es difícil poner en marcha un negocio o empresa, además hay que cargar con el riesgo de sufrir impagos, sobre todo en estos tiempos de crisis. En España, más de 2.700.000 empresas se ven afectadas por la morosidad y el plazo medio de pago es de 107 días, frente a los 57 de la media europea. Eso si el cliente es una empresa, porque el sector público tarda una media de 154 días en realizar sus pagos. Son datos de un informe de la EAE Business School, que también destaca que una de cada tres quiebras de empresas se debe a la morosidad en el cobro de las facturas.

Por tanto, debemos estar atentos para prevenir que eso nos suceda. ¿Cómo hacerlo? Lo primero es investigar la situación patrimonial del cliente e informarse de su historial como pagador. Esto se puede hacer a través del Registro Mercantil y el de la Propiedad. Pero, ¡cuidado! Muchas veces el registro mercantil tarda en actualizar los datos. Por eso, muchas empresas ofrecen el servicio de prospección de mercados y empresas y obtener así información comercial sobre los clientes potenciales y seleccionar a los mejores. También se puede consultar el Registro de Aceptaciones Impagadas (RAI), un listado de solvencia patrimonial que recoge información facilitada por acreedores o entidades financieras sobre personas que tiene alguna deuda pendiente.

No hay que bajar la guardia. Lo mejor para combatir la morosidad es prevenirla. La Asociación Española para la Prevención de Impagados y Morosos (AEPIM) recoge algunos consejos prácticos para evitar los impagos:

  1. Documentar las transacciones
  2. Fijar normas de pago según el tipo de mercancía o servicio
  3. Obtener información previa de cada nuevo cliente
  4. Hacer un seguimiento de los clientes habituales en sectores o situaciones de alto riesgo.
  5. Establecer una política de riesgos coherente y someter a mayor análisis las excepciones.
  6. Determinar límites de riesgo en función de tipologías de clientes
  7. Gestionar conjuntamente la acción comercial con la gestión de riesgos.

Sin embargo, prevenir no siempre es curar. A pesar de adelantarse a las situaciones, muchos empresarios se encuentran con situaciones adversas. En el caso de que esto le llegue a suceder, existen multitud de fórmulas para garantizar el cobro de las deudas: avales, seguros de caución, seguros de crédito, ‘factoring’… La mayoría transfieren el riesgo a un tercero. Esto es: si el cliente no paga, hay una garantía para cobrar todo o una parte de la deuda.

El sistema más utilizado para protegerse del riesgo de impagos es el seguro de crédito. Éste cubre la venta de unos bienes o servicios realizados por una empresa determinada a sus clientes y puede llegar a conseguir un retorno del importe total impagado del 85-90%.

Pero también hay empresas que ofrecen, además de todo el proceso de protección frente a los impagos (Prevención de riesgos, gestión del cobro e indemnizaciones), otros servicios que complementan la póliza de seguros, como información del mercado, herramientas directas para la gestión del riesgo y también financiación.

Links útiles:

Asociación Española para la Prevención de Impagados y Morosos (AEPIM)

Registro de Aceptaciones Impagadas

Ley Antimorosidad 3/2004, de 29 de Diciembre

Ley 15/2010, de 5 de Julio, de modificación de la Ley 3/2004, de 29 de Diciembre