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Claves para que los emprendedores eviten la fuga de empleados

Recientemente hemos asistido a un hecho insólito. En  menos de un año, la aerolínea Ryanair ha visto como perdía 700 pilotos, que ponían rumbo a compañías rivales. Esta circunstancia es llamativa en cualquier gran multinacional. Pero adquiere todavía más relevancia al comprobar que la aerolínea irlandesa es la líder en Europa por número de pasajeros transportados.

A pesar de ello, buena parte de su plantilla ha decidido abandonarla para iniciar una nueva etapa en otra compañía. ¿Por qué ha ocurrido? En este caso, la razón que ha llevado a la emigración de los trabajadores de la firma irlandesa son los bajos sueldos que paga en comparación con sus rivales del bajo coste. Así, los salarios en Vueling y easyJet, por ejemplo, son hasta un 30 por ciento más elevados.

El ejemplo de Ryanair ilustra la realidad de que nadie está libre de la pérdida de talento. Los emprendedores deben hacer lo imposible para que eso no les ocurra, ya que en la mayoría de los casos resulta muy complicado encontrar a otro empleado capaz de desarrollar el trabajo con la misma calidad que el que se tenía previamente.

El primer paso para evitar la huida del personal es tener en cuenta una realidad. Además de por un salario mejor, un trabajador está dispuesto a abandonar un puesto por la mala actuación de sus jefes. Ellos, y no la empresa, son la causa principal del abandono. De cara a evitar que usted sufra un accidente con su personal laboral que afecte al negocio es necesario comprender los grandes errores que los managers cometen y que obligan a renunciar a empleados rentables y óptimos.

Exceso de trabajo

Uno de los factores de mayor riesgo que precipitan las salidas de la empresa es la sobrecarga de actividad. Es cierto que es tentador incrementar el volumen de trabajo en los buenos empleados, ya que siempre cumplen con su cometido a la perfección. Pero se trata de una mala idea, ya que ellos se sentirán castigados por el mero hecho de ser mejores que los demás.

Si cree inevitable elevar la carga de trabajo de un empleado en concreto, debe acompañarlo con una mejora en el escalafón de la empresa y en la nómina mensual. Así el trabajador lo considerará un premio y no un castigo inmerecido.

No reconocer el trabajo bien hecho

La famosa palmadita en la espalda ha salvado a muchos empresarios de que su mejor empleado abandonara la compañía. Un jefe que no es capaz de reconocer el beneficio que para la empresa supone un empleado en concreto corre el riesgo de sufrir una importante pérdida de talento. Para evitarlo las personas que se esfuerzan en pro de la empresa deben ser reconocidas, bien con un gesto público o con un incremento en su retribución.

Tener una mala (o nula) relación

Es imposible pedir esfuerzos extra a nadie si jamás nos hemos interesado por esa persona. Es cierto que la productividad de la plantilla se mide por los resultados, pero es una evidencia que los trabajadores mejorarán su desempaño si ven que en la compañía son tratados como personas y que tienen un jefe que se preocupa por ellos. Por tanto, la obligación de un emprendedor es acercarse a sus colaboradores y tener una relación laboral cercana.

No cumplir  con lo que se promete

Decirle a un empleado que en enero tendrá una subida de sueldo y luego no realizarla es sinónimo de pérdida de ese trabajador. Y es que una de las peores acciones que un jefe puede realizar es no cumplir con la palabra dada. Para eso es mejor no prometer nada ya que lo contrario eleva la desmotivación de la plantilla hasta tocar máximos.

Ascender a quien no lo merece

Para un trabajador que se esfuerza como nadie y que es consciente de la gran labor que realiza para la empresa no existe mayor ofensa que ver cómo se asciende a un compañero suyo que hace un trabajo peor. La buena salud laboral de una empresa depende de que los jefes no se equivoquen a la hora de tomar este tipo de decisiones. De cara a evitar que eso ocurra es necesario saber realmente cómo funciona la empresa por dentro. Solo así podrá descubrir quién es la persona adecuada para recibir el premio.

Impedir el desarrollo de los empleados

Un mal jefe que ve que un empleado es bueno haciendo una labor busca mantenerle en ese nicho de productividad. Pues bien, se equivoca.  Al talento no se le puede encerrar en una caja. Hay que dejarle expandirse si no tratará de buscar su propia salida en otra parte. Así que no se niegue si un colaborador le pide otra función. Le estará agradecido por ello.

