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Las equivocaciones más graves de los emprendedores

De todo se aprende

En la actualidad, Bill Gates es uno de los hombres más ricos del mundo. Pero el germen de su imperio no es Microsoft, sino una firma que fundó anteriormente llamada Traf-O-Data. Esta empresa se dedicaba a procesar y analizar datos de las cintas de grabación de tráfico para posteriormente realizar informes útiles que venderían a los expertos de circulación. ¿Resultado? Fracaso absoluto. Algo no tan extraño en los emprendedores. Gates y su socio de siempre, Paul Allen, lanzaron la compañía sin realizar un estudio previo de mercado. Fruto de este error su producto no tenía cabida en el mercado y la compañía se vio obligada a cerrar.

A pesar de ello, Gates nunca se ha arrepentido del desastre de Traf-O-Data, ya que de él obtuvo importantes lecciones que luego supo aplicar, cuando años después lanzó Microsoft. Sirva el ejemplo de Gates para demostrar que una de las mayores razones por la que es tan difícil acertar con un negocio es el desconocimiento que se tiene sobre el sector en el que la empresa debe moverse. Si a ello se suma uno o varios emprendedores que no son expertos en dicho entorno, se tienen demasiadas opciones para el fracaso.

Con todo, lo mejor es que este tipo de errores se pueden, y deben evitar, a la hora de emprender un negocio. De ahí que sea conveniente conversar con otros emprendedores que tengan que negocios que ya funcionan para descubrir los secretos que le han llevado a triunfar con su empresa. Es obvio que este tipo de entrevistas solo se podrán a hacer a aquellos empresarios que estén fuera del área de influencia de nuestro futuro negocio. De lo contrario, lo lógico es que no desvelen ninguna clave.

Otra opción para empaparse de conocimientos sobre el mercado en el que la empresa debe moverse es asistir a reuniones o charlas por asociaciones comerciales o la patronal del sector. Allí también se desvela información muy útil.

Los errores más comunes de los emprendedores

Pero lo mejor para no caer en equivocaciones a la hora de lanzar una empresa es conocer cuáles son los errores más importantes que se cometen. De ahí el listado que a continuación se muestra y en el que aparecen las equivocaciones que se deben tener en cuenta y, sobre todo, cómo evitarlas.

Prescindir de la necesaria investigación del mercado
Uno de los errores más habituales es lanzar un negocio sin saber a la perfección cuál es el mercado objetivo para los productos o servicios que se ofrecen, o lo que el posible cliente está dispuesto a pagar por lo que se pone a la venta. Para evitarlo, nada mejor que preguntar a los usuarios mediante encuestas realizadas por una empresa especializada. Y si la condición económica impidiera que esto fuera posible, se pueden realizar encuestas online, que también dan buenos resultados y a un precio muy reducido.

Excesiva velocidad a la hora de crear la marca

Resulta curioso pero en la mayoría de los casos los emprendedores registran el nombre de su empresa y presentan la marca sin tener antes perfilado de forma definitiva el producto o servicio que se va a ofrecer, y sin haber elaborado un plan de negocio. Correr demasiado a la hora de crear una marca no es una buena idea, ya que es probable que con el tiempo varíe el concepto de negocio y, por lo tanto, también el nombre que la firma debe llevar. Estas situaciones generan confusión, lo que es muy negativo en los nuevos negocios.

Gastos superfluos

Debido al desconocimiento del que ya se ha tratado al comienzo de este post, el emprendedor suele caer en ocasiones en el error de gastar en materias que no son necesarias. Uno de los despilfarros más habituales es el de contratar a un abogado o un experto para aspectos tan banales como redactar documentos, etc. Basta bucear un poco por internet para saber cómo se deben rellenar esos papeles y así se prescinde de un gasto que impide acometer mayores inversiones en cuestiones más fundamentales para el comienzo de una empresa, como el producto o servicio a presentar al mercado.

Oficina o local desproporcionado

Otro fallo habitual es el de alquilar o, peor aún, adquirir un local caro para la sede de la empresa. Disponer de un ambiente agradable de trabajo está muy bien pero siempre que la empresa esté ya en funcionamiento y tenga perspectivas de ser rentables. Adelantarse en este sentido también eleva los costes y puede conducir al cierre del negocio.

No tener un plan de negocio

Disponer de un documento escrito en el que se incluyan los objetivos de la empresa es clave para todo. Pero especialmente para lograr financiación.

Desconocer las fortalezas de la empresa

Es imprescindible que un emprendedor sepa en qué destaca lo que está tratando de vender. Sin ese conocimiento es imposible crear campañas de promoción y marketing útiles para incrementar los ingresos.

Descuidar la tesorería

Disponer de efectivo en caja para acometer los gastos previstos y los imprevistos (que llegarán seguro) es una obligación para toda empresa. Pero más aún para una que recién comienza.