No formar a su gente

Pensar que alguien que es capaz de hacer un trabajo hoy seguirá siendo capaz de hacerlo en el futuro es una equivocación. Los tiempos cambian y la formación continua de la plantilla es necesaria para mantener los niveles de productividad y para evitar que se marchen a otra compañía en busca de los conocimientos que se le niegan en su actual desempeño.

En conclusión, lo más principal es tratar bien a los trabajadores más talentosos, ya que ellos son los que tienen más opciones de encontrar un puesto mejor en una firma rival. Por tanto, un buen jefe debe conseguir que estas personas quieran seguir colaborando con la firma. Ésa es su principal misión.

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¿Cómo evitar los factores de riesgo en los empleados remotos?

Trabajando en remoto

En muchas ocasiones las oportunidades de negocio para una nueva empresa obligan a desplazar a parte de la plantilla a las firmas cliente. Esto suele ocurrir con mucha asiduidad en compañías que trabajan en sectores como el de la consultoría o el tecnológico. En muchos de estos casos es habitual que tengamos gente trabajando en remoto por largos periodos de tiempos que, incluso, pueden ser de varios años.

Por norma general este tipo de empleado suele ser más rentable que el trabajador que desempeña su actividad en la compañía, ya que los clientes suelen pagar más por el hecho de contar con el especialista en su sede. Pero resulta obvio que el gobierno de este tipo de equipos tiene sus propios retos. Eso sí, cuando se gestionan de forma adecuada, pueden suponer una importante inyección de dinero en la empresa. De ahí que a continuación detallemos los puntos clave para gestionar un puesto de trabajo remoto y evitar los factores de riesgo que para el propio negocio supone su existencia.

La clave está en la comunicación

Uno de los mayores riesgos que presentan los empleados que trabajan en empresas clientes o, incluso, los que teletrabajan, es la presencia de un sentimiento de aislamiento que lo acaba desligando de los objetivos que persigue la empresa. Para evitarlo, es imprescindible utilizar todos los métodos de comunicación posibles con el claro de objetivo de lograr que el trabajador se siga creyendo parte de la compañía.

Por tanto, la obligación de todo emprendedor que tenga a parte de la plantilla fuera de la sede de la firma es comunicarse con ese grupo.

 

Técnicas comunicativas

Aproveche la tecnología y no dude en utilizar técnicas de comunicación visual como la videoconferencia. Otra forma de integrar a los desplazados es que estén presentes en las reuniones internas de la compañía, para lo que habrá que echar mano también de tecnología de videoconferencia.

El aspecto visual de la comunicación también debe incluirse en los correos electrónicos mediante el uso de diagramas o imágenes para explicar mejor lo que usted quiere que haga ese empleado. Tampoco tenga inconvenientes en recurrir a aplicaciones de chat. Y, por último, lo más importante para lograr que esas personas sigan sintiendo los colores de la empresa, pasa por algo tan simple como hablar con ellos después de que las reuniones hayan terminado.

Objetivos

En otras palabras, el emprendedor debe preocuparse de saber cuáles son los problemas u objetivos de esas personas y compartir con ellos el camino que la empresa toma de cara al futuro. Solo así continuarán arraigados a la compañía y compartirán su visión empresarial.

Fomente el trabajo colaborativo dentro de la organización

La tecnología también es una importante aliada a la hora de fomentar un entorno de trabajo en equipo dentro del negocio, lo que mejorará la integración de los empleados que trabajan en remoto. Herramientas gratuitas como Google Drive o Dropbox son excelentes para compartir documentos y hojas de trabajo y abren el abanico al trabajo en equipo. Además son más seguras que un correo electrónico, cuya información puede acabar perdiéndose. Eso sí, antes de poner en marcha cualquiera de los métodos de trabajo colaborativo que puedan existir es necesario preguntar a la plantilla si aporta un plus a la hora de hacer más sencilla la actividad diaria.

Tener una hoja de ruta clara para sus empleados en remoto

Un trabajador propio que desempeña su labor en una firma cliente debe tener en todo momento una idea clara del resultado de su esfuerzo. Debe conocer si hace su labor de forma positiva o si, por el contrario, ha fallado en algo. Solo así podrá motivarse para hacerlo mejor en la próxima ocasión. Pero eso solo se puede conseguir con evaluaciones del desempeño. Por tanto, la misión de todo emprendedor es la de establecer los objetivos de sus desplazados de igual manera que analiza el trabajo de aquellos que están presentes en la compañía. Con esta idea, las reuniones periódicas con los trabajadores en remoto, donde se analice su trabajo, son una buena estrategia a seguir. Ya sean presenciales o a distancia, en esas conversaciones debe quedar claro lo que esperamos de cada empleado.

No abandonarlos a su suerte

Incorporar sistemas de seguimiento para ver si se logran los objetivos es una buena medida de cara a evitar que el empleado en remoto se sienta abandonado. Pero nada de eso será útil si no viene acompañado de una estrategia de gestión en la que se les integre en la empresa como si fueran uno más.

Haga que se sientan parte del equipo

Mande boletines de noticias sobre todo lo que pase en la empresa o cree un blog o una página web para colgar ese tipo de contenidos. Cualquier idea es buena siempre que con ella demostremos que nos acordamos y nos preocupamos de esas personas que también son empresa pero que no están en el día a día con el resto de sus compañeros. Elimine factores de riesgo estableciendo una buena relación con ellos tratando de llegar incluso a conocerlos a nivel personal. Incluso no descarte el envío de algún obsequio. Y, siempre que sea posible, no dude en invitarles a la oficina principal aunque sea una vez al año para que esas personas puedan comprobar cómo crece la empresa.

Y es que cualquier solución es buena de cara a evitar que un empleado remoto, que se siente una isla con respecto a su empresa, genere un mal tan grave como es el de difundir una mala imagen del negocio en una empresa cliente. Si esto ocurre, las consecuencias para la pyme pueden ser desastrosas.

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Inconvenientes de ser demasiado rápido en los nuevos negocios

Existe una realidad inmutable en los negocios: las buenas ideas que terminan en productos necesitan ser cambiadas, modificadas y ajustadas, sobre todo al principio. Por eso, en este caso es preferible que esa idea salga rápidamente de la empresa y sea testada al instante por el mercado. Obtener la retroalimentación del consumidor es fundamental a la hora de aprender qué es lo que funciona y qué es lo que no funciona en un producto. En este caso específico, es preferible colocar algo a la venta, aunque sepamos que no será perfecto, a perder demasiado tiempo en hacer pruebas internas, ya que los resultados de éstas jamás serán tan fiables como los que nos llegan de los clientes.

Pero que en esta ocasión la rapidez sea la mejor aliada de los nuevos negocios no implica que lo sea siempre. En otras muchas situaciones específicas, ser demasiado veloz constituye un importante error que puede llevar a que una buena idea termine en fracaso, por no haber sido capaces de prever sus carencias antes de su puesta en el mercado. Para evitar que esta circunstancia llegue a ocurrirle, a continuación incluimos cuatro momentos en los que la rapidez se convierte en el peor de nuestros enemigos.

A la hora de lanzar un concepto que ya está probado

Cuando se presenta un producto nuevo, la fórmula del ensayo y error es recurrente y, por lo general, positiva a la hora de descubrir los factores de riesgo y los fallos del concepto. Pero esto no es interesante en el caso de que se pretenda vivir de una idea que ya existe y que otros han sido capaces de llevar al éxito. En estos casos es mucho más provechoso demorar el lanzamiento para aprender todo lo que se pueda de los errores y los aciertos de los rivales. No se trata de reinventar la rueda. De eso ya se encargó el pionero, sino de presentar un producto similar pero que carezca de los fallos del predecesor. Pongamos un ejemplo para entenderlo. Usted está interesado en el mundo de la franquicia y quiere lanzar una tienda bajo esta fórmula de una marca muy conocida como, por ejemplo, puede ser McDonald’s. En un primer momento, podría llegar a pensar que una franquicia McDonald’s es un negocio seguro. No se equivoque. Algunas funcionan mejor que otras y, en el peor de los casos, también ha habido cierres. Eso quiere decir que el sistema McDonald’s tiene unas particularidades que deben conocerse. Por tanto, el emprendedor está obligado siempre a perder el tiempo que sea necesario para descubrir el secreto de la rentabilidad de las franquicias más exitosas, y lo que llevó a otras a tener que cerrar.