Existen otros errores fundamentales, como carecer de un plan de marketing, o no saber delegar. Pero los aquí desarrollados constituyen una guía básica de las equivocaciones que los emprendedores no deben cometer jamás.

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Trucos para encontrar al socio perfecto para emprender un negocio

Bien es cierto que es posible que un solo emprendedor sea capaz de conducir una aventura empresarial a buen puerto. Pero, según indican las estadísticas, suele ser más habitual que a la hora de emprender un negocio exista más de un socio. De ahí que acertar en la elección del compañero de viaje perfecto para la ardua tarea que tenemos por delante nos ayude a lograr la gran meta: ganar dinero.

Las grandes empresas se logran con asociaciones. Pero también es cierto que estos enormes imperios también pueden ser destruidos por malas asociaciones. Con la intención de que los emprendedores que consultan este blog jamás tengan problemas en el momento de asociarse, exponemos a continuación unos sencillos trucos que conviene considerar para tener mayores posibilidades de éxito.

Confíe en sus instintos por encima de todo

Imagino que llamará la atención que con la infinidad de estudios y teorías que existen alrededor del tema de la asociación empresarial, el primer consejo sea el de ignorar todo aquello y confiar en los instintos. Pero es que es una gran verdad. Ninguna fría estadística será capaz de enseñar lo que se puede aprender con las sensaciones que se obtienen de una persona tras horas de conversación. Así que si en su fuero interno no está convencido del ser humano que tiene enfrente, mejor que se busque una excusa y evitar arrepentirse con posterioridad.

No busque su otro yo

Las asociaciones empresariales que funcionan se basan en que cada uno de los socios es capaz de realizar trabajos diferentes. Que cada uno tenga un conocimiento del que carece el compañero es muy beneficioso para la compañía. De ahí que a la hora de buscar sea importante fijarse en candidatos con cualidades absolutamente diferentes a las nuestras.

Aclarar las funciones de cada uno de los socios

Uno de los mayores errores que se pueden cometer al asociarse es no tener las funciones suficientemente claras. Los límites, las compensaciones y las estrategias de cada uno de los departamentos deben quedar escritas y, también, firmadas. No se trata de una cuestión de falta de confianza, sino de necesidad de cara al buen funcionamiento de la compañía.

Pongamos un claro ejemplo en este sentido. Imaginemos una productora de cine formada por tres socios principales. Uno es experto en asuntos creativos, otro sabe de finanzas, y el tercero de marketing y ventas. Obviamente si se está produciendo un film, el primer socio debe dedicarse a dirección, guión, actores, etc. El segundo, por el contrario, a encontrar la financiación para el proyecto y asegurarse de que se cumple el presupuesto. El tercero, por su parte, tendrá que trabajar la campaña de publicidad y comunicación para que la sociedad sea conocedora del proyecto realizado. Pues bien, no basta con definir las diferentes áreas de trabajo, cada uno de los tres socios debe ser el amo y señor de su parcela empresarial. De lo contrario, se generan los conflictos que suelen acabar con la disolución de la compañía.

No tenga prisas

Otro gran error que se suele cometer en la búsqueda de socios es acometer el hecho con excesiva prisa. Es primordial conocer a alguien durante un largo tiempo antes de proponer el matrimonio empresarial. ¿Cuánto tiempo? Obviamente la respuesta es relativa, aunque los psicólogos suelen situar la barrera en un año. A partir de ese momento es cuando las personas se muestran tal y como son en la realidad. Ante este contexto, lo mejor para elevar las posibilidades de éxito de la asociación es tomárselo con calma.
Las matemáticas son su aliado

Las asociaciones empresariales son maravillosas pero también pueden convertirse en la peor pesadilla de un emprendedor. Para evitarlo, es bueno echar mano de las matemáticas, aunque sea para no seguir sus reglas. Si la teoría dice que uno más uno es igual a dos, se trata de una teoría que no es buena para usted. En su caso uno más uno debe ser igual, por lo menos, a tres. Y es que una asociación debe ser mucho más que la suma de las partes, de lo contrario seguro que le compensa más externalizar esa parte del trabajo del que usted no posee los conocimientos para realizarlo.

El socio ideal debe aportar mucho más que un conocimiento específico. Al igual que usted, debe tener conocimiento en todos los apartados de la empresa para poder aportar soluciones diferentes e innovadoras de las que la empresa saldrá beneficiada en su día a día.

No olvide la diversión

Para terminar, un último truco que también funciona es el de encontrar un socio con el que se divierte. Piense que será casi como su pareja. Es más, probablemente pase más tiempo junto a su socio que junto a su familia. Así que es importante que parte de ese tiempo sea divertido. Si su socio es una persona con la que no puede hablar de otra cosa que no sea la empresa, casi mejor que se busque otra opción para abrir un negocio.

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Errores que conllevan gastos innecesarios y que los emprendedores deben evitar

Muchas veces, cuando se escribe sobre dinero en el mundo de los emprendedores se hace especial hincapié en la idea de obtener financiación para el sostenimiento de la compañía. Pero a la hora de hablar de aquellos errores en la gestión diaria de los nuevos negocios que conllevan a perder importantes sumas de capital, el abanico es más reducido.

De ahí que en este post vayamos a tratar de mostrar fallos que se comenten en el día a día de una aventura empresarial y que pueden originar consecuencias catastróficas de cara a la supervivencia de la propia empresa.

Traer el talento del exterior en vez de desarrollo de forma interna
Cuando una empresa afronta una etapa de crecimiento precisa de talento diferente que sea capaz de desarrollar el trabajo. Por norma general, el empresario, independientemente del tamaño de la firma que dirija, suele acudir al mercado laboral para cubrir los necesarios huecos en la plantilla. Dicho de otro modo: suele ser más tentador pagar por comprar a un experto que invertir en la gente que ya forma parte de la plantilla para su adaptación a las nuevas exigencias que la empresa requiere. Aunque esta forma de actuar es habitual supone un error. Es preferible no desperdiciar lo que se posee y apostar por gente interna. Será la mejor forma de construir lealtad alrededor del negocio y confianza dentro de la organización.

Pagar por el espacio
Muchas veces un emprendedor se hace la siguiente pregunta: ¿cómo invertir mi dinero? Obviamente, en este caso nos referimos al dinero de la empresa. Por desgracia, la respuesta muchas veces se dirige hacia la oficina. Relacionado con el sueño de convertirse en empresario y en su propio jefe, el emprendedor anhela disponer de una oficina amplia y bonita que, por lo general, suele ser cara.

Es fundamental cambiar esta mentalidad. En el siglo XXI, el espacio de trabajo es lo de menos. La tecnología hace posible que la mayoría de los trabajos se puedan realizar desde cualquier lugar. Por tanto, es preferible aprovechar las mil y una oportunidades que existen en cuanto a lugares de trabajo compartido que malgastar el capital en una oficina.

Apostar por los nuevos clientes en vez de conservar a los que ya se tienen
Generalmente, las empresas tienden a dedicar sus esfuerzos a incrementar su base de clientes. Eso es lógico pero no puede dejarse de lado la labor de fidelizar a los que ya se han conseguido. ¿Motivo? Porque simplemente son más rentables. La fidelización cuesta mucho menos y genera más beneficios que la captación.

Pagarse en exceso
Una de los mayores peligros que tiene una empresa es gastar de más. Muchas veces y casi sin que el emprendedor se dé cuenta, el gasto excesivo se cuela en el día a día de la firma y cuando se quiere dar cuenta el problema es ya irreversible. Es necesario llevar las cuentas de la compañía como se hace con las de casa. Subir demasiado los sueldos (especialmente el de los altos cargos) no suele ser una buena política. Siempre será necesario vigilar la productividad hasta descubrir hasta dónde se puede pagar, sin que el negocio se ponga en peligro.

Olvidarse de vigilarlo todo
Cuando se emprende un negocio, el emprendedor está encima de todo. Pero cuando se va avanzando y, sobre todo, si se tiene éxito se tiende a delegar muchas responsabilidades en los subalternos. Esa actitud es lógica y positiva. Pero siempre hay que mantenerse al pie del cañón de todas las decisiones importantes. Será la única manera de evitar que se malgaste un dinero que, quizá, sea imprescindible para la gestión de la compañía en un futuro cercano.

Confiarlo todo al marketing
A la hora de tomar decisiones, en muchos casos los directivos se olvidan de algo tan simple como que somos personas y nos gusta comprar a la gente que conocemos y nos ha tratado bien. Extrapolando esta idea al mundo de los nuevos negocios y su necesidad de generar una imagen de marca se percibe que se suele apostar en exceso por los gastos de marketing al mismo tiempo que se descuida un factor fundamental: formar a la plantilla para ofrecer un mejor servicio a los clientes.

El marketing es fundamental para crearse una marca reconocible. Pero no es menos cierto que a la hora de obtener un retorno económico a la inversión, no perder de vista la formación de los equipos ofrece una rentabilidad superior.

Anteponer los ingresos a los beneficios
Una empresa está para ganar dinero. Punto. Todos los añadidos que se le quieran poner después son precisamente eso: accesorios. Por tanto, todavía sorprende cómo es posible que muchas empresas de gran tamaño presten tan poca atención a la rentabilidad –léase Twitter por ejemplo-. Centrar los esfuerzos en incrementar la facturación sin comprobar si estos ingresos son rentables es probablemente el mayor error relacionado con el dinero que se puede cometer.

Por tanto, la línea de la cuenta de resultados que debe mirar siempre un emprendedor es la  de pérdidas y ganancias y tratar de lograr que las segundas superen siempre a las primeras.