Si usted tiene ya una marca

En los casos en los que usted haya demostrado su valía en los negocios con algún producto o servicio exitoso que le haya granjeado un nombre en su sector y con sus clientes, la velocidad también puede ser mala consejera. Ser demasiado rápidos puede hacernos perder la marca, lo que sería nefasto ante la dificultad que presenta conseguir una enseña de reconocido prestigio. Por tanto, un negocio nuevo o recién nacido tiene poco que perder si comete un error con una referencia debido a la velocidad. En cambio un negocio más consolidado sí que debe hacer un estudio mucho más detallado de los riesgos que presenta el mercado, ya que sí que tiene mucho que perder.
Si le parece exagerado, pongamos el ejemplo de un diseñador de moda que ha saboreado las mieles del éxito con colecciones pasadas, pero que ha cometido el error de ir demasiado rápido en la última, lo que ha dado lugar a un producto muy por debajo de las expectativas que esperaban los clientes. Este diseñador no solo habrá tirado por la borda su última colección sino que habrá perdido el prestigio que se había creado con anterioridad. Además habrá logrado decepcionar a los clientes, lo que le complicará en demasía volver a captarlos.

Cuando la empresa no puede dar soporte a la rapidez

Pongamos un ejemplo de una empresa que fábrica bicicletas para niños y que debe trabajar al 110 por cien para satisfacer la demanda de pedidos. De repente, y aprovechando el auge de personajes de dibujos animados infantiles, como Bob Esponja, llega a un acuerdo con la dueña de la marca (Nickelodeon en este caso), y coloca al simpático personaje en sus productos. A nadie se le escapa que esa empresa se debería forrar vendiendo bicicletas de Bob Esponja y sus amigos. Pero no es así. ¿Por qué? Pues porque fue demasiado rápida y trató de aprovechar el boom del personaje mucho antes de que estuviera preparada para hacerlo desde el punto de vista logístico. Eso originó que los pedidos llegaran con retrasos y fallos, lo que a la larga acabó hundiendo el negocio, ya que la empresa perdió su imagen de marca.
Esto es lo que recibe el nombre de morir de éxito. En estos casos, la velocidad tampoco es beneficiosa. Resulta evidente que no había riesgos de mercado, ya que el producto (las bicis de Bob) estaban vendidas antes de que se fabricaran. Pero se quiso ser demasiado veloz y se lanzó a comercializar el producto mucho antes de poder asegurar que la fábrica daría abasto para cubrir la demanda.

Cuando la velocidad va unida al ahorro

Anteriormente se ha comentado que la velocidad puede ayudar a los nuevos productos, ya que obtener la retroactividad del cliente es imprescindible para mejorar. Pero eso será imposible si lo que sale al mercado se estropea nada más abrirlo de la caja. Por tanto, la rapidez no debe confundirse con el exceso de ahorro. Se puede ser veloz, pero siempre invirtiendo la cantidad adecuada para ser capaz de poner en el mercado un producto, por lo menos, digno.

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Cómo aprovechar los diferentes canales del mobile marketing

mobile_marketingEl smartphone es masivo. Todo el mundo tiene uno. Su elevada tasa de penetración en la sociedad (más del 85% en España) ha convertido a este dispositivo en un arma clave para promocionar una pyme. Pero como todo en la vida, el móvil tiene sus peculiaridades. Lo que funciona en publicidad tradicional puede no hacerlo en las pequeñas pantallas. Por eso, desde este blog vamos a explicar qué es lo que tiene que tener un plan de mobile marketing para no caer en factores de riesgo. En otras palabras: ¿cómo puedo evitar los errores y lograr que mis campañas triunfen entre los usuarios?

 

Cuando se integra el móvil en el plan de marketing es necesario que, antes de nada, nos formulemos las típicas preguntas básicas. La del quién, la del qué y la del cómo. Para responderlas tendremos que plantearnos los siguientes interrogantes a los que tendremos que encontrar una contestación coherente: ¿quiénes son sus clientes y cómo quieren llegar a la empresa?, ¿aceptarán el contenido móvil que generará la firma?, ¿qué canales utilizará?, ¿cómo provocará la participación de la audiencia?, ¿qué información dará?, ¿qué hará para que el mensaje llegue claro y sea atractivo?, ¿utilizará promociones?, y ¿qué resultado espera obtener de sus acciones?

 

Esto último es fundamental. El plan de mobile marketing varía mucho si el objetivo es aumentar el número de suscripciones mediante boletines informativos, o si lo que se busca es incrementar la cifra de clientes potenciales. La meta es la clave. Pero debe recordar que el fin de su acción sea medible, cuantificable y realista.

 

Una vez tengamos claros todos estos puntos, evitaremos caer en factores de riesgo innecesarios. Y habremos llegado al momento de echar un vistazo a los canales móviles que tenemos disponibles y al cómo debemos aprovecharnos de ellos.

 

Web para móviles

Tanto si se quiere apostar por el mobile marketing como si no supone la prioridad, es necesario tener una cosa clara: hoy en día todo comienza y termina en el móvil. Los tiempos en los que a Internet se llegaba por el ordenador de sobremesa o el portátil se acabaron. Y en el futuro esta tendencia será todavía más exagerada. Así que su primera obligación pasa por tener adaptada su página a las pantalla de los móviles. Así de simple. Si no es el caso, olvídese de obtener ingresos digitales. Y olvídese de posicionarse en Google. El buscador castiga a todas aquellas páginas que no estén optimizadas para navegación por el smartphone. Usted verá pero la cosa está bastante clara.

 

Una vez tengamos una página optimizada, lo principal es que cargue rápidamente. Para ello hay que emplear la palabra mágica: simplificar. Diseñe un sitio en el que lo más importante esté al alcance de una lectura rápida. De lo contrario, se perderá muchos clientes potenciales.

 

SMS y MMS

El canal del mensaje de texto o el multimedia, que no utilizan las aplicaciones de mensajería masivas (WhatsApp, Line, etc.) está muy denostado. La sociedad casi no los tiene en cuenta. Pero eso no quiere decir que haya dejado de ser útil para las empresas. Muy al contrario, se trata de un canal que hay que tener muy en cuenta. Sirva como ejemplo las conclusiones de un estudio realizado por la CMT (Comisión del Mercado de la Telecomunicaciones), que indica que el 95% de SMS y MMS que se envían se abren a los tres minutos siguientes de su recepción. Esto indica que su escasez los ha convertido en valiosos. El usuario del móvil piensa que lo que llega por ese canal es algo que es importante y, por lo tanto, lo consulta.

 

¿Cómo debe ser el mensaje que enviemos por este canal? Transparente y claro y por escrito. Es decir no engañe en el titular y exponga claramente lo que se esconde en el interior. No utilice los MMS. Los consumidores desconfían de ellos e incluso sus operadoras les pueden cobrar por abrirlos.

 

Apps

Todos sabemos que el escaparate de aplicaciones móviles es casi infinito. Hay de todos los tipos. Juegos, educativas, formativas, informativas, etc. Pero no se engañe. A pesar de la competencia, el consumidor siempre busca algo más. Y ahí se encuentra la rendija por la que se pueden colar los vendedores. Gracias al afán de los usuarios, un emprendedor puede aumentar la conciencia de marca y lograr aumentar la afinidad con los clientes. Pero lo más importante es que conozca a su público. Solo así sabrá ofrecerle el producto que ellos necesitan.

 

No se cierre exclusivamente a lanzar una aplicación comercial con los productos de su empresa. También le será interesante apostar por productos complementarios que sirvan para cubrir una necesidad de sus clientes. Por ejemplo, si su empresa se dedica a alquilar pisos, piense en una app que muestre la horquilla de precios de los inmuebles por zonas o algo similar.

 

Otro punto que debe tener en cuenta es si las aplicaciones móviles serán gratuitas o de pago. Decida lo que mejor le convenga, aunque debe tener claro que el internauta no está acostumbrado a pagar a menos que se le ofrezca algo realmente bueno y diferencial con respecto al resto.

 

Cupones para móviles

Antes de nada, una precisión: la publicidad en los dispositivos móviles es cinco veces más efectiva que los anuncios en Internet. Por este motivo, es importante para el plan de marketing tener en cuenta este punto y no tener miedo en lanzar promociones que ayuden a impulsar las ventas.

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Los factores de riesgo que hunden startups

Como en casi todo, la mayoría de las modas que existen en los negocios se importan de Estados Unidos. Allí es normal encontrar un tipo de cultura empresarial y del espacio de trabajo que está empezando a tener un gran impacto en las startups nacionales. Éstas no han podido obviar las historias de éxito que, día sí y día también, llegan de Silicon Valley. En ellas se pueden contemplar a grandes triunfadores alienados con una forma de entender los negocios que pregona una gran libertad personal para los empleados. Mucho nos tememos que esa forma de entender la empresa puede ser uno de los factores de riesgo que más afectan a las empresas de reciente creación.

Ante esta afirmación, algunos se preguntarán que por qué debe ser malo contar con oficinas abiertas con gimnasios y futbolines donde los empleados disfruten a la vez que trabajan y donde es más fácil conversar. También discutirán qué puede haber de negativo en tener horarios flexibles y en evitar que la plantilla sea más feliz. La respuesta a todos ellos es que tienen razón. Los clientes estarán contentos de trabajar con gente que es capaz de transmitir motivación en lo que hace. Los factores de riesgo a los que nos referimos están relacionados con esta cultura empresarial, pero obviamente no tiene nada que ver con los beneficios que acabamos de comentar.

Sin embargo, este tipo de cultura, como cualquier otra, también tiene inconvenientes que pueden lastrar los beneficios de una compañía que acaba de dar sus primeros pasos. Son los que comentamos a continuación.

Contratar en base a la personalidad

En la actualidad se publica mucha información referente a la importancia de la cultura en la oficina. Se dice que los nuevos empleados deben llevarse bien con los antiguos y que contratar en base a la personalidad es casi más importante que hacerlo por los conocimientos. Esto puede ser verdad. El carisma es un aspecto a tener en cuenta pero no es lo más importante. Las decisiones de contratación deben basarse en encontrar colaboradores capaces de llevar una firma al éxito. Para ello los conocimientos, las habilidad y la ética en el trabajo deben estar por encima de lo bueno que sea alguien jugando al ping pong. Aunque esto último tampoco resta. Pero contratar sólo pensando en el carisma es un arma de doble filo con la que una empresa se puede cortar.

Gastar de más

La tendencia a las oficinas abiertas al estilo de Google, con entornos lúdicos en los que hay mesas de billar o gimnasios, fomentan una cultura de colaboración empresarial. Muchos emprendedores creen que este tipo de cosas ayudan a la marca y al funcionamiento de la firma. Pero hay que tener cuidado. Aunque aporte beneficios, este tipo de oficina requiere de fuertes inversiones, que algunos llevan a cabo incluso antes de tener un producto en el mercado. Luego si las cosas no acaban de funcionar se encuentran con un problema económico del que es importante salir. Lo mejor es invertir en lo que realmente importa y dejar la diversión para más adelante. Por lo menos, cuando la empresa tenga una sólida base financiera.

Dejarse llevar por las emociones

Desempeñar el liderazgo en un ambiente personal, coloquial y relajado también puede generar factores de riesgo. El más grave es el de sentirse como parte de una familia en vez de tener a su cargo a un grupo de empleados. Esta situación lleva a que se puedan tomar decisiones basadas exclusivamente en la emoción. De esa forma puede que no se ejecute un despido merecido por el mero hecho de que el trabajador incompetente se ha convertido en un amigo. Otro ejemplo es el de no afrontar un cambio en el modelo de negocio por pensar que su introducción podría generar demasiada presión y destruir el agradable ambiente de trabajo.

No establecer una jerarquía clara

En muchas startup hay una cultura que fomenta la aparición de líneas borrosas entre trabajadores y jefes. El buen rollo reinante origina que la voz de todos sea escuchada por igual y que solo se sepa quién es el jefe porque su nombre es el que aparece en las nóminas. Esta especie de democracia deja a todos contentos y puede funcionar en el día a día. Pero cuando surgen problemas se echa de menos de la figura de un líder claro que sepa dirigir el barco y se encargue de tomar las decisiones oportunas. Por tanto, es obligatorio que todo emprendedor defina dónde están los límites y las responsabilidades de cada uno de los integrantes de la compañía.

Olvidarse del objetivo

Una empresa se crea para ganar dinero. Eso es así. Se le puede disfrazar con lo que se quiera. Que si hablamos de cumplir un sueño, que si no quiero tener jefe… Pero detrás de todo negocio está la idea de obtener beneficios. Si además, el objetivo se consigue con diversión, pues mejor que mejor. Pero si se abusa de esto último se puede llegar a un punto en el que olvidamos lo que realmente importa en cualquier compañía, que es el dinero. No deje que eso ocurra. Nunca se pueden tomar decisiones que vayan en pos de la relajación y la diversión y en contra de la productividad y la cuenta de resultados.

Quizá no sea lo más bonito. Pero es la única forma que existe para que esas personas que están a su cargo sigan teniendo un trabajo y un salario digno a fin de mes. La cultura de una empresa no debe ser uno de esos factores de riesgo que son capaces de hundir compañías. No debe ser una copia exacta de lo que se ve por televisión o se lee en las revistas o Internet cuando se tratan ejemplos de compañías tecnológicas americanas. En lugar de ello, hay que construir un entorno adecuado para su negocio, poniendo los mimbres para alcanzar el éxito y dando la imagen de marca que queremos transmitir. Es el único camino que tiene una firma de reciente creación para sobrevivir